En su momento parecía una buena idea y aproximadamente el 20% de los colombianos eligió la constituyente que redactó a una nueva constitución. Independientemente del contenido, sus bondades, fallas y malas interpretaciones, la constitución del 91 fue escrita poco antes de la llegada de la revolución digital. En ese entonces Internet era sólo un instrumento de personas especializadas. Los computadores no habían irrumpido en los hogares como un electrodoméstico imprescindible. Esa constitución no sólo fue inoportuna por la ausencia de Internet que permitiera información y debate libres, sin depender de los medios tradicionales, sino porque no incorporó esta nueva tecnología de una forma que hubiese sido muy útil en el establecimiento de un gobierno transparente, eficiente y participativo.
Una constitución moderna no puede prescindir de las grandes posibilidades de libre acceso a la información que Internet provee casi que en tiempo real. Era difícil prever que se estaba ad portas de una era que se puede comparar a la de la introducción de la imprenta por Gutenberg. Desde el punto de vista ventajoso de ver la historia retrospectivamente, se puede afirmar que haber escrito una constitución sin considerar Internet sería muy parecido a haberla escrito y no imprimirla para hacerla pública una vez terminada. Casi todas las constituciones del mundo fueron escritas mucho antes de la llegada de Internet o no incluyeron esta herramienta en su redacción, contenido e interpretación.
El ciudadano común no tiene el tiempo o interés de inmiscuirse en los detalles de una constitución. Se podría argumentar que poco hubiese servido estas herramientas ante la apatía de muchos por estos temas. Esto no es cierto. La opinión publica entiende la transcendencia de estas decisiones y buscaría informarse directamente o a través de personas a quienes les han confiado la desmenuzada de temas complejos y extensos.
Atrabilioso recibió en promedio seis veces más visitas de lo normal en los días que precedieron la pasada elección presidencial. Lo que indica que la gente no confía todo el acceso de información y opinión a unas pocas fuentes, que antes del 91 era generalmente limitada a la prensa, televisión y radio, con el subsecuente control e influencias de sus intereses. Una constituyente en la era digital y de Internet permitiría la creación de consensos y evitaría ‘micos’ constitucionales por el intercambio de opiniones y por el beneficio que trae un mayor número de personas escudriñando las consecuencias de lo que la constitución representaría para el país respectivamente.
Internet no solo es importante en la redacción de una constitución sino también en su interpretación. Seria una constitución idealista si se escribe con un alto nivel de consenso y escrutinio ciudadano para que luego quede en manos de personas que la interpreten fuera del marco en el que fue creada y con intereses particulares. Las cortes colombianas interpretan la constitución tan particularmente que sus decisiones lindan con la inconstitucionalidad (como en la elección del fiscal), no se sienten obligadas con la opinión publica y se han inclinado más hacia la oposición política que hacia el balance y contrapeso institucional. La solución a semejante conflicto es difícil de plantear sin controversia. Dejar esa potestad en las cortes y en los jueces es importante bajo la estricta condición de que sus ponencias sean de acceso publico e inmediato vía Internet y con la posibilidad de disolverlas conjuntamente por el legislativo y el ejecutivo si estás persisten en la intransigencia.
Las consecuencias de una constitución bien escrita, bien intencionada, justa y equitativa se pueden ver en el contraste que éstas crean en el destino y prosperidad en diferentes países. Pido al lector que no pase por alto la lectura del editorial de Mary Anastasia O’grady sobre el contraste entre los destinos de Argentina y Estados Unidos. En el articulo “Argentina se empobrece a sí misma, otra vez” se evidencia la influencia que una mala constitución puede tener en el destino de un país.
Las constituciones tienen el poder de definir lo que es correcto y legal en un país. Una vez aprobadas, representan casi que un código de conducta para las instituciones y lo que los ciudadanos pueden esperar. La constitución debe tener un balance delicado entre deberes y derechos. Los deberes de los ciudadanos deben ser obligaciones ineludibles que de no ser ejercidos se deben penalizar (el pago de impuestos). De igual forma, los derechos de lo ciudadanos deben ser garantías que no se pueden expandir abusivamente (Como el uso del derecho a la salud para acceder a cirugías estéticas con ayuda de tutelas).
La salud es un buen ejemplo del delicado balance que debe haber entre deberes y derechos en una constitución. Debe ser una obligación del estado ofrecer acceso a la salud adecuado a todos los ciudadanos. También es un deber del ciudadano cuidar su salud evitando comportamientos irresponsables como manejar embriagado, fumar o tener malos hábitos alimenticios, lo cual requeriría contribuciones más altas al sistema de salud. La constitución no puede errar en delinear matices para proveer la salud de forma que sea muy generosa o muy austera. Una responsabilidad del estado compartida equitativamente con el ciudadano y con limites fiscales sostenibles en el subsidio a personas de bajos recursos mitigarían, en principio, la crisis perpetua en la salud que Colombia tiene en estos momentos o que las personas mueran por ausencia de hospitales, equipos y personal adecuados.
La salud es un buen ejemplo del delicado balance que debe haber entre deberes y derechos en una constitución. Debe ser una obligación del estado ofrecer acceso a la salud adecuado a todos los ciudadanos. También es un deber del ciudadano cuidar su salud evitando comportamientos irresponsables como manejar embriagado, fumar o tener malos hábitos alimenticios, lo cual requeriría contribuciones más altas al sistema de salud. La constitución no puede errar en delinear matices para proveer la salud de forma que sea muy generosa o muy austera. Una responsabilidad del estado compartida equitativamente con el ciudadano y con limites fiscales sostenibles en el subsidio a personas de bajos recursos mitigarían, en principio, la crisis perpetua en la salud que Colombia tiene en estos momentos o que las personas mueran por ausencia de hospitales, equipos y personal adecuados.
El dilema de la salud debe ser usado como ejemplo para evolucionar el concepto del Estado Social de Derecho que se ha prestado para llevar a la quiebra a países como Grecia. El Estado Social de derecho es un concepto de origen conservador para evitar la revolución. Este estado social de derecho ha sido extralimitado en sus principios para justificar revoluciones en lugar de evitarlas: eligiendo un gobierno legítimamente y usando el populismo para atornillarse al poder. Se debe crear un concepto que sea un híbrido entre el Estado Social de Derecho y un nuevo concepto que se puede denominar estado de deberes ciudadanos. Este ultimo concepto busca que sean los mismos ciudadanos quienes por acción directa, compasión y unidad ayuden voluntariamente a quienes estén marginados, en desventajas educativas, sin adecuada salud y sin oportunidades en general. La idea es que los ciudadanos le resten terreno al Estado en estas funciones sin omitirlo del todo. Un individuo puede hacer mejor uso de su dinero que un estado corrupto en el que los intereses políticos van mano en mano con las asistencias sociales. Por mandato constitucional, el Estado debe promover su propia sustitución como mediador en programas sociales, limitándose a ser regulador. Como están las cosas, no está prohibido que los ciudadanos se ayuden entre sí, pero el Estado poco promueve este tipo de comportamiento y en su lugar tiende a monopolizar el asistencialismo.
Recientemente se planteó la posibilidad de una constituyente. Colombia no debe dejar pasar la oportunidad de plantear una nueva constitución con ayuda de los beneficios de la era digital. Esta constitución requiere cambiar conceptos que la hagan compatible con la realidad actual y con realidades imprevisibles. Esta constitución debe ser tomada como una oportunidad para que Colombia mantenga un crecimiento en todos los índices económicos y de bienestar de sus ciudadanos; debe ser una constitución que nos enriquezca y no que nos haga más pobres. La constitución tiene que ser innovadora en relación con constituciones de otros países y teniendo muy en cuenta las profundas consecuencias que conlleva.
La constitución del 91 fue escrita sin tener en cuenta la realidad del intercambio de información a través de Internet por parte del constituyente primario. Debido a la ausencia de Internet, se hizo más difícil saber a ciencia cierta hasta dónde llegaron las manipulaciones de intereses particulares, y hasta mafiosos, de la constitución del 91 o hasta dónde llegan los tentáculos de la corrupción institucional; por eso y mucho más la constitución actual terminó siendo inoportuna y 'miope' en su visión de las necesidades del país a largo plazo. Esta nueva era digital amerita una nueva constitución.
*Especial agradecimiento a Jaime Ruiz y Jaime Restrepo por sus comentarios en la preparación de este articulo. Difícilmente se puede creer que se tiene la ultima palabra en un tema tan difícil y no considerar la opinión de otros. Tampoco se talla en piedra todo sobre lo que al respecto de una constitución se escribe, pero si se 'talla' en unos y ceros, en forma digital, de tal forma que las ideas aquí expuestas puedan ser mejoradas... con ayuda de Internet y con contribuciones de todos los interesados en el tema.
La constitución del 91 fue escrita sin tener en cuenta la realidad del intercambio de información a través de Internet por parte del constituyente primario. Debido a la ausencia de Internet, se hizo más difícil saber a ciencia cierta hasta dónde llegaron las manipulaciones de intereses particulares, y hasta mafiosos, de la constitución del 91 o hasta dónde llegan los tentáculos de la corrupción institucional; por eso y mucho más la constitución actual terminó siendo inoportuna y 'miope' en su visión de las necesidades del país a largo plazo. Esta nueva era digital amerita una nueva constitución.
*Especial agradecimiento a Jaime Ruiz y Jaime Restrepo por sus comentarios en la preparación de este articulo. Difícilmente se puede creer que se tiene la ultima palabra en un tema tan difícil y no considerar la opinión de otros. Tampoco se talla en piedra todo sobre lo que al respecto de una constitución se escribe, pero si se 'talla' en unos y ceros, en forma digital, de tal forma que las ideas aquí expuestas puedan ser mejoradas... con ayuda de Internet y con contribuciones de todos los interesados en el tema.