6 de diciembre de 2011

El efímero entusiasmo del fin de las FARC

Por Jaime Restrepo Vásquez

Flota en el ambiente cierto entusiasmo por lo que llaman el fin de las FARC. Además de la caída de Alfonso Cano, las irregularidades relacionadas con un grupo de falsas víctimas de la masacre de Mapiripán, el fusilamiento de los cuatro secuestrados y las denuncias sobre el falso desplazamiento forzado de la hacienda Las Pavas; han resucitado la esperanza en algunos ciudadanos.

A la euforia se suman medios como El Espectador, que publica “desgarradores” artículos sobre la crisis financiera por la que atraviesa el grupo terrorista. Y en esa efervescencia no podía faltar el sub júdice asesor de la OEA —y del gobierno colombiano— Baltasar Garzón, quien hizo un llamado a las FARC para que sigan el ejemplo de ETA y dejen las armas.

Semejante colección de infortunios puede justificar el entusiasmo desprevenido, pero solo el asesinato de los secuestrados y la caída de Cano pueden interpretarse como golpes a las FARC, no tanto en el campo militar como en el terreno político. Ciertamente la ausencia de Cano tiene un impacto en el grupo terrorista, aunque su estructura jerárquica los lleva a reacomodarse rápidamente y a superar la circunstancia.

De hecho, el nombramiento de Timochenko como máximo cabecilla parece la confirmación de que se está aplicando una estrategia en dos campos concretos: mientras Timochenko actúa como portavoz internacional, algunos mandos medios, con gran influencia en las tropas de palurdos, coordinan la guerra en Colombia. Y en esto hay que prestar mucha atención, pues los esfuerzos de inteligencia se están concentrando en el máximo líder de las FARC, cómodamente instalado en Venezuela, en la finca de un alto mando del chavismo; lo que resta presión a la persecución de dos de los más sanguinarios y avezados terroristas al mando de las operaciones de ese grupo: El Paisa y Romaña.

En otro orden de ideas, la conmoción causada por el fusilamiento de los uniformados secuestrados, y la marcha que se viene organizando para mañana; tienen repercusiones en la imagen de las FARC aunque ya se ha visto, los palurdos del monte son ciegos y sordos frente al clamor nacional, pues saben que sus lugartenientes de Colombianos por la Paz voltean fácilmente la posición de la opinión ciudadana y en poco tiempo neutralizarán la indignación nacional. De hecho, por debajo de la mesa, la ley de justicia transicional de Roy Barreras ya pasó con todo y premio político para el crimen altruista.

Los otros hechos, como el flujo de caja de las FARC y la petición de Baltasar Garzón, no dejan de llamar la atención, pues el periódico que publica a Molano y otros, sale de repente con la presunta debilidad financiera del grupo terrorista y el sindicado juez español pide que “dejen” las armas como lo anunció ETA, aunque se abstiene de solicitarles que entreguen las armas y se desmovilicen. Es que en el lenguaje de negociación, hay una distancia enorme entre dejar y entregar, y de seguro los que toman las decisiones en el grupo terrorista, conocen a la perfección la diferencia entre ambos términos.

En cuanto a las falsas víctimas de Mapiripán y el montaje de un desplazamiento forzado en la finca Las Pavas, con el respectivo desprestigio de las ONG que nutren sus arcas con el negocio de los Derechos Humanos; eso huele a estrategia y no a una voluntad real de hacer justicia para Colombia.

Es que resulta curioso que mientras se hace el escándalo por la finca Las Pavas, los medios prestan poca atención a las denuncias que se vienen haciendo por la masacre de El Salado: según la investigación adelantada por la ONG Demil, Domingo Salcedo fue quien señaló a las víctimas a cambio de su vida y ahora, 11 años después, aparece como beneficiario dentro del proceso. Sin embargo, Salcedo militó en el grupo criminal hasta el momento de su captura en agosto de 2002.

De igual forma, Eloy José Montes Olivera, cuya acta de defunción fue realizada por la Notaria del Carmen de Bolívar el 30 abril del año 2000, vive actualmente en el municipio de Turbaco (Bolívar). Así mismo, señala Demil, hay un grupo de nombres de victimas que no coincide en los listados de la CIDH y la CNRR.

Llama la atención que la mayoría de ONG involucradas en los escándalos han sido señaladas como entidades alineadas con los intereses de las FARC: el Colectivo de Abogados y la fundación Manuel Cepeda Vargas en el caso de Mapiripán; el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio —cuyo director es el padre Francisco de Roux—, la Universidad Javeriana, Asocab y el colectivo Contravía, relacionados con el fraude del desplazamiento de la finca Las Pavas.

La escalada contra estas ONG parece una purga comunista criolla en la que unas cuantas organizaciones cargarán con el agua sucia de las manipulaciones judiciales y de los engaños lucrativos, mientras que otras quedarán limpias y podrán continuar con la demolición del Estado a través de la falsa premisa de la defensa de las víctimas.

Es que el panorama del comunismo colombiano cambió radicalmente con la elección de Gustavo Petro, pues el mecanismo de reciclaje del Polo en los Progresistas, la supuesta división al interior del comunismo y el resultado final de un movimiento percibido por los ingenuos como limpio y transparente, les indica que el mecanismo funciona y que se debe extender a todos los ámbitos en los que han combinado las formas de lucha… algunos deben cargar con culpas y señalamientos, para que los otros florezcan y se nutran del negocio de los Derechos Humanos, pero en el fondo, todos seguirán en el mismo barco y con el mismo propósito.

1 comentario:

El Osito Anarquista dijo...

No necesariamente el comunismo actua como una maquinaria perfectamente aceitada y sincronizada.

A mi manera de ver el comunismo en Colombia nunca llego a instaurarse formalmente en el poder porque es aun mas desordenado, fragmentado, sectarizado y anarquico que el mismo gobierno.

Aunque debo reconocer que 3 alcadias consecutivas de los "progresistas" para Bogota nos esta regresando a un tiempo absolutamente primitivo.

Esas varias alcaldias de izquierda (comunistas, socialistas, progresistas, rebeldes, juveniles, etc) indican que si hay un plan cuidadosamente trazado para ir dando mordiscos al poder, como una especie de maqueta, para luego dar el salto a la Presidencia o al menos controlar la mayoria en las camaras del senado, congreso, ministerios etc.

Son pacientes....y ya controlan mucho: Las aulas universitarias, los medios de comunicacion, las selvas, fecode...sindicatos, etc, etc

Saludos