7 de diciembre de 2009

Amenazas

Un grupo de colombianos ha manifestado su indignación por la judicialización de un joven que presuntamente lanzó un grupo en Facebook para amenazar a los hijos del Presidente.

Los indignados ciudadanos, unos furiosos, otros potenciales delincuentes y unos cuantos que estan en la mitad, coinciden en el repudio por el procesamiento del supuesto delincuente. Según los indignados, es el colmo que por una “broma”, al joven (conocido en los medios virtuales como el Cuervo del Salado), lo sometan a los vejámenes de la justicia colombiana por un delito “altruista” como amenazar a los hijos de Uribe.

Curiosamente, muchos de esos indignados que defienden al acusado (quien tiene todo el derecho a la presunción de inocencia), han sido implacables con otros procesados a quienes les han desconocido ese mismo derecho de ser inocentes hasta que se les demuestre lo contrario. De hecho, el supuesto delincuente de las amenazas, condenó a Uribe y a su familia por la masacre del Salado, pero ahora sus defensores piden a gritos que se le respete la presunción de inocencia.

Más allá de la culpabilidad o inocencia, esos indignados están justificando el delito y presionan, sin miramientos, para que se otorgue impunidad al acusado, sin demostrar su inocencia en un juicio. Es, en la práctica, la misma justificación que en su momento pronunció Carlos Gaviria Díaz sobre las FARC: son criminales altruistas, dijo el ex magistrado sin ruborizarse.

Ahora el altruismo está no solo en las armas físicas y en las componendas políticas para abrirles paso a los totalitarios, sino en lanzar amenazas y convocar a cualquiera para que cometa un crimen contra alguien que no pertenece a los ciudadanos “decentes” que están enarbolando las banderas de la defensa del presunto delincuente.

La justificación de que era una broma puede ser divulgada con entusiasmo por los que respaldan la acción y hubieran querido participar en ella. Sin embargo, tratar de explicar los motivos no es un recurso válido para esos mismos ciudadanos que, en otros escenarios, han demandado rabiosos la acción de la justicia y gritan desesperados contra la impunidad.

Tendrán que decidirse: o aplauden o condenan la impunidad, pero eso de estar a favor de un delincuente (porque coincide con el odio que se profesa contra las víctimas) y exigir la condena en una mazmorra cuando el sindicado es objeto de animadversiones, resulta particularmente grave en un país que tradicionalmente ha padecido, como uno de sus males mayores, la inoperancia de la justicia.

Todo el que profiere una amenaza debe ser procesado y castigado, no solo por la intención sino por los daños emocionales que esa acción puede causar en un individuo y en su familia. Si las amenazas van contra Piedad Córdoba, Iván Cepeda o Gustavo Petro son condenables y deben ser repudiadas por la ciudadanía. Lo mismo debería ocurrir con las amenazas contra Juan Manuel Santos, Andrés Felipe Arias o los hijos del Presidente.

Pero en Colombia esto es una quimera: la descomposición social ha llegado al punto de catalogar las amenazas como buenas o malas, de acuerdo a la categoría u origen familiar del sujeto amenazado.

Sin embargo, la amenaza contra los hijos del Presidente tiene elementos excluyentes a los que nunca tendremos acceso los ciudadanos del común: ¿Acaso el FBI investigará la fuente de las amenazas contra las organizaciones de ciudadanos que fueron despojados de sus tierras por el paramilitarismo?

Eso molesta, y mucho: se supone que la Constitución habla de un acceso pronto y eficaz a la justicia, pero en comparación con el caso de los hijos del Presidente, los colombianos no estamos ni remotamente cerca de obtener semejante movilización para buscar a los psicópatas amenazadores.

De igual forma, molesta que los altos mandos de la Policía expongan, como prueba irrefutable, que el supuesto creador de las amenazas contra los hijos de Uribe haya entrado a páginas relacionadas con las FARC y Al-Qaeda. Si esta prueba siquiera es valorada por la justicia, los que escribimos sobre terrorismo y política colombiana tendremos que comparecer ante los jueces, pues en múltiples ocasiones revisamos esas páginas sin que eso signifique que existen vínculos o afinidades con el terrorismo nacional e internacional.

Finalmente las predicciones de una condena que podría llegar a los 19 años es una exageración: aquí hay delincuentes comunes que no pasan más de cinco años en la cárcel, después de ser condenados por homicidio, violación y otros delitos sumamente graves. De hecho, Luis Alfredo Garavito está próximo a salir de prisión, cuando entre pecho y espalda carga con más de 150 violaciones y homicidios: ¿Un sociópata recibe 12 años de cárcel y un delincuente que amenaza puede ser condenado a 19 años de prisión?

Así como la categoría de la víctima no puede ser motivo de justificación para que el delincuente sea exonerado, esa misma categoría tampoco puede servir de pretexto para exigir más rigor vindicativo contra el criminal, pues así como de un lado se evidencia la descomposición social de aquellos que conforman la coral que clama impunidad, del otro quedan expuestas las presiones “justicieras” de los que manejan las riendas del poder.

Ciertamente el delincuente merece castigo, así algunos clamen por su libertad. Pero la judicialización y el castigo deben ser acordes con el delito y jamás con la categoría de la victima… eso solo serviría para confirmar la inopia judicial colombiana.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

4 de diciembre de 2009

Gloria Cuartas y la «traición a la patria»

Sólo el cinismo y la incapacidad para reconocer la verdad le permite a la ex alcaldesa Gloria Cuartas decir que el acuerdo entre Bogotá y Washington sobre las bases colombianas es un atentado contra la soberanía del país. Quien dice eso, atreviéndose, de paso, a acusar al presidente Álvaro Uribe de traición a la patria, es la misma que aplaudía hace unos años la ocupación de Europa del Este por las tropas del Pacto de Varsovia. La misma que veía en la URSS y en la Alemania del Este ejemplos para la humanidad. Entre tanto, la URSS y sus regímenes satélites se derrumbaron, gracias a una serie de revoluciones políticas donde las masas populares, para emplear el manido cliché leninista, jugaron el papel decisivo.

Gloria Cuartas y el Partido Comunista Colombiano, dirigentes a su vez del Polo Democrático y de algunos grupúsculos chavistas, no dejaron de lamentar ese desplome. En el fondo, ellos siguen esperando hacer de Colombia y Venezuela un rebrote de eso, un infierno socialista, sin libertades, sin economía y sin futuro.


En estos días se celebra en todas partes el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín. Gloria Cuartas, quien habla de soberanía nacional, olvida que la RDA estaba ocupada por 300.000 soldados soviéticos, es decir que ese país no tenía rastro alguno de soberanía nacional.


Gloria Cuartas y sus amigos, quienes hablan de “traición a la patria", olvidan que Raúl Reyes fue formado en la RDA para que regresara a Colombia a perfeccionar la maquinaria para matar colombianos. Ella y su colectivo Las Polas, que dicen preocuparse por la violencia política contra las mujeres, ocultan lo que ocurrió el 17 de junio de 1953 en Berlín Oriental cuando el levantamiento popular contra el régimen comunista fue aplastado por los blindados soviéticos. Entre el centenar de manifestantes que murieron en las calles había decenas de mujeres. ¿No saben que, además, los tribunales comunistas ordenaron fusilar a 20 huelguistas arrestados en esa jornada de lucha?


Gloria Cuartas y sus amigos no protestaron jamás por eso, ni protestaron en 1961 cuando Jruschov ordenó la construcción del muro de Berlín.


Ellos quieren que los colombianos olviden lo que ocurría en las sociedades que los soviéticos sometieron. Quieren que ignoremos que entre octubre de 1949 y el 13 de agosto de 1961, fecha de la construcción del infame muro, 3,5 millones de alemanes huyeron hacia Occidente pues no podían soportar ese Estado de obreros y campesinos, donde los campesinos habían perdido sus tierras, los médicos e ingenieros debían convertirse en funcionarios y los institutores perdían su empleo por no ser comunistas. Quieren que olvidemos que entre 1949 y 1989, 200 000 personas fueron encarceladas en la RDA por motivos políticos, que entre 1961 y 1983, cerca de 1.200 personas murieron tratando de cruzar el muro de Berlín.


A los activistas que capitanea Gloria Cuartas, enfermos de anti uribismo, habría que recordarles lo que fue la RDA, para sólo hablar de uno de los regímenes totalitarios que ellos tanto admiran. Recordarles que la Stasi, la policía política de Alemania del Este, creada bajo el modelo de la Checa soviética y la Gestapo alemana, llegó a tener, hasta octubre de 1989, al final del gobierno de Erich Honecker, 91 000 agentes permanentes y 61 000 más ocasionales, para vigilar a diario los hechos y gestos más íntimos de los 17 millones de habitantes de ese pobre país.

Que la población de la RDA, sobre todo los funcionarios, los intelectuales, los jóvenes, los obreros, las iglesias, las universidades, eran espiados por el gobierno. La Stasi podía interceptar las conversaciones telefónicas que quería y poner los micrófonos que quería y donde quería. Ese ministerio, encargado de defender al Partido Socialista Unificado (el partido comunista) y combatir a “los enemigos del socialismo", como decían sus estatutos, podía firmar órdenes de captura sin pasar por la oficina de un juez y abría, a diario, 90 000 cartas privadas. Esa policía alcanzó a redactar seis millones de expedientes individuales, y a tomar un millón y medio de fotos de sus víctimas. Todo eso puede ser consultado y dos millones y medios de alemanes lo han consultado.


Las Polas, las Piedades y las Glorias quieren que olvidemos que las técnicas de represión más feroces fueron utilizadas allí, sobre todo en el primer periodo de la RDA: desde las torturas y los fusilamientos clandestinos, hasta los métodos más sofisticados de tortura psicológica para destruir la personalidad de los detenidos, mediante drogas, intimidaciones, humillaciones y privación del sueño. La Stasi y todo ese andamiaje criminal se derrumbó pues el PSU estaba minado por dentro.


Los que gritan contra Colombia saben todo esto y sueñan con aplicar esos métodos y construir ese tipo de sociedad policiaca, pero se cuidan de decirlo a sus seguidores y electores. Saben que el acuerdo militar con Estados Unidos es un obstáculo más a sus bellos planes. Por eso inventan fábulas. Cada vez que esa gente se atreva a hablar de “soberanía nacional”y de traición a la patria” habrá que confrontarlos con sus mentiras y con su memoria culpable.


Por Eduardo Mackenzie.

3 de diciembre de 2009

Declaración final de la Cumbre de UnoAmérica

Reunidos en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, con motivo de la Cumbre Anual de la Unión de Organizaciones Democráticas de América –UnoAmérica– emitimos la siguiente Declaración:

1. Expresamos nuestra plena satisfacción por el cumplimento de los objetivos trazados y resultados obtenidos durante el año 2009, los cuales han servido para fortalecer la democracia en la región y para defender al continente de las graves amenazas que lo acechan. El éxito indudable de UnoAmérica se manifiesta en el crecimiento cuantitativo de nuestra organización, que habiendo sido originalmente fundada por 30 ONG, hoy agrupa a más de 200 ONG, provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, Perú, Uruguay y Venezuela.


2. Agradecemos el importante reconocimiento internacional que ha recibido UnoAmérica, como justa recompensa a la labor desarrollada en pro de los derechos humanos, las libertades y los valores democráticos en América Latina.


3. Reafirmamos nuestro compromiso de servir de vaso comunicante entre los factores democráticos de América, para defender mancomunadamente la libertad y la justicia, frente a un adversario internacional, agrupado en torno al Foro de Sao Paulo, que promueve una nueva forma de esclavitud, dentro de los parámetros del Socialismo del Siglo XXI.


4. Hacemos un especial reconocimiento al pueblo hondureño por la manera firme y valiente como ha defendido su democracia, frente al asalto de los gobiernos del Alba para modificar su Constitución y establecer en ese país una dictadura socialista. Reconocemos las elecciones en Honduras y nos comprometemos a actuar como observadores internacionales en el proceso comicial del próximo 29 de noviembre.

5. Condenamos de la manera más firme y categórica los llamados a la guerra que hace el señor Hugo Chávez, para enfrentar a pueblos hermanos como lo son Colombia y Venezuela, y hacemos un llamado a los factores democráticos de la región para impedir que el gobierno venezolano siga desestabilizando el continente, con su carrera armamentista y su actitud belicista.


6. Reafirmamos el compromiso adquirido por UnoAmérica de defender a los miles de presos políticos existentes en América Latina, víctimas del Foro de Sao Paulo, dentro de los cuales se destacan: el señor coronel Horacio Losito, héroe de la guerra de las Malvinas en la Argentina; el señor teniente coronel Nino Gavazzo, de la República Oriental del Uruguay; el señor Leopoldo Fernández, prefecto de Pando, de Bolivia; el señor comisario Iván Simonovis, quien intentó impedir la masacre del 11 de abril de 2002 en Venezuela; el señor coronel Luis Alfonso Plazas Vega, héroe de la recuperación del Palacio de Justicia y de la democracia en los hechos ocurridos el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando el grupo narcoterrorista del M-19 atacó el Palacio de Justicia, atentando contra las instituciones y la vida de muchos colombianos.


7. De la misma manera, nos comprometemos a defender las libertades de expresión y de prensa, seriamente amenazadas en diversos países latinoamericanos, especialmente en Argentina y Venezuela.


8. Rechazamos la ausencia de garantías y la falta de transparencia en las elecciones que se llevarán a cabo el próximo 6 de diciembre de 2009 en Bolivia y alertamos a la comunidad internacional sobre el inminente y masivo fraude electoral.


9. Repudiamos la alianza que existe entre el castro-chavismo, el Foro de Sao Paulo y el narcoterrorismo colombiano, que continuamente desestabiliza la convivencia pacífica entre los pueblos, generando odios, pobreza, inequidad e injusticia social.


10. También repudiamos los vínculos existentes entre el Socialismo del Siglo XXI y el fundamentalismo islámico —y muy particularmente con el gobierno de Ahmadineyad— que se está extendiendo peligrosamente por toda nuestra región, impulsando ideologías y costumbres contrarias a nuestra identidad iberoamericana.

11. Finalmente, nos comprometemos a rescatar la memoria de Simón Bolívar del secuestro ideológico del que ha sido objeto por parte del señor Hugo Chávez y de los mal llamados movimientos bolivarianos, entre ellos las FARC. El socialismo marxista es, sin duda, la antítesis del proyecto integracionista del Libertador. UnoAmérica también se compromete a promover la unidad entre los pueblos latinoamericanos para alcanzar el verdadero sueño bolivariano de la Patria Grande.


Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta, Colombia, Noviembre 24 de 2009.

2 de diciembre de 2009

Educación infantil

Según una leyenda urbana que se oye mucho hoy en día, los pactos de estabilidad del gobierno con las empresas y las exenciones fiscales a la inversión están en la base del aumento del desempleo: a las empresas les resulta más rentable aprovechar el dólar barato y los premios por reinvertir que contratar gente, lo que afecta sobre todo a los trabajadores sin formación universitaria.

Digo que es una leyenda urbana porque si fuera por eso todos los adelantos en productividad tendrían el mismo efecto en cualquier parte del mundo. Ocurrió con la informatización, pero precisamente donde menos disminuyó el desempleo y donde se abrieron más oportunidades fue en los países que antes aplicaron todos los avances informáticos. Ocurrirá con la robótica y los demás procesos de automatización, que los procedimientos industriales más efectivos darán ventaja a los fabricantes de los países que antes se "posicionen" en el uso de esas nuevas posibilidades, generando riqueza gracias a la cual la mano de obra cesante encontrará forma de ganarse la vida.

Lo más extraño de todo eso es que se presente el aumento de cupos universitarios como la solución. ¿Se pretenderá que todo el mundo acabe una carrera? ¿O se intentará remediar la desigualdad gastándose los recursos de los más pobres en ofrecer a una minoría la oportunidad de alejarse de esa situación de miseria? Hasta ahora yo pensaba que la redistribución suponía un esfuerzo de igualación, pero parece que es al contrario, que el remedio para la pobreza es el de los Dead Kennedys: matar a los pobres. En este caso de hambre, y por un fin loable desde un punto de vista patriótico: se les quitará el Sisben y los auxilios de Familias en Acción, que los acostumbran a ser informales, para que algunos se vuelvan sabios y honren al país.

Muy extraño sobre todo porque la institución que permite una formación relativamente rápida y claramente orientada al trabajo es denostada por los mismos entusiastas del progreso. Supongo que el Sena no gusta porque es un sitio en el que la gente de escasos recursos aprende a trabajar y no a pensar, aunque en la hilarante germanía colombiana "pensar" signifique sencillamente "recitar el catecismo comunista" (no, no, por favor, no, no hablo del Manifiesto comunista, que sólo leen los miembros de las elites, sino de los volantes de propaganda y el periódico Voz). Tras esa confusión vienen todas las demás: la salida es la educación, pero "educación" quiere decir "adopción de la retórica chavista".

El hecho de que las personas con formación universitaria encuentren más trabajo que los que no la tienen no demuestra mucho respecto a las ventajas de esa inversión, y no se suelen publicar comparaciones entre la "empleabilidad" de los titulados universitarios y la de los egresados del Sena. Por ejemplo, puede tratarse de que las personas sin formación son aún muchas, por lo que para cada puesto que no exige calificación hay demasiados candidatos, o que el desempleo es de todos modos alto a causa de la violencia, de la fuga de capitales durante los noventa o incluso de los mismos avances en seguridad, que dejaron en la calle a mucha gente de la que recorría con su arma larga las calles del norte de Bogotá, etc., y los empleadores enganchan gente con título porque al menos han demostrado más maduración cognitiva que los demás. ¿Quién puede asegurar que trabajan en algo relacionado con lo que estudiaron? Bueno, estoy exagerando un poco: la burocracia sí contrata montones de titulados en leyes para que asesoren los informes y demás. Es una prueba de que la educación sí sirve, y de que la productividad es una causa del desempleo. Esos doctores no producen nada y sí tienen buenos ingresos.

Pero hay más: aun suponiendo que la formación universitaria en Colombia fuera buena, eso no garantizaría nada respecto al desarrollo del país y al bienestar de la población. En los países de la región que fueron ricos en el pasado se consiguió brindar educación superior de calidad. Venezuela es un ejemplo, Uruguay otro. La gente formada y diestra recibe una buena oportunidad de integrarse en países más ordenados y tranquilos: "Has demostrado que tienes talento, que no mereces malgastar tu vida entre nosotros, por eso invertimos la plata de los que no lo tienen para que te jubiles retozando con una rubia simpática y tan talentosa como tú en un país digno de tus méritos". Hermoso. De hecho, Colombia debería plantearse cómo atraer a esos profesionales para que produzcan en el país, en lugar de fastidiarlos enviándoles competencia en el mundo rico. Lo terrible es que eso requeriría empresas sólidas y rentables y no tanto un estudiantado combativo y consciente. No se puede tener contento a todo el mundo.

Lo cierto, y ya no sé cuántas veces he hablado de eso con ciudadanos españoles, es que en casi toda Hispanoamérica los titulados universitarios tienen una ortografía espantosa. Es verdad que un cirujano o un ingeniero pueden tener mala ortografía y desempeñar bien su trabajo, y que personas de gran valía, incluidos escritores importantes, tienen mala ortografía. Pero el hecho de que sea algo generalizado sólo demuestra una cosa: que entre los estudiantes colombianos el hábito lector es más bien raro. Vean, no es justo extenderse explicando que el rendimiento de los "profesionales", como el de cualquier persona, es menor si no están habituados a leer. Ya tiene mérito la paciencia que despliegan leyendo mi escrito para hacerlos perder más tiempo explicando algo que debería ser considerado obvio.

¿Tendrá algo que ver la lectura con el desempleo? Yo creo que sí, que la gente capaz de informarse tiene más oportunidades y que los países que antes redujeron el analfabetismo y divulgaron la lectura son los que mayor bienestar disfrutan. Claro que también son los mismos en que menos se recita la propaganda comunista, pero eso es difícil de explicar en Colombia. ¿Quién va a explicarles a los asesinos fanáticos que dan clases en las universidades que sus diatribas y sus galimatías leguleyos son la principal causa del atraso y que ellos no representan el "pensar" ni la "conciencia" sino los privilegios bárbaros de las clases más improductivas de la vieja sociedad?

Alguien que piense en asimilar a Colombia a esos países desarollados debería prestar atención a la lectura, incluso si tiene oportunidad de que sus hijos accedan a la educación superior y emigren a países más ricos, porque un nivel alto de lectura en el medio multiplica el acceso real al conocimiento y la competitividad de los egresados. Lo que se oculta tras la revolución y demás sueños de los doctores es el intento de asegurar los privilegios antiguos apoyándose en palabrería como la del gorila rojo, aunque a veces con mejores modales.

Pero es que la educación es otra actividad humana cuyo rendimiento también se puede evaluar. Y si aceptamos que el hábito lector multiplica la productividad del esfuerzo educativo, ¿qué se podría hacer para brindar realmente a todos los colombianos mejores oportunidades? Durante los gobiernos de Uribe se ha extendido ampliamente la cobertura en educación Primaria y Secundaria, pero seguramente los bachilleres seguirán teniendo tan poca afición a leer como los que se graduaron hace varias décadas.

Pensando en eso, ¿qué podría ofrecer un candidato presidencial para que lo apoyemos? Yo creo que la educación básica rendiría mucho más si empezara antes, como de hecho empieza en los países más avanzados. Tal vez en lugar de ampliar los cupos en universidades públicas convenga avalar créditos para las privadas, reforzar la calidad del Sena y ampliar sus cupos, y empezar a desplegar establecimientos de educación infantil, para niños de tres a seis años. Primero porque la escuela más que transmitir conocimientos permite integrar al individuo en la comunidad, y esa inserción será más fácil si empieza antes. Segundo porque las bases de la lectoescritura se sientan mejor antes, si se permite a los niños familiarizarse con los libros y con las letras antes de que se los esté sometiendo a calificaciones y tareas. Tercero porque de esa educación ya disfrutan los más acomodados, lo que les da ventajas enormes respecto a los demás. Cuarto porque la calidad de vida de los padres, y sobre todo de las madres, aumentaría al no tener que dedicar la mayor parte del día a lidiar con los niños...

Ya sé que es perder el tiempo porque en Colombia apenas hay energía para librarse de las intrigas del hampa de siempre, de las leguleyadas de cada día, de las añagazas propagandísticas, de los crímenes incesantes, de la "lucha" que lanza a los jovencitos más sanos y enérgicos a amedrentar a los transeúntes y usuarios de busetas, de los mil engaños y habladurías y leyendas urbanas que son a fin de cuentas una y la misma cosa que la tradición que perpetúa el atraso. Pero es peor callarse.

Por Jaime Ruiz, columnista de Atrabilioso

1 de diciembre de 2009

Socialización y obstruccionismo

No hay ninguna duda que la participación ciudadana ayuda a mejorar las ideas y los proyectos. Consultar opiniones es una necesidad propia de las personas que desean acertar. En los aspectos privados –y hasta íntimos- siempre se busca una opinión de quienes consideramos más conocedores del tema, sin que ello obligue a seguirla. Y en relación con lo público, socializar, que es una forma de consultar, es una obligación legal.

Pero como en este mundo hay de todo, y tratándose de lo público muchos intereses y “avivatos”, comunicar las ideas y proyectos, en lugar de satisfacer esa necesidad humana de mejorarlos, se convierte en la forma más expedita de despertar la envidia ajena, provocar a los enemigos dormidos, y volver imposible cualquier tarea humana.

Así como en la naturaleza a toda acción le corresponde una reacción, en la vida social, a toda iniciativa le corresponde una oposición. Digamos que es una necesidad del mundo material y espiritual, y también la explicación de que el mundo funcione; porque si, sea lo que sea se acelerara sin el freno natural, la vida no existiría.
Pero es tanta la energía negativa que se vuelca hacia la iniciativa privada, o pública, y tanto lo que hay que pagar para neutralizarla, que se convierte en el mayor paralizante del emprendimiento personal (explicación axiomática de nuestro retrazo) y el responsable de que se quiera, hasta donde sea posible, mantener todo oculto.
La oposición política es útil y necesaria (es la reacción natural que explicamos arriba) pero tiene que ser, no solo honesta (no levantar falsos testimonios ni mentir como dice el mandamiento) si no, intelectualmente coherente. Y no es porque lo diga yo, o algún otro, sino porque no es útil si no cumple esos requisitos, y porque el que la practica pierde en lugar de ganar.

En el tema de AIS, por ejemplo, ahora sale a relucir que sus mas duros críticos en el congreso, se han beneficiado del programa, y que este no es sino una versión mejorada de lo que nadie objetó en administraciones anteriores.
Donde si creo que falta debate, sincero, honesto, es en el “túnel elevado” en Cartagena (lo de elevado según entendidos, es porque será semi superficial, quedando como una herida mal cicatrizada a lo largo de la playa) que se proyecta construir en el barrio de Crespo, como continuación de la vía al mar. Lo propuso el presidente porque venía emocionado del túnel de La Línea, y se cerró el debate. Ni mas faltaba que un gobierno autónomo, elegido popularmente, se pliegue sin mayor análisis, a la voluntad (una opinión, no más) presidencial
A pesar de la democracia, la opinión de la mayoría casi nunca es la mejor; y la opinión de la tecnocracia tampoco es siempre altruista y objetiva: al pueblo le falta racionalidad, y a muchos tecnócratas, honestidad intelectual, porque todo lo permean los mezquinos intereses económicos y la politiquería. Pero lo de Crespo controvierte los dos criterios, el de la democracia y el de la tecnocracia, y que se equivoquen los dos, es un evento extremadamente extraño: un cisne negro, podríamos decir.
Y paradójicamente, donde sobra oposición es en la ampliación del Club Náutico, que por lo avanzado, se puede apreciar que embellecerá y valorará el sector que lo circunda. ¿Qué hay detrás de todo esto; intereses o pasiones? ¿Actúa la autoridad altruistamente, o es la autoridad títere de mezquinos intereses y escarba en la abundante normatividad existente buscando cómo obstruir? ¿De que se trata, de demoler el club, o de obligarle a su dueña a vender a perdida? Y finalmente ¿quiénes desean comprar?

Por Miguel Yances Peña. Columnista del Universal de Cartagena.