4 de abril de 2011

La desinformatsija de los “progresistas”

Por Jaime Restrepo Vásquez.

La desinformación ha sido una de las herramientas favoritas de la izquierda en el mundo. Colombia no es la excepción. De hecho, en la actualidad, el país se enfrenta a una campaña de desinformatsija, con la aplicación de uno de los viejos pero efectivos patrones de desinformación que diseñó la KGB en 1958.

Se trata del patrón de desinformartsija denominado debilidad y evolución, consiste en subestimar públicamente el poder comunista y acallar los temores de sus adversarios mediante la fabricación de crisis falsas, divulgación de debilidades y disidencias al seno del mundo comunista.

De este patrón surge el movimiento “Progresistas”, recientemente inaugurado por Gustavo Petro, con el cual se aparenta una ruptura con el Polo Democrático Alternativo, mostrando como justificación una especie de impedimento moral, por parte de los “progres”, para continuar unidos a un partido que no fue capaz de rechazar a Samuel e Iván Moreno Rojas.

Tal situación era predecible, pues el propio Petro fue el artífice de la crisis: primero elaboró una investigación sobre la corrupción en las contrataciones en Bogotá, y luego se empleó a fondo en la difusión de las denuncias, lo que precipitó la supuesta disidencia al interior de la izquierda colombiana. Estas denuncias no se motivaron en la decencia de los denunciantes sino en la necesidad de neutralizar la estrepitosa caída de la popularidad del Polo y la consecuencia que más los aterra, la pérdida de la Alcaldía.

Ante semejante horizonte, Petro y el PDA decidieron plantear una estrategia de crisis, de división, para que el Polo cargue con el lastre del escándalo, mientras el ex guerrillero del M-19 enarbola las banderas del “progresismo” como un movimiento disidente del ala radical de la izquierda colombiana. Es tan de fondo la “división”, que al lanzamiento “progre” asistieron concejales y congresistas del Polo, quienes aseguraron con toda honradez, que no incurrieron en doble militancia.

No dejo de pensar que el movimiento de Petro es similar al de Henry Wallace, quien fue candidato del Partido Progresista en 1948 y separó del Partido Demócrata a la izquierda estadounidense. Lo cierto es que el Progresista de Wallace fue constituido por idiotas útiles y agentes del comunismo que integraban el Club de los inocentes de Willie Münzenberg.

Es bueno recordar el anzuelo que enganchaba a los ingenuos, en el producto vendido por Münzenberg: todo lo que se opone al comunismo es contrario al devenir histórico. Al contrario, quien se dedica a la noble causa del comunismo, se siente sujeto y agente de la historia, un “progresista”, parte de un todo cuyo destino sublime es transformar el mundo en un paraíso.

Como lo señala Héitor de Paola en su libro "El eje del mal latinoamericano y el Nuevo Orden Mundial" -cuyo lanzamiento en Colombia se realizará próximamente- “la dicotomía Reaccionarismo/Progresismo (en la que se camuflaban los marxistas) funcionaba como una regla para medir la aceptación de las personas en los grupos de "iniciados". Por esto, nunca sobra insistir en este punto crucial: siempre que se escucha que alguien, algo o una idea - lo que sea – es progresista realmente se está hablando de algo que sirve a los propósitos comunistas, en contraposición al conservadurismo retrógrado.”

Amarillo, Verde y Progre

La estrategia de la dispersión la confirma un cable de Wikileaks, difundido por El Espectador, en donde se dice que el ahora verde Lucho Garzón sostuvo que a largo plazo es mejor que el Polo se divida para que los moderados puedan adelantar una agenda social democrática desligada de las Farc o del presidente de Venezuela, Hugo Chávez”.

Esto resulta interesante: Les preocupa que la ciudadanía, es decir los votantes, los sigan relacionando con las FARC o con Chávez, cuya baja aceptación es un problema a la hora de enfrentar una campaña electoral. Y ese obstáculo ha sido aparentemente superado: surgieron los “progresistas” y en las filas verdes hacen presencia algunas fichas claves del andamiaje de la izquierda colombiana.

Es bueno tener presente que las controversias entre dos o más partidos comunistas, no implican un cisma real. En cualquier caso, si los ataques entre los “Progresistas” y el Polo se intensifican, solo significa que la apariencia es de crisis, pero el propósito sigue inalterado, y así, los electores creerán que esa división es real, cuando lo cierto es que en la práctica, la crisis no existe.

AL CIERRE: El disidente Vladimir Bukovskij, en su libro "El juicio de Moscú" (Judgement in Moscow, 1994) dice: “La dirigencia de la KGB se mantuvo intacta (después de la Perestroika). Los agentes más capaces y confiables fueron enviados a misiones clandestinas; creando bandas que chantajean a hombres de negocios y controlan el crimen organizado. Otros fueron colocados estratégicamente en las estructuras civiles como funcionarios públicos (aunque aún pertenecientes a la KGB). Miles de agentes fueron hechos regresar de Occidente para aplicar domésticamente sus experiencias.”