Los tres presidentes a los que me refiero son como los planetas. Frecuentemente uno los ve en el ‘firmamento’ político, de vez en cuando se ven dos al mismo tiempo, pero raramente se ven tres alineándose con gran sincronización. Esta semana se da ese raro evento en el que no solo los tres presidentes casi que coinciden en sus visitas, también son tres presidentes que son falsos y brillan, como los planetas, con luz ajena y falsa.
Los tres presidentes falsos son Juan Manuel Santos, Barack Obama y Hugo Chávez. Estos tres presidentes llegaron a sus puestos con propuestas muy contrarias a las que impulsaron una vez en la presidencia. Colombia debe estar pasando por una maldición al hacer parte de este triángulo de las mentiras en los que un vértice es nuestro propio presidente y en los otros dos están los presidentes de importantes socios comerciales.
La falsedad de los espejismos políticos de estos dos presidentes vecinos son evidentes.
Hugo Chávez llego al poder en Venezuela como un submarino del Partido Comunista y del Foro de Sao Paulo. Hizo creer a los venezolanos que él no dejaría que se robaran la riqueza de los venezolanos, respetaría la democracia y acabaría con la pobreza. Sobra recontar la historia. Barack Obama llegó a la presidencia como la esperanza alternativa a las ‘malas’ políticas de Bush; hoy Obama mantiene políticas de Bush a pesar de sus promesas de campaña: quiere deponer a otro dictador árabe, no ha sacado las tropas de Irak, gasta aún más desmedidamente, no cerró la cárcel de Guantánamo y aprueba la búsqueda de petróleo en zonas costeras.
Y aunque Chávez engañó a su pueblo, por lo menos tuvo la delicadeza de hacerlo paulatinamente a lo largo de la última década. Barack Obama por el contrario, defraudó a su electorado en menos de un año y aún continúa haciéndolo descaradamente. Santos inclusive le ganó a Obama. Casi que de entrada se quitó la camisa del partido de la U y se puso la liberal para darnos a muchos una bofetada y revivir un partido político que no atrajo muchos votos en las presidenciales.
Venezuela y Estados Unidos nos quieren imponer políticas socialistas que están fracasando en sus propios países, el socialismo del siglo XXI y el progresismo sindical respectivamente. A nadie le sorprende que Chávez nos quiera meter su proyecto totalitario, pero ¿por qué Obama nos quiere meter políticas sindicales que están perdiendo popularidad en su país? Porque Obama es un títere de los intereses sindicales, que fueron un factor determinante en las elecciones primarias en las que derrotó a Hillary Clinton. De ahí que Obama critique la subjetiva falta de seguridad y garantías a los sindicalistas en Colombia, y usa eso como excusa para no tramitar el TLC.
El sindicalismo en Estados Unidos ha sido identificado como uno de los principales problemas en las crisis fiscales de los municipios, los estados y la nación. Así lo piensan varios gobernadores de estados como Nueva Jersey y Wisconsin, al borde de la quiebra gracias a concesiones generosas, en forma de salarios y beneficios, a trabajadores públicos representados por sindicalistas. Estas concesiones son tan injustas que han sido criticadas inclusive por personas de inclinación ideológica izquierdista, quienes ven en los sindicatos un grupo de personas avaras que le quitan recursos a programas sociales verdaderamente importantes, que benefician a personas verdaderamente oprimidas. Evidencia de esto se lee en las paginas de The Wall Street Journal en un artículo escrito por Stephan Glodsmith, "Gobiernos progresistas son obsoletos":
“Esfuerzos recientes para recortar 150 trabajadores, carpinteros y electricistas de hospitales públicos, por ejemplo, fueron evitados por una demanda impuestas por los sindicatos. En una ciudad (Nueva York) que enfrenta déficits de varios miles de millones de dólares, cualquier gasto no esencial es dinero que se deja de usar para dar mejor cuidado médico – o techo personas sin hogar, o protección policial en barrios peligrosos. En pocas palabras, la intervención de intereses especiales llega a resultados socialmente regresivos.”
La intervención de Obama en nuestras políticas laborales nos llevará en la misma dirección en la que va el gobierno estadounidense bajo su tutela: Si no se hacen recortes al gasto, el gobierno de Estados Unidos enfrenta un paro en el funcionamiento de su progresivamente abultada e ineficiente burocracia. Y el paro no es laboral, es simplemente que sin recursos, sin liquidez, el gobierno se ve incapaz de cumplir algunas de sus excesivas obligaciones. En otras palabras, un colapso que no se ha dado desde los años progresivos de Bill Clinton.
¿Y qué dice Santos ante este intervencionismo de intereses especiales por parte de Estados Unidos y Venezuela?
De Chávez, Santos dice que nos está cumpliendo, aunque le incumplió la cita, pero nos está cumpliendo porque ya no le fiamos. Y aunque nos cumple, nos ha quitado mucho, pues el comercio binacional ha caído con el deterioro de la situación en Venezuela. De los aproximadamente 7.500 millones de dólares en comercio de hace pocos años ya solo queda una fracción, y en declive. Con Obama se reunirá hoy y es difícil creer que Santos no cederá a las exigencias sindicales del presidente estadounidense.
Amanecerá y veremos cómo sale Santos de esta encrucijada si se le suma la variable Makled. Santos estaría muy feliz aprobando componendas en las visitas de Obama y Chávez casi simultáneamente, a menos que se le vuelva a 'dañar' el avión a Chávez, pero parece que en este caso, hacer felices a estos dos socios y vecinos al mismo tiempo será difícil y costoso para Colombia. Al parecer la tercera vía de hacer a todo el mundo feliz con componendas ha llegado a una coyuntura, o encrucijada.
La moraleja de esta realidad es que cuando se es elegido con falsedades y politiquería barata, los intereses de los electorados quedan de lado ante los compromisos que políticos adquieren con grupos de interés nocivos para el país. Santos promete y promete y promete y sus promesas ya están entrando en conflicto y afectando a todos los colombianos. Ese ocurre cuando se rige con componendas, y no con principios, cuando se brilla con luz ajena de Álvaro Uribe, y como todo planeta, cuando Santos muestra el lado oscuro que no conocíamos. El resultado es que estos tres presidentes falsos parecen estar del mismo lado progresista, pero por haber tenido que mentir y engañar para ser electos, hoy se encuentran en un ‘trilema’ aprobando tratados comerciales, que van en contra de las ideas de Chávez y Obama, para ganar terreno en otros aspectos como el sindicalismo y socialismo del siglo XXI, mientras Santos sale con gato por liebre. Y en este enredo de traiciones, promesas e imposiciones estamos todos los colombianos de por medio, y poco podemos hacer para evitar que nos hagan trampa, solo mirar desde la barrera, o desde un telescopio, como estos tres planetas zalameros brillan falsamente y se alinean para mentir, engañar y perjudicar a sus electorados simultáneamente – y ese alineamiento para perjudicar no se ve ni en cumbre de presidentes.
PUNTO AISLADO: China sobrepasó a Venezuela como segundo socio comercial de Colombia. En los chinos sí podemos confiar. Ellos no nos van a querer imponer políticas, solo querrán vaciar nuestras minas, podar nuestros bosques y llevarse cualquier riqueza para alimentar su insaciable maquina capitalista, aunque ellos se autoproclamen como ‘comunistas’. Luego venderán los productos de valor agregado que ellos generan con nuestras materias primas a precios con los que nuestros industriales poco podrán competir. Y Santos muy presto les concederá casi todo lo que le pidan con tal que genere recursos para la piñata de la ley de víctimas – ley con la que el más vivo sacará mejor tajada.