7 de septiembre de 2010

Alejandro Peña Esclusa, prisionero político

Por Víctor Robles Sosa, Periodista y director ejecutivo del Instituto Paz, Democracia y Desarrollo (Ipades)

El 12 de julio pasado, el político opositor venezolano Alejandro Peña Esclusa fue detenido en su casa de Caracas, delante de su familia, acusado falsamente de terrorismo, en una aparatosa operación ejecutada por 20 agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), con la complicidad de un poder judicial sometido al chavismo.

La operación fue montada por el régimen chavista para silenciar a Peña Esclusa y detener la intensa actividad que ha desplegado en los últimos años fuera de Venezuela denunciando al carácter antidemocrático del gobierno de Hugo Chávez.

Peña Esclusa tiene una larga ejecutoria como opositor de Chávez, pero se volvió en una piedra en del zapato de aquél desde 2008, cuando aglutinó a 200 ONG liberales del continente en la Unión de Organizaciones Democráticas de América (Unoamérica), con el objeto de combatir la labor de zapa del totalitarismo comunista contra las democracias de la región.

Como presidente de Unoamérica, fue uno de los primeros en denunciar el plan de Manuel Zelaya de perpetuarse en el poder en Honduras con el apoyo del tirano de Caracas. Después se movilizó por América en defensa de la legitimidad del gobierno del ex presidente Roberto Micheletti y de la elección del actual mandatario hondureño, Porfirio Lobo.

También denunció ante la comunidad hemisférica la matanza de Pando, perpetrada por las fuerzas del régimen chavista boliviano que encabeza Evo Morales; así como las actividades desestabilizadoras que realizan en los países de la región los grupos totalitarios agrupados en la llamada Coordinadora Bolivariana, integrada, entre otros, por la banda terrorista colombiana FARC.

Pero lo que desató la ira de Chávez y precipitó la detención de Peña fue el reconocimiento oficial del Exilio Venezolano en los Estados Unidos, en una ceremonia celebrada en el Congreso norteamericano en los primeros días de julio.

Alejandro Peña, uno de los impulsores del reconocimiento, asistió a la ceremonia en Washington; éste fue el verdadero “delito” que cometió, por eso está detenido y encarcelado.

La versión chavista dice que la policía halló en la casa del líder opositor explosivos plásticos (C-4) de uso militar que supuestamente iban a ser utilizados en un atentado, lo cual es ridículo porque Peña jamás ha recurrido a la violencia.

La infamia grosera dice que Peña ocultó el explosivo ¡en el dormitorio de su hija pequeña! Sin duda es una mentira, pues ni el más avezado asesino haría eso sabiendo que el C-4 es un material altamente peligroso.

No es la primera vez que el régimen venezolano monta este tipo de farsas para silenciar y a sus adversarios políticos. A la periodista independiente Patricia Poleo la involucró en el asesinato de un fiscal chavista para obligarla a marcharse del país. Ella reside hoy exiliada en los Estados Unidos.

Lo que le espera a Peña es desalentador, pues Chávez maneja la justicia. Si un juez contradice la voluntad del régimen es destituido de inmediato, y a veces encarcelado, como es el caso de la jueza María Afiuni, quien hoy está presa por haber ordenado la excarcelación de un preso político.

El complot contra Peña es tan grotesco que ha sido rechazado por la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice, el presidente Micheletti, el escritor colombiano Plinio Apuleyo, el periodista francés Bertrand de La Grange, la fundación Un Millón de Voces contra las FARC, la Federación Internacional de Abogados, las 200 ONG democráticas confortantes de Unoamérica, entre mucha otras instituciones y personalidades defensoras de la democracia.

Todos ellos han exigido que el régimen de Caracas respete el derecho de Peña Esclusa al debido proceso, que ha sido violado desde su arresto, que se produjo sin una orden judicial y sin garantías mínimas, lo cual posibilitó que los policías “sembraran” los explosivos en su casa.

Si Chávez cree que encarcelando a Peña Escusa se ha deshecho de un enemigo, se equivoca; más bien lo ha consagrado como líder opositor y lo ha convertido en un símbolo de la resistencia democrática.

6 de septiembre de 2010

Cumbres y decisiones mafiosas en el Cono Sur

Por Jaime Restrepo.

Se sabía que uno de los platos fuertes de la XVI reunión del Foro de São Paulo sería Colombia. No se necesitaba ser adivino para saber que los colegas del terrorismo analizarían fórmulas y acciones tendientes a reducir la presión que existe contra el brazo armado del “progresismo”.

Ese encuentro, que se realizó en Argentina el pasado 17 de agosto, rescató de la memoria las reuniones de la mafia, esas que inmortalizó Ford Coppola en El padrino: además de las repartijas habituales —¿cómo saquear lo poco que queda en la famélica economía venezolana?— y de elaborar propagandas cuya credibilidad se deja sólo para débiles mentales y morales; tenían que estudiar los mecanismos para sacar a sus miembros del atolladero.

Y salieron decisiones. El documento final señala que El Foro de São Paulo “debe realizar un balance de los procesos hondureño, panameño, chileno y colombiano”, así como debatir “maneras concretas de apoyar la unidad de la izquierda, tanto en los países citados, cuanto en aquellos que tendrán elecciones en el próximo periodo.

Una de las maneras concretas de apoyar la unidad de la izquierda colombiana se conoció unos días después de la cumbre mafiosa del FSP. En la misma Buenos Aires, en la sede del Partido Comunista, los delegados del Foro de São Paulo crearon el Colectivo Latinoamericano por la Paz en Colombia que es la punta de lanza internacional de los Colombianos por la paz de Piedad Córdoba, Gloria Cuartas y Alfredo Beltrán.

Ese Colectivo busca fortalecer internacionalmente a la caterva liderada por la Senadora Córdoba y por ende, ofrecer un punto de apoyo en torno a la fachada humanitaria, que es el rescoldo de cohesión que les queda a los progres colombianos.

Es que con el “rescate” que hizo el gobierno Santos de las llaves de la negociación, el comunismo en pleno —chavismo, Polo, FARC, Colombianos por la paz, etc.— encontró la oportunidad que tanto había esperado para realinearse y tomar un nuevo aire. A la par con el Colectivo Latinoamericano por la Paz en Colombia, de Colombianos por la paz y del Polo, los palurdos del monte están tratando de mostrarse revitalizados, activando carros-bomba, asesinando policías y militares y ejecutando un plan pistola contra sindicalistas y líderes comunitarios que se han opuesto a sus nefastos propósitos… es que la combinación de todas las formas de lucha sigue más que vigente.

Del Foro de São Paulo han salido decisiones y pronto comenzarán las presiones externas para que se negocien las leyes con el terrorismo… al fin de cuentas, ya dentro de Colombia los “muchachos” están haciendo lo que les corresponde.

Cuando los progres hablan de prosperidad, están anunciando la profundización de la miseria

Naturalmente, reunión mafiosa que se respete tiene que incluir una buena dosis de cinismo ramplón, del que surgen alocuciones que sólo la mentalidad mafiosa puede creer que alguien, aparte de sus lacayos, va a aceptarlas como verdades reveladas.

Sólo ellos, los del Foro de São Paulo, pueden manifestar sin pudor que los países latinoamericanos en donde hay gobiernos progresistas han sido los que mejor han resistido los coletazos del cataclismo de la crisis global.

Confieso que cuando leí esa información, simplemente no la creí. Tuve que revisar una y otra vez el texto para confirmar la afirmación de la mafia del Foro de São Paulo. Es que basta con detenerse en Venezuela, uno de los países que padece un “gobierno progre”, para confirmar la venta de mentiras como grandes verdades: dos años seguidos de recesión, con una caída del 4 % del PIB en 2010, demuestran que, al contrario de la osada afirmación del FSP, el gobierno progre ha sido mucho más vulnerable a la crisis global que los países que están alejados de semejante yugo.

Otro paradigma “progre”, Nicaragua, está mostrando algunos brotes de mejoría en el PIB Real, con una inflación cercana al 6 %. Sin embargo, las predicciones indican que el PIB se desacelerará en 2011 y la inflación rondará el 8 %... eso, aunque el FSP lo quiera vender como la gran cosa, son resultados mediocres y nada más.

Siguiendo con los “progres”, Brasil por ejemplo, muestra que su economía parece recorrer una montaña rusa de subidas y bajadas: durante el segundo trimestre de este año registró una desaceleración, pese a las medidas de impulso al consumo que promulgó el gobierno Lula.

De Ecuador se sabe que ha sido de los últimos países de la región en mostrar signos de recuperación y se calcula que el crecimiento del PIB no superará el 2 %. Lo cierto es que la mentira descarada del FSP, cuando generaliza o presenta como exitosas las gestiones de sus miembros para combatir la crisis global, es sólo una propaganda cargada de favoritismos ideológicos que no se compadecen con la realidad… pero así son ellos: dispuestos a mentir descaradamente y a aplaudir con entusiasmo las falacias que propagan.

3 de septiembre de 2010

El terrorismo = Derechos Humanos

Por: Érica Solange Scheller, hija de un militar argentino encarcelado.

En la ONU, distintas naciones han pronunciado numerosos discursos en contra del terrorismo. Sin embargo, ya en la práctica, existen naciones que buscan callar la verdad de los crímenes que los terroristas cometen. Tal situación permite además que se propague la guerrilla en estos países de América del Sur, sin que el mundo diga nada, ni mucho menos cuestione el amparo legal que les brindan a las bandas terroristas, impidiendo la persecución exitosa.

Me queda claro que la convivencia de ciertos países con esas bandas se hace notar en su gran apego a los mismos terroristas, ya que su apoyo incondicional los delata plenamente; e incluso pretenden que los actos terroristas queden sepultados detrás del amparo y aceptación que les brindan esos gobiernos a las más disparatadas tácticas promulgadas por los organismos de Derechos Humanos.

Es más: resulta evidente que hay un plan sistemático que intenta promover, en esos países favorecedores del terrorismo, la guerra de guerrillas, donde el narcoterrorismo será una amenaza permanente que imposibilitará nuestro crecimiento y desarrollo.

Es que, por ser países de Latinoamérica, hemos sido elegidos para que las riquezas que existen en cada nación no sean enviadas a los EE UU. Esto, porque Europa ha estructurado un plan que supla sus necesidades a partir de la siembra del caos y de la violencia en nuestro vecindario.

Por ejemplo: España, que a pesar de los crímenes que ETA comete en su territorio, aún no ha sido eficaz para dar batalla a quienes vulneran cada tanto la seguridad de sus ciudadanos. Tal situación ocurre porque los intereses políticos estratégicos del actual gobierno están por encima de otras consideraciones, como mantener la seguridad de sus ciudadanos.

En la Argentina tuvimos un integrante de la ETA, Josu Iriondo, aunque éste no ha de ser el único que vive en la Argentina. En 2002 fue detenido un etarra acusado de haber organizado un atentado con coche bomba contra una caravana de vehículos policiales en la localidad española de Eibar. El terrorista, conocido con el apodo de "Macky" o "Micky", es señalado como uno de los autores de ataques con bombas contra al menos cinco bancos. Al llegar a la Argentina, donde fue encarcelado en una dependencia de la Policía Federal, recibió la visita de Hebe de Bonafini.

Finalmente, en mayo de 2005, en un polémico e irrisorio fallo, la Corte Suprema de Justicia Argentina ratificó la medida del juez de primera instancia de rechazar la extradición solicitada por España del terrorista Lariz Iriondo. El máximo tribunal argentino señaló en un comunicado que cuatro de los nueve ministros que lo componen (todavía están en funciones), consideraron que los delitos que se le atribuían a Lariz Iriondo habían prescrito para la legislación argentina.

En el fallo, los jueces supremos Enrique Petracchi, Elena Highton, Ricardo Lorenzetti y Carmen Argibay consideraron que “la acción penal nacida de los hechos delictivos por lo cuales se requirió a Lariz Iriondo se encontraba prescrita para la legislación argentina”. Los jueces de la Corte Suprema señalaron que consideraban imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad cometidos con anterioridad a la ratificación de los tratados internacionales, pero que no se podía adoptar igual razonamiento con relación a aquellos que antes de las convecciones no eran reconocidos en esa condición, “más allá de la formidable gravedad y creciente amenaza del terrorismo en el plano mundial”.

La prescripción de la acción también fue avalada por los magistrados Augusto César Belluscio y Carlos Fayt. El único juez supremo que votó en contra fue Antonio Boggiano, quien consideró que los delitos por los cuales se pidió la extradición de Lariz Iriondo eran de lesa humanidad. Boggiano señaló que el terrorismo es “una de las formas más brutales de violencia que actualmente perturba a la comunidad internacional” y afirmó que este tipo de delitos resultan imprescriptibles. Lariz Iriondo actualmente reside tranquilamente en Uruguay, donde vive con su esposa, la uruguaya Juanita Tarallo Hernández.

Mientras vemos este apego a la ley para abordar los asuntos relacionados con los terroristas, tenemos a nuestros soldados, que prestaron sus servicios a la Nación Argentina, en los años setenta, a quienes no se les respeta ni el más mínimo derecho humano, porque la venganza y el odio de quienes hoy nos gobiernan ha llegado a su punto mas emblemático: matar en el silencio, fusilarlos sin arrojar una sola bala y destruir las instituciones sin tener que realizar tomas o atentados.

Los hombres que hoy están dentro de las instituciones carecen de valores humanos, porque han entregado a sus compañeros, mediante negociaciones que se han realizado permanentemente con los grupos políticos gubernamentales, quienes buscan claramente la destrucción total de toda institución que brinde seguridad en la defensa de la nación y del mismo ciudadano.

Por ello los hechos delictivos, los cuales no están todos a la vista en los medios de comunicación, no son más que la imposición de los Derechos Humanos de los mismos que los apadrinan, que son la cara no visible y ésos son terroristas.

Por ello no existirá ningún plan para combatir el delito, y esto es terrorismo de Estado, porque el mismo Estado impulsa al delito para que siga causando la muerte de muchos ciudadanos, y si le sumamos la matanza que se está realizando en la Argentina, en las cárceles comunes con los militares detenidos, tenemos como resultado que ellos son las victimas del presente.

El mundo debe saber dónde esta el enemigo y sobre ello actuar. No existen diferencias entre los grupos terroristas: todos son iguales, cometen crímenes y se arman en contra de un sistema democrático.

2 de septiembre de 2010

Arnold Schwarzenegger enfrenta a los saqueadores del siglo XXI


Por Noel Carrascal

Éste no es el título de la última película del actor-político.

En la historia de la humanidad siempre ha habido saqueadores. Vikingos, conquistadores, emperadores o muchos otros individuos con oscuras motivaciones arrasaban con estados, regiones o provincias, violaban las mujeres, mataban los hombres y se robaban las riquezas. Todo eso no ha dejado de ocurrir aunque los métodos de los nuevos saqueadores no son sanguinarios y solo buscan el objetivo exclusivo de saquear las riquezas de sus víctimas para beneficio propio. Todavía existen grupos de individuos que usan la distribución de la riqueza y las desigualdades sociales para saquear el erario público y darse ellos mismos una vida mejor, sin preocuparse por quienes usaron como excusa para el saqueo (Leer articulo de ayer por Jaime Ruiz).

Ante semejante ‘barbarie’ del siglo XXI, y valga la similitud con el socialismo del mismo nombre, se han enfrentado hombres de bien e incorruptibles cuyo único interés es evitar este saqueo. Arnold Schwarzenegger es uno de estos personajes con una imagen, ganada por sus actuaciones en el cine, de héroe de ficción.

Arnold ha interpretado papeles en los que derrota exterminadores futuristas hechos de aleaciones que los hacen casi indestructibles; también ha sido perseguido en la selva por un depredador de otro planeta; ha sido guerrero rojo medieval y Connan el bárbaro; ha hecho de espía y de policía preescolar. Tan bien le ha ido en sus papeles de héroe que ha amasado una fortuna que lo hace poco propenso a la corruptela política. Y con esta aura de incorruptibilidad se aventuró en una arena donde encontró unos villanos a los que difícilmente podrá derrotar: los empleados públicos de California o saqueadores del siglo XXI.

El saqueo que ocurre en California por parte de los empleados públicos es simple de describir. El alcalde de San Francisco, Willie Brown, escribió en el San Francisco Chrinicle que aproximadamente 80 centavos de cada dólar están dirigidos a las compensaciones y beneficios de estos empleados. El costo de mantenimiento de pensiones ha crecido 15 % en la última década. California no tiene para pagar este año más de 6 mil millones de dólares a los retirados.

Pocos californianos tienen 1 millón de dólares en fondos de retiro, mas muchos empleados públicos optaron por esta suma si se retiraban a los 55 años y se restringían a recibir un cheque mensual, protegido contra la inflación, de $3.000 dólares.

Y mientras esta clase privilegiada saquea las arcas de California, el desempleo entre quienes dependen de un trabajo en el sector privado aumenta. En promedio, empleados del sector privado no han recibido un aumento de sueldo o beneficios en los últimos años; también tendrán que trabajar hasta que se puedan retirar por sus propios medios o hasta que el cuerpo no les dé más, pues el fondo de pensión federal también está en problemas. Las cuentas de ahorro para el retiro de empleados no públicos han bajado 20 %.

Y quienes están recibiendo sus pensiones opulentas gracias al erario publico critican a los ricos, quienes como Arnold en su mayoría han hecho dinero por mérito propio, cuando ellos están más cerca en clase social de los ricos que de los pobres. Son muy rápidos en culpar a los banqueros ricos por la reciente crisis económica. No caen en la cuenta de que las demandas de crecimiento de sus fondos pensionales llevaron a los administradores de estos fondos a invertir en negocios altamente especulativos como la finca raíz, para tapar las proyecciones negativas. Éste fue un factor muy importante, entre muchos, que contribuyó a la crisis hipotecaria que descarriló la economía estadounidense.

Es un ejemplo de socialismo opulento cuando en nombre de los muchos pobres unos pocos acceden a una vida cómoda y cara de sostener. Algunas excusas para justificar sus aumentos de sueldo son: la inseguridad y los policías reciben aumento en sus beneficios; la educación y los educadores sindicalizados reciben un mejor sueldo. Nunca sabremos si la insistencia de Mockus y el Partido Verde en invertir en educación tenía estas intenciones, pero hay muchos casos en el mundo en los que bajo los mismos argumentos se educó poco más a muchos y se beneficiaron mucho más unos pocos.

Pocos estados y sus gobernantes tienen el valor político de enfrentar a los saqueadores como algunos empleados públicos pues su poder político es muy fuerte. Sindicatos de empleados públicos son capaces de mover grandes cantidades de votantes en contra de cualquier político que intente reducir la cantidad en sus cheques a un nivel razonable. Arnold no se ha amilanado más por ser una persona que se convirtió en político por hacer lo correcto y porque ya está a punto de terminar su segundo mandato y está dispuesto a gastarse todo su capital político en derrotar a los saqueadores.

Pocos Estados y sus electorados tienen la capacidad de reconocer lo abultado de sus beneficios y actuar en contra de sus propios intereses a cambio de algo más justo para todos. Sólo puedo citar a Alemania donde empleados de la Volkswagen han aceptado reducir sus beneficios para que la ensambladora no cierre. Los alemanes también han sido uno de los pocos países en los que la edad de retiro se ha subido a 67 y se discute la necesidad de incrementarla hasta los 70 años. Este aumento no tuvo muchos inconvenientes pues a Alemania le tocó sacar de la olla a los jóvenes pensionados griegos con préstamos para resolver su crisis fiscal. Hubo indignación en Alemania por estos préstamos e introspectivamente la opinión pública reconsideró la edad de jubilación más apropiada, aunque la decisión no fue fácil para muchos. No es coincidencia que Alemania tenga riqueza y niveles de vida envidiables, pero de la envidia buena, mientras Grecia bordea el caos.

En Colombia se debe distinguir lo que es bueno para unos pocos y lo que es bueno para el país. Estamos sitiados por saqueadores con intereses particulares. No tenemos el nivel de altruismo de los alemanes para ponernos de acuerdo y corregir nuestras desigualdades pensiónales a niveles austeros, no opulentos, para que se pueda dar pensiones a un mayor número de colombianos que carecen de ellas.

La falla más evidente de la democracia como sistema político es su vulnerabilidad a grupos de intereses que buscan beneficios sociales abusivos. Argumentarán que buscan esos beneficios para todos y que lo obtenido para ellos es sólo un paso en la dirección correcta, pero obtienen tanto para ellos que lo mismo se hace insostenible y no realista para todos. El hundimiento fiscal de California prueba esa insostenibilidad causada por los beneficios de un sector minoritario. La democracia en Colombia no es suficientemente inmune a cualquier atentado de los saqueadores del erario público (me refiero a quienes buscan saquearlo legalmente pasando leyes que los favorezcan, pues hay corruptos saqueadores que simplemente se roban la plata descaradamente). Y para colmo la justicia se ha unido a los saqueadores y muy frecuentemente delibera en favor de quienes buscan mejores beneficios a costas del gobierno. A punta de órdenes judiciales se ha puesto la salud en crisis; esperemos que las cortes no se entrometan y entorpezcan reformas pensionales recientes.

La batalla será épica entre un político con buenas convicciones y unos empleados públicos envalentonados por su poder político y su avaricia. Arnold rehusará aprobar cualquier presupuesto que la mayoría de senadores demócratas aprueben; senadores que son cómplices de los sindicatos públicos en este saqueo a California. Esta pelea no se librará en una sala de cine cerca a usted, pero deberíamos estar muy pendientes del desenlace pues Colombia debe aprender de experiencias ajenas y no caminar por los senderos de la deuda, que causa empobrecimiento o estancamiento económico, siguiendo los pasos del socialismo de los saqueadores del siglo XXI.

1 de septiembre de 2010

Enemigos de la desigualdad


Por Jaime Ruiz

De todos los trabajos relacionados con la música, el más cómodo es el de director de una orquesta, sólo hay que estar agitando el palito y hacer gestos nerviosos, y como uno ya conoce la música, no cuesta mucho. Eso sí, hay que saberse poner el frac, no vaya a ser que quede uno como Uribe, que motivó la vergüenza ajena de Felipe Zuleta.

Bueno, pienso en la dirección de orquesta y en el figurín, a veces un anciano, con su palito porque la gente que no sabe nada de música puede "razonar" como en el párrafo anterior: es lo que pasa cuando se relaciona lo que ocurre en Colombia con lo que se dice en Colombia. Parece que no hubiera relación y en realidad basta con saber un poco de la música de las ideologías para entender que las falacias y maquinaciones de los profesionales de la mentira son lo que mueve la orquesta de secuestradores y asesinos.

Pero uno dice "se dice", y no es sólo lo que se dice, sino más aún lo que se calla. ¿Alguien se acuerda todavía de Germán Restrepo, el sindicalista asesinado hace poco? ¿Cuánto ruido hizo la prensa con la supuesta persecución a los sindicalistas y cuánta indulgencia muestra con los asesinos de José Raquel Mercado o de Germán Restrepo? ¿Y los líderes negros de Urabá que incomodaban a Javier Giraldo? No existen, no son útiles para la "paz", o mejor dicho sí lo son pero precisamente porque desaparecen, tanto físicamente como de la prensa.

Las palabras, las ideas, las opiniones y juicios son la verdadera historia, los hechos son sólo como la sombra, como el sonido que crean los músicos de una orquesta siguiendo la partitura y las indicaciones del señor del palito, que es el que recrea la pieza. Pero lo que los colombianos leen y oyen, lo que publica la prensa y lo que enseñan las universidades, es sólo una ristra interminable de mentiras destinadas a favorecer los intereses de los criminales y a promover los crímenes.

Un crimen concreto, por suerte evitado a tiempo, es el proyecto de asesinar a un hijo del ex presidente Uribe por parte de un estudiante de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ese joven sólo aplicaba lo que le enseñan en su centro, hacía realidad una exigencia tácita del rector y los profesores de dicha "institución". Nicolás Castro estaba a punto de convertirse en un asesino porque estaba condicionado por los líderes de su alma máter para ello.

Por ejemplo, el rector de dicho centro no vacilaba en acusar al gobierno colombiano de asesinar inocentes:
El rechazo a la cultura del atajo y al todo vale propuesto por Mockus traerá mayores niveles de bienestar que la política de más de lo mismo, que incluye asesinatos de inocentes [...].
La calumnia está vagamente disimulada, pero las aptitudes literarias del rector no son las de un Saramago: basta buscar en el diccionario "política" para entender que se está diciendo que el gobierno mandaba matar inocentes. Copio dos acepciones que corresponden:
11. f. Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.
12. f. Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.
Es decir, matar inocentes para presentarlos como bajas terroristas era una forma de obrar del gobierno, o bien la directriz que se aplicaba.

No hay ningún problema: si la gente en Colombia se olvida de los secuestrados y de las masacres, ¿qué importancia le va a dar a semejante fruslería? Nicolás Castro sí se la dio, y en comparación resulta inocente. Le habrá parecido que no merecen vivir quienes prosperan mandando matar inocentes.

Pero esperar que alguien se sorprenda de que un rector calumnie de forma tan despreciable es olvidarse de que se está en Colombia. ¿A alguien se le puede ocurrir que un rector debe distinguir entre "infringir" e "infligir"? Un rector es sólo un hampón con alguna destreza para la política (entendida como public relations).
Por otra parte, si las bajas infringidas a la guerrilla son pequeñas, la opinión y el Ejecutivo pueden cuestionar la efectividad de la guerra antisubversiva.
Nadie debe creer que es sólo cuestión de esa universidad. ¿Cuántos estudiantes o egresados de carreras como Derecho, Psicología, Ciencias Sociales, Artes, Literatura o Filosofía aseguran que la pobreza en Colombia aumentó durante los años de Uribe? Si yo pienso en los que he oído resulta que son TODOS, y el lector puede hacer la encuesta entre sus conocidos. La universidad no existe para corregir la superstición o el prejuicio, sino para inculcarlos.

Lo mismo se podría decir de la desigualdad, noción que hace pensar que el lenguaje de los colombianos ha llegado a ser como la jerga de unos criminales. ¿Qué es desigualdad? No se puede concebir otra que la diferencia entre pobres y ricos, tal como un raponero no puede concebir el verbo "desarrollarse" con otro sentido que el de "eyacular".

El uso de esa palabra en Colombia es una incesante y sonora algarabía de mentiras, disparates, manipulaciones, paradojas e indecencia. Voy a señalar lo más curioso:

1. Se fomenta la envidia de las personas ignorantes. ¿Por qué no rabiar también por las diferencias en talento y eficiencia? ¿O en belleza y simpatía? El acierto de quien prospera resulta un despojo a los demás, pese a que por lo general el trabajo enriquece a la comunidad tanto como al trabajador.

2. Todos los críticos de la desigualdad están en el lado agradable de la desigualdad, cosa que no importaría de no ser porque suelen ser personas que no producen nada sino que viven del erario, ellos sí despojando a los que pretenden proteger.

3. Se "vende" el sobreentendido de que a la gente le interesa la igualdad. Por ejemplo el que gana el salario mínimo no quiere que Bill Gates se gane un millón de mínimos, y preferiría no ganar dos mínimos con tal de que Bill Gates no triplicara sus ingresos (pues aumentaría la desigualdad).

4. Se "vende" como un acierto la fuga de la gente rica. Si Bill Gates decidiera instalarse en Colombia e invertir en el país toda su fortuna, la desigualdad aumentaría mucho. Mejor que invierta en otra parte.

5. Se cae en un grotesco fetichismo del dinero. Por ejemplo, en un país africano el 20 % más rico ingiere 3.000 calorías diarias y el 20 % más pobre ingiere 1.500 calorías diarias. La diferencia es sólo el doble. En EE UU alguien muy pobre consigue 500 dólares al mes y un potentado 500 millones de dólares al mes. Un millón de veces más. Claro, y si Bill Gates decidiera que fulanito debe desaparecer, su dinero no sería suficiente para conseguirlo, mientras que Fidel Castro, aun si fuera tan pobre como los demás cubanos, lo haría sin problemas.

6. Se falsean las causas de la desigualdad, como hace el citado rector en un ejercicio de cinismo y bajeza que en un país civilizado sólo podría uno encontrar en convictos muy perversos.

7. Se emplean los datos del índice Gini para sugerir que el leve aumento de la desigualdad durante el gobierno de Uribe es equivalente a un empobrecimiento de la gente pobre.

8. Sin el menor reparo, se usan falazmente esos mismos datos para condenar las políticas pro-empresa del gobierno anterior.

9. Se aprovecha un indicador secundario para imbuir ideología totalitaria y condenar la propiedad y la iniciativa privadas.

10. Se culpa al trabajo, que es un agente de corrección de la desigualdad, y se oculta que sería muy sencillo cobrar tributos al ingreso personal, como en Europa, que redujeran la ventaja de los ricos: eso afectaría los ingresos de los mejoradores del mundo, el vasto clero sicarial (muchos miles de justicieros y hasta empleados de la justicia tomaron parte en los secuestros) que despoja desde el Estado al resto de los colombianos.

El citado rector Isaza da un ejemplo fascinante de la desfachatez de que hacen gala los líderes universitarios colombianos:
“La inequidad, medida por el coeficiente de Gini, es mayor después del pago de impuestos que antes, debido a que los impuestos al consumo son superiores a los de la riqueza”. A esto agrega: “Se entregan subsidios generosos a aquellos grupos que están razonablemente bien, como jubilados de la clase media y funcionarios públicos, lo que ha traído como resultado que la desigualdad inicial de la región se reproduzca”.

En Colombia la situación es aún más inequitativa. Basta mencionar los subsidios a los ricos con programas como Agro Ingreso Seguro y las exenciones tributarias a los grandes inversionistas, mineros e industriales. El resultado ha sido un aumento del índice de Gini que llegó a 0,584 en 2008 y coloca a Colombia como el país más desigual de América Latina, superando a Brasil, que pudo mejorarlo a 0,54.
Las frases que aparecen entre comillas son de Francis Fukuyama, y corresponden exactamente a lo que señalé en el punto 10. El IVA es elevado pero no los impuestos al ingreso personal, y se subsidia a los jubilados de la clase media y a los empleados estatales, es decir, a la clase de gente que vive quejándose de la desigualdad.

Pero el texto que no está entre comillas es un añadido de Isaza, y permite ver hasta qué punto para ser rector de una universidad colombiana ni la ignorancia ni la mendacidad son obstáculos, sino más bien requisitos. Figúrense que el índice Gini mide esto:
This index measures the degree of inequality in the distribution of family income in a country.
¿Qué tienen que ver las exenciones tributarias a los grandes inversionistas con el ingreso de las familias? Muchos de esos inversionistas viven en otros países. Pero aun suponiendo que fueran colombianos, ¡las exenciones a la inversión no aumentan sino que reducen su ingreso inmediato! Quiere decir que si una empresa reinvierte una cantidad se ahorra impuestos a condición de no repartir ese dinero como dividendos de los inversores.

Claro que podría darse que al cabo de varios años el capital invertido fuera mayor y así también el reparto de dividendos. Eso no quiere decir que las exenciones aumenten la desigualdad porque precisamente contribuyen a crear puestos de trabajo que sacan a la gente de los deciles más bajos de la escala, ni que tal aumento no se pudiera corregir con tributos al ingreso, como los que tácitamente sugiere Fukuyama. Lo mismo se podría decir de Agro Ingreso Seguro, que por una parte ayudó a mucha gente pobre de las áreas rurales, y por otra ayudó a crear puestos de trabajo por parte de los favorecidos ricos que tuvieran explotaciones a las cuales mejorar con los subsidios.

Es tan ridículo el rector que usa a Fukuyama para vender su propaganda, que tiene el sentido contrario a lo que dice el profesor estadounidense. La relación de causalidad entre las exenciones y el aumento del índice Gini es una mentira tan despreciable como la de las políticas de matar inocentes.

Pero en Colombia nadie se inquieta: ¿qué se va a esperar del rector de una universidad sino que mienta y diga ridiculeces?

Entre los factores que están en la base del empeoramiento del índice Gini en Colombia en los últimos años destaca el aumento del precio de los alimentos en todo el mundo: la población extremadamente pobre cuenta con menos recursos para hacer frente a ese aumento pese a que sus ingresos sí mejoraron, así como su acceso a los demás bienes.

Otro factor, tal vez el más importante, es el contraste entre la regularidad del ingreso de los más ricos y las consecuencias de la crisis mundial: la mitad de los empleados estatales están en el 10 % más rico de la sociedad (la otra mitad son los soldados profesionales, los policías y las señoras que limpian las oficinas), y los gobiernos de Uribe aumentaron sus ingresos por encima de la inflación. Para la gente en situación de precariedad la crisis vino acompañada de reducciones en la inversión (a pesar de las exenciones) y en las ofertas de empleo.

Es decir, la desigualdad aumenta porque los enemigos de la desigualdad aseguran su ventaja. Pero no vacilan en culpar a aquello que podría corregirla. Y son los que enseñan y pontifican desde la prensa, y a nadie le inquieta.

Eso sí, todos se entusiasman con la educación y a ninguno se le ocurre que si a la gente se la forma para producir más harán falta menos empleados para un mismo fin, que es lo que critican en la inversión en bienes de equipo. Total, la gente en Colombia no se "educa" para producir sino para rentabilizar su inclusión entre los prósperos enemigos de la desigualdad gracias a alguna sinecura provista por la lucha.