24 de enero de 2011

Auxilios parlamentarios modelo 2011

Por Jaime Restrepo V.

Juan Manuel Santos aceleró el paso para sacar adelante la Ley de víctimas, un tema que desde 2008, recuerda los tenebrosos auxilios parlamentarios utilizados por los gobiernos de turno para ocultar la compra de conciencias en el legislativo.

En primer término, resulta difícil entender el mecanismo que permite que “reparen” a un padre de familia, o a un hijo, con algo más de 20 millones de pesos (11 mil dólares aproximadamente). Parece que la Ley de víctimas, y su antecesor, el Decreto de Reparación por vía administrativa, plantean que el dolor con dinero en el bolsillo es un poco más llevadero. Pero hasta ahí: ninguna cifra puede reparar el vacío que deja una víctima de la guerrilla, o del narcotráfico o del paramilitarismo (entendido en todo su contexto).

Muchos dirán que eso es lo único que puede hacer el Estado: entregar dinero por su histórica negligencia para combatir a todos aquellos que han sembrado el terror en el país. De hecho, así lo entendió el gobierno Uribe, que el 22 de abril de 2008 expidió el Decreto de Reparación por vía administrativa para las víctimas de los grupos armados al margen de la ley. La diferencia entre ese Decreto de Uribe y la Ley de víctimas de Santos, es que ahora no se hace diferenciación de los victimarios, es decir, sin importar el agresor denunciado, serán reconocidas como víctimas las personas que hayan padecido “menoscabo en sus derechos fundamentales o hayan sufrido lesiones físicas o emocionales, pérdida de la libertad, reclutamiento forzado de menores, pérdida financiera o desplazamiento forzado”.

Hay otra situación que alarma: ¿Quién va a manejar los recursos? Dice el proyecto de ley, que las víctimas deberán presentarse ante Acción Social, alcaldías, personerías municipales; Procuraduría, Defensoría del Pueblo o ante la Fiscalía, para que les ayuden a diligenciar el formulario de solicitud de la reparación administrativa. Lo anterior representa la típica miopía de ciudad, pues allí resulta sencillo acudir a alguna instancia para que le “ayuden” y consideran que esa "facilidad" es igual en todo el país. ¿Qué hace una víctima en un municipio de cuyo gobernante se tiene información sobre sus vínculos con grupos ilegales? ¿Acaso la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo o la Fiscalía hacen presencia en todos los municipios del país?

La realidad de la ausencia del Estado en muchos lugares de Colombia es bien conocida por los mercaderes de los derechos humanos, quienes se emplearán a fondo para “representar” a las víctimas, tramitando las solicitudes en las capitales y verificando que les sean entregados los recursos. De golpe algunos lo harán sin comisión, pues la ganancia política —el voto— quedará amarrada por simple gratitud. Otros, mucho más necesitados de liquidez, pedirán una comisión por los gastos en los que incurrieron durante el trámite. Las víctimas, muchas de ellas ingenuas e ignorantes, caerán en alguna de las trampas y buena parte del dinero entrará a financiar clientelas políticas para los “humanitarios”, mientras que otro porcentaje llegará directamente a los bolsillos de los caciques electorales, tan respetados en la nueva ola de la unidad nacional. ¿O es que los alcaldes municipales, o sus personeros —que son postulados por las maquinarias políticas municipales— no son caciques que controlan el territorio de su municipio? Es más: ¿esos caciques no les rinden cuentas a otros de mayor jerarquía en la cadena alimenticia de los partidos políticos?

El festín de la reparación, sobre todo en los albores de las elecciones regionales, necesita un rápido trámite en el legislativo, pues la Ley que Santos sancionará, tiene un botín más grande que el Decreto Uribe, al incluir tácitamente a las víctimas de cualquier victimario denunciado, sobre todo aquellas que dicen representar los “defensores de los derechos humanos” como la Comisión Intereclesial de Justicia y paz, o el Colectivo de abogados Alvear Restrepo.

Todo lo anterior revela los verdaderos alcances de la unidad nacional: instaurar una cleptocracia en la que sus miembros participan activamente en la rebatiña de los recursos destinados a las víctimas de la violencia guerrillera y "paramilitar". Así como ocurrió en El coronel no tiene quien le escriba, muchas víctimas se quedarán esperando eternamente la reparación, pues el dinero ya estará en manos de amigos y "enemigos" de la unidad nacional.

Siempre me pareció curioso el tema de la “verdad” que contaban los jefes narco-paramilitares sobre los miles de crímenes atroces que cometieron: narraban los mínimos detalles de las masacres, recordaban incluso la posición de sus víctimas antes de asesinarlas, sabían sus nombres, direcciones y teléfonos, pero a la hora de contar la verdad de los motivos, la amnesia hacía presencia en los relatos: ¿la víctima era un guerrillero sin uniforme o un ciudadano inocente, sin participación alguna en el conflicto?

Esta bruma que produce la generalización de las víctimas, sin conocer los detalles que motivaron el crimen, aparecía en un primer momento como una sombra que impediría conocer la verdad. Sin embargo, el propósito resultó siendo más oscuro: si los interrogadores no llevaban al acusado a describir los móviles, quedaba oculta la motivación y así escondían la vinculación de la víctima a un grupo guerrillero. ¿Y para qué? La Ley de víctimas de Santos tiene la respuesta: “no serán considerados como víctimas los miembros de los grupos armados ilegales y sus familias hasta en primer grado de consanguinidad o afinidad”.

La sombra que encubre la motivación de los crímenes, y que oculta la diferenciación entre víctimas inocentes y guerrilleros, resulta muy conveniente para indemnizar a las familias de los combatientes rasos, colaboradores e informantes, quienes extrañamente no han sido discriminados en los detallados relatos de los jefes paramilitares: es cuestión del nefasto accionar de los operadores judiciales en Colombia, quienes dejan en evidencia, una vez más, el contubernio que han establecido con las mafias políticas que tienen por objetivo el despojo de los ciudadanos. Sin embargo, esta vez el despojo no lo harán mediante la figura de las "vacunas" que cobraban los terroristas y "paramilitares", pues será un asalto "legal" al erario.

7 comentarios:

jaime ruiz dijo...

Lo más interesante de la Ley de Víctimas es que los promotores de la violencia resultan ahora defensores de las víctimas, con lo que el negocio continúa, por no hablar de la impunidad. En primer lugar el partido de Piedad Córdoba, aliado de las guerrillas en Arauca y Caquetá y de los paramilitares en la Costa Atlántica, pero también el PCC y sus mil sectas afines.

La incapacidad de rebelarse contra semejante engendro deja ver claramente las limitaciones del uribismo y aun de la corriente ciudadana que lo apoya. Y el proyecto no es sólo llamativo por lo que se va a pagar, sino por el total que se piensan gastar. Un millón por cada habitante del país. No es raro que la economía haya registrado indicadores espantosos antes de la catástrofe de la niña.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

BRABONEL.

Una ley que no cuenta con debate, todos la apoyan aunque se esta hablando de una cifra multimillonaria. Santos aprovecha la anestesia de los primeros meses de Gobierno con ayuda de las promesas hipnóticas (sigue hablando de convertir a Colombia en un país desarrollado, esta vez desde Francia) y el escudo de victimas para que todo pase por alto. El partido de la U y el Conservador por ahora están vendiendo su apoyo a la “Unidad nacional” como buenas prostitutas, la pregunta es si a Santos le alcanzara la gasolina. Pienso que después de dos años en el gobierno a Santos le será difícil seguir regalando la plata de los colombianos y la gente empezara a volteársele y solo se quedara, probablemente lo acompañen los medios y la minoría electoral por que una vez los de la U y conservadores vean al hombre débil lo acusaran de rebeldía a los principios Uribistas.

Anónimo dijo...

Atrabilioso,

no le parece que una de las causas de tanto problema es en realidad el degenere del lenguaje o comunicacion?

Puede que esto sea aprovechado por los aprovechadores cronicos y sin verguenza (etica).

Ese degenere seria muy util para cualquier saqueador, siempre y cuando entienda ese nuevo lenguaje.

El que lee 'auxilio parlamentario' entenderia que el parlamento se inundo o fue destrozado y requiere socorro o auxilio. Lo que entre otras cosas es consistente con el escenario economico actual.

Y de donde? y bajo cuales condiciones?

Lo mismo pasa con el asunto de los derechos humanos:

Como asi que tanta gente trabajando en este tema importante, y tan ecopetados con su tuxedo preciso en el cuerpo o sus atuendos glamorosos, pero esos derechos humanos son como que mas elusivos. Y ETC.

Me pregunto si la causa esta en algo tan basico como que significan 'derecho humano, o auxilio, o politica, o economia'.

Si las definiciones fundamentales son constantes, la sobrevivencia de la especie y sus miembros, que es fundamentalmente un derecho, no se afecta.

Y entonces si que se gozaria de progreso y de la bonanza de tecnologia.

Habria que redactar un diccionario con los fundamentos del lenguaje humano.

Mt

Anónimo dijo...

Brabonel,

si es verdad que sabes y te gusta el tema de la economia deberias abrir un blog informativo al respecto.

Lo digo porque los 'expertos' como que no saben sobre eso, o mas probablemente el problema es muy grande para ellos solos resolverlo.

Es que si 'los supuestos auxiliadores' no saben por que lado auxiliar no se resuelven los multiples problemas sobre los que la economia tiene su efecto.

Mt

Atrabilioso dijo...

JAIME RUIZ:

Esos defensores de víctimas se convierten en la evidencia de la capacidad de mutación de la actuación criminal. Es claro: la intención es la misma (política y económica), solo que ahora tendrá una fachada de legalidad que les proporciona la ley de víctimas.

Eso ya se está percibiendo en algunos sectores de la economía: un banco muy importante, que llegó hace un lustro a Colombia, ya anunció ante sus empleados, la salida del país: eso recuerda lo que ocurrió en Venezuela en 1999, cuando varias empresas importantes hicieron maletas y salieron de ese país: era la certeza de la incertidumbre económica que se apoderaría de la Pequeña Venecia.

Un abrazo y gracias por todo.

Atrabilioso dijo...

BRABONEL:

Usted es muy optimista: si existe una nación proclive a la amnesia y a la anestesia, esa es la colombiana. Los medios seguirán cerrando filas en torno a Santos y él se ocupará de no molestarlos con temas como el tercer canal de televisión. La clase política, con clientelas bien aceitadas por las leyes de víctimas y de tierras, guardará lealtad conveniente, y distraerán al público con la cacería contra el uribismo. Mientras tanto, los militares seguirán en el proceso de desmoralización en el que están entrando, y poco a poco se paralizarán las actividades contra los grupos alzados en armas: lo que ocurrió en el Cauca es gravísimo, pues se retornó a la época en que un herido en combate tenía que esperar más de 12 horas para recibir la ayuda necesaria: no hubo apoyo efectivo, muchas unidades se quedaron sin munición, y los helicópteros de respaldo de fuego no llegaron oportunamente.

Ese panorama es tremendo y puede terminarse con un caudillo novedoso en la presidencia.

Un abrazo y muchas gracias por sus comentarios.

Atrabilioso dijo...

MARY T:

Sin duda: la deformación de los significados y los conceptos contribuye a disfrazar los problemas o lanzar cortinas de humo para la conveniencia de unos cuantos. Un ejemplo claro es el del secuestro: a los secuestrados les dicen rehenes, retenidos y prisioneros de guerra, con el propósito de aliviar las presiones y defender esa espantosa práctica terrorista. Así las cosas, la deformación es aprovechada por los patrones de los palurdos del monte, que arman el espectáculo dantesco de las liberaciones.

En cuanto al término “auxilio parlamentario”, Uribe lo definió así: “En el auxilio parlamentario, el parlamentario hace un acuerdo con el Presidente o con el Ministro para llevar un dinero a cierto proyecto, una veces resulta mal, también se ha usado de eso para corrupción, ha habido casos en los cuales llaman a un alcalde y le dicen ahí va una platica para tal proyecto, la contrata con fulano y me pasa tanto porcentaje, definitivamente el auxilio parlamentario no ha sido bueno.”

Es más: Juan Manuel Santos, como ministro de Hacienda de Pastrana, instauró por la puerta de atrás, los auxilios parlamentarios.

Un saludo y muchas gracias por sus comentarios.