5 de febrero de 2010

Haití: ¿Qué hay detrás del terremoto? (Parte II)

En los inicios de nuestra pasada síntesis histórica apareció como año de la invasión norteamericana a Haití el de 1815. Por supuesto, ella no sucedió en ese año. En 1815 todavía era Presidente de Haití Alejandro Petión, el benefactor del General Simón Bolívar. El año correcto es el que aparece en los finales de la misma columna, esto es, el de 1915. El detalle nos lo advirtió el doctor Orlando Beltrán Quesada, distinguido empresario santandereano y Presidente de la Asociación Defensora de los Animales y la Naturaleza (ADAN), en hermosa misiva de felicitación por nuestro escrito, que le agradecemos inmensamente. Nuestro amable corresponsal es hermano del destacado columnista de EL FRENTE Claudio Beltrán Quesada.

Pues bien; la historia de este infortunado país centroamericano prosiguió su tortuoso curso más allá de los años en que los Duvalier, padre e hijo, hicieron cuanto se les antojó con su pueblo.

Jean Bertrand Aristide era un cura salesiano de izquierda, partidario de la llamada Teología de la Liberación. Decidido opositor del dictador Jean Claude Duvalier, el tristemente célebre "Bebé Doc", hijo de ese otro totalitario que fue Francisco Duvalier, a quien por ser médico y, además, por su supuesta condición de benefactor le decían "Papá Doc", se enfrentó también a las dictaduras militares que se apropiaron de Haití después de la era Duvalier. Dictaduras cuya mentalidad y modo de actuar siguió siendo la misma de sus antecesores y modelos.

En el mes de enero de 1988, en una entrevista radial, el fogoso clérigo católico manifestó: "El imperialismo americano ha sustentado al gobierno de Haití. Las elecciones no son la salida, las elecciones son un modo de aquellos en el poder para controlar al pueblo. La solución es la revolución, primero en el espíritu del Evangelio; Jesús no podía aceptar que el pueblo pase hambre. Es un conflicto entre clases, entre ricos y pobres. Mi trabajo es el de predicar y organizar...".

Ese mismo año, la comunidad salesiana lo expulsa de la orden, con el argumento de que sus actividades políticas "incitaban al odio y la violencia" y no correspondían a su papel de sacerdote. Ya en su nueva condición laica, Aristide aumentó su activismo político.

El Padre Aristide sufrió varios atentados criminales por parte de los tenebrosos escuadrones de la muerte, que eran patrocinados por el régimen imperante.

En aquel 1988 de su expulsión de la orden salesiana, el poder lo ejercía el militar Henri Namphy. Aristide logró sobrevivir a todos los atentados. Y debido a uno de ellos, precisamente, Namphy fue derrocado. Entonces el clérigo decide tomar parte en las elecciones, certamen que él mismo cuestionaba como sistemáticamente fraudulento. Aristide gana la presidencia.

Pero es cuando queda claro que el país que verdaderamente manda en Haití son los Estados Unidos. En 1991, Aristide es derrocado por el general Raúl Cedras, quien le da golpe de Estado y establece una durísima represión militar dentro de la paupérrima nación centroamericana. Estados Unidos, actuando con sentido práctico, ante la evidencia de que ya la "Guerra Fría" y el imperio del comunismo habían tocado a su fin, estiman superfluo mantener en el poder a un dictador ultraderechista como Cedras, es decir, a uno más papista que el Papa, y proceden a restaurar en el cargo presidencial a Aristide. El cura salesiano reducido a la condición de laico retorna, pues, a la Presidencia de la República en 1994 y culmina el período presidencial para el cual había sido elegido y que no pudo finalizar debido al golpe de Estado de Cedras. Estuvo tres años por fuera del poder.

Posteriormente, Jean Bertrand Aristide es reelegido en el cargo, esta vez para el período 2001 - 2004. Es cuando se echa encima a Estados Unidos y a los sectores derechistas de Haití porque le da por aproximarse a la dictadura cubana de los Castro Ruz y al amigazo de éstos, el locuaz coronel con mando de general Hugo Chávez, presidente- dictador de la desdichada República de Venezuela. Con el argumento de que en las elecciones que llevaron a Aristide a la presidencia en 2001 sólo había votado el 10% de los haitianos, es decir, poniendo en tela de juicio la legitimidad de su mandato, el presidente es derrocado de nuevo, en esta ocasión el 29 de febrero del año bisiesto de 2004.

Desde luego, el derrocamiento del presidente izquierdista es presentado como una renuncia voluntaria, al estilo de las renuncias que presentan los pobres empleados o trabajadores colombianos para evitar que los boten del puesto. A Aristide lo mandan bien lejos, al África, y de inmediato el nuevo gobernante, Bonifacio Alexandre, lo primero que hace es pedirles a las Naciones Unidas que vengan a adueñarse de este país sin dueño y, claro, más se demora en elevar el pedido que Estados Unidos en enviar las primeras tropas. Soldados franceses, canadienses y chilenos complementan la que es bautizada "Fuerza Multinacional Provisional", cuya presencia en Haití es justificada con la imperiosa necesidad de imponer el orden y evitar una matanza de haitianos por parte de los mismos haitianos, ya que la violencia generalizada y el más absoluto desorden tienen al país al borde de la disolución. En el mes de abril del mismo 2004 llegan a Haití los "cascos azules" de la ONU.

Dos años después de esta ocupación, en 2006, es elegido Presidente René Preval. Y es bajo su gobierno que la naturaleza le juega a Haití esta última jugada, el espeluznante desastre nacional que trae consigo el tercer terremoto más grave de la historia, 7.3 en la escala de Richter, como si también las capas telúricas quisieran unirse a este devenir desgraciado que ha escrito con sangre, con hambre y con lágrimas la patria de Alejandro Petión, de la cual se dice ahora que necesita diez años, como mínimo, para restablecer su normalidad, es decir, para volver a pasar de la actual situación de conmoción e incertidumbre a la de antes, o sea, para poder volver a seguir viviendo en la miseria.

Por Óscar Humberto Gómez Gómez

4 de febrero de 2010

Piden la renuncia de Hugo Chávez

En medio de la crisis que vive Venezuela, provocada por el cierre de medios, racionamiento eléctrico, expropiaciones, intervenciones bancarias y represión a estudiantes, está cobrando fuerza la propuesta de la renuncia de Chávez.
Durante la final de la temporada de béisbol, el deporte más popular en Venezuela, el pueblo gritaba en los estadios “¡Uno, dos, tres, Chávez estás ponchao!”, refiriéndose a los tres strikes que conducen al out (fuera). Pese a que los canales comerciales, por miedo a ser cerrados por el gobierno, trataban de opacar el sonido, el estruendo era inocultable.

El Foro Demócrata Cristiano, compuesto por figuras reconocidas, como Enrique Aristiguieta Gramcko, quién perteneció a la Junta Patriótica que dirigió la lucha contra el dictador Marcos Pérez Jiménez, y el ex contralor de la República, Eduardo Roche Lander, entre otros, lanzaron una proclama exigiendo la renuncia de Chávez y denunciando el sistema electoral venezolano, por fraudulento y parcializado.
El domingo pasado, el Polo Constitucional, conformado por numerosos dirigentes políticos, incluyendo ex aliados de Chávez, sostuvo una rueda de prensa, para leer un duro comunicado donde se exige la renuncia del mandatario venezolano.
El líder opositor Alejandro Peña Esclusa, presidente de la ONG Fuerza Solidaria, envió ayer una carta a Hugo Chávez pidiéndole su renuncia. Peña Esclusa afirma que se avecina en Venezuela una explosión social, precedida por el colapso del sistema eléctrico nacional, y añade que la única manera de evitar una tragedia de proporciones incalculables es mediante su renuncia.
El Foro Demócrata Cristiano, el Polo Constitucional y Fuerza Solidaria, aseguran que Chávez ha cometido traición a la Patria, por haber entregado el país a los cubanos; y lo acusan de abrirle las puertas a las Farc y al fundamentalismo islámico, poniendo en riesgo la seguridad hemisférica.

Según Peña Esclusa, quien también preside
UnoAmérica, una plataforma que agrupa a 200 ONG latinoamericanas, Chávez perdió el respaldo popular, y para mantenerse en el poder “tendrá que masacrar lo más preciado que tenemos, nuestros jóvenes estudiantes”. Sin embargo, dice, los colaboradores de Chávez no se atreven a decirle la verdad “porque le temen, debido a su personalidad caprichosa e irascible”; lo mismo ocurre con los dirigentes opositores, “porque una palabra de Chávez significa la cárcel o el exilio”.
La misiva de Peña Esclusa añade: “Su permanencia en el poder sólo traerá grandes calamidades y, como resultado, usted de todas maneras abandonará la Presidencia, pero en circunstancias mucho peores para el país y para usted mismo… si usted renuncia ahora, al menos no será recordado como el causante de una gran tragedia nacional”.
La carta de Peña Esclusa

Ciudadano
Hugo Chávez Frías
Palacio de Miraflores
Caracas.-

Después de once años de gobierno, es obvio que su proyecto fracasó; porque usted se ocupó sólo de promover su “revolución socialista”, olvidándose de los verdaderos problemas que afectan a nuestra nación.

Usted administró la fortuna más grande de nuestra historia y, sin embargo, Venezuela está empobrecida, dividida, paralizada, y al borde de un colapso energético, sanitario y alimentario.

Durante su gestión, la anarquía y la inseguridad se han desbordado. Existen mafias del crimen y del narcotráfico, que operan con gran poder e impunidad. Dentro de unos cuantos meses serán más poderosas que el mismo Estado, si es que ya no lo son.

Las naciones civilizadas lo consideran un peligro hemisférico, porque usted sólo ha cultivado las relaciones con Cuba, Irán, el fundamentalismo islámico y las FARC, el principal cartel de la cocaína de América; mientras que ofende y agrede a nuestros amigos y aliados tradicionales.

Usted actúa de manera arbitraria, prepotente y desequilibrada. Sin duda, ya usted no es capaz de percibir la realidad. En medio de su fantasía, usted cree representar el ideario de Simón Bolívar, cuando en realidad encarna el pensamiento de José Tomás Boves, fomentando el odio y el enfrentamiento entre clases sociales. De estar vivo, El Libertador lo habría tratado a usted como un traidor, por entregarle vilmente nuestra Patria y nuestras Fuerzas Armadas a los cubanos.

Usted perdió el respaldo popular y en los últimos años se ha sostenido en el poder solamente por la propaganda, la compra de conciencias, el terror y el cierre de medios. Pero ahora será peor: para mantenerse aferrado a su cargo, tendrá que masacrar lo más preciado que tenemos, nuestros jóvenes estudiantes.

Usted ha cerrado toda posibilidad de un desenlace pacífico y electoral a la crisis que usted mismo ha creado, porque secuestró los poderes públicos, especialmente el Consejo Nacional Electoral, que comete fraude de manera abierta y descarada.

Sus más cercanos colaboradores no se atreven a decirle la verdad, porque le temen, debido a su personalidad caprichosa e irascible. Los dirigentes opositores también sienten miedo, porque una palabra suya significa la cárcel o el exilio.

Como consecuencia de todo lo anterior, se avecina una gravísima confrontación social —precedida por el colapso del sistema eléctrico nacional— que lo devorará a usted primero, y luego a miles de venezolanos inocentes.

Todavía hay tiempo de impedir la tragedia, pero eso requiere que usted renuncie y active los mecanismos contemplados en la Constitución para una sucesión presidencial.

Nos separan diferencias abismales, pero mi lucha contra usted no es personal. He sido un férreo opositor suyo, pero nunca he ofendido su dignidad, ni le he manifestado odio alguno, a pesar de sus calumnias y ofensas. Me veo obligado a solicitar su renuncia, porque su permanencia en el poder sólo traerá grandes calamidades y, como resultado, usted de todas maneras abandonará la Presidencia, pero en circunstancias mucho peores para el país y para usted mismo.

De haberme escuchado en diciembre de 2001, cuando le pedí la renuncia por primera vez, usted le habría ahorrado grandes sufrimientos a los venezolanos y se habría ido con la frente en alto; lo cual, a estas alturas, es ya imposible. Sin embargo, si usted renuncia ahora, al menos no será recordado como el causante de una gran tragedia nacional.
Alejandro Peña Esclusa
Presidente de Fuerza Solidaria

3 de febrero de 2010

La más violenta mentira de Agitprop

De todas las enseñanzas que dejó a los propagandistas Josef Goebbels la que más se aplica en Colombia es que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Un periódico como El Espectador tiene varias decenas de columnistas, unos dos tercios de los cuales parecen recibir consignas sobre los temas que deben tratar, a veces más bien recibir los artículos escritos para que les añadan algún chascarrillo de propia cosecha y así publicarlos. Y los demás medios importantes de la capital hacen exactamente lo mismo. La propuesta de pagar a los estudiantes de Medellín para que denuncien cualquier actividad de bandas criminales ha dado lugar a varios cientos de diatribas clamando por la decencia y el civismo, exactamente de los mismos que exigen que el gobierno premie las actividades de las guerrillas.

Pero lo mismo se podría decir de los "falsos positivos", que según esos profesionales de la mentira afectan a varios miles de víctimas, las cuales extrañamente son sólo cifras en la prensa, salvo alguna decena de casos sobre los que se hace todo el ruido posible. Otro tema típico son los asesinatos de "sindicalistas", tema que sirvió de pretexto a Obama y Nancy Pelosi para frenar el trámite del TLC con Colombia, ofreciendo a sus votantes una doble mentira: la de presentarse como protectores de víctimas de persecución política, siendo que no hay tal, y de paso asegurarse que no hubiera relaciones comerciales fluidas con Colombia, con lo cual se salvarían puestos de trabajo en EE UU, cosa que también es mentira. Más bien al contrario, el comercio favorecería la creación de puestos de trabajo allá, pues las exportaciones colombianas están protegidas por el tratado de preferencias andinas.

La historia de la violencia contra los sindicalistas es paradigma de la mala fe de los propagandistas de la prensa colombiana y de su afinidad más que manifiesta con las tramas de la izquierda democrática, es decir del chavismo, es decir, de las bandas terroristas. Una investigación del CEDE de la Universidad de los Andes arrojó resultados que de ser conocidos por los ciudadanos estadounidenses dejarían muy mal parados a los políticos del Partido Demócrata que "se dejan engañar" para "vender" la falacia que mueve a sus votantes a apoyarlos. Si (tal como cuenta Santiago Montenegro) la tasa de homicidios en Colombia en 2008 era de 35 por 100.000 habitantes mientras que la de afiliados a sindicatos era de 5 por cada 100.000, la queja que tendría sentido presentar al gobierno colombiano sería por la desprotección que sufren los no afiliados a sindicatos.

La causa de que los homicidios que sufren personas afiliadas a sindicatos sea tan llamativamente inferior a la de los demás tiene que ver con la condición social de esas personas: en su gran mayoría son empleados estatales que viven en barrios acomodados de las grandes ciudades y se han beneficiado del poder acumulado durante muchas décadas por el Partido Comunista gracias a su formidable organización y a sus recursos de presión. Las circunstancias en que una persona está expuesta a que la maten son más bien extrañas para esa minoría de la sociedad.
Pero lo interesante es recordar que el informe citado del CEDE de la U. de Los Andes, basándose en una investigación exhaustiva, llega a la conclusión de que no hay en Colombia una persecución sistemática ni dirigida contra las organizaciones sindicales. En el resumen de dicho informe se lee:

En particular, el artículo muestra que la violencia anti-sindical en Colombia ha caído de manera sostenida durante los últimos siete años. Adicionalmente, usamos una base de datos tipo panel para estudiar los determinantes de la violencia anti-sindical en Colombia, haciendo especial énfasis en probar la hipótesis según la cual la mayor actividad sindical causa mayor violencia anti-sindical. Usando diferentes fuentes de datos, estrategias de estimación y períodos de tiempo, no encontramos ninguna evidencia estadística en favor de esta hipótesis. Los resultados de este artículo sugieren que, en promedio, la violencia contra sindicalistas en Colombia no es sistemática ni dirigida.

Pero nada de eso interesa a los sindicalistas, del mismo modo en que la inmensa mayoría de las atrocidades de las bandas terroristas no merecen la menor atención de la prensa colombiana. En un informe sobre la situación de los sindicalistas en el mundo, publicado en la página de una organización sindical internacional, se lee:

A nivel mundial en 2008, al menos 76 sindicalistas fueron asesinados como resultado de sus acciones en defensa de los derechos de los trabajadores. América Latina sigue siendo el continente más mortífero para los sindicalistas, con 66 asesinatos en 2008. En Colombia, 49 sindicalistas perdieron la vida (de los que 16 eran dirigentes sindicales, incluyendo cuatro mujeres), lo que representa un incremento del 25% respecto a 2007. También mataron a sindicalistas en Guatemala (9), Honduras (3) y Venezuela (4) entre otros países. En Asia, se registraron al menos seis asesinatos (Nepal y Filipinas), tres en África (Nigeria, Túnez y Zimbabwe) y uno en Oriente Medio (Iraq).

Es decir, que dos tercios de los homicidios de "sindicalistas" en todo el mundo tuvieron lugar en Colombia. Es difícil saber si los redactores del informe eran conscientes de la mentira que propagan los activistas del chavismo, pero lo cierto es que dicen que esas personas murieron por sus actividades sindicales, cosa que es manifiestamente falsa.

Un elemento importante de esa mixtificación es el que atañe al término sindicalista. Para el caso se alude a "personas afiliadas a sindicatos", pero todo el mundo entiende que se trata de activistas sindicales. La prensa colombiana, cuyos dueños lo son también de las bandas de asesinos ligadas al chavismo, no tiene el menor pudor en presentar sistemáticamente esos datos como ciertos. Y en el medio es raro el que se interesa por descubrir la mentira de esos datos. Si en el mundo el promedio mundial de homicidios anuales por cada 100.000 habitantes es de 7.6 y si la tasa fuera la misma para los afiliados a sindicatos (unos 166 millones según la Wikipedia), en un año no habría habido 76 muertes de "sindicalistas", sino más de doce mil.

Lo que pasa es que nadie se pone a considerar si la víctima de un homicidio pasional o de un atraco estaba afiliada a un sindicato. Sólo para los fines de la insurgencia, es decir, de los dueños de la prensa y de muchos otros integrantes de la vasta conjura de la que la insurgencia es sólo el servicio doméstico, se cuentan esos crímenes como relevantes políticamente en Colombia. No importa que los asesinos sean socios de los denunciantes y que las víctimas sean uribistas, como denunciaba José Obdulio Gaviria que ocurrió con el profesor Jaime Bazante.

Pero en fin: las mentiras de esta gente son tan atroces y la disposición con que las propagan es tan repugnante y despreciable que uno sólo puede registrar la mentira, convencido de que aquellos que la propagan SABEN bien que los crímenes de la tropa de niños y rústicos sólo tienen por objeto asegurarles rentas y poder a ellos.

2 de febrero de 2010

Avalúos e impuestos

Una buena manera de visualizar el impacto del impuesto predial en la canasta, es prorratear entre los doce meses del año el valor a pagar, y sacar conclusiones: ¿Qué porcentaje del gasto mensual es? ¿Se pueden hacer recortes en el presupuesto mensual para pagarlo? Y si es su segunda vivienda, ¿se puede trasladar al valor del arriendo ese incremento? En otras palabras, este incremento actúa como una reducción de los ingresos.

Según palabras del Director Nacional del IGAC (“Si hay equivocaciones son mínimas” El Universal, 19 de enero del 2010), el avalúo catastral en Cartagena es igual al 60% de valor comercial; y según los entendidos, a la hora de estimar el precio de un inmueble, se valoran entre otros, los siguientes aspectos: el barrio, la ubicación específica, la vista, el área, la antigüedad, el estado de la unidad habitacional específica, y tratándose de propiedad comunal, el estado de la edificación.

Por lo tanto la función que utilizó el IGAC para determinar el valor comercial de los bienes raíces –imagino ante lo impráctico de visitarlos todos- debió incluir un promedio del metro cuadrado por micro sector, y extrapolarlo a todos los bienes del subconjunto sin despreciar los elementos propios de cada uno  mencionados en el párrafo anterior. La consulta de la base de datos de la oficina de instrumentos públicos debió ser imperativa; también la realización de encuestas focalizadas, y una verificación aleatoria.

Si fue así, y el trabajo se hizo con profesionalismo, los resultados deben reflejar la realidad, salvo pequeñas desviaciones que al estar gravadas con el 6.5 mil, se vuelven imperceptibles, o insignificantes para aventurarse en el viacrucis de un reclamo. Un descuadre de 10  millones en el avalúo, por ejemplo, representa 65 mil pesos en el impuesto, de los cuales casi 10 mil se descuentan por pronto pago.

Pero la verdad es que la protesta es mayúscula. ¿Qué pasó? El IGAC y la Alcaldía nos deben una explicación pública de la metodología utilizada, única forma de poder objetar o avalar los resultados.

En el sector residencial al menos, los propietarios saben, sin necesidad de contratar un perito, el valor comercial de sus inmuebles, por lo tanto llegar al valor catastral le resultará muy fácil (multiplicarlo por 0.6); y a los funcionarios también: realizar encuestas. Algunos propietarios ya lo habrán hecho, y reconocido que estaban sub valorados. No obstante en otros casos se ha encontrado una sobre valoración del avalúo que supera el valor comercial, y el reclamo aplica.

Ahora, a pesar de haber una buena disposición de parte de la Dirección  del IGAC para atender reclamos, ya se escuchan quejas de las trabas que ponen los funcionarios de ventanilla para recibir los documentos, cuyo objetivo no es otro que hacer desistir a los que presentan casos de menor cuantía. Por ejemplo, el funcionario de ventanilla revisa los documentos entregados y decide si recibe o no el reclamo: esto crea congestión y errores de recibo, cuando esa función debería estar fuera de línea.

Otra, los funcionarios de ventanilla confunden la obligación de que sea el propietario, o un apoderado, quien haga el reclamo (lo firme), con la persona  que entrega los papeles, que puede ser un mensajero; y exigen la presencia del firmante.

Por Miguel Yances Peña, Columnista de El Universal de Cartagena.

1 de febrero de 2010

La prudencia contra el dictador

Uribe ha pedido que la prudencia sea la actitud del gobierno colombiano en la crisis que ha desatado el dictador venezolano. Aunque muchos funcionarios quisieran decir unas cuantas cosas, nada gratas para el autócrata de Caracas, lo cierto es que el silencio diplomático es el arma escogida por nuestro país para el duelo con el cubanizado régimen venezolano.

¿Es buena la prudencia? Desde las perspectivas diplomática, política y estratégica esa prudencia no sólo es sana sino necesaria. El gobierno colombiano sabe que las respuestas prudentes exasperan al dictador venezolano, quien siendo militar, calcula la respuesta de su adversario desde las armas. Cuando la contestación se da en el terreno diplomático, el militar mediocre que gobierna a la Pequeña Venecia siente una gran frustración por desatar una acción que no tuvo la respuesta esperada.

Pero también es cierto que ese militar se convence cada día más de que su adversario es débil y le teme a una confrontación. Por eso va escalando poco a poco las provocaciones militares, midiendo la respuesta y utilizándolas como distracción para una acción militar de bajo nivel.

En otras palabras: el helicóptero sobre Arauca, o la cada vez más frecuente captura de militares en cercanías a la frontera, son elementos de distracción que utiliza el dictador para que las fuerzas de seguridad de Colombia bajen la guardia, lo mismo que los ciudadanos, y así tener el terreno propicio para un golpe de grandes repercusiones.

Chávez está utilizando las tensiones que él fabricó para obligar a Colombia a desviar tropas y recursos para atender la amenaza en defensa. Esas tropas, y esos recursos, estaban concentrados en la misión de combatir a las Farc y el dictador intenta, desde su perspectiva militar, aliviar las presiones contra el terrorismo generando incidentes en diferentes zonas de la frontera.

Él sabe que Colombia no tiene los recursos desbordados que su régimen nefasto ha malgastado en armamento y por eso cuenta con que alguna de sus provocaciones funcionará: un solo disparo desde territorio colombiano, una respuesta de fuego a la violación del espacio aéreo, un cruce de disparos entre uniformados de Colombia y militares o paramilitares venezolanos serán la excusa perfecta para que el dictador justifique el ataque.

El autócrata venezolano sabe que solo se darán escaramuzas, que con un ataque más o menos bien preparado contra las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena, podrá dejar a Colombia con gasolina para 30 días, aunque eso no es lo importante: lo fundamental es que las Fuerzas Armadas de Colombia tengan que atender dos frentes de guerra diferentes, es decir, una guerra en el terreno de la defensa y otra en el campo de la seguridad.

Aliviar a las Farc es la prioridad del dictador, pues sin las presiones, esas unidades de niños y campesinos serán la carne de cañón que podrá utilizar a su antojo para avanzar en su objetivo expansionista de controlar a Colombia, golpeando la política de Seguridad Democrática y moviendo el péndulo de la opinión al terreno de la negociación y la claudicación.

En las últimas horas fueron asesinados siete uniformados en Arauca. ¿Ese ataque, ordenado por alias Grannobles desde el exterior, tendrá alguna relación con el sobrevuelo de un helicóptero de las Fuerzas Armadas de Venezuela?

Lo que se ha descrito hasta ahora de la incursión aérea de los militares venezolanos corresponde a la táctica simple de un vuelo de reconocimiento. Chávez, amparado en la prudencia de Colombia, envió el helicóptero para revisar las cercanías de la capital de Arauca, pasar revista a las instalaciones militares y obtener información para calcular las posibilidades de respuesta ante un ataque.

No puedo dejar de preguntarme: ¿quién viajaba en el helicóptero que invadió el espacio aéreo colombiano el pasado 27 de enero? ¿Acaso estaban a bordo algunos de los altos mandos de las Farc residenciados en Venezuela, entre ellos ‘Grannobles’?  En las últimas horas, Noticias RCN avanzó en la respuesta a estos interrogantes: en el helicóptero viajaban el gobernador del estado Apure, el alcalde de Guasdualito, el Jefe Militar del Fuerte Sorocaima y un funcionario de la Embajada de Francia en Caracas.

¿Qué hacía un diplomático francés en un helicóptero militar que violó la soberanía colombiana?  ¿Es posible acaso que Chávez confiara en una respuesta militar de nuestro país y con la presencia del francés, se desatara un problema internacional?

La prudencia no es buena desde la perspectiva militar, pero es la única posibilidad real que tiene Colombia de enfrentar la amenaza del dictador.

Por Jaime Restrepo.