21 de noviembre de 2011

Empalme de “lujo” en Bogotá

Por Jaime Restrepo Vásquez

Han pasado 22 días desde la elección de Gustavo Petro como Alcalde de Bogotá y ya cuenta con una lista de promesas incumplidas, bandazos y decisiones sospechosas… Como dice el adagio popular, desde el desayuno se ve el hambre que se va a pasar.

Ex funcionarios de Samuel Moreno otra vez en el Edificio Liévano

Ante la avalancha de críticas, denuncias y señalamientos de Gustavo Petro contra la administración de Samuel Moreno, se esperaría que aquellos que participaron en el gobierno del suspendido alcalde, fueran descartados de la nómina progresista. Sin embargo, la lista de ex funcionarios de Moreno que ahora figuran en los equipos de empalme confirma que existe una línea continuista en la administración capitalina en temas que fueron cuestionados por Petro durante la campaña.

Astrid Martínez
Durante el gobierno de Luis Eduardo Garzón fue gerente de Transmilenio y después, con Samuel Moreno, ocupó la gerencia de la Empresa de Energía de Bogotá, cargo que desempeñó hasta el año 2009.

Resulta interesante que en la comisión de empalme esté una persona que tuvo a su cargo los destinos de Transmilenio, tan cuestionado por los seguidores de Petro, como es el caso de la candidata al concejo por los progresistas María Fernanda Rojas, quien señaló vía Twitter los graves problemas que tenían los contratos de Transmilenio.

Pues bien: Astrid Martínez conocía de sobra los asuntos contractuales del sistema en diferentes aspectos e incluso en su momento, recibió un control de advertencia por parte de la Contraloría de Bogotá. ¿Acaso las “anomalías” en los contratos son recientes? ¿Será que el modelo contractual ya no es perverso?

También causa curiosidad que en la política del “amor” esté incluida una ex funcionaria que culpó al auxiliar bachiller de la Policía Carlos Eduardo Monroy González de haber facilitado su propio asesinato, al intentar evitar un robo en una taquilla de Transmilenio, asegurando que “esa no era la función del auxiliar bachiller y que ellos están solo para enseñarle a la ciudadanía el buen comportamiento en esos sitios”… ¡Qué compasión, y qué conocimiento tiene Astrid Martínez de lo que significa cumplir con el juramento de defender la vida, honra y bienes de la ciudadanía! Eso es “amor…”.

Catalina Velasco
Fue secretaria del Hábitat de Samuel Moreno, quien le tenía tanta confianza que la nombró alcaldesa encargada en mayo 22 de 2009, lo que fue catalogado como un espaldarazo a la gestión de la funcionaria, que atravesaba por una fuerte tormenta política.

En aquel momento, Catalina Velasco fue calificada como mentirosa por algunos concejales, pues de los 148 proyectos que presentó la Secretaría de Hábitat como Vivienda de Interés Social, 118 presentaron inconsistencias en la información. Tal es el caso, por ejemplo, del barrio ilegal Minuto de María, en Ciudad Bolívar, que fue presentado por Velasco como proyecto gestionado a partir de 2008, cuando esas humildes viviendas llevan más de 20 años tratando de consolidarse.

Sin cuestionamientos a la vista figuran por ejemplo, Olga Beatriz Gutiérrez, quien fue directora del Instituto Distrital para la Participación durante la administración de Samuel Moreno. Cuando Clara López fue encargada de la Alcaldía de Bogotá, Olga Beatriz Gutiérrez renunció al Idpac y ahora es reciclada en la comisión de empalme de Gustavo Petro. Igual situación ocurre con Martha Buriticá, quien se desempeñó como subsecretaria de la Mujer, Géneros y Diversidad Sexual de la Secretaría de Planeación de la administración Moreno Rojas.

Carlos Ossa Escobar
Fue nombrado rector en propiedad de la Universidad Distrital en noviembre de 2007. Tres años después renunció a su cargo, en medio de algunos cuestionamientos en torno a su gestión.

El Censor de la universidad Distrital, Leonel Cáceres, acusó a Ossa de no pagar a tiempo la salud complementaria de los pensionados y de contratar a profesionales con problemas legales, entre otros. El entonces rector se acogió a la buena fe y tal parece que si alguien invoca ese principio en el progresismo, la única alternativa es creerle y punto.

¿Representante de Iván Moreno en la comisión de empalme?

Había una vez un comisionado de televisión que era el primer defensor de la democratización de la televisión colombiana. En aquel tiempo, el comisionado era un entusiasta del tercer canal y esgrimía argumentos para justificar la decisión. Pero todo cambió: en un giro sorpresivo, ese comisionado se convirtió en el primer opositor del tercer canal y, como consecuencia lógica, era el invitado diario de los noticieros de RCN y Caracol para despotricar del proceso.

En este episodio, el comisionado replica la postura asumida por Iván Moreno Rojas, quien en 2007 se convirtió en uno de los más enconados opositores a la creación del tercer canal y tenía como punta de lanza a un comisionado que tiempo después, formó parte de las listas del Polo Democrático al Senado de la República.

Esta es la historia de Eduardo Noriega, miembro de la Comisión de Empalme de Gustavo Petro, quien además promovió una suerte de sindicato en la CNTV, organizando a los empleados para enfrentar la decisión de acabar con la entidad. El ex comisionado trabajó intensamente en el asunto, de tal manera que el nuevo sindicato se opusiera a la liquidación y de paso le ayudaran al desempleado Noriega a volver a ser comisionado.

Parece que las distancias entre el PDA y los progresistas no son tan amplias como se ha pretendido y que a la larga solo se ha producido una “purga” al interior del comunismo en la que el Polo carga las aguas negras mientras que los progres enarbolan la bandera de la “transparencia”. Sin embargo, el reciclaje de funcionarios de primer nivel de la administración Moreno Rojas y la presencia de aliados políticos de la dinastía Rojas hacen pensar que los entusiastas electores de Petro se tragaron entera la fachada vendida por el comunismo maquillado de progresista.

El aclamado candidato —y hoy alcalde electo— que se vendió como la escoba que barrería cualquier sospecha de corrupción en Bogotá, sufre de bipolaridad: con algunos aparece implacable y los condena sin juicio previo, mientras que a otros les concede una mirada misericordiosa y justificadora para incluirlos en su equipo de empalme.

Paul Bromberg
Se calcula que fueron 75 mil millones de pesos los que Bogotá perdió en el contrato con la firma mexicana ICA. El documento, diseñado por Antanas Mockus y firmado por Paul Bromberg, fue un absurdo de principio a fin, pues no definió prioridades y estableció como único punto de referencia el precio más bajo.

El resultado de ese contrato fue una interminable seguidilla de demandas mientras la malla vial siguió en las mismas. Este descalabro, que curiosamente fue finiquitado hasta hace poco por Samuel Moreno, no ha tenido dolientes, ni inquisidores que lo investiguen a fondo. De cualquier forma, parece que el detrimento patrimonial de 75 mil millones de pesos que sufrió la ciudad por cuenta del contrato leonino, no causa inquietud alguna en el alcalde electo de Bogotá, quien se hace el desentendido ante estos hechos, ubicando a Bromberg en el equipo de empalme. ¿Lo de ICA no huele y aparenta ser un acto de corrupción por omisión?

Adelina Covo
A Adelina Covo hay que reconocerle el tesón que le imprime a la búsqueda de empleo, sobre todo si se tiene en cuenta que es una mujer pensionada del Seguro Social. Primero quiso ser reelegida en el Consejo Nacional Electoral y para tal fin, le suplicó a Cambio Radical que la respaldara. No lo consiguió. Entonces se fue a Cartagena con el objetivo de reemplazar a ‘María Mulata’ en la Alcaldía y la cosa tampoco le cuajó. Así las cosas, empacó maletas y regresó a Bogotá para enlistarse en las filas progresistas y ahora está en el equipo de empalme de Gustavo Petro.

Sin embargo, Adelina viene recibiendo su pensión, conseguida a través de un régimen especial al que solo pueden acceder congresistas y magistrados de las Cortes ya que, por las vías legales, el Seguro Social le negó la pensión por jubilación y vejez. Adelina fue más allá y recurrió a la tutela para que le reconocieran la pensión, sin cumplir con el requisito de edad, e incluso logró un monto mayor al que legalmente podía acceder, pues la base de liquidación de su pensión se estableció en el último año de salario devengado y no en los últimos diez años, que es la norma para los ciudadanos del común.

De igual forma, Adelina Covo ha reconocido que es amiga del exsenador Javier Cáceres, a quien actualmente la Corte le adelante un juicio por presuntos vínculos con la parapolítica. Sin embargo, estas minucias no importan, pues al fin de cuentas, es una entusiasta del progresismo petrista.

Pago de anticipo por la dispersión de votos en Bogotá

Todo indica que la familia Galán Pachón respeta tanto las diferencias políticas de sus miembros, que sus principales representantes están en corrientes distintas y aparentemente contrapuestas: Juan Manuel Galán en el partido Liberal, Carlos Fernando en Cambio Radical y ahora Claudio Galán en la comisión de empalme de los progresistas.

No obstante, Claudio comparte el mismo origen político de sus hermanos: hace un tiempo fue nombrado alcalde encargado de Soacha por su jefe, el gobernador liberal Andrés González Díaz, quien lo tenía ocupado como secretario de Planeación de Cundinamarca. Ahora, en la comisión de empalme, la suspicacia indica que es la primera cuota del pago que hará Gustavo Petro a la familia Galán, y a Cambio Radical, por haber mantenido la inviable candidatura de Carlos Fernando, la que contribuyó a la dispersión de los votos de aquellos sensatos que no querían a Petro en la Alcaldía de Bogotá.

Los derechos humanos dan puestos

Solventar la producción de los programas de la familia Morris ha sido una tarea titánica, en la que incluso se embarcaron en una colecta convocada a través de las redes sociales que por lo visto, no dio los resultados esperados, pues mientras algunos trabajadores de Morris Producciones se fueron del país, otros consiguieron puesto en Noticias Uno y ahora Juan Pablo Morris figura como miembro de los equipos de empalme de Petro.

En la lista también aparece Marco Romero, ex director de CODHES y Ariel Ávila, miembro estrella de la Corporación Nuevo Arco Iris quien el 8 de noviembre pasado se unió a León Valencia para denunciar amenazas contra sus vidas y su obligada salida del país. Sin embargo, todo parece indicar que las amenazas no eran tal, o que estar en la Comisión de Empalme de Petro es garantía de seguridad suficiente. En todo caso, el autoproclamado mayor conocedor de las FARC, Ariel Ávila, quien sale en cuanto medio puede a desmentir la debacle del grupo terrorista, ahora tiene responsabilidades en la Alcaldía de Bogotá.

Es que definitivamente sumarse a la nueva fachada del comunismo, los progresistas, resulta rentable a la hora de buscar puesto.

¿Un investigado por tortura en el progresismo?

El 16 de agosto de 2001, la Procuraduría General de la Nación ordenó investigar penal y disciplinariamente a un grupo de oficiales de la Policía Nacional, por los delitos de tortura, abuso de autoridad, soborno y violación de habitación ajena contra el ciudadano Norberto Macías Olaya. Un año después, se abrió investigación disciplinaria contra los uniformados involucrados en el caso.

En la lista de oficiales de la Policía aparece el teniente coronel Antonio Ardila Torres, quien para el momento de los hechos era subdirector de Antisecuestro de la Policía Nacional. El oficial, pese a negarlo en las diligencias, estuvo al frente del operativo en el que fue torturado Macías Olaya.

Posteriormente, la Procuraduría le formuló a Ardila Torres cargos por permitir el allanamiento ilegal de la vivienda de Macías Olaya, su privación ilegal de la libertad y tortura.

Pues bien: el teniente coronel Antonio Ardila Torres forma parte de la Comisión de Empalme de Gustavo Petro, el adalid de los derechos humanos y de la política del “amor”. ¿Suena sensato que alguien que fue investigado por tortura, integre una comisión de empalme de un futuro gobernante que se ha proclamado como la estrella de la decencia y de la honestidad? ¿Trabajarán en el mismo espacio los perseguidores de los “crímenes de Estado” como Morris y Romero con uno de los agentes que fue investigado por ese tipo de conductas que le resultan tan repulsivas al colectivo Contravía?

Debe ser que la militancia en el progresismo es una absolución que lava milagrosamente el pasado de cualquiera... mientras no sea uribista, todo está bien.

1 comentario:

jaime ruiz dijo...

Santos también premió a los que le distrajeron votos a Peñalosa. Para que siga habiendo quien duda de que el candidato del presidente era Petro.