14 de noviembre de 2011

Todo en contra

Por Jaime Restrepo Vásquez.

Navegar con el viento en contra. Esa parece ser la premisa del expresidente Álvaro Uribe y de su entorno inmediato. Hace casi cuatro años, cuando comenzaron a sonar las primeras voces que pedían la segunda reelección, muchos planteamos la necedad e inconveniencia de ese proyecto.

Sin embargo, la idea fue tomando fuerza y durante dos largos años, fue el único plan del denominado uribismo purasangre. En aquel momento, el viento soplaba a favor, el poder estaba en manos del entonces presidente y lo que Uribe ha denominado el fervor popular, se encontraba en su punto más alto.

Todo ese capital político fue desperdiciado: embebida en la segunda reelección, la cúpula del uribismo se dedicó a la conservación inmediatista de las parcelas de poder y evidenció una alarmante cortedad de miras en cuanto a la prolongación en el tiempo de los pilares fundamentales de ese proyecto político.

Parecían caballos con tapaojos, a los que les aterraba la sola idea del fracaso de la segunda reelección y no entendían la necesidad de establecer un ideario con partido propio que incluyera programas y etapas para ser ejecutadas en el mediano y largo plazo. Prestigiosos líderes internacionales de Venezuela y El Salvador, planteaban la urgencia de conformar un partido político que surgiera de las entrañas del denominado uribismo. A esa situación se sumó la vanidad de renunciar a la estructuración de liderazgos que asumieran las banderas en el futuro.

El resultado no puede ser más calamitoso: sin liderazgos visibles —ni respetables— el uribismo llegó a la vergüenza de tener que respaldar y recomendar a un incierto candidato a la Presidencia y un año después, improvisar una alianza para la Alcaldía de Bogotá.

Ahora, después de la debacle del 30 de octubre, dicen que el uribismo va a apostar sus restos en la conformación de un partido político que se aleje de la U, de tal manera que puedan presentarse de forma independiente a las elecciones de 2014. Ese partido tendría ya el nombre y sirvió en dos ocasiones para elegir a Uribe: Primero Colombia.

Sin embargo, ya lo habíamos advertido en su momento, esa iniciativa debió surgir hace tres años, cuando se tenía el viento a favor y se podía desarrollar una estrategia política para la continuidad de la seguridad democrática, de la confianza inversionista y de la cohesión social.

Como es costumbre en el uribismo, la mayoría de decisiones surgen de la reacción ante una coyuntura. Ahora, cuando la postración es alta por cuenta de la catástrofe de Bogotá, cuando los medios de comunicación están alineados con el poder judicial para destruir todo lo que huela a uribismo; cuando la ciudadanía ha sido permeada por la desinformación, ahora sí les resulta una buena idea el diseñar la estructura política de Primero Colombia.

Esa decisión es un salvavidas desinflado que se le arroja a un náufrago, pues las fuerzas políticas vienen acomodándose en tres sectores concretos: el del liberalismo, el de la U - conservatismo y el del comunismo con sus distintas fachadas. Todos esos sectores ya tienen sus maquinarias, sus intereses y sus mecanismos para aferrarse al poder. Es bueno anotar que gracias al embeleco de la segunda reelección, la consecuencia en el mapa político fue que la U y el conservatismo se alejaran del uribismo y armaran tolda aparte, cobijados bajo el árbol que más sombra da, es decir, Juan Manuel Santos.

Si se hubiese trabajado un proyecto político serio, como el que se supone van a plantear, el uribismo contaría hoy con un partido diferenciado, habría estructurado los liderazgos para las elecciones regionales y sería una alternativa de poder en 2014. Hoy, eso es prácticamente imposible, pues el trabajo de demolición del uribismo continuará con mayor ahínco y no tendrá una figura que sea capaz de sintonizarse con el electorado y capturar los votos de los que creemos en los tres pilares del llamado uribismo.

De igual forma, así la unidad nacional de Santos esté pegada con babas, la cohesión alcanzará hasta las presidenciales de 2014, lo que significa que todas las maquinarias electorales estarán a disposición de la reelección de Juan Manuel Santos y el fervor popular, tan mencionado en estos días, será el único santo al que el llamado uribismo le pondrá velitas a ver si de repente no obtiene una nueva derrota en las urnas.

Pero el verdadero fervor popular solo será alimentado por el espanto que viene produciendo la bestia de la violencia terrorista y es bueno recordar que antes del hartazgo ciudadano, hay un proceso de rendición en el que numerosos sectores de la nación clamarán por la salida política y negociada del conflicto.

Seguramente en el 2014 se repetirá el mandato otorgado a Andrés Pastrana, en el que una foto con ‘Tirofijo’ fue suficiente para llevarlo a la Casa de Nariño. Solo después de la frustración generalizada, la convicción de la necesidad de una política contrainsurgente llevó a la presidencia a Uribe Vélez. Entonces, si de verdad se está pensando en Primero Colombia, hay que tener los pies en la tierra, saber que el movimiento podrá conquistar espacios importantes en el Congreso y todavía se está a tiempo de lanzar un cuadro de líderes que representen las ideas por las que se votaron en 2010… solo que en el mejor de los casos las podrán poner en práctica solo hasta el 2018.

¿Y mientras tanto, qué va a pasar con el país? Lo cierto es que el embeleco de la segunda reelección fue, por omisión, la condena a muerte de cientos de militares, policías y civiles.

7 comentarios:

BRABONEL dijo...

Jaime, hay voces que aseguran que Santos no quiere reelegirse, una de las razones es que quiere pasar a la historia como “estadista” y no quiere parecerse a Uribe además quiere llegar a la Presidencia de la ONU. Si Santos no participa en las elecciones del 2014 la “Unidad Nacional” se desintegra y La U y el Conservatismo buscaran una coalición para las Presidenciales, ahora si primero Colombia para esa época tiene forma es probable que termine en esa coalición. El Partido Liberal y Cambio Radical para ese tiempo ya serán uno solo y junto con la izquierda conformaran la otra fuerza definida. Lo que Santos tendrá en cuenta si se lanza o no es si deja heredero en la Casa de Nariño y probablemente encuentre dificultades. German Vargas polariza y el pueblo Uribista lo odia, el actual ministro de trabajo, Rafael Pardo, es otro que lo ven como a un traidor, si se sigue buscando lideres en el sector de centro izquierda ninguno llena los requisitos, además se debe sumar que el proceso ocho mil aun no esta cerrado y que ese partido lleva como karma, el asesinato de Álvaro Gomes Hurtado lo cometió el Partido Liberal en cabeza de Samper Serpa Gomes Mendes Bejarano etcétera y gran parte del electorado cobrara en las urnas el crimen oculto. Si Santos se lanza es probable que gane pero el actual panorama conflictivo no le favorece. Los Colombianos venían de ocho años donde las protestas “sociales” no representaban ningún tipo de amenaza y se sorprenden como es que ahora acorralan al Gobierno Nacional hasta el punto que lo hacen retroceder, es cierto que la baja de Alfonso Cano le da un aire al Gobierno Santos pero tanta protesta que hacen recular al Gobierno y una intensificación de los ataques terroristas no dejaran bien parado a un Santos con poca claridad para comunicarse con el pueblo Colombiano.

Es cierto que Primero Colombia debió ser lo primero y no fue de esa forma pero nunca es tarde y con un partido político propio es más fácil capitalizar las situaciones coyunturales que sin el.

Atrabilioso dijo...

BRABONEL:
Es perfectamente posible que la aspiración de Santos sea la Secretaría de la ONU, lo que explicaría su apaciguamiento internacional y el silencio cómplice con los promotores del terrorismo.

En realidad, sin la reelección, seguiría viendo tres sectores y no dos: el de la U, el del liberalismo y el de la izquierda "democrática".

No creo que los liberales, ahora atornillados como mayoría en el gobierno, establezcan coalición con la izquierda, por lo menos en la primera vuelta. Y la izquierda, tan dividida y con lo que se le viene -cuatro años de Calvario en Bogotá- preferirá no jugarse una carta de respaldo en una segunda vuelta y mantener la "independencia" de sus mentores liberales.

Yo veo el asunto muy tardío, y como de costumbre pensado únicamente para eventos electorales. Otra cosa sería que ese partido promoviera como bandera la Constituyente para la modificación de la operación judicial, por ejemplo. En todo caso, en manos del uribismo purasangre,esa Constituyente sonaría, olería y se vería como un movimiento por la reelección eterna.

Un abrazo.

jaime ruiz dijo...

Creo que donde falla Brabonel es en la suposición de que ahora sí sacarán un partido independiente. Apuesto a que no lo harán, seguirán pegados a la U, que es donde hay multitudes de incentivos y poder parlamentario y local, y para no apartarse de esa realidad hasta bendecirán la negociación de Santos, tal como bendijeron la Ley de Víctimas. De hecho, ¿no apoyaba Uribe al hijo de Roy Barreras en Cali? Este senador fue el promotor de la ley que autoriza al presidente a premiar a los terroristas.

Atrabilioso dijo...

JAIME RUIZ:

Es que desde la visión práctica de la política, la U es la estructura que tiene la maquinaria y cuenta con cuadros de liderazgo. En cambio Primero Colombia es única y exclusivamente Uribe, una figura prácticamente decorativa que sigue siendo la personalización del caudillo y nada más. ¿Será el Procurador Ordoñez el presidenciable?

Saludos.

jaime ruiz dijo...

Atrabilioso: lo que sí puedo asegurar es que no existe tal cosa como los errores políticos impunes. Ni hablar del hecho de que no quieren reconocerlos.

Con toda certeza, Santos apuesta a una mayoría de centro izquierda que en la segunda vuelta de 2014 cuente con el apoyo de los progresistas y verdes, aparte del liberalismo. Puede que ante esa realidad, de una vastísima red de corruptelas y prebendas reforzadas por la prensa y el poder estatal que viven los ciudadanos (es decir, Fecode), les convenga la secta uribista clamando por otra reelección y buscando votos nostálgicos. Quién sabe si la ley 30 no tenía por objeto "movilizar" la protesta social para recuperar a la izquierda democrática, tal golpeada en la última década.

En esa perspectiva el uribismo es un estorbo para la recuperación del país, y yo sinceramente creo que se debe contar con que nunca tendrán otra propuesta que la reelección perpetua y la esperanza de que Santos les otorgue una cuota del poder. Algún ministerio menor.

ahuman dijo...

Atrabilioso,

usted si ve diferencias en la politica colombiana? me refiero a ideas politicas concretas y no a groupos de personas con intereses personales similares, o monetarios.

Yo no veo mucha diferencia, o mas bien desconfio de las ideas que exponen la mayoria de politicos, sobre todo cuando tienden a hacer lo contrario de lo que proponen.

Pero es posible que el pais esta pasando por uno de esos procesos en los eventualmente se converge en ideas solidas y utiles a largo plazo. Ademas esta la influencia de lo internacional.

Pienso que la politica esta en una fase degenerativa, ya larga y tortuosa, y es por eso que la poblacion debe aprovechar esa transicion en formar algo valioso a largo plazo.

Yo diria que menos centralizacion en varios aspectos ayudaria mucho mas que menos.

La otra gran diferencia estaria en organizacion economica, independiente de lo politico: una verdadera innovacion.

Pero si usted le ve la cara a los economistas note que andan 'lelos' y sonrientes, no ayudan o no sabran como.

Estoy decepcionada porque yo pensaba que la gente sabia mas o eran mas inteligentes.

Atrabilioso dijo...

AHUMAN:

Un afectuoso saludo y van mis respuestas:

En la política colombiana, cada vez se desdibujan más las líneas ideológicas que separan a las distintas corrientes. Claro que eso no es de ahora: es bueno recordar que Laureano Gómez y Alfonso López Pumarejo decidieron, en Europa, la elección de Enrique Olaya Herrera.

Los actuales partidos rondan las mismas ideas políticas concretas (conservadores pastranistas pro-FARC, liberales con Piedad y con Chávez, los de la U apoyando la negociación, Cambio Radical respaldando el apaciguamiento y la izquierda feliz con lo que está pasando.

En resumidas cuentas, usted tiene razón: son solo grupos con intereses personales y monetarios.

En cuanto a su afirmación de que desconfía de los políticos, sobre todo cuando tienden a hacer lo contrario de lo que proponen es casi que una norma en la actual política nacional. De hecho, el único político que ha mostrado coherencia entre ideas y acción es Álvaro Uribe Vélez, y unos cuantos que están por ahí casi ocultos como Miguel Gómez y Juan Carlos Vélez.

Soy pesimista frente a la buena influencia internacional: al ver el nombre del nuevo alcalde de Bogotá, pienso en una parroquia cerrada, que se cree el centro del universo y cuya soberbia les impide ver la catástrofe que han promovido durante 8 años. Creo que tenemos una sociedad capitalina sin intención alguna de mirar más allá de las montañas, aislada mental y culturalmente y sin propósito de aprender de sus errores.

Evidentemente sería una innovación la independencia económica de lo político, pero ambos poderes van de la mano y quien tiene el dinero, busca influir en lo político para su propio beneficio.

Sobre los economistas, cómo será de grave el asunto, que no se atreven, o no ven, la relación entre lo que pasa en Grecia, Portugal e Italia con los modelos que se vienen impulsando en Colombia.

La decepción es compartida.

Un abrazo.