19 de octubre de 2010

La sombra de Uribe

Por Jaime Restrepo.

El regreso de Álvaro Uribe a la arena política ha encendido las alarmas en los círculos cercanos al gobierno, incluido el partido de Piedad Córdoba, y en los mandamases del poder judicial colombiano, pues la influencia del ex presidente se presume determinante tanto en la convocatoria de una asamblea constituyente como en las elecciones regionales de 2011.

A pesar de las declaraciones de aquellos neochavistas, simples herederos de cacicazgos decadentes, que se manifiestan en contra de la convocatoria de una asamblea constituyente; de las amenazantes descalificaciones de los particulares jueces colombianos, y de la combinación de las vías de hecho por parte de sus palurdos armados; lo cierto es que no han podido enterrar el debate sobre esa propuesta.

El viernes, en pleno Congreso de la República, Germán Vargas Lleras aseguró que el gobierno consideraba que la reforma a la justicia debía tramitarse ante el Congreso de la República y descartó la posibilidad de respaldar la convocatoria de una asamblea para concretar la iniciativa.

Pero los hechos son tercos y hay una realidad insalvable para el gobierno Santos: son 160 congresistas los que en la actualidad están siendo investigados por algún organismo de la rama judicial, por lo cual se verían impedidos a la hora de participar en un debate relacionado con la reforma de los entes que los investigan o procesan. Difícilmente, con semejante cantidad de investigados y el colapso legislativo que se avecina, el gobierno podría llevar a feliz término la iniciativa vía Congreso y la única posibilidad que quedará en firme será la constituyente.

La posición de Vargas Lleras se puede interpretar como una señal del gobierno, al corrupto y sesgado poder judicial, en el sentido de que hará lo mínimo para concretar la reforma. Aunque de dientes para afuera el gobierno Santos dice querer la reforma judicial, la realidad demuestra que es muy poco lo que ha hecho para impulsarla, pues sabe que el único mecanismo que permitiría la anhelada revolución judicial es la asamblea constituyente.

Sin embargo, el gobierno Santos le tiene miedo a esa asamblea, pues en la práctica es escaso el control que podría tener sobre los constituyentes quienes, ya entrados en gastos, podrían emprender no sólo la revolución judicial sino una reforma política de alcances impredecibles, incluyendo la indispensable eliminación del delito político de la Carta Magna. Ésta es la razón de la desidia del ejecutivo frente a la reforma judicial, pues si la impulsa con entusiasmo caerá en la inevitable convocatoria de la asamblea constituyente y de paso, podría correr el riesgo de abrirle la puerta a la absurda segunda reelección de Uribe.

A todo lo anterior hay que añadirle la proximidad de las elecciones regionales, en las que será protagonista el ex presidente: si en octubre de 2011 Uribe logra concretar un mayoritario poder regional, él controlaría la maquinaria política y la voluntad de los congresistas, dejando sometido al gobierno Santos a la agenda uribista.

Entonces, lo que Santos no está dispuesto a apostar es la apertura de la compuerta a una segunda reelección de Uribe, sobre todo con una asamblea constituyente que podría dar al traste con muchas de las deformidades consignadas en la actual Constitución, lo que le quitaría el piso a la cacareada Unidad Nacional.

Así las cosas, la sombra de Uribe abarca tanto las regionales de 2011 como la convocatoria de una asamblea constituyente, situaciones cuyo control en manos del ex presidente son percibidas como gigantescas amenazas contra el gobierno y contra los poderes establecidos.

Por tales razones, el gobierno Santos espera y respalda soterradamente la campaña desatada para triturar la imagen de Álvaro Uribe Vélez. Es más: como la constituyente sigue sonando, a pesar del malestar del gobierno, entonces los perseguidores han puesto el pie en el acelerador, intentado poner el nombre de Uribe en la picota pública. La abogada de la magistrada María del Rosario González de Lemos se mostró inconforme con el acuerdo entre la Fiscalía y uno de los procesados por el escándalo de las “chuzadas” y sostuvo que las investigaciones harán imposible develar la responsabilidad de Uribe en los hechos. Esto demuestra que la verdadera intención del escándalo es conseguir, a cualquier precio, la cabeza del ex presidente.

Unos días más tarde, una funcionaria del DAS que se acogió al principio de oportunidad declaró que "esta información, según palabras del doctor Peñate, era requerida por el entonces presidente Álvaro Uribe”. A pesar de la gravedad de otros apartados de la declaración, para la trituradora mediática ha sido necesario concentrar la atención en el "dice que dijo" (testimonio de oídas que además fue refutado) y no en las afirmaciones sobre los resultados de las gestiones de inteligencia que la funcionaria encabezó.

Pero estos son los sucesos más recientes de la campaña de desprestigio contra Uribe. La decisión de la Comisión de Acusación de la Cámara de investigar al ex presidente por el escándalo de las “chuzadas”, algo que sería muy positivo para el país; tiene, por desgracia, una mancha de nacimiento que hace de esa indagación preliminar, un proceso torcido y encaminado a contribuir a la destrucción de Uribe. No de otra manera se puede interpretar la declaración del representante Alfredo Bocanegra, quien sostuvo que la investigación “es la oportunidad para que la Comisión de Acusación se reivindique ante el país y demuestre su razón de ser”.

Hasta ahora se suponía que la Comisión de Acusación tenía la misión de investigar judicialmente a algunos funcionarios o ex funcionarios con fuero y que su objetivo era simplemente impartir justicia… pero no: el proceso contra Uribe será el trampolín mediante el cual esperan reivindicar a la Comisión ante el país y de paso, justificar su existencia como un verdadero ente judicial, versión colombiana.

Sin embargo, el acta de nacimiento del toconur, versión 2010, la expidió el propio gobierno Santos desde sus inicios. Era usual que los gobiernos entrantes utilizaran el retrovisor para señalar las deficiencias de sus antecesores. Sin embargo, en el caso del gobierno Santos, la intención parece ser el deterioro de la imagen de Uribe hasta desdibujarlo del panorama electoral. Sólo unos días después de la posesión, la bomba que estalló a las afueras de Caracol Radio fue atribuida al ex presidente Uribe sin que nadie del gobierno Santos saliera a desmentir semejante procacidad.

Incluso, en una sorprendente actitud de rehén, el ministro de Defensa Rodrigo Rivera sostuvo que en el nuevo gobierno actuaban con responsabilidad y por eso no se apresuraban a hacer señalamientos sobre los autores del atentado terrorista, dejando en el ambiente la posibilidad de que efectivamente, como lo dijo el “flamante” presidente del Congreso, el atentado hubiese sido obra de fuerzas oscuras de la ultraderecha, lo que fue repetido por todos los interesados en limpiar el nombre de las FARC.

No falta mucho para que se generalice la percepción de que el gobierno Santos desprecia el origen de su encargo, y desconoce los elementos que constituyen la mayoría que lo ha venido respaldando hasta ahora: si esto ocurre, la popularidad santista padecerá una hecatombe en la que habrá sembrado tantas minas, que le será imposible restaurar los vínculos con la génesis del poder que ostenta.

24 comentarios:

Realista dijo...

Bravo Jaime, es un placer leer articulos como este. Me quito el sombrero. Colombia es un teatro en donde los enemigos del pais nunca desaparecen, no se rinden y se camuflan de mil maneras..."que peligro".

Un abrazo.

Atrabilioso dijo...

REALISTA:

Me alegra enormemente que haya disfrutado el escrito, pues escribo en especial, para personas entrañables como usted.

Un abrazo enorme.

Anónimo dijo...

¿Si existe la mas remota posibilidad de una constituyente en el gobierno de Santos?

Atrabilioso dijo...

ANÓNIMO:

Es la prueba de fuego para el gobierno Santos: si efectivamente pasa del dicho al hecho y pretende una reforma a la justicia, la única vía es la asamblea constituyente. No hay otro camino: con 160 congresistas investigados, es imposible que pueda tramitarse una reforma por la vía ordinaria. ¿Qué le queda? La constituyente.

Es más: si Santos aspira a pasar a la historia no solo por sus posiciones solapadas y promotoras de la injuria contra Uribe; tendrá que emprender, tarde o temprano, la convocatoria de la asamblea... no le quedará otra, pues la anunciada crisis del Congreso obligará a buscar otros caminos para no paralizar al país.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Bueno, ¿y qué hizo Uribe para reformar la constitución y librarla de sus micos?
No creo que Santos tenga popularidad propia, toda se la debe a Uribe. Si Santos traiciona los principios de Uribe, tendremos que volver a elegir presidente a Uribe en 2014.

jaime ruiz dijo...

Lo que está haciendo Santos da para un nuevo paradigma y para una paradoja. Ambos interesantísimos.

El nuevo paradigma es sobre todo el desvanecimiento de un engaño, el que identifica a la izquierda con los "desposeídos" y a la derecha con los poderosos. Al obrar como un pseudomonarca que no debe dar cuentas a quienes lo eligieron, y al aliarse con la clase más alta, que es la que rodea a su familia, unánime y radicalmente antiuribista, Santos ofrece la perspectiva de que se reconozca el izquierdismo (y la "tercera vía") como la ideología de la gente acomodada de la capital, sobre todo de los que viven del Estado y no producen nada. La gente pobre, la gente productiva y la gente de las provincias ve ahí el puro privilegio, y se pone de parte del uribismo.

La paradoja es que por intentar enterrar el uribismo Santos y compañía lo arraigan con más fuerza como la ideología hegemónica. Las políticas proempresa y de racionalidad del gasto público se retrasan y se complican, pero se hacen aún más legítimas a ojos de la gente. La protección al prevaricato que ofrece Santos sólo dará lugar a un mayor déficit de justicia y a una mayor corrupción.

En lugar de ser la fiebre de dos décadas, el uribismo está en condiciones de marcar al menos toda la primera mitad de este siglo en Colombia.

Saludos.

jaime ruiz dijo...

Por cierto, espero que no se les ocurra permitir una Constituyente que terminara en otro cambio que permitiera una nueva reelección de Uribe. Eso legitimaría a los prevaricadores y a sus socios de todo el espectro parasitario-terrorista, como los favoreció (al legitimarlos) el proyecto de referéndum durante la segunda presidencia de Uribe.

Atrabilioso dijo...

ANÓNIMO:

No se puede olvidar el referendo de 2003, en el que se enfrentaban varios de los principales problemas del país. Así mismo, no se pueden despreciar los debates planteados por Uribe sobre temas como la justicia, el delito político y las "causas objetivas del conflicto": fíjese que esos debates son, en buena medida, la génesis de la persecusión inclemente a la que está sometido el ex presidente.
Sin embargo, es importante recordar que en aquel momento no eran prioritarias las reformas sino el combate que permitiera la supervivencia del Estado. Creo, y esto es muy personal, que a pocos les importaban las reformas de un Estado que era considerado fallido.

Pero ahora, ya con los mínimos de seguridad, con las perspectivas económicas y sociales, resulta fundamental enfrentar el mayor monstruo de la estructura nacional: el poder judicial.

Un saludo.

Atrabilioso dijo...

JAIME RUIZ:

Resulta impresionante el unanimismo de los antiunanimistas: esos que hace un tiempo cuestionaban rabiosos el unanimismo uribista, se unieron dichosos a la coral unánime de elogios y justificación al santismo.

Espero que no se les ocurra lo de la segunda reelección, y sobre todo, que desde ya Uribe lidere la ambientación de la convocatoria, sin dejarse tentar por lo de la Alcaldía de Bogotá.

Ahí hay un aspecto oscuro, pues la Constitución no contempla el tema de un cargo posterior a la Presidencia y por lo tanto, Uribe podría quedar en las sucias y criminales manos de la Corte Suprema de Justicia.

Un abrazo.

jaime ruiz dijo...

Atrabilioso, lo del unanimismo de los enemigos del unanimismo se me ocurrió casi con las mismas palabras. Y respecto a la alcaldía de Bogotá, creo que el único político uribista que podría ganarla aparte de Uribe es Rivera. ¿Cómo enfrentarse a un Peñalosa al que terminarían apoyando los filántropos del PDA?

Atrabilioso dijo...

JAIME RUIZ:

¿En algún momento hablamos de eso de los enemigos del unanimismo? No lo recuerdo y me apenaría mucho el plagio.

En cuanto a la Alcaldía de Bogotá, el triunfo de Peñalosa sería positivo: de un lado, sale del mercado la rancia oligarquía del Polo, que sería derrotada en cabeza, nada menos, que de Carlos Gaviria Díaz.

Además, una cosa era gobernar con la platica ahorrada por Mockus y otra es asumir una alcaldía en bancarrota, con la ciudad en obra negra y sin posibilidades de cumplir con la "ciudad soñada".

Para completar, resultaría formidable que un clon político de JM Santos llegara al cargo y luego les diera la espalda. Los electores de Bogotá no me importan mucho, pues si fueron capaces de elegir a Samuel, y no tuvieron el valor de revocarlo, pues que soporten más de la "social-chaBACANERÍA" que tanto les gusta y entusiasma: si hace 6 meses pintaron la ciudad de verde-girasol, pues todavía les falta aguantar algo más de la peste de la robolución del siglo XXI.

Un abrazo.

jaime ruiz dijo...

No, no habíamos hablado del unanimismo, y yo no pensaba en plagio sino en casualidad. Supongo que algo como eso se le habrá ocurrido a otras personas, como el tipo de juegos de palabras: "¿Por qué no nada nada?" "Porque no traje traje."

Respecto a la Alcaldía de Bogotá, yo sí creo que Peñalosa debe ser derrotado y debe quedar un uribista. Sería la única posibilidad de empezar a recuperar el terreno perdido (no habría muchas garantías, pero sí mejores expectativas).

Anónimo dijo...

BRABONEL.

Solo a un loco se le ocurriria borrar el nombre de Uribe que hoy esta en la memoria del pueblo por encima a la imajen de Bolivar, por cierto le ayuda aun mas ser Colombiano. Si Santos se embarco en semejante desproposito esta perdido.

Santos no puede vivir de la muerte del mono jojoy ni de otro exito por que cualquier triunfo de este Gobierno inevitablemente llevara el sello Uribe y lo paradojico es que cualquier derrota del gobierno Santos resaltara con mas fuerza la fijura de Uribe, mejor dicho, Uribe para Santos es como un fantasma que no lo deja en paz ni un solo segundo.

No se por que se me a dado por sospechar de las cifras de crecimiento economico del segundo trimestre, resultaron demaciado bajas para las espectativas y no creo que sea una locura imajinarse que el DANE pudo manipularlas para tratar de desligar cualquier exito economico de el actual Gobierno con el de Uribe pero como dije: el sello Uribe Santos lo tiene en la cabeza.

Atrabilioso ¿puede que la corte y demas entes de "justicia" fallen rapidamente sobre los casos de los Congresistas para evitar una constitullente? Pregunto por de esta corte se puede esperar cualquier cosa que les haga evitar perder su poder.

Camilo A. Mosquera dijo...

Estoy totalmente en desacuerdo con este artículo.

Atrabilioso dijo...

BRABONEL:

En los próximos meses se verá una catarata de determinaciones de la Corte Suprema. Sin embargo, vienen en camino nuevos procesos, como el del actual presidente del Congreso, que precipitarán la parálisis legislativa.

Supongamos que muchos salen absueltos, pero otros no, lo que llevará a la aplicación de la figura de la silla vacía. Por más rapidez que intente aplicarle la "honorable" Corte, lo cierto es que no van a poder evacuar los 160 procesos en curso, más los que se avecinan con los ya "desprestigiados" computadores de 'Jojoy'.

Aunque, como usted, también creo que la CSJ puede hacer lo que le de la gana y definir, por simple jurisprudencia, una amnistía general para todos los políticos vinculados con organizaciones violentas, de tal manera que puedan salvar la agenda del gobierno. No es que legalmente sea válido el adefesio anterior, pero los "iluminados" togados lo pueden hacer por el fuero de impunidad que los rodea.

Saludos.

Atrabilioso dijo...

CAMILO ANDRÉS:

Es una lástima que no haya tenido tiempo para debatir los puntos en los que no coincidimos.

Saludos.

jcastros dijo...

Para ser justos Santos fue el que dio claridad respecto a la autoría de la bomba publicando el correo de Jojoy, y lo hizo deliberadamente, lo hubiera podido callar.

jcastros dijo...

Y no es que alguien sensato pudiera tener dudas al respecto, pero al menos mando a callar a Bienidiotti y compañía

Atrabilioso dijo...

JCASTROS:

Desde mi perspectiva, el anuncio de Santos fue una jugada calculada para no hacer tan evidente su apoyo a la persecución contra Uribe.

72 horas después del atentado, la Fiscalía ya tenía los elementos probatorios suficientes para señalar a las FARC y sin embargo, el gobierno guardó silencio frente a esa carga probatoria y se abstuvo de señalar a ese grupo terrorista.

Tuvieron que pasar más de dos meses para que Santos se pronunciara, calculando que su anuncio eliminaría el estigma de cómplice de la persecución contra Uribe.

Pero mire otra cosa: ya se sabe que los computadores y los correos de 'Jojoy' tendrán mantos de duda (como ocurrió con los de 'Reyes') y justificar el señalamiento en esos aparatos, sencillamente puede dejar, ante los incautos, una sombra sobre la autoría de ese atentado. Si Santos hubiese querido realmente limpiar la imagen de Uribe, hubiera utilizado el material probatorio recogido en el sitio, los elementos de inteligencia relacionados con los vínculos FARC-ETA que fueron demostrados con la estructura particular del atentado y la relación entre uno de los detenidos con las FARC. Y todo esto, amigo J, estaba disponible tres días después del atentado.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

No entiendo: ¿habría que reformar la constitución para reelegir a Uribe otra vez (en vista de no hay otro con los pantalones bien amarrados)? Es decir, ¿elegir es reelegir?
Con antelación gracias por la respuesta.

Atrabilioso dijo...

ANÓNIMO:

En la actual Constitución, NO HAY NINGUNA POSIBILIDAD de una segunda reelección. No entiendo eso de elegir y reelegir: una reelección es, como su nombre lo indica, una elección que ratifica a alguien en su cargo o lo vuelve a ubicar en tal posición.

No obstante, la columna de hoy de José Obdulio Gaviria deja en claro los alcances de la constituyente: revolución judicial y ojalá se atrevieran a eliminar el delito político.

Saludos.

Anónimo dijo...

Gracias, Atrabilioso. Tenía entendido que lo que no se permite es la reelección para el periodo inmediatamente posterior. En el 2014 Santos estará quemado y la mayoría de los colombianos echaremos de menos aún más a Uribe.

Atrabilioso dijo...

ANÓNIMO:

Es normal tener esa perspectiva sobre la reelección, pues antes de la Constitución del 91 era permitida la reelección no consecutiva.

Concretamente en cuanto a Uribe, el ya fue reelegido y con la actual Constitución es imposible una segunda reelección, es decir, Uribe no puede volver a ser Presidente de la República bajo las actuales normas.

Ahí está el peligro: que les de por la estúpida osadía de incluir el mico de la segunda reelección.

Creo que en esto tenemos que ser muy claros los partidarios de la Constituyente: revolución judicial -con reforma a la tutela- y eliminación del delito político deben ser los componentes fundamentales de la Asamblea. En todo caso, por ningún motivo una segunda o una indefinida reelección.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias, Atrabilioso,ahora entiendo. Pero no veo qué tiene de antidemocrático las reelecciones no consecutivas. ¿No es acaso decisión soberana del pueblo elegir a quien lo gobierne?