7 de diciembre de 2010

La CSJ dice: “Aquí no pasó nada”

Por Eduardo Mackenzie.

Tras maratónica reunión, la Corte Suprema de Justicia eligió, por fin, el nuevo Fiscal General de la Nación en la persona de la abogada y ex congresista liberal Viviane Morales Hoyos, 48 años, en la madrugada del 2 de diciembre pasado. La terna utilizada fue la enviada por el presidente Juan Manuel Santos, la cual substituyó, en forma irregular, según algunos juristas, la única terna válida: la segunda que meses antes había presentado el Presidente Álvaro Uribe. Esa misma noche, el pleno de la CSJ eligió también a su presidente en propiedad y a cinco nuevos magistrados.

Todo eso parece haber aliviado a algunos editorialistas. Sin embargo, puede uno preguntarse si el país está en la misma tónica. No lo creo. Esa elección nocturna no cierra, para nada, la discusión sobre la bochornosa aventura de la CSJ en los pasados meses. Aunque la buena voluntad de Viviane Morales parece inmensa, la viabilidad del nuevo periodo que se abre sigue en entredicho.

Durante los últimos 16 meses, la CSJ se desvalorizó ante la opinión pública. En ese periodo, la crisis de la justicia colombiana se hizo patente. Las declaraciones del magistrado Augusto Ibáñez, ex presidente de la CSJ, sobre “la era de los jueces” anunciaron que ésta abría, sin motivaciones claras, un proceso de lucha frontal contra el poder ejecutivo y contra el poder legislativo, y avanzaba hacia la conformación de un nuevo estilo de poder. Más perspicaz de lo que algunos creen, la opinión pública adivinó que comenzaba a cristalizar un gobierno de los jueces, es decir, un desvío detestable del sistema democrático.

En esos 16 meses, la CSJ se metió, ella sola, en un conflicto devastador: ella se negó a cumplir el precepto constitucional de elegir el Fiscal General de una terna presentada por el presidente de la República. Nunca explicó, realmente, el porqué de ese acto de rebelión, y dejó ver que su única motivación era política: el grupo dirigente de la CSJ detesta al jefe de Estado elegido dos veces por los colombianos. Por eso impidió durante año y medio la elección del fiscal general.

Con ese acto de rebelión, la CSJ se puso por encima de la Constitución, obró a su manera, sin respetar nada ni nadie. Augusto Ibáñez se inventó exigencias que la Constitución rechaza. Para resumir: la CSJ abolió la Constitución y puso en peligro el edificio institucional del país. Los efectos se vieron enseguida: aumento de la criminalidad en todo el país, incremento del terrorismo Farc, decisiones judiciales aberrantes por doquier, investigaciones contra los congresistas que votaron el referendo y cambio súbito de posición sobre el fuero de éstos.

También hubo campañas de satanización y de represión judicial contra el estamento militar y el poder legislativo y contra el presidente de la República. Hubo maniobras contra la libertad de la prensa: unos magistrados pidieron la cabeza de importantes periodistas. Otros llegaron al extremo de pedir a obscuros activistas españoles, en enero de 2010, que difundieran en Europa las peores inmundicias contra el gobierno colombiano.

Ahora el magistrado Jaime Arrubla Paucar, nuevo presidente de la CSJ, nos cuenta que con la elección del 2 de diciembre ellos “le cumplieron al país”. Si interpreto bien sus palabras, el pretende que los ciudadanos quedamos en deuda con él.

Muchos colombianos queremos, por el contrario, saber qué pasó en esos 16 meses. Pues la cosa no está clara y lo que sigue tampoco está claro. La clique que abolió la Constitución sigue en sus cargos y nada garantiza que no volverán a lo mismo. ¿Qué garantías tiene el país de que no obrarán así? ¿Qué obstáculos jurídicos existen contra una desviación tan grave? Por lo que vimos en estos 16 meses, ninguno. ¿Qué sanción hubo tras el motín constitucional? Ninguno. ¿Qué reparación está prevista para enmendar lo que hicieron? Ninguna.

Esa rebelión de la CSJ, algo que nunca había ocurrido en Colombia, desequilibró el sistema penal. Hubo derrota institucional y derrota del concepto del Estado de derecho. ¿El país debe quedarse callado? “Siga su camino, amigo, aquí no pasó nada”. ¿Esa es la orden? Difícil será acatarla. El último capítulo de esa crisis es el malestar que existe, a justo título, sobre la falta de garantías de la justicia. El escándalo del asilo político logrado por María del Pilar Hurtado no hizo sino sacar a flote algo que ya estaba latente.

¿Qué se puede concluir de la negativa de la CSJ a abrir investigación penal a la ex senadora Piedad Córdoba, cuyos lazos con las Farc son probados, para que los amigos de ésta puedan incrustarla como parte civil en la investigación que le abrieron al ex presidente Uribe? ¿Eso son garantías?

¿Qué pensar de la juez Jara, premiaba con viaje de estudios en Alemania por haber condenado al coronel Plazas Vega sin tener pruebas contra él y teniendo, en cambio, todos los elementos que prueban su inocencia? ¿Es eso un Estado de derecho?

El presidente Juan Manuel Santos y la Fiscal Viviane Morales deberían ver con realismo lo que ocurre. La caza de brujas contra el ex presidente Uribe y sus ex colaboradores, y la vendetta contra el Procurador General Ordóñez, muestran el fondo del abismo. Y revelan que toda veleidad de independencia del mismo jefe de Estado, y de la nueva fiscal general, será castigada. La anómala correlación de fuerzas creada por los hechos de estos 16 meses de Constitución abolida, hace posible todo eso.

6 de diciembre de 2010

María Emma Mejía: Cargos, burocracia y representación para los perdedores

Por Jaime Restrepo.

El gobierno Santos se parece a esas emisoras en las que se dedican a complacer a la audiencia. La diferencia está en que las estaciones de radio satisfacen a sus fieles oyentes y Santos está empeñado en ser condescendiente sólo con un selecto grupo que le permite mantener los aplausos en los medios y en las galerías políticas: los votantes la audiencia pasaron a un segundo plano.

La última complacencia de Santos es el anuncio de la candidatura de María Emma Mejía a la Secretaría pro Témpore de Unasur. Aunque a primera vista la determinación es coherente con el cariz chavista de la Unión de Naciones Suramericanas, lo cierto es que tal decisión se convierte en un nuevo desplante a muchos de sus electores y al mandato que le entregaron en su momento.

La jugada de Santos demuestra que quiere que el liderazgo de Unasur quede en manos de Colombia. Para tal fin, resultaría inútil la postulación de alguien distante de la izquierda y por ende, el gobierno tenía que buscar un nombre que no generara resistencia en el espectro ideológico nacional y suramericano, teniendo en cuenta la corriente que maneja los hilos en esa organización.

La postulación de la ex canciller de Ernesto Samper Pizano es un premio burocrático más que Juan Manuel Santos le entrega al Partido Liberal, y en especial a la facción más cercana a Hugo Chávez Frías. También es un reconocimiento a César Gaviria, pues Mejía fue Jefe de la campaña que lo llevó a la presidencia en 1990.

De igual forma, la decisión se puede interpretar como un acercamiento burocrático con el Polo Democrático, partido chavista en el que ella ha militado al punto de haber disputado la candidatura a la Alcaldía de Bogotá por ese movimiento político en el año 2007.

Esta “jugada” de Santos tiene varios aspectos en común: congraciarse aún más con el club de los ex presidentes liberales, entregándoles un tanque de oxígeno que les permita revivir la comatosa agrupación política fundada por Ezequiel Rojas.

Así mismo, es un gesto de buena voluntad de Santos con su “nuevo mejor amigo”, quien no verá en Mejía una enemiga, sino una aliada. La decisión es un reconocimiento político a los amigos de la aspirante, Gustavo Petro y Antonio Navarro; quienes indirectamente contarán con una representación internacional en el gobierno Santos.

Y los caguaneros guardarán silencio, pues María Emma Mejía fue designada por Andrés Pastrana como negociadora de paz en la zona de despeje de San Vicente del Caguán y por tal motivo, contarán con una voz “pacifista” en el escenario internacional.

No obstante, la complacencia selectiva deja un mal sabor, pues lo que no han logrado en las urnas ni el partido Liberal ni el Polo Democrático, lo están consiguiendo a punta de nombramientos. ¿Alguien votó por Santos para que le asignara cuotas burocráticas al chavismo, sea del Polo o de los amigos de Chávez (Samper y Gaviria)? Desde la perspectiva mercantilista, resulta aceptable a regañadientes que Santos se acerque y hasta coquetee con el dictador venezolano, pero los nombramientos samperistas, pastranistas y gaviristas resultan groseros para un alto porcentaje de los 9 millones de votantes que llevaron a Santos a la Presidencia.

Es el colmo que el presidente desprecie de semejante manera a sus electores, resucitando a un personaje siniestro como Ernesto Samper, por quien nadie votará después de su desastroso mandato. ¿Acaso los votos de la gran defensora de Samper, la defenestrada Piedad Córdoba, son significativos al punto de postular a alguien muy cercano a los ex presidentes de su partido?

El esfuerzo de Santos por revivir al liberalismo es tan evidente, que se da el lujo de pasar por encima de los resultados electorales, y mira para otro lado frente a la realidad del mapa político colombiano.

Resulta evidente que un candidato a la Secretaría pro Témpore de Unasur no puede ser de una vertiente ideológica distinta al chavismo. Sin embargo, Colombia no tenía ninguna necesidad de presentar un candidato para ese cargo y simplemente, ya entrado en gastos con su “nuevo mejor amigo”, le saldría menos insultante con el electorado, respaldar al favorecido de Hugo Chávez.

Lo que liberales e izquierdistas no ganaron en las urnas, Santos se lo viene entregando en bandeja de plata… ¿Aspirará a la reelección con el apoyo de las bases del “trapito rojo” y de la izquierda? De golpe las elecciones de 2011 le mostrarán en qué lugar y quién tiene los votos en Colombia, pero ya para ese entonces, la rectificación será imposible.

3 de diciembre de 2010

Declaración Final II Encuentro Aniversario de UnoAmérica

Delegaciones de los distintos países pertenecientes a la Unión de Organizaciones Democráticas de América se dieron cita los días 19, 20 y 21 de noviembre de 2010 en la Sociedad Bolivariana de Bogotá a fin de sostener su Segundo Encuentro Aniversario. Al final de las deliberaciones, se aprobó la siguiente declaración:

1. Cada delegación presentó un diagnóstico de la situación de su país y rindió un informe de las actividades realizadas durante el año en curso, concluyendo que UnoAmérica se consolida cada vez más como escudo de la democracia, espada de la libertad y faro de esperanza para los pueblos de América Latina.

2. UnoAmérica ha registrado un crecimiento sostenido desde su creación, en diciembre de 2008, hasta la fecha; incrementando también sus actividades, que han servido para: aglutinar los sectores democráticos de nuestra región, defender las democracias cuando han sido amenazadas, luchar por la libertad de los prisioneros políticos, representar a las víctimas del terrorismo, ejercer acciones jurídicas en tribunales nacionales e internacionales, organizar conferencias en diversos países, participar como observadores en procesos electorales, establecer relaciones institucionales en Estados Unidos y Europa, y realizar importantes investigaciones, las cuales se han usado para editar informes y libros impresos o electrónicos.

3. Durante el año 2010 se observa un evidente deterioro de los gobiernos pertenecientes al ALBA, debido a los fracasos de su modelo ideológico y de su gestión administrativa. Su discurso en favor de los más pobres, la justicia social y el anti-imperialismo ha quedado sólo en retórica; porque en la práctica han sumido a sus pueblos en la miseria, han cercenado las libertades, y han subordinado sus naciones al imperialismo cubano. Sin embargo, dado que desean mantenerse en el poder a como dé lugar, incluso recurriendo a la violencia, hoy más que nunca constituyen una amenaza para la paz y la estabilidad de la región, como se observa en los puntos que siguen a continuación.

4. El régimen de Evo Morales viola constantemente los preceptos democráticos. El uso de "fiscales especiales contra el terrorismo" y la aprobación de la Ley Contra el Racismo constituyen herramientas para perseguir a la oposición y para limitar la libertad de prensa. Adicionalmente, Morales ha iniciado un feroz e injustificado ataque contra la Iglesia Católica. Sin embargo, José Miguel Insulza cataloga a Bolivia como un ejemplo para la democracia. Una vez más, Insulza no se comporta como Secretario General de la OEA, sino como militante del Partido Socialista de Chile, es decir, como integrante del Foro de Sao Paulo.

5. El régimen de Rafael Correa se aprovecha de la reciente huelga policial para mentir, alegando que hubo un intento de golpe de Estado, a fin de justificar la radicalización de su proyecto y la criminalización de la disidencia.

6. El régimen de Daniel Ortega pretende aglutinar las fuerzas internas de Nicaragua en torno a su debilitado proyecto, recurriendo a una invasión al territorio costarricense. Con esta acción irresponsable, Ortega prefiere encender Centroamérica en llamas antes que abandonar el poder.

7. El régimen de Hugo Chávez recurre al fraude electoral para controlar la Asamblea, como se pudo constatar en las pasadas elecciones del 26 de septiembre. La oposición obtuvo el 52% de los votos totales, pero sólo obtuvo 1/3 de las curules; mientras que el oficialismo logró 48% de los votos, pero usurpó 2/3 de las curules. Al fraude hay que añadir la aprobación de leyes totalitarias, la persecución brutal a sus adversarios, y una creciente ola de confiscaciones.

8. Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han firmado numerosos acuerdos con el régimen forajido de Ahmadineyad; importando de esta manera el fundamentalismo islámico a nuestra región; lo cual, aunado a la presencia del narcotráfico y de grupos terroristas, como las FARC, constituye un peligroso cóctel que pone en riesgo la seguridad del hemisferio occidental. Dentro de este contexto, el anuncio de Bolivia y Venezuela de adquirir tecnología nuclear significa una gravísima amenaza, que debe ser enfrentada con la seriedad debida.

9. UnoAmérica advierte sobre el resurgimiento de grupos terroristas que ya habían sido derrotados en el Perú, como Sendero Luminoso y el MRTA; que aunque no cuentan con apoyo popular, reciben respaldo del Foro de Sao Paulo, y más específicamente de los regímenes de Bolivia y Venezuela.

10. UnoAmérica observa con beneplácito el triunfo de las Fuerzas Militares de Colombia en contra de las bandas narcoterroristas; pero a la vez preocupa que el Poder Judicial, infiltrado por la izquierda radical, propine duros golpes a héroes militares que en el pasado derrotaron la subversión, a fin de desprestigiar la institución y desmoralizar a las tropas. Caso emblemático, entre muchos otros, es el del Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, quien en 1985 rescató el Palacio de Justicia, asaltado por la banda narcoterrorista M-19, y ahora se encuentra tras las rejas. Depurar el Poder Judicial constituye una prioridad del Estado, para no perder en los tribunales corruptos lo que se conquista con la sangre de los soldados en las selvas de Colombia.

11. El Foro de Sao Paulo ha logrado desarrollar un sofisticado sistema de persecución judicial contra sus opositores, utilizando tácticas del "derecho penal del enemigo". Estas tácticas incluyen el reclutamiento de jueces y fiscales corruptos; el uso de falsos testigos; la fabricación ilegal de pruebas; la manipulación y reinterpretación de las leyes, de acuerdo a la visión socialista; el copamiento de las organizaciones nacionales e internacionales de Derechos Humanos, y los organismos multilaterales (como la OEA y Unasur). Haciendo uso de esta estructura de persecución, se intenta criminalizar la exitosa gestión del ex presidente Álvaro Uribe.

12. En Argentina y Uruguay se observa un peligroso retroceso hacia épocas violentas que ya habían sido superadas; porque los montoneros y tupamaros, que hoy ejercen el poder, se aprovechan de sus cargos para ejercer venganza contra los militares que los derrotaron en el pasado. Esto lo logran eliminando las leyes de amnistía, de caducidad y de obediencia debida; y aplicando su anulación de manera retroactiva, pero sólo contra los militares, porque los terroristas del pasado, hoy en el poder, sí gozan plenamente de los indultos otorgados. La víctima más reciente de este esquema retaliativo es el general uruguayo Dalmau, Comandante de la IV División del Ejército.

13. UnoAmérica felicita al valiente pueblo hondureño por la manera cómo han defendido su democracia frente a los embates del ALBA y del Foro de Sao Paulo; e insta a la OEA a dejar de poner obstáculos para readmitir a esa nación en su seno.

14. Todos los integrantes de UnoAmérica condenan de la manera más firme y categórica el injusto encarcelamiento de su presidente, el ingeniero Alejandro Peña Esclusa, quien se encuentra secuestrado en los calabozos de la policía política venezolana, víctima de un burdo montaje orquestado por el régimen de Hugo Chávez, apoyado por Cuba.

Pero paradójicamente, esta vil patraña ha permitido a nuestra plataforma consolidar y madurar sus objetivos; afianzar la unidad, la solidaridad y el vigor de más de doscientas organizaciones provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Perú, Venezuela y Uruguay; así como las ONG de hispanos residentes en Estados Unidos y España. UnoAmérica se compromete a luchar denodadamente por alcanzar no sólo la liberación de Alejandro, sino la de todos los venezolanos, que se encuentran de alguna manera aprisionados por la dictadura de Chávez; ya sea porque son despedidos injustamente, porque sus empresas les son confiscadas o porque viven encerrados en barrotes de miedo.

UnoAmérica desea agradecer a todas las personalidades e instituciones que han levantado su voz para exigir la liberación de Alejandro e insta a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a luchar por su libertad.

15. No es casual que hayamos escogido como sede del II Encuentro la Sociedad Bolivariana de Bogotá; como tampoco es casual que nos hayamos congregado el año pasado en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Uno de los objetivos de UnoAmérica es rescatar la memoria y el legado del Libertador Simón Bolívar, los cuales se encuentran secuestrados por quienes falsamente dicen llamarse "bolivarianos", pero que en realidad son agentes del castro-comunismo.

16. Cumpliendo con la responsabilidad de rescatar el buen nombre de nuestros patriotas Bolívar y San Martín, UnoAmérica otorga este año el reconocimiento ORDEN A LA DEMOCRACIA al Dr. Feisal Buitrago Mustafá, quien ha custodiado las ideas de aquellos que hace doscientos años empuñaron sus espadas para lograr la libertad en América.

17. Finalmente, queremos transmitir un mensaje de optimismo y de esperanza a los pueblos de América Latina. El ocaso del ALBA y el despertar de nuevos factores democráticos en la región abren la oportunidad de construir un futuro mejor, basado no en modelos ideológicos o teóricos, sino en programas de acción realistas, cuyo objetivo sea resolver los problemas concretos que afectan a nuestros pueblos: alimento, empleo, vivienda, seguridad, salud, educación y servicios.

Ratificamos nuestro firme compromiso de servir como plataforma de conectividad para los pueblos de América, para defender la libertad, los derechos humanos, la justicia, y la democracia en nuestro amado "Continente de la Esperanza". No tenemos espadas, pero tenemos plumas; no tenemos grandes medios, pero tenemos voluntad. Y sobre todo, tenemos algo que infunde un profundo temor a los tiranos y a sus esbirros: el valor para decir la verdad.

2 de diciembre de 2010

Consecuencias de la sobrecarga informativa y el consecuente problema de los filtros de información

Por Noel Carrascal

Estamos inundados de información. No solo se nos alimenta eficientemente, también buscamos esa información con avidez. Ante esa avidez caemos víctimas de los medios de comunicación que como cualquier otro negocio buscan lograr márgenes de ganancias más altos. El resultado es un proceso lento pero seguro en los que quienes controlan los medios se van dando cuenta de cuáles noticias atraen más lectores; esto se logra con servicios de Internet que rastrean visitas en tiempo real y permiten saber qué columnas son mas leídas y qué temas son más atractivos para los adictos a la información, o sea, casi todos nosotros.

A esto se le suma que aunque los periódicos no se inventan la noticia, tienen el poder de seleccionar qué noticias presentan y qué fuentes utilizan de acuerdo a sus simpatías y propósitos. En este caso la prensa y los medios en general asumen el poder de filtro decidiendo lo que proveen al lector. Es entonces cuando la prensa se deja llevar por ansias manipuladoras con la fabricación de escándalos cuyo propósito es mantener al lector ‘enganchado’, pues de eso subsisten, y de paso influenciarlo deformando la realidad.

Otros servicios en Internet permiten al lector informarse de sus propias fuentes y ponen en peligro el exclusivo oligopolio abusivo de los medios. Twitter emerge como una tenebrosa herramienta que pone en peligro el dominio que los medios tienen sobre sus audiencias con noticias y opinión. Este medio substituye a los editores de prensa como los seleccionadores de lo que debemos leer o saber. En twitter se escogen las fuentes de información en las que debemos creer y también dudar. Estas fuentes son directas y no filtradas por editores manipuladores. El impacto de Twitter en los medios se puede analizar por la reacción que Álvaro Uribe generó al usar esta herramienta: si más personalidades acceden directamente a sus seguidores, la relevancia de los medios se empieza a erosionar.

Creo que es el temor que Twitter despierta en los dueños de los medios, que en Colombia corresponden a El Tiempo, El Espectador y Semana principalmente, el que los lleva a crear escándalos mediáticos. Ellos sospechan que el lector se les puede ir con la llegada de Internet y sus blogs, periódicos digitales de otros países y motores de búsqueda de noticias. Ante esta nueva realidad, las críticas injustas a un ex presidente muy respetado por los colombianos se convierten en un enganche para atraer audiencias que cumple el propósito adicional de tener motivación política debilitando a un líder carismático. Curiosamente, el mismo hecho que Uribe use Twitter fue usado con el propósito de desprestigiarlo.

Uribe y Twitter pusieron a temblar los medios y los puestos de muchos columnistas colombianos. Con Twitter, Uribe asume el manejo de su propia imagen, que estaba siendo destruida por los filtros de información de la prensa escrita. El motivo es que no es secreto que los medios simpatizan con Santos, un presidente asociado con las elites informativas capitalinas, porque este necesita salir de la sombra de Uribe para evitar ser considerado un traidor por quienes lo eligieron, y a medida que se mueve al centro-izquierda del liberalismo oficial.

Hay una gran audiencia de seguidores a quienes semejantes escándalos les crean una realidad deformada que los radicaliza en cuál sea su percepción de Uribe. Algunos seguidores demonizan a Uribe; otros lo adoran incondicionalmente. Los dos son una audiencia muy leal que representa una cantidad significante de subscriptores que representan una fuente de tráfico consistente cada vez que se escribe algo que desprestigie al ex presidente. Estas personas son víctimas de una realidad alimentada con parcialización y tienden a reaccionar con emoción e incredulidad cuando se les informa lo contrario a lo que ellos consideran de Uribe. Eso en nada ayuda a Colombia y debemos evitarlo desligándonos de esa subordinación a los medios tradicionales e informarnos por fuentes independientes como Twitter.

Cuando la gente, colmada de sobrecarga informativa, ingenuamente confía sus filtros de información a la prensa y sus editores con intereses y sesgos particulares, la realidad se distorsiona y crea una mitología entre los mamertos que se hace evidente en ejemplos concretos: Se responsabilizó a Uribe por los secuestrados de las FARC, por no negociar un intercambio humanitario, pero Santos tampoco planea ese intercambio, por lo cual no se le responsabiliza: y los secuestrados, ¿que se pudran?; Algunos asilos políticos se ignoran, como el de la juez María Stella Jara por condenar injustamente a Plaza Vega, pero otros asilos políticos se critican, como el de María del Pilar Hurtado que ha sido prejuzgado por el presidente encargado de la Corte Suprema. Se creería que este tipo de mitologías solo podrían ocurrir en el país de la maravillas, también ocurren en el país de la guerrillas.

En los dos casos anteriores hay ánimos parcializados para enardecer audiencias con escándalos y desprestigio político, algo inaceptable de una prensa que se considere respetable. La confianza de los lectores en los deficientes filtros de los medios de información ha contribuido a que la justicia en Colombia sea vista con dualidad dependiendo de qué lado de la opinión se está. Esto ha llevado al país a un limbo moral nacional. Estándares diferentes abundan para todo tipo de criminales. Para quienes son amigos de Uribe no hay estándar suficientemente alto y se les incrimina peor que los peores criminales de nuestra sociedad, pues esos criminales son frecuentemente los testigos y gozan de privilegios legales y asilos políticos en algunos casos. Para quienes definen los estándares, no hay estándar y pueden hacer lo que quieren, legal o ilegalmente. Ellos simplemente dictan sentencias y cometen prevaricatos y extorsiones, reciben sobornos, dan casa por cárcel por simpatías, y expanden el ‘todo’ del vale todo que quieren usar contra Uribe a niveles criminales solo por no tener a nadie más por encima como autoridad moral. La actitud de muchos de estos jueces es como la de un medico con complejo de Dios que decide quien merece vivir o morir. Esa es la bajeza moral a la que lleva una impunidad sin más justificación que cualquier capricho judicial con motivaciones políticas.

Fiódor Dostoyevski dijo que ‘el grado de civilización de una sociedad puede ser juzgado entrando a sus prisiones’, la bajeza moral de Colombia está en un mínimo histórico pues muchos de sus peores criminales están sueltos, absueltos e impunes. Dostoyevski no conoció la Colombia de hoy.

¿Qué ha llevado a los medios a contribuir tanto a nuestra bajeza moral colectiva? Muy probablemente el miedo a la pérdida de relevancia y posible desaparición. Con Twitter, Wikileaks, Wikinews, Facebook, Google News, Yahoo, Bing, y otros servicios gratuitos, el lector tiene opciones para seleccionar su información. A esto se le puede sumar las llegadas de teléfonos con pantallas amplias e internet y tabletas digitales como el iPad de Apple que hacen del papel periódico algo anticuado. Ya no necesitamos tanto de la prensa, o los barones de los medios, y esta reacciona con tendencias sensacionalistas y pobreza de contenido con chismes y escándalos mediáticos de características mitológicas mamertas para enganchar lectores. Es posible que los medios se adapten a todas estas redes sociales independientes, pero está por verse cómo las subscripciones pagas serán una alternativa a algo que se puede obtener sin costo.

Inicialmente la sobrecarga informativa gracias a la vastedad de fuentes en internet llevó a que muchos lectores confiaran el filtro de su información a medios ‘prestigiosos’ y sus editores. Esto ha hecho que en Colombia se generen escándalos para mantener audiencias, ya que los periódicos sufren caídas en subscripciones impresas y la transición a subscripciones en Internet está aún por verse. La publicidad en internet ha crecido pero solo representa 10% de las entradas de periódicos de Estados Unidos.

Aún es temprano para esclarecer el futuro dudoso de los periódicos a medida que redes sociales como Twitter incrementen su competencia con el oligopolio de la información en Colombia. Twitter y otros servicios gratuitos en internet empiezan a perfilarse como medios autónomos que compiten como editores de periódicos como filtros de información. ¿Hasta dónde contribuye esto a que medios y periodistas fabriquen escándalos mediáticos? No se sabe con certeza, pero contribuiríamos mucho a la paz de Colombia si le quitamos poder a los medios buscando fuentes de noticias y opinión alternativas. En este mundo de sobrecarga informativa, los filtros de información mañosos están como un lulo, por eso es por lo que no se puede dar papaya dependiendo de ellos solamente ni pagando subscripciones.

noelcjr@hotmail.com

1 de diciembre de 2010

¿Justicia o atropellos sin máscara?


Por Jaime Ruiz

De tanto leer últimamente la palabra justicia en la prensa colombiana me queda la impresión de que esa palabra ya significa cualquier cosa, a la vez el sentido de una acción como "ajusticiar" y el gremio de tinterillos que constituye la mafia más funesta y a la vez más arquetípica: como si todas las redes criminales fueran "réplicas" del Estado invasor del tiempo de la Conquista y de sus representantes, entregados al saqueo y la esclavitud de los aborígenes. Es decir, la forma prístina de enriquecerse a punta de iniquidades era tener un cargo en el aparato estatal, abiertamente en el siglo XVI y sin muchas variantes hoy en día. De hecho, dada la mutua relación de los gremios judiciales y las organizaciones de extorsionistas y traficantes de cocaína, éstas parecen recaudadores y capataces remotos al servicio del grupo social que domina la "justicia", tal como hace unos siglos lo eran en las minas de oro y en las plantaciones caucheras.

De modo que cada vez que se menciona la justicia hay que prestar atención no sólo a las explicaciones del diccionario, sino sobre todo a la condición real de quien emplea la palabra. ¿Nadie ha leído en las porfiadas, patéticas y siniestras campañas de la prensa para intimidar al ex presidente Uribe un tono presuntuoso de amenaza? Los pensadores, con frecuencia miembros de redes de propaganda de las ONG, partidos pacifistas y colectivos de abogados que rodean a la "insurgencia", se jactan del hecho de que muchos funcionarios del anterior gobierno tienen problemas con la "justicia". Ayer mismo salía la noticia en la prensa de que volvieron a denunciar a Uribe ante la Comisión de Acusaciones, pero cuando uno va a leer resulta que los denunciantes son líderes conocidos o discretos del Partido Comunista.

Jaime Restrepo hablaba en su artículo del lunes de "la majestad de la justicia", aludiendo a la respetabilidad que se supone en quienes administran justicia, cosa escandalosamente ausente en los proveedores de iniquidades que ostentan esos cargos en representación de las mafias políticas que ascendieron gracias a los carrobombas de Pablo Escobar y las masacres del M-19. Esa noción tiene que ver sobre todo con la ausencia de interés particular en quien juzga, cosa que en Colombia ni siquiera pretenden. La administración de justicia ha llegado a ser simplemente el instrumento de persecución que sirve a un grupo interesado, pero el último sustento de eso, la última causa de que exista, es que los demás, siguiendo el orden de siempre, temiendo al inquisidor o al funcionario imperial, y en lo posible buscando estar en buenos términos con él, lo toleran.

Con frecuencia la palabra justicia se emplea con el sentido de venganza, cosa que en muchos casos es correcta, como reparación de un agravio. Otra cosa ocurre cuando tal agravio no existe o es por completo discutible, y la reparación sólo es la aplicación del látigo por el dominador. Es lo que pasa actualmente con los atropellos del poder judicial en Colombia: son aplaudidos por los poderes fácticos, sobre todo por la prensa, la gran empresa de los dueños tradicionales del país, pero ese aplauso constituye el premio a la injusticia, a la falta de equidad, de razón y de derecho.

La historia reciente de Colombia ilustra maravillosamente sobre la noción que tienen los colombianos de la justicia. Es algo generalizado en todos los grupos poderosos y tiene por muy diversos caminos impacto en el resto de la sociedad. El gobierno de César Gaviria llegó a un acuerdo infame con Pablo Escobar por el que se le permitía seguir delinquiendo desde su jaula de oro, todo con el fin de mostrar algún logro del presidente, y después se alió, cosa que todo el mundo sabía y la prensa publicaba, con los rivales del capo en el tráfico de cocaína y con los fundadores del paramilitarismo. ¿Alguien recuerda que el poder judicial se inquietara por el castigo de esas conductas? ¿Y la prensa?

El de Samper no sólo empezó financiado por una organización mafiosa, sino que en defensa de los intereses del presidente fueron asesinadas muchas personas. ¿Alguien recuerda que la prensa se preocupara de castigar a los funcionarios que podrían estar involucrados en la muerte de la "monita retrechera" y de otros? ¿Y que algún articulista mencionara la cada vez más clara relación de ese presidente con el asesinato de Álvaro Gómez? Los principales acusadores del gobierno de Uribe en la prensa, que acompañan las iniquidades de los tiranos de las cortes, eran funcionarios de ese gobierno, y no se puede decir que los que no lo eran tengan motivos diferentes, pues ¿alguien recuerda que UNO SOLO se acuerde de esos procesos? En el caso de Felipe Zuleta o Ramiro Bejarano los motivos para el odio tienen que ver claramente con la lealtad con Samper. En el de Alejandro Gaviria no se establece el nexo, pero sus manifestaciones tienen la misma orientación y sus invectivas los mismos blancos.

Andrés Pastrana colaboró de muchas maneras con la guerrilla de las FARC, a la que en la práctica autorizó a reclutar niños y guardar secuestrados en la vasta zona que le cedió. Todavía hay muchas dudas sobre los motivos de tan bizarra generosidad, desde el poder innegable que generan varios miles de millones de dólares de recaudación anual hasta las promesas de recibir un Premio Nobel de la Paz por convertir el asesinato en masa en fuente de derecho. Los amigos de Pastrana colaboran con los de Samper en la persecución del uribismo, y ciertamente nunca ha habido nadie que piense que el ex presidente debiera responder por los miles de asesinatos que promovió ni por los demás crímenes de sus aliados.

Mi punto no es que los los culpables son los perseguidores de Uribe, esas decenas de paniaguados de la casta oligárquica que sugieren en todo momento que a Uribe se lo debe matar para que no publique sus opiniones en Twitter, sino que lo son los demás colombianos, pues ¿a cuántos ha sorprendido esa rara determinación de la "justicia"? ¿A cuántos indigna o asquea que los mismos organizadores de las FARC, hoy aliados con el gobierno de Santos, se dediquen a usar sus "fichas" en el poder judicial para perseguir a quienes han estorbado a su tropa? Hablar de la desfachatez de la caterva de prevaricadores es hablar de los socios de las FARC, de los que se han enriquecido copiosamente gracias al poder terrorista y a las alianzas que establecieron sus jefes políticos con gobernantes como Ernesto Samper.

Paradigmático tanto de los herederos de la industria del secuestro como del fervor asesino contra Uribe es el escritor Héctor Abad Faciolince, cuyo padre era un muy importante líder de la Unión Patriótica cuando fue asesinado. El hijo se hizo famoso gracias a la promoción que recibió por parte del Partido Comunista, y después del gobierno de Ernesto Samper, que necesitaba la alianza con ese partido, dueño de las universidades, los juzgados y la función pública en esa época (el espeluznante y desternillante Wilson Borja era presidente de la federación de sindicatos de empleados estatales). La última diatriba del escritor, de conmovedor patetismo, llama a sus huestes a acallar a Uribe, sin insistir en los medios por ser obvios. La desfachatez de sus "argumentos" es bastante más grave que los secuestros de que obtenía su padre poder político.
Y los del DAS pusieron micrófonos en la sala de la Corte Suprema, para oír ilegalmente sus deliberaciones. Si el FBI o la CIA hubieran hecho esto en Estados Unidos, las consecuencias para el gobierno que hubiera instigado semejante insulto se oirían durante siglos.
En este aleccionador párrafo se da por sentado que los altos tribunales estadounidenses se dedican a conspirar para tumbar al gobierno, ejercen de jueces de primera instancia, legislan cada vez que les interesa cambiar el orden legal, están formados por aliados de poderosas redes de traficantes de cocaína, fueron nombrados por sus lealtades con políticos de trayectoria sospechosa, como lo son ellos mismos. La mentira es tan obscena que sólo un canalla cuya carrera se ha forjado por la lealtad con quienes encargan secuestros se atreve a tanto.
No es posible chuzar a la Corte Suprema y luego pretender que la Corte Suprema se cruce de brazos.
Donde se establece que la autoridad judicial puede permitirse ser juez y parte, que para eso es el poder judicial: la autoridad no tiene por sentido administrar justicia, sino asegurar su poder. ¿Alguien se imagina una sola objeción en toda la prensa y aun en la opinión colombiana ante semejante perla?
Porque ordenarles a los servicios de inteligencia chuzar a los altos magistrados y a los principales periodistas y opositores políticos del país es un delito más grave, muchísimo más grave que el escándalo de Watergate.
Esta vez el asqueroso ejerce de jurista. Los "principales periodistas", como Hollman Morris, son más o menos abiertos propagandistas del terrorismo, así como los "opositores políticos" que supuestamente fueron espiados. ¿Alguien duda de que este hampón es sin la menor duda un aliado de las FARC? ¿Cuántos crímenes no se habrían evitado espiando adecuadamente a Piedad Córdoba? En cuanto a los magistrados, es evidente que trabajan para intereses mafiosos. De modo que espiar a semejantes "joyitas" podrá ser más grave que el escándalo Watergate, pero no que la alianza con los Pepes, el asesinato de Álvaro Gómez ni la contribución a miles de secuestros y asesinatos.
¿Por qué se va al exilio la señora Hurtado? Para no tener que decir de dónde venía la orden de oír a los jueces, a los políticos y a los periodistas, ya que confesar esa verdad era lo mismo que poner una lápida en su pecho. Mejor callada en Panamá que acorralada aquí entre la pared de la verdad y la espada del miedo.
Aquí se dice que Uribe habría mandado matar a quien lo denunciara como instigador de las interceptaciones, cosa que será normal para Abad porque ¿cuántos asesinatos no habrá encargado su padre desde la dirección de la Unión Patriótica? Y es tan obvia la respuesta que sólo la más desvergonzada propaganda criminal puede ponerla en duda: la señora Hurtado iba a ser condenada a 18 años porque le conviene a los intereses de los promotores de la carrera de Abad, ¿por qué no iba a exiliarse?

El nivel de la calumnia de este asqueroso no es menos brutal que los crímenes que habrían hecho a su padre, quizá, presidente vitalicio. ¿Alguien se sorprende de que personas de tal talante sean los compañeros de la "justicia"? Queda por averiguar, y ya uno está completamente desarmado, ¿qué motivos pueden tener para tanto odio contra Uribe? ¿Alguien recuerda alguna rabia parecida contra los gobiernos que permitían secuestrar a diez cristianos cada día? Lucrarse de los secuestros, cosa que uno, lógicamente, no sabe si hace el escritor, es muchísimo menos grave que lo que él hace con su escrito sicarial.
Uribe y sus aliados son poderosos, pero hoy son los huérfanos y las viudas del poder. Nosotros, los periodistas, podemos convertirnos en los altavoces, en los amplificadores de sus rabietas y diatribas, o simplemente dejarlo que grite y vocifere a solas en su Blackberry. Tenemos la tentación de seguir en ese ambiente crispado, lleno de rabia y adrenalina al que nos acostumbró su gobierno. Pero lo más sensato sería hundir el botón de “mute” cuando estos cruzados del odio vociferan, e insultan. Ya pasamos esa página, ese trago amargo. No le demos más prensa ni le prestemos más atención a tanta rabia. Bajémosle la fiebre a todo esto hundiendo ese pedal que en el piano se llama sordina. Que grite solo, como Chávez. Y preguntémonos en silencio, simplemente, de cuando en cuando, por qué no se callará. Porque eso sería lo mejor para todos: que se callara.
Ésa es mi tierra: quien no aprueba que condenen a alguien a prisión perpetua por vigilar a unos criminales es un cruzado del odio, pero quien acusa sin ningún argumento al presidente de querer matar a una persona es un emisario del amor, no faltaría más. Los que desde el comienzo, desde antes de que Uribe ganara la primera elección, han estado calumniando desde la prensa por supuestas relaciones de su padre con el cartel de Medellín, pasando por las miles de noticias falsas, las miles de conjuras, El embrujo autoritario, etc., que hemos presenciado son extrañamente los voceros de la decencia. Los mismos (basta con leer CUALQUIER periódico de los tiempos del Caguán) que ante cada masacre explicaban que "las partes necesitaban llegar fuertes a la mesa de negociación".

Colombia se recuperó de las insidias de estos criminales durante los ocho años de Uribe, y fue esa satisfacción lo que permitió la derrota del candidato que promovía Abad. Si las intrigas y manipulaciones del nuevo presidente, traicionando a sus electores, lo lleva a ser el principal impulsor de la persecución al uribismo, como acertadamente sugiere Álvarez Gardeazábal, nadie debe sorprenderse de que el crimen remonte. Abad y los cientos de paniaguados que vociferan, calumnian, censuran, sugieren asesinatos y mienten desde la prensa son sólo los portavoces de ese poder.

Y no se podrá hacer nada contra ellos mientras los colombianos no se detengan al menos a pensar que la justicia no puede ser lo que conviene a cada uno. Que las persecuciones que establece un poder ligado al crimen son exactamente lo contrario de la justicia.

En los museos de las grandes capitales se pueden ver máscaras rituales africanas. Éstas forman parte de la tradición de muchas tribus, y su uso tiene el sentido de proclamar que quien impone un castigo no es un individuo sino el poder mítico encarnado en la máscara. Los colombianos están muy por detrás de la noción moral de esas tribus. Para los colombianos es correcto imponer castigos por propio interés, a tal punto que ese columnista no tiene el menor pudor en proclamar la parcialidad de la corte, juez y parte, y que nadie se sorprende.