6 de agosto de 2009

El dictador Chávez: PhD en totalitarismo y antidemocracia

El 30 de julio de 2006, el Polo Democrático Alternativo publicó un aviso en El Espectador, en el que rechazaba la agresión y barbarie contra el pueblo palestino por parte de Israel. No solo eso: el PDA le pedía a Uribe que condenara los actos de terror provocados, según ellos, por Israel.

Guardadas las proporciones, durante varios días he buscado juiciosamente un pronunciamiento del Polo sobre la barbarie que ha desatado Hugo Chávez Frías contra los medios de comunicación en Venezuela… Pero nada, silencio total frente a los abusos totalitarios del dictador de Miraflores.

Es que la descarada arremetida dictatorial contra los medios de comunicación, debería generar el repudio de cualquier agrupación política, salvo, como no, que aplaudan y compartan las acciones totalitarias que intentan sepultar la libertad de expresión en el país vecino.

Sería de mal gusto que el Polo condenara a Chávez, pues en momentos decisivos han compartido oficinas con el partido del tirano para promover el referendo de la reelección indefinida, como ocurrió en Cúcuta a principios de este año: sedes, propósitos, héroes e ideologías… son muchas coincidencias de identidad que incluyen, claro está, el acatamiento de las instrucciones del “gran” Fidel, quien le decía a Chávez, a finales del siglo pasado, que con libertad de expresión no podía hacer la revolución… ¿Serán capaces los del Polo y sus seguidores de oponerse a la censura, que es un principio básico de la imposición del comunismo que ahora denominan Socialismo del siglo XXI?

El lunes en la tarde, la sede de Globovisión fue atacada con gases lacrimógenos que fueron lanzados por personas armadas al interior del canal. Imposible no recordar los atentados que padecieron
Frecuencia Latina en el Perú y RCN en Colombia.

Todo esto ocurre mientras la “flamante” fiscal venezolana Luisa Ortega, perrita faldera del dictador, sigue impulsando la abominable
Ley Especial Contra Delitos Mediáticos, un proyecto que pretende imponer la mordaza definitiva a los medios no alineados con el desquiciado proyecto chavista que busca hacer realidad el anhelo del dictador de unificar los medios de comunicación venezolanos como un gran feudo mediático que solo difunda la propaganda benévola con el régimen totalitario que viene consolidándose en Venezuela.

La Ley Censura, como se deberá conocer el adefesio antidemocrático que se ha planteado en Venezuela, define como delitos mediáticos “las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública, que generen sensación de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”.

Una de las falacias que viene proponiendo la dictadura chavista es que los medios opositores ponen en riesgo la salud mental del público. Sin embargo, con la gran oferta de canales oficiales que existe en Venezuela, es completamente sensato pensar que aquel televidente que se sienta afectado en su salud mental por un canal como Globovisión, pues simplemente cambia de canal y se divierte con las intervenciones de Hugo Chávez, con el Aló Presidente Teórico o con la cobertura ininterrumpida del golpe de Estado en Honduras. ¿Hay algo que obligue a un ciudadano venezolano a ver un canal de la oposición? Al contrario: todo el que concede una entrevista a Globovisión y está haciendo una petición ante el régimen, es prácticamente expulsado de las oficinas oficiales porque concedió la entrevista.

Siendo más precisos, se podría decir que los venezolanos saben que ver a Chávez y escucharlo durante cuatro o más horas, afecta seriamente la salud mental de cualquier parroquiano… de ahí los índices de sintonía de los medios oficialistas del país vecino.

Pero hay algo más grave: los medios no podrán informar, con esta Ley de censura, cualquier hecho que afecte la estabilidad de las instituciones, lo que significa que no podrán denunciar, por ejemplo, la enorme corrupción de la boliburguesía que corroe las entrañas del Estado venezolano.

De igual forma, hablar de paz social en un país que padeció, durante el último fin de semana, 58 asesinatos solo en Caracas, es por lo menos un insulto a las víctimas y a las miles de personas que están sometidas a los abusos de los criminales que gozan de impunidad gracias a la ineptitud de un régimen consagrado a la ideologización y no a gobernar.

Sin embargo, la Ley de censura va más allá y anula el derecho de opinión. En adelante, quien se niegue a revelar la identidad del autor de un artículo periodístico anónimo o publicado bajo seudónimo, será condenado a prisión.

Llama la atención además el artículo 3 de la Ley de censura que habla de los sujetos que pueden incurrir en los delitos, incluyendo los dueños de medios, directivos, productores, periodistas, locutores, conferencistas, artistas y cualquier otra persona que se exprese a través de cualquier medio de comunicación, sea este impreso, televisivo, radiofónico o de cualquier otra naturaleza.

¿Conferencistas y artistas? ¡Caramba! Nada más parecido a las prácticas de censura padecidas en la Unión Soviética de Stalin, o en la Cuba de Castro, o en Corea del Norte… lo que dice la Ley censura es que nadie puede hablar mal del gobierno, ni cuestionar las instituciones corruptas, ni hacer un cuadro, o una caricatura o un standup comedy o café concierto que aluda a la crisis que vive Venezuela, pues de inmediato será un delincuente perseguido por el régimen dictatorial.

Es que el cierre del artículo es opaco sobre el medio físico que se puede judicializar, pues habla de medio de comunicación de cualquier otra naturaleza: un micrófono, una exposición, una obra de teatro o lo que se le ocurra al “creativo” régimen del silenciamiento venezolano.

¿Por qué el Polo no dice nada? ¿Está de acuerdo con las acciones chavistas?

Sede del PDA en Cúcuta, durante la campaña por el referendo reeleccionista venezolano.

Foto cortesía de Félix Salcedo.


Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

3 de agosto de 2009

¡Esculquen bien a Rafael Correa!

El sábado pasado, en su programa Contacto ciudadano, Rafael Correa aseguró que “el principal aliado de las FARC es Álvaro Uribe”. Esto porque, según Correa, hay 200 campamentos de la organización terrorista en Colombia que no han sido perseguidos ni bombardeados.

No se si en Colombia existan 200 campamentos de las FARC… pueden ser más, gracias a la complicidad de los gobiernos anteriores a Uribe con la organización terrorista. También es innegable que la tenebrosa Zona de Despeje contribuyó a la expansión de las FARC, quienes jugaban a dialogar mientras se fortalecían militar y políticamente.

Esto significa que la expansión del terrorismo fue posible también por los diálogos que ahora Rafael Correa, Hugo Chávez y los denominados Colombianos por la paz, quieren impulsar a toda costa, en una abierta demostración de respaldo a las FARC a quienes aspiran a oxigenar cueste lo que cueste.

¡Claro! Durante casi medio siglo el país prácticamente se acostumbró al accionar terrorista y la respuesta del Estado, establecida únicamente para defenderse a medias, permitió la expansión del grupo criminal. Pero resulta que el único Presidente que los ha enfrentado es según los desesperados criminales internacionales, el mayor aliado de las FARC.

El intento de Correa de llevar el asunto de su respaldo a las FARC a la simple comparación del número de campamentos que existen en Ecuador y Colombia resulta grosera y fuera de lugar: si Correa combatiera al grupo terrorista en su propio territorio, respaldara las operaciones conjuntas en la frontera y no tuviera escrúpulos para llamar terroristas a las FARC, quedaría demostrado que se le está calumniando y merecería más que una disculpa.

Son los tozudos hechos los que ratifican los vínculos y complicidad del gobierno Correa con las FARC: los esfuerzos de Quito para evitar las fumigaciones en la frontera obedecieron a una petición de las FARC que está ratificada en un
correo encontrado en los computadores de ‘Raúl Reyes’, pues a los terroristas les preocupaba quedarse sin esa fuente de ingresos y pidieron la colaboración del gobierno Correa para neutralizar la acción del Estado colombiano.

Fue tan entusiasta la colaboración de Carondelet, que el único documento de respaldo que ha presentado Ecuador para quejarse por las fumigaciones es una supuesta investigación de la Universidad Central de Ecuador, sitio que dicho sea de paso, ha sido sede de varios encuentros de la Coordinadora Bolivariana Simón Bolívar, órgano fundado por las FARC durante la Zona de Despeje.

Otro hecho significativo fue la respuesta al bombardeo contra el campamento de ‘Raúl Reyes’ y la negligencia ecuatoriana para actuar con la información que Bogotá entregaba sobre las zonas de refugio que instalaron los terroristas en territorio ecuatoriano. De hecho el propio
Rafael Correa confirmó que efectivamente le llegaban los datos, pero aseguró que “el 99 por ciento de las veces la información es falsa”… tan falsa que con esas mismas coordenadas Colombia bombardeó y dio de baja a ‘Raúl Reyes’.

La maldición del diario de ‘Raúl Reyes’

Después de dos años sin tener ninguna noticia del material, aparece un
supuesto diario de ‘Raúl Reyes’ en el que por arte de magia se encuentra un párrafo en el que se afirma que Correa traicionó a las FARC y que el terrorista se sentía “rodeado” en el campamento de Angustura. ¡Como sería eso! Estaba tan acorralado el “pobre asesino” que podía reunirse con Piedad Córdoba, recibir estudiantes mexicanos en su campamento, celebrar fiestas y hasta romper piñatas.

Sin embargo, la mayor evidencia sobre la falsedad de ese documento también la ofrecen los hechos: ‘Raúl Reyes’ se sentía tan “rodeado y acosado” que podía dormir en pijama, confiado en que nadie lo atacaría.

El documento asegura que Correa “traicionó” a las FARC, lo que significaría que los terroristas confiaron en comprar al mandatario ecuatoriano y éste les habría dado la espalda. Pero nuevamente los hechos demuestran que Correa no solo no ha traicionado a los terroristas, sino que les ha profesado fidelidad.

El mágico diario, que solo podría explicarse en una esquizofrenia de ‘Raúl Reyes’ que llegaba incluso al cambio radical de su grafología, apareció para tratar de desmentir las afirmaciones del ‘Mono Jojoy’ sobre la financiación de las FARC a la campaña de Correa… Pero el burdo documento solo confirma el discurso del jefe militar del narcoterrorismo y se une a la ratificación que las propias FARC hicieron de los documentos encontrados en los computadores de ‘Raúl Reyes’.

Ahora Correa también tendrá que dar explicaciones sobre la según la cual, las FARC le entregaron
400 mil dólares a su campaña… ¡Obvio! Ese es otro montaje del aliado colombiano de las FARC.

AL CIERRE: Mi solidaridad con Alejandro Peña Esclusa quien se ha convertido en objetivo del mafioso dictador. A él y a su familia, mi respaldo incondicional frente a los difíciles momentos que viven por cuenta del aparato totalitario chavista.

AL CIERRE II: Cuando cerraron RCTV los áulicos del dictador de Miraflores aseguraron que era un tema normativo que no tenía relación con la censura. El viernes en la noche, como cualquier delincuente cobarde, Chávez apagó 34 emisoras… ¿Seguirán los estúpidos sosteniendo que no es un ataque decidido contra la libertad de prensa?

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.