7 de agosto de 2009

UnoAmérica en La Haya anuncia juicios contra Chávez

El presidente de UnoAmérica, Alejandro Peña Esclusa, llegó hoy a La Haya con el objetivo de iniciar los trámites para acusar a Chávez por delitos de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional (CPI).

Peña Esclusa fue recibido por funcionarios de la CPI a las 11:30 am hora local, y les explicó que venía en representación de mas de cien Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), pertenecientes a UnoAmérica, que consideran al señor Chávez una amenaza para la seguridad hemisférica y para la paz regional.

Peña Esclusa hizo las consultas necesarias para acusar a Chávez por su intervención indebida en diversos países latinoamericanos, entre ellos Honduras. Explicó que Chávez ha contribuido a crear la crisis que vive ese país, al participar activamente en el intento ilegal de modificar la Constitución. Como no logró sus objetivos, ahora Chávez quiere provocar un conflicto violento en Honduras, promoviendo abiertamente una agresión armada. Esto constituye un delito tipificado en el Estatuto de Roma.

Peña Esclusa también expuso las intenciones de UnoAmérica de acusar a Chávez por sus estrechos nexos con las FARC, organización considerada narcotraficante y terrorista por la Comunidad Europea y por el Departamento de Estado Norteamericano.

El reciente hallazgo de lanzacohetes en los campamentos de las FARC -que originalmente habían sido vendidos por Suecia al gobierno venezolano- ha causado alarma en la Comunidad Europea, y contribuye a sustentar la acusación de UnoAmérica.

La entrega de ese armamento a las FARC por parte de funcionarios cercanos a Chávez, está registrada y descrita con detalle en los correos contenidos en el computador de Raúl Reyes, incautado en marzo de 2008. Los archivos de Reyes están avalados por la INTERPOL y están en posesión de la Corte Penal Internacional.

6 de agosto de 2009

El dictador Chávez: PhD en totalitarismo y antidemocracia

El 30 de julio de 2006, el Polo Democrático Alternativo publicó un aviso en El Espectador, en el que rechazaba la agresión y barbarie contra el pueblo palestino por parte de Israel. No solo eso: el PDA le pedía a Uribe que condenara los actos de terror provocados, según ellos, por Israel.

Guardadas las proporciones, durante varios días he buscado juiciosamente un pronunciamiento del Polo sobre la barbarie que ha desatado Hugo Chávez Frías contra los medios de comunicación en Venezuela… Pero nada, silencio total frente a los abusos totalitarios del dictador de Miraflores.

Es que la descarada arremetida dictatorial contra los medios de comunicación, debería generar el repudio de cualquier agrupación política, salvo, como no, que aplaudan y compartan las acciones totalitarias que intentan sepultar la libertad de expresión en el país vecino.

Sería de mal gusto que el Polo condenara a Chávez, pues en momentos decisivos han compartido oficinas con el partido del tirano para promover el referendo de la reelección indefinida, como ocurrió en Cúcuta a principios de este año: sedes, propósitos, héroes e ideologías… son muchas coincidencias de identidad que incluyen, claro está, el acatamiento de las instrucciones del “gran” Fidel, quien le decía a Chávez, a finales del siglo pasado, que con libertad de expresión no podía hacer la revolución… ¿Serán capaces los del Polo y sus seguidores de oponerse a la censura, que es un principio básico de la imposición del comunismo que ahora denominan Socialismo del siglo XXI?

El lunes en la tarde, la sede de Globovisión fue atacada con gases lacrimógenos que fueron lanzados por personas armadas al interior del canal. Imposible no recordar los atentados que padecieron
Frecuencia Latina en el Perú y RCN en Colombia.

Todo esto ocurre mientras la “flamante” fiscal venezolana Luisa Ortega, perrita faldera del dictador, sigue impulsando la abominable
Ley Especial Contra Delitos Mediáticos, un proyecto que pretende imponer la mordaza definitiva a los medios no alineados con el desquiciado proyecto chavista que busca hacer realidad el anhelo del dictador de unificar los medios de comunicación venezolanos como un gran feudo mediático que solo difunda la propaganda benévola con el régimen totalitario que viene consolidándose en Venezuela.

La Ley Censura, como se deberá conocer el adefesio antidemocrático que se ha planteado en Venezuela, define como delitos mediáticos “las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública, que generen sensación de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”.

Una de las falacias que viene proponiendo la dictadura chavista es que los medios opositores ponen en riesgo la salud mental del público. Sin embargo, con la gran oferta de canales oficiales que existe en Venezuela, es completamente sensato pensar que aquel televidente que se sienta afectado en su salud mental por un canal como Globovisión, pues simplemente cambia de canal y se divierte con las intervenciones de Hugo Chávez, con el Aló Presidente Teórico o con la cobertura ininterrumpida del golpe de Estado en Honduras. ¿Hay algo que obligue a un ciudadano venezolano a ver un canal de la oposición? Al contrario: todo el que concede una entrevista a Globovisión y está haciendo una petición ante el régimen, es prácticamente expulsado de las oficinas oficiales porque concedió la entrevista.

Siendo más precisos, se podría decir que los venezolanos saben que ver a Chávez y escucharlo durante cuatro o más horas, afecta seriamente la salud mental de cualquier parroquiano… de ahí los índices de sintonía de los medios oficialistas del país vecino.

Pero hay algo más grave: los medios no podrán informar, con esta Ley de censura, cualquier hecho que afecte la estabilidad de las instituciones, lo que significa que no podrán denunciar, por ejemplo, la enorme corrupción de la boliburguesía que corroe las entrañas del Estado venezolano.

De igual forma, hablar de paz social en un país que padeció, durante el último fin de semana, 58 asesinatos solo en Caracas, es por lo menos un insulto a las víctimas y a las miles de personas que están sometidas a los abusos de los criminales que gozan de impunidad gracias a la ineptitud de un régimen consagrado a la ideologización y no a gobernar.

Sin embargo, la Ley de censura va más allá y anula el derecho de opinión. En adelante, quien se niegue a revelar la identidad del autor de un artículo periodístico anónimo o publicado bajo seudónimo, será condenado a prisión.

Llama la atención además el artículo 3 de la Ley de censura que habla de los sujetos que pueden incurrir en los delitos, incluyendo los dueños de medios, directivos, productores, periodistas, locutores, conferencistas, artistas y cualquier otra persona que se exprese a través de cualquier medio de comunicación, sea este impreso, televisivo, radiofónico o de cualquier otra naturaleza.

¿Conferencistas y artistas? ¡Caramba! Nada más parecido a las prácticas de censura padecidas en la Unión Soviética de Stalin, o en la Cuba de Castro, o en Corea del Norte… lo que dice la Ley censura es que nadie puede hablar mal del gobierno, ni cuestionar las instituciones corruptas, ni hacer un cuadro, o una caricatura o un standup comedy o café concierto que aluda a la crisis que vive Venezuela, pues de inmediato será un delincuente perseguido por el régimen dictatorial.

Es que el cierre del artículo es opaco sobre el medio físico que se puede judicializar, pues habla de medio de comunicación de cualquier otra naturaleza: un micrófono, una exposición, una obra de teatro o lo que se le ocurra al “creativo” régimen del silenciamiento venezolano.

¿Por qué el Polo no dice nada? ¿Está de acuerdo con las acciones chavistas?

Sede del PDA en Cúcuta, durante la campaña por el referendo reeleccionista venezolano.

Foto cortesía de Félix Salcedo.


Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

4 de agosto de 2009

Un crimen colectivo

En una ocasión Octavio Paz se refirió al comunismo con esa expresión: un crimen colectivo. También la podríamos emplear para resumir la historia reciente de Colombia. No un crimen cometido por entidades abstractas, sino uno que sería imposible sin el concurso de muchas personas.

Para ver un ejemplo sencillo de la forma en que opera ese mecanismo criminal basta con fijarse en la noticia reciente de la mujer bomba empleada por las FARC para atentar contra el puesto de policía de Samaniego, Nariño, episodio que en la revista Semana, al igual que en El Espectador, no consideran siquiera digno de mención. ¿Qué gravedad o importancia tendría algo así? Es como cuando las guerrillas matan a varias decenas de soldados, apenas sale en la prensa.

Lo que sí preocupa a la prensa y a sus lectores son hechos como los del colegio Marymount, sobre los cuales apareció en la edición dominical del periódico de Santodomingo un tremendo reportaje con este título: "La última ridiculez del DAS". ¿Qué era eso más importante que la mujer bomba? ¡Pues que el DAS había abierto un expediente de investigación a una profesora que ponía a sus alumnas a leer a Alfredo Molano! No que hubiera sido detenida dicha profesora, ni siquiera denunciada, sino que se investigaba su labor.

El contraste lo expresa todo, pero es algo que no asombra a los lectores de prensa colombiana. Los crímenes que se cometen en regiones apartadas, por atroces o numerosos que sean, no existen, mientras que un hecho casi banal como que se investigue a personas que podrían estar reclutando miembros de las FARC resulta terriblemente escandaloso. Intolerable.

Esa forma de reclutamiento es algo que todo el mundo en Bogotá conoce, y casi ha vivido. Después de leer a Galeano, a Molano y a algún otro científico social, se evalúa la actitud de los alumnos y a aquellos más inclinados a responder a la propaganda revolucionaria se los invita después a convivencias, grupos de estudio, fiestas, etc., hasta que se les encuentra una utilidad para la organización. Cuanto más alto el rango social, más útil puede ser la persona. Sin esa clase de colaboraciones los miles y miles de secuestros de hace una década habrían sido imposibles.

Nadie dice que la profesora investigada estuviera haciendo eso, pero ¿por qué no se va a poder investigar? El hecho de poner a las muchachas a leer a esos personajes da que pensar. Por ejemplo, el señor Molano declaraba en los noventa en un foro en la Universidad Nacional que fue recogido en UNperiódico que no se podía andar pidiendo a las FARC que renunciaran a sus medios ilegales de financiación, pues los medios legales les estaban vedados.

Cuando uno habla de crimen colectivo no está aludiendo a "la sociedad" en general, ni atribuyendo ninguna conducta a nadie que no tome parte en ella. La inexistencia de la mujer bomba en la prensa ya muestra un tipo de personas para las que el sufrimiento de sus compatriotas humildes y excluidos incluso por motivos racistas no tiene la menor importancia, personas que no vacilan en mostrarse solidarias con un ideólogo indistinguible de las FARC y rabian porque se intente impedir la formación de redes gracias a las cuales se mantiene el "conflicto", cuya persistencia sirve de Leitmotiv a la propaganda de la oposición (porque puede decir que el gobierno no busca la paz).

En realidad, para la prensa colombiana el episodio de Samaniego es casi legal, mientras que la investigación del DAS es una tragedia estremecedora. Pero ¿cuál es la novedad? Después del asesinato de José Raquel Mercado y de la cruenta toma del Palacio de Justicia (la relación con Escobar ya se conocía en los ochenta, como recordaba recientemente el ex ministro Jaime Castro), buena parte de la clase media-alta colombiana votó por el M-19, y lo mismo ocurrió tras la orgía del Caguán, cuando el entonces candidato Luis E. Garzón obtuvo una gran votación en las elecciones de 2002 y alcanzó la alcaldía de Bogotá en las de 2003.

Pero no es la prensa: ¿qué reacción tienen los lectores? ¿Qué dirían los lectores habituales de esos medios si leyeran este artículo? En realidad los crímenes terroristas cuentan con la aprobación de esos medios sociales, que no dedican ni un segundo a pensar en impedirlos sino en acusar al gobierno por no disponerse a premiarlos. No sólo el de Uribe: pese a las facilidades que les dio Pastrana, vivían indignados porque no les parecía suficiente negociar las leyes con la banda de asesinos de que esas clases son la base social.

Es muy probable que las FARC desarrollen una campaña terrorista en los próximos meses, como forma de participar en la campaña electoral: cada bomba pondrá a esa parte de la sociedad más de parte de los asesinos, de la que han estado desde hace décadas, desde que los miembros de la generación anterior militaban en la Juco o el MOIR o cualquier otra organización totalitaria, cosa que sigue pareciéndoles el mayor blasón de la familia. Sólo es que ¿cómo van a decir que están de parte de los terroristas? Ahora hasta la increíble Claudia López, hasta el increíble Daniel Samper, proclaman que están en el otro bando.

Y nadie verá ninguna responsabilidad en esa clase de gente que no se escandaliza de que las atrocidades de la tropa no aparezcan en la prensa, sino de los intentos por investigar la formación de redes que permitirán miles de atrocidades como ésa. Habría que ser idiotas para esperar que reconocieran que hechos como el de Samaniego les resultan esperanzadores.

Cartagena verde

Cartagena es una ciudad típicamente azul (cielo y mar conforman en gran parte su paisajística); y rape, por la ausencia de vegetación.

La razón, en parte, es por el ambiente salino, cálido y seco, que no es amigable con la vegetación, pero también porque en la ciudad no existen organizaciones que se encarguen de cuidarla; y la alcaldía no lo hace.

El caso extremo se presenta en la avenida perimetral, donde no solo los puentes son una vergüenza (realmente son box culvert elevados con terraplenes que ya se están hundiendo), también las zonas que deberían ser verdes, están totalmente desoladas. Con tanta mano de obra ociosa en el sector, es un asunto de falta voluntad y desorganización.

Pero el problema no sólo se limita a los sectores más pobres. Salvo en la Sociedad Portuaria, la avenida Santander, el sector turístico, y uno que otro árbol de esos que sobreviven en los ambientes más severos, el verde es un color escaso en la ciudad de Cartagena.

El EPA a través de la asociación de Asomanga, está promoviendo una reunión-caminata en la plazoleta del Paseo Peatonal contigua al Club de Pesca, para "escoger las especies vegetales que reemplazarán a las especies marchitas (Palmeras)".

En el barrio de Manga se ha venido expresando una creciente preocupación por la vegetación y los parques. Y por lo que se escucha, hay dos criterios encontrados: el que prioriza la producción de sombra, y el que valora la simplicidad y la estética. A los primeros (producción de sombra) hay que recordarles que la sombra no se proyectaría sobre el paseo, salvo en las mañanas, cuando la producen los edificios.

Lo primero es que una reunión de esas características, no es el mecanismo idóneo para tomar decisiones colectivas. Cuando más, serviría para escuchar opiniones de quien tenga más habilidades para expresarlas; de quien se atribuya algún tipo de autoridad en el tema, o de quien más grite y finalmente hacer lo que ya se tenía preconcebido, o una amalgama con las opiniones, que seria el peor resultado.

Lo segundo es saber quien decidió que hay que cambiar las palmeras (por qué, para favorecer a quién) y cuánto valdría. Algunos dicen que las palmeras no son nativas y no se han podido adaptar (sin mirar las que embellecen los jardines de muchísimos edificios) y que por lo tanto se deben reemplazar por otras especies que crezcan en estado silvestre (monte será). En mi opinión lo que se debe hacer es recuperar la vegetación existente, remover la tierra salobre, aplicar abono, sembrar césped y cuidar el jardín.

Lo otro es que la vegetación tupida (mangles, corales y quien sabe que otra) hace de muralla visual (ya tenemos una con los puentecitos). Lo que se siembre, debería mantener la visibilidad desde la vía: eso da la sensación de amplitud y libertad.

Lo indicado –creo yo- sería abrir un concurso de merito en el que cada proponente presente opciones elaboradas gráficamente; socializar las propuestas, e idear un mecanismo de votación. O mejor aún, que sea Acuacar, que ya mostró su buen gusto en la Santander, la empresa que se encargue de embellecer y cuidar todos los parques de la ciudad. No sería mala idea, por ejemplo, que pagando una pequeña sobretasa en el agua, remuneremos esta nueva actividad o servicio (adecuación y mantenimiento de parques) a Acuacar.

Por Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.

3 de agosto de 2009

¡Esculquen bien a Rafael Correa!

El sábado pasado, en su programa Contacto ciudadano, Rafael Correa aseguró que “el principal aliado de las FARC es Álvaro Uribe”. Esto porque, según Correa, hay 200 campamentos de la organización terrorista en Colombia que no han sido perseguidos ni bombardeados.

No se si en Colombia existan 200 campamentos de las FARC… pueden ser más, gracias a la complicidad de los gobiernos anteriores a Uribe con la organización terrorista. También es innegable que la tenebrosa Zona de Despeje contribuyó a la expansión de las FARC, quienes jugaban a dialogar mientras se fortalecían militar y políticamente.

Esto significa que la expansión del terrorismo fue posible también por los diálogos que ahora Rafael Correa, Hugo Chávez y los denominados Colombianos por la paz, quieren impulsar a toda costa, en una abierta demostración de respaldo a las FARC a quienes aspiran a oxigenar cueste lo que cueste.

¡Claro! Durante casi medio siglo el país prácticamente se acostumbró al accionar terrorista y la respuesta del Estado, establecida únicamente para defenderse a medias, permitió la expansión del grupo criminal. Pero resulta que el único Presidente que los ha enfrentado es según los desesperados criminales internacionales, el mayor aliado de las FARC.

El intento de Correa de llevar el asunto de su respaldo a las FARC a la simple comparación del número de campamentos que existen en Ecuador y Colombia resulta grosera y fuera de lugar: si Correa combatiera al grupo terrorista en su propio territorio, respaldara las operaciones conjuntas en la frontera y no tuviera escrúpulos para llamar terroristas a las FARC, quedaría demostrado que se le está calumniando y merecería más que una disculpa.

Son los tozudos hechos los que ratifican los vínculos y complicidad del gobierno Correa con las FARC: los esfuerzos de Quito para evitar las fumigaciones en la frontera obedecieron a una petición de las FARC que está ratificada en un
correo encontrado en los computadores de ‘Raúl Reyes’, pues a los terroristas les preocupaba quedarse sin esa fuente de ingresos y pidieron la colaboración del gobierno Correa para neutralizar la acción del Estado colombiano.

Fue tan entusiasta la colaboración de Carondelet, que el único documento de respaldo que ha presentado Ecuador para quejarse por las fumigaciones es una supuesta investigación de la Universidad Central de Ecuador, sitio que dicho sea de paso, ha sido sede de varios encuentros de la Coordinadora Bolivariana Simón Bolívar, órgano fundado por las FARC durante la Zona de Despeje.

Otro hecho significativo fue la respuesta al bombardeo contra el campamento de ‘Raúl Reyes’ y la negligencia ecuatoriana para actuar con la información que Bogotá entregaba sobre las zonas de refugio que instalaron los terroristas en territorio ecuatoriano. De hecho el propio
Rafael Correa confirmó que efectivamente le llegaban los datos, pero aseguró que “el 99 por ciento de las veces la información es falsa”… tan falsa que con esas mismas coordenadas Colombia bombardeó y dio de baja a ‘Raúl Reyes’.

La maldición del diario de ‘Raúl Reyes’

Después de dos años sin tener ninguna noticia del material, aparece un
supuesto diario de ‘Raúl Reyes’ en el que por arte de magia se encuentra un párrafo en el que se afirma que Correa traicionó a las FARC y que el terrorista se sentía “rodeado” en el campamento de Angustura. ¡Como sería eso! Estaba tan acorralado el “pobre asesino” que podía reunirse con Piedad Córdoba, recibir estudiantes mexicanos en su campamento, celebrar fiestas y hasta romper piñatas.

Sin embargo, la mayor evidencia sobre la falsedad de ese documento también la ofrecen los hechos: ‘Raúl Reyes’ se sentía tan “rodeado y acosado” que podía dormir en pijama, confiado en que nadie lo atacaría.

El documento asegura que Correa “traicionó” a las FARC, lo que significaría que los terroristas confiaron en comprar al mandatario ecuatoriano y éste les habría dado la espalda. Pero nuevamente los hechos demuestran que Correa no solo no ha traicionado a los terroristas, sino que les ha profesado fidelidad.

El mágico diario, que solo podría explicarse en una esquizofrenia de ‘Raúl Reyes’ que llegaba incluso al cambio radical de su grafología, apareció para tratar de desmentir las afirmaciones del ‘Mono Jojoy’ sobre la financiación de las FARC a la campaña de Correa… Pero el burdo documento solo confirma el discurso del jefe militar del narcoterrorismo y se une a la ratificación que las propias FARC hicieron de los documentos encontrados en los computadores de ‘Raúl Reyes’.

Ahora Correa también tendrá que dar explicaciones sobre la según la cual, las FARC le entregaron
400 mil dólares a su campaña… ¡Obvio! Ese es otro montaje del aliado colombiano de las FARC.

AL CIERRE: Mi solidaridad con Alejandro Peña Esclusa quien se ha convertido en objetivo del mafioso dictador. A él y a su familia, mi respaldo incondicional frente a los difíciles momentos que viven por cuenta del aparato totalitario chavista.

AL CIERRE II: Cuando cerraron RCTV los áulicos del dictador de Miraflores aseguraron que era un tema normativo que no tenía relación con la censura. El viernes en la noche, como cualquier delincuente cobarde, Chávez apagó 34 emisoras… ¿Seguirán los estúpidos sosteniendo que no es un ataque decidido contra la libertad de prensa?

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.