7 de febrero de 2011

¿El líder que no fue?

Por Jaime Restrepo Vásquez

Hace ocho años, mi voto por Álvaro Uribe Vélez no estaba cargado de esperanza: era sólo la marca de escepticismo en un tarjetón y la certeza de que algo tendría que mejorar, pues lo peor ya se estaba viviendo.

Recuerdo que dije: ojalá éste no nos defraude, refiriéndome a los millones de electores que nos habíamos sintonizado con sus propuestas en materia de seguridad. ¿Cuál fue el mandato que le entregamos a Uribe? Combatir a las FARC y recuperar la seguridad extraviada. La mayoría de los votantes desconocía los 100 puntos programáticos, aunque poco importaban en medio del Estado fallido en el que vivíamos gracias a las FARC y a sus promotores en el poder.

El mandato que motivó el voto fue bien retribuido por Uribe. Y eso lo reconocimos aquellos que respaldamos la reelección como un premio a quien había honrado la palabra. En el primer periodo, Uribe se destacó por su esfuerzo y trabajo constantes —cosa completamente inusual en los presidentes colombianos—; por sus éxitos en materia de seguridad y también por el contraste con la herencia de sus antecesores: los nefastos gobiernos de Gaviria, Samper y Pastrana dejaron al país a punto de caer bajo el control del totalitarismo de las FARC y sus secuaces, por lo cual cualquier acción que se emprendiera para evitar la caída, se notaría de inmediato.

Más simple: Uribe tomó las riendas de una casa en ruinas y simplemente con una mano de pintura en la fachada, el cambio se hizo notable. Esta situación le otorgó un éxito que no calculaban ni Uribe ni su círculo cercano. Y empezó la improvisación sobre la marcha, que culminó con la unción de Juan Manuel Santos como heredero del uribismo.

Cuando Uribe llegó a la Casa de Nariño el 7 de agosto de 2002, seguramente esperaba hacer una buena labor y nada más. Pero la firmeza en el cumplimiento del mandato le acarreó la popularidad que lo acompañó hasta el último día de su segundo periodo: acostumbrados a los bajos índices de aceptación de todos los presidentes, y sumada la coral quejumbrosa que siempre ha hecho presencia en la cotidianidad del colombiano, las expectativas de un gobernante en nuestro país nunca fueron halagüeñas.

No obstante, era tan evidente la amenaza, tan desesperada la situación y tan inminente el derrumbe, que los colombianos comenzamos a ver los actos de gobierno con la esperanza que entrega el cumplimiento de la palabra empeñada. Y entramos a respaldar a Uribe. Eso no se lo esperaba el entonces presidente, quien se encontró de golpe con tal popularidad, que se sintió cómodo con la propuesta del cambio de un “articulito” en la Constitución.

Ésa fue una decisión improvisada que en la práctica careció de fundamentos políticos estructurales: la reelección se centró en un personaje con amplia aceptación y no en una organización de largo plazo que integrara una verdadera visión de país. El resultado: a las carreras se conformaron nuevos partidos y se elaboraron unos idearios que eran simples manifiestos de buenas intenciones.

El uribismo cayó en la trampa del facilismo, de la cinta pegante para tapar una fuga de gas en una tubería, y ni Uribe ni sus más cercanos colaboradores asumieron la tarea de estructurar un cuerpo de doctrina que se convirtiera en fundamento para atraer a aquellos electores que simpatizaran con esa visión de país. De esos colaboradores, la excepción fue José Obdulio Gaviria, quien tuvo mejor olfato para prever lo indispensable en aras de fortalecer el proyecto político que nació con el triunfo de Uribe. Sin embargo, a Gaviria tampoco le alcanzó la cuerda, pues o nadie en el gobierno compartió su visión, o peor aún, nadie la entendió.

Uribe tampoco se apropió de la necesidad de estructurar un verdadero partido político a largo plazo. Simplemente se quedó con los éxitos momentáneos y renunció al gran liderazgo que en ese momento le estaba entregando el destino: podría decirse que ese liderazgo asaltó a Uribe por sorpresa, y no tuvo forma de responder ni de apropiarse de semejante responsabilidad. Así las cosas, las decisiones políticas del entonces presidente fueron semejantes a las de un bombero afanado, apagando el incendio y dejando intacto el punto de ignición.

Mucho se habla del uribismo, pero tal “ismo”, aunque cuenta con una base masiva de electores, carece de verdaderos cuadros directivos, el trabajo de difusión se ha confiado a la buena o mala voluntad de los medios de comunicación y el cuerpo de doctrina ha brillado por su ausencia, pese a los enormes esfuerzos de gente valiosa como Fernando Alameda, Félix Salcedo y Samuel Ángel, entre otros.

Y la cadena de errores continuó durante su segundo mandato, cuando la popularidad jugó en contra del ex presidente, al punto de que los “uribistas purasangre” maquinaron una aberración: se convencieron de mantener a Uribe en el poder durante cuatro años más, mientras conformaban un verdadero partido. Se sabía desde 2006 que ése sería un gran error que algún astuto aprovecharía, pues en el uribismo, salvo el mismo Uribe, no se había trabajado en la conformación de unos cuadros directivos que pudieran mantener las banderas en alto para continuar el desarrollo de un programa a largo plazo.

Así las cosas, se empeñaron a fondo en la segunda reelección. Y fracasaron. Entonces, el único presidenciable que seguía siendo “urbista” simplemente jugó bien las cartas, tuvo paciencia y esperó el desastre, para erigirse como el abanderado de unos votantes y no de un proyecto de país.

Con la catastrófica ausencia de líderes en el uribismo, Juan Manuel Santos trabajó con tranquilidad, a sabiendas del colapso de la segunda reelección. Y luego, ya con la necesidad de improvisar la unción de un heredero, Santos estaba a disposición para capturar los votos y cumplir con su gran sueño: ser presidente de la República. Y lo logró. Sin mucho esfuerzo capturó los votos y llegó a la Presidencia con un mandato concreto: continuidad y continuismo, pues en realidad era lo único que podía ofrecerse como prolongación del uribismo.

No se puede negar que Uribe posee muchas características de un gran líder: tiene la facilidad de sintonizarse con el electorado, es un trabajador incansable y es visionario y tozudo en sus propósitos. Pese a ello, ha renunciado al liderazgo y parece conforme con el insignificante propósito de conquistar el poder regional.

Muchos extrañan a Uribe como gobernante, pero esa tarea ya concluyó. Ahora el país necesita un líder que oriente la conformación de un verdadero partido que se estructure en torno a los pilares del uribismo: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social. Y esto no se logra en la colcha de retazos de la U, o en la paquidérmica máquina clientelista del Partido Conservador: es inaplazable la tarea de darle cuerpo y visión a Primero Colombia, cuyo lanzamiento a gran escala podría darse en el marco de la convocatoria a una Asamblea Constituyente que permita corregir los adefesios de la actual Carta Magna en lo judicial y en lo político.

Sin embargo, mientras las necesidades apremian, Uribe está dedicado a fortalecer la maquinaria electoral regional que finalmente podría convertirse en una estructura formidable e inútil: ¿Por quién votará la masa uribista en 2014? ¿Quiénes son los candidatos en ciernes del uribismo? ¿Queda algo de credibilidad en los guiños del ex presidente, después del huracán que nos “gobierna”?

Uribe y los suyos ya cometieron suficientes pecados políticos en los últimos años, los que desembocaron en la nefasta presidencia de Juan Manuel Santos. Si realmente Uribe es un líder, y tiene el talante para enfrentar ese destino, debe comenzar por estructurar un partido político de largo aliento y convertirse en el abanderado de la convocatoria a una Asamblea Constituyente… lo otro es simple cálculo de muñidor politiquero y nada más.

3 de febrero de 2011

Un "vivo" en Univision. Y 4. ¿Amenazas o cortina de humo?

En esta última entrega de lo publicado en La Otra Verdad reproducimos la entrevista que hicieron a Juan Guillermo Ángel, en la que destaca lo que el asesinado dirigente deportivo, relacionado con el tráfico de drogas, César Villegas le contó sobre los dineros de la mafia en los negocios de Coronell.


Juan Guillermo Ángel sostuvo que las supuestas amenazas que denunció Daniel Coronell son cortinas de humo y asegura que los señalamientos son una persecución porque no se dejó tumbar el dinero de sus acciones cuando fue socio del desaparecido Noticiero NTC. Ángel sostiene que con el tema de las amenazas, Coronell pretende esconder el polémico tribunal de arbitramento contra la CNTV con el cual quiere ganarle los 11 mil millones al Estado.

El Director de Noticias Uno aseguró en su momento que presuntamente Ángel era el “cerebro” detrás de las amenazas, pero Ángel se defendió: Dice que es una retaliación porque no se dejó tumbar el dinero de sus acciones cuando fue socio del desaparecido Noticiero NTC, en el que también fue socio el fallecido César Villegas, relacionado con el narcotráfico, y que fue de propiedad de Daniel Coronell, uno de sus fundadores.

LOV: ¿Por qué acusaciones en su contra por la elección de Fernando Álvarez como Comisionado de televisión?

JGA:Existe una campaña de desprestigio contra mí, que lidera un espadachín, el señor Daniel Coronell. Aunque él lo niega, yo fui el único de los inversionistas que no se dejó tumbar el dinero del Noticiero NTC. Un día, Betriz Sanín, hermana de Noemí Sanín, me insistió que le comprara sus acciones (5 %) por 25 millones de pesos, aunque nunca me hicieron papeles legales, lo que me pareció extraño, Pero cuando supe que Daniel Coronell manejaba las acciones con testaferratos, solicité que me devolvieran mi plata, lo que finalmente logré debido a que el conocido dirigente deportivo, César Villegas, decidió comprar un paquete grande con dineros que, según el mismo me contó, eran de inversionistas del Norte del Valle. Luego supe, por el mismo Villegas, que Coronell los había tumbado.

LOV: ¿Qué detalles le dio César Villegas respecto a este tema?

JGA: La verdad, no mucho. Yo de todos modos sí le pregunté si estaba preocupado con los inversionistas del Norte del Valle, ya que finalmente era a ellos a quienes había tumbado Coronell, y me sorprendió su respuesta, pues me dijo que en realidad no estaba muy preocupado, ya que los tipos eran conscientes de lo ocurrido, pero me confesó que a quien sí le tenía verdadero temor era al mismo Coronell, porque era una persona muy inescrupulosa y podría hacer cualquier cosa. Esto me lo dijo un mes antes de caer asesinado en Bogotá.




LOV: ¿Por qué el periodista lo señala como el “cerebro” de todo el caso?

JGA: Lo que pasa es que Coronell quiere montar una cortina de humo con unas supuestas amenazas para victimizarse y politizar un chanchullo que tiene ensamblado para legitimar otro que ha venido cometiendo en la CNTV. En una serie de negocios turbios pretende ahora montar toda una falacia sobre su incompetencia para rematar el “negociado” que ya comenzó, con ayuda de algunos comisionados, cuando logró meterle un poco de retal periodístico, noticieros viejos y programas de medio pelo a la CNTV a precio de oro para pagar deudas al Estado. Es el principal protagonista de ese “negociado” en el que la Comisión perdió cerca de 20 mil millones de pesos. Y quien actuaba como secretario general en ese entonces era Eduardo Noriega, quien aspira a ser el reemplazo del comisionado Jaime Niño Díez en las elecciones que se avecinan en esa entidad.

LOV: ¿Cuál es su opinión sobre el citado tribunal de arbitramento?

JGA: Con ese famoso tribunal de arbitramento, en el que están en juego $11 mil millones, Coronel está preparando el camino para timar un total de $29.500 millones a la CNTV, sumados a los $2 mil millones que ya se ganó “pagando” en especie, con material incompleto, de escaso valor y en estado bastante cuestionable, poniendo a peritos a que sobrevaluaran sus noticieros y programas viejos.

LOV: ¿Es cierto lo que dice Coronell que usted o su hermano lo amenazaron porque son uribistas y él no?

JGA: Es tan mentiroso ese pobre hombre, que cuando dijo eso se le olvidó que en una columna de la revista Semana me había puesto como aliado del congresista Gustavo Petro, que es un antiuribista total.

2 de febrero de 2011

Un "vivo" en Univision. 3. Los socios de Coronell

Continuando con lo que publicó la desaparecida revista La Otra Verdad sobre las actividades de Coronell, publicamos hoy el juego que desarrollaba con sus amigos para obtener favores que en últimas pagaba el erario, conformando una clara red de tráfico de influencias, en la que no se puede excluir la "amistad" de personas situadas en la cúpula de Inravisión ni el hecho de que un c
omisionado fuera socio de Coronell. Aparte, resulta muy curiosa la presencia de otro as del "periodismo": Félix de Bedout, y la coincidencia de dichos personajes con los amigos de Piedad Córdoba y de Chávez.

A raíz del revelador documento de la Contraloría, La Otra Verdad se dio a la tarea de investigar cuáles eran los nexos comerciales de NTC para contrastar las afirmaciones del ente fiscalizador y encontró que sus socios son Daniel Alfonso Coronell Castañeda, Félix Juan Carlos de Bedout Molina y Liliana Paola Zabaraín Pereira. La empresa tenía registrado en la Cámara de Comercio un capital de 300 millones de pesos, en el momento de la denuncia.

La programadora NTC es socia o hace parte de la empresa Microexpress S.A. dentro de la que también figuran las firmas Punta de Lanza Televisión y Compañía Ltda. Y SEEL Ltda., entre otras.

En la junta directiva de Microexpress (según la escritura 02731 en liquidación desde el 29 de diciembre de 2004) está como segundo renglón Carlos Fernández Zafra, un ingeniero que presta el soporte técnico a la programadora NTC. También aparece en esta firma, como primer renglón suplente, Aldo Buenahora Santos, el perito que iba a dirimir el conflicto en la Cámara de Comercio. De igual forma, figura el mismo Coronell como tercer renglón suplente, lo que deja claro que Buenahora y Coronell eran socios en Microexpress al momento del tribunal de arbitramento.

En la empresa Punta de Lanza aparecen como socios capitalistas Daniel Coronell y Darío Montenegro Trujillo, cada uno con 250 mil cuotas accionarias. Montenegro es el gerente de la citada sociedad. No está de más decir también que en esta firma Coronell y el comisionado de televisión Montenegro son socios activos. En cuanto a la firma SEEL Ltda., el ingeniero Carlos Fernández Zafra aparece como primer renglón en la junta directiva y también ocupa el cargo de Gerente. Fernández Zafra aparece en el informe de la Contraloría por un contrato con la CNTV para realizar la evaluación de la conveniencia financiera y técnica del mecanismo a emplear, con el fin de que los canales regionales tuvieran acceso al satélite.


Dentro del pleito que siguió NTC contra la Comisión, Fernández, cabeza de una empresa contratista de la CNTV, le suministró todo el soporte técnico a Coronell, quien intentaba darle un valor probatorio a las bitácoras (libros de control donde los operadores o técnicos registran las novedades) de las estaciones de televisión en todo el país.

Durante el pleito, se hablaba de la particular amistad y cercanía de Coronell con María Piedad Mosquera, recién nombrada directora de Inravisión (en reemplazo de José Manuel Alarcón), quien fue la encargada de suspender los contratos de mantenimiento de la red, contra todas las advertencias de los técnicos y de sus subalternos.

Mosquera resultó ser también amiga cercana del ex ministro Jaime Castro Castro, uno de los árbitros que escogieron Daniel Coronell y Javier Ayala para dirimir el conflicto en la Cámara ce Comercio. Mosquera era directora de Tránsito de Bogotá cuando Castro Castro se desempeñó como alcalde de la capital.


Darío Montenegro es un comisionado de televisión elegido en el 2004 en representación de los canales regionales, quien resultó ser socio de Daniel Coronell.

Según la Contraloría, Montenegro está comprometido en varias irregularidades en el contrato 046 de 2004, suscrito entre la CNTV y la firma SEEL Ltda. (empresa socia de Daniel Coronell en Microexpress S.A.) para realizar la evaluación de la conveniencia financiera y técnica del mecanismo a emplear con el fin de que los canales regionales tuvieran acceso al satélite. La Contraloría sostiene, en un informe inicial, que se establecieron deficiencias en este contrato por “incumplimiento del principio de transparencia para suscripción del contrato (…) y se evidenció intervención del comisionado Darío Montenegro en este proceso de contratación, quien es socio de la empresa Punta de Lanza, que tiene relación con el contratista SEEL Ltda., puesto que ambas firmas son socias de la empresa Microexpress S.A.” donde figura Daniel Coronell como primer renglón de la Junta Directiva.

El organismo fiscalizador habla de la intervención irregular de Montenegro como comisionado y miembro de la CNTV en claro beneficio de la firma SEEL Ltda., con la que tiene nexos comerciales, es decir, habría actuado como juez y parte.

Mañana: ¿Amenazas o cortinas de humo?

1 de febrero de 2011

Un "vivo" en Univision. 2. Las denuncias de la Contraloría contra Coronell y sus compinches


Continuamos la serie de informaciones de La Otra Verdad sobre las "travesuras" de Coronell, hoy enfocando los manejos dudosos que descubrió y denunció la Contraloría en 2005 sobre los peritos, árbitros y comisionados que finalmente resultaban ser socios de Coronell. Todo un modelo de conducta que enorgullecerá a los directivos de Univision.

La Contraloría General de la República intervino y denunció graves irregularidades en el tribunal de arbitramento que tenía que dirimir el pleito entre NTC de Daniel Coronell y Félix de Bedout y la Comisión Nacional de Televisión.

Según un informe de mayo de 2005 se evidenciaron serias anomalías al momento de nombrar los peritos para el tribunal de arbitramento en el cual se definiría la suerte de los 11 mil millones de pesos del Estado, que NTC pretendía ganarle a la CNTV. Este argumento se basa en el hecho de que Coronell resultó ser socio de varias personas que intervinieron en el proceso, entre ellos el perito principal.





Dice el informe de la Contraloría General de la República: “Se evidenció que el perito del tribunal de arbitramento, Aldo Buenahora Santos, aparece como primer renglón en la junta directiva de la empresa Microexpress S.A.. en la que aparece a su vez como tercer renglón el señor Daniel Alfonso Coronell Castañeda, quien a su vez aparece como socio del (Comisionado de televisión) señor Darío Montenegro Trujillo en la sociedad comercial Punta de Lanza Televisión y Compañía Limitada; el señor Daniel Coronell aparece en el primer rengón de la Junta Directiva de NTC S.A. Nacional de Televisión y Comunicaciones S.A. De acuerdo con lo expresado, existe impedimento para el ejercicio de la función pericial por parte del señor Buenahora”, ratifica la Contraloría en la página 40 del informe de auditoría realizado a la Comisión Nacional de Televisión.

Así mismo, la investigación de la Contraloría pone en evidencia que Coronell contaba con dos comisionados: Ayala, su íntimo amigo, y Montenegro, su socio, y que además había logrado poner a Buenahora, otro de sus socios, como perito en el tribunal de arbitramento en el que quería ganarle a la Comisión los 11 mil millones de pesos. Estos nexos de sociedades representan un escándalo en cualquier país del mundo porque un avaluador idóneo e imparcial, que en este caso se supone debería ser el perito Buenahora, no podría actuar como juez y parte, sin declararse impedido, lo que nunca hizo y al parecer no tenía pensado hacer.

Lo anterior deja al descubierto una clara trampa por parte de este personaje en contra de los dineros del Estado, pues sólo al momento de conocerse el informe de la Contraloría, el tribunal de arbitramento decidió cambiar al perito Buenahora. De otro lado, el silencio o la omisión de declararse impedido por parte del comisionado Montenegro respecto de sus conexiones empresariales con el perito Buenahora y con el propio Coronell por lo menos deja mucho que pensar desde el punto de vista ético y moral.

El informe de la Contraloría lo tuvieron en su poder diferentes periodistas y los más importantes medios de comunicación del país, pero ninguno publicó nada sobre el tema. El propio Coronell le confirmó a la revista La Otra Verdad, que tenía en su poder el documento del ente fiscalizador.

Mañana: Los socios de Coronell.