6 de marzo de 2009

Chávez, Ahmadinejad y la nueva "crisis de los misiles”

El 6 de enero de 2009, Hugo Chávez expulsó al embajador de Israel en Venezuela. Al día siguiente, el grupo terrorista Hamas felicitó públicamente la “valiente medida del presidente venezolano”. Tres semanas más tarde, luego de reiterados discursos antisemitas por parte de funcionarios venezolanos, fue profanada salvajemente la Sinagoga Tiferet Israel en Caracas. Los perpetradores fueron posteriormente capturados por la policía, pero no hay duda de que actuaron incentivados por el discurso oficialista.

Estos hechos no son casuales. Son el resultado de los múltiples acuerdos políticos y económicos firmados entre Chávez y el presidente de Irán, Mahmoud Amadinejad, quien prometió “borrar a Israel de la faz de la Tierra”. Cabe preguntarse ¿A qué se debe esta extraña alianza entre un dirigente marxista venezolano y un líder fundamentalista iraní?

Pese al mito del supuesto apoyo popular con que cuenta Chávez, la realidad es que se mantiene en el poder debido al fraude electoral, la compra de conciencias, la represión contra sus adversarios y el miedo generalizado. Chávez sabe bien que, con la caída del precio del petróleo, enfrentará muy pronto una situación difícil, caracterizada por la inflación, el desempleo y el desabastecimiento.

Frente a la crisis, los venezolanos exigirán resultados concretos, que Chávez será incapaz de proporcionar. Además, lo culparán por no haber tomado previsiones en los tiempos de bonanza y por haber despilfarrado millardos de dólares en su revolución continental. Así que no le quedará otro remedio que recurrir a la represión, para mantener a raya a la población.

Chávez no confía en que los militares venezolanos estén dispuestos a cometer delitos de lesa humanidad para apuntalar su gobierno. Las milicias y las fuerzas paramilitares oficialistas no están lo suficientemente preparadas. Las FARC colombianas -aliadas incondicionales de Chávez- están siendo desmanteladas. Por tanto, Chávez necesita otra fuerza de choque capaz de contener el descontento popular y atornillarlo en el poder.

A finales de 1962, a Fidel Castro se le presentó una situación similar a la que hoy vive Chávez. A pesar de haber derrotado a sus adversarios en Bahía de Cochinos, Castro quedó debilitado y preocupado. La solución a su dilema fue prestar el territorio cubano para la colocación de misiles nucleares soviéticos, enfilados hacia los Estados Unidos. Como consecuencia de la “crisis de los misiles”, se firmó un acuerdo entre Kennedy y Kruschov que, entre otras cosas, sirvió para apuntalar el régimen castrista hasta la fecha.

Chávez, pupilo de Fidel Castro, aprendió la lección; solo que sustituyó la amenaza soviética del siglo XX por la amenaza moderna del siglo XXI: el fundamentalismo islámico. Chávez pretende prestarle el territorio venezolano a los grupos terroristas del Medio Oriente, no sólo para que lo defiendan internamente con el uso de las armas, sino para tener una poderosa herramienta de disuasión hacia sus adversarios internacionales.

Por si fuera poco, Chávez ha exportado su estrategia de terror, abriéndole a su "hermano" Ahmadinejad las puertas de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, cuyos gobiernos también han firmado acuerdos políticos y económicos con Irán. Si semejante locura no se frena pronto, esta vez la “crisis de los misiles” se dará a nivel continental.

Por Alejandro Peña Esclusa. Columnista de Atrabilioso.

5 de marzo de 2009

Un sindicalista de visita en un campamento de las Farc

La operación adelantada por el Ejército en la región de Sumapaz, no es exitosa por la captura del peligroso terrorista alias ‘Negro Antonio’. Lo más importante de esa operación fue el encontrar a Efraín Mendoza Gamba en el campamento del frente de las Farc que coordinaba el ‘Negro Antonio’.

Inicialmente Mendoza Gamba se hizo pasar como secuestrado. Pero unas horas después las cosas cambiaron: el presunto secuestrado tenía en su poder un celular activo y cuando llegaron las tropas al sector, el “secuestrado”, en lugar de buscar a las tropas que lo podrían rescatar, salió corriendo al lado de sus “secuestradores”.

Efraín Mendoza Gamba no era un “secuestrado” cualquiera. Él se desempeña como Secretario General de Fensuagro, una entidad sindical cercana a la CUT, cuya representante,
Liliana Patricia Obando Villota, está siendo procesada por rebelión en concurso con administración de recursos relacionados con actividades terroristas, después de encontrarse, en el computador de ‘Raúl Reyes’, información que relacionaba a Obando con las Farc.

Sin embargo, la historia del “secuestrado” viene de atrás: el 25 de junio de 2003, Juan Efraín Mendoza Gamba fue detenido en el municipio de Quipile, Cundinamarca, según aparece en un
informe de Indymedia titulado “Los sindicatos piden la libertad inmediata de Mendoza Gamba”.

A su turno, el nombre del ahora “secuestrado” Efraín Mendoza Gamba aparece en un informe de la Escuela Nacional Sindical, de abril de 2005 en el que se informa que “la persecución continúa de que es víctima el presidente de Sipeacricun Cundinamarca, Juan Efraín Mendoza Gamba, actual secretario general de Fensuagro, quien fue detenido arbitrariamente el 13 de septiembre de 2003 y posteriormente fue víctima de un allanamiento a su residencia y actualmente se encuentra vinculado a un “supuesto proceso de inteligencia del Ejército Nacional”.

Dice el informe que Mendoza Gamba aparece como objetivo militar en una lista del grupo paramilitar que opera en la región. ¿Por qué las Farc secuestrarían a un amenazado por los paramilitares? Pero no hilemos tan delgado: ¿por qué nadie reportó el secuestro de Mendoza Gamba? Y aquí viene la primera excusa: El sindicalista de la CUT asegura que fue secuestrado hace 15 días, pero ¡Oh sorpresa! La familia no sabía de él desde el miércoles pasado… ¿Una semana de diferencia? ¡Caramba!

El informe termina con la
protesta de la CUT y Fensuagro por los seguimientos y amenazas provenientes del paramilitarismo (nunca de las Farc). Al final se encuentra la firma de Juan Efraín Mendoza Gamba.

Nos encontramos entonces ante una realidad: el “secuestrado” Mendoza Gamba estaba visitando el campamento de la RUAN (Red Urbana Antonio Nariño) de las Farc en el momento del operativo militar. Viéndose capturado decidió hacerse pasar por un secuestrado, aunque en realidad Mendoza Gamba pertenece a un sindicato que tiene a dos de sus máximos dirigentes en problemas por sus vínculos directos con las Farc.

Estos vínculos entre sindicalistas y terroristas son hechos que confirman que algunos sectores del Polo mantienen estrechas relaciones con las Farc, pues la CUT es un escampadero para los políticos del Polo que terminan quemados en las elecciones… Tarcisio Mora, actual presidente de la CUT era, hasta hace un año, candidato a la Gobernación de Cundinamarca por el PDA. También es bueno recordar la participación de varios sindicatos en las reuniones de la Coordinadora Bolivariana Simón Bolívar en Ecuador.

Pero también generan serios cuestionamientos las relaciones de Fensuagro con políticos y organizaciones no gubernamentales. Un informe de
DH Colombia, promotores de la marcha de marzo del año pasado que fue convocada, entre otros, por Iván Cepeda, dice lo siguiente: El día 17 de febrero el señor Mauricio Cubides fue abordado por varios sujetos armados quienes intentaron raptarlo. Al no poder lograr su propósito Mauricio fue amenazado de muerte. Mauricio Cubides es integrante de la Federación Nacional Sindical Agropecuaria –FENSUAGRO-, organización convocante de la Marcha e integrante del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado –MOVICE- .

Si los máximos dirigentes de FENSUAGRO están vinculados con las Farc, y uno de ellos es capturado en pleno campamento terrorista, esto demuestra que efectivamente en la convocatoria de la marcha del 6 de marzo participaron las Farc. Y tampoco se puede olvidar la activa participación de Anncol (medio de difusión de las Farc creado durante la zona de distención) en la convocatoria. ¿El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado no sabía de las andanzas de Efraín Mendoza y de Liliana Obando Villota?

El asunto más importante es que Fensuagro aparece vinculada con diferentes organizaciones de las que ahora posan como buscadoras incansables de la paz. En una carta abierta dirigida al Presidente, en la que le exigen a Uribe que se retracte de los señalamientos contra Iván Cepeda,
aparecen firmando, además de Fensuagro, la Fundación Manuel Cepeda, la Comisión Intereclesial de Justicia y paz, la Corporación Jurídica Yira Castro (esposa de Manuel Cepeda y madre de Iván), el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, la Corporación AVRE, el Colectivo de abogados “José Alvear Restrepo”, Fenaltrase, Sintraunicol, Asonal Judicial, el Partido Comunista Colombiano, Sintraltrainal, el Partido Socialista de los Trabajadores, el CINEP, el Polo Democrático Alternativo y aparte, Gloria Cuartas.

¿Tendrán algo que decir estas organizaciones y partidos sobre su participación conjunta con Fensuagro (fachada de las FARC) en la marcha del 6 de marzo que intentaba limpiarle la cara a las Farc?

¡Que va! El cinismo de esos no tiene límites.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

4 de marzo de 2009

Los rojos contra los azules

Una de las formas más seguras de perder el tiempo y aburrirse en una discusión es emprenderla sin tener claras las propias premisas y sin que los demás las conozcan. Por eso quiero empezar por señalar mi convicción de que los grandes medios de prensa bogotanos son como una potente maquinaria de propaganda que favorece los intereses de ciertos clanes políticos enfrentados con el actual gobierno y marcadamente proclives a sacar provecho de una negociación política con las bandas terroristas, como lo demostraron hasta la saciedad durante la negociación del gobierno de Pastrana con las FARC y como lo demuestran día tras día en el sesgo perverso de sus noticias y comentarios.

Eso es tan evidente que una noticia como ésta no apareció en el diario El Tiempo, el más importante de Colombia. Pero decir eso en Colombia es arriesgarse a que lo miren a uno como a un loco: ¡la mayoría de los lectores no se han dado cuenta de que la gran prensa es hostil al gobierno! Creo que ese dato define al país, y define las discusiones que se pueden emprender: ¿de qué se puede hablar con quienes creen que esos medios defienden al gobierno?

A los demás nos conviene prestar atención al sentido de esa propaganda, pues no es improbable que en algún momento encuentren un recurso que les funcione, a pesar de tantos años de calumnias, silencios y mentiras. De no ser por cierta tosquedad, cierto penoso provincianismo y cierta arrogancia (propia de quienes están acostumbrados a ser oídos y observados por la empleada de servicio), se podría decir que esos medios siguen los consejos de Josef Goebbels, sobre todo aquel de que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

Todos los días lee uno varios artículos en que se denuncia que el presidente haya llamado a los dirigentes del PDA "guerrilleros de civil", ¿es que no son socios de las FARC? Sólo gracias a la intimidación se puede ocultar algo que reconoce hasta Gustavo Petro. Otro caballito de batalla es el señalamiento a la Corte Suprema de Justicia como "el último refugio del terrorismo": ¿es que se puede concebir una sola persona honrada e informada que ponga en duda que se trata de una caterva de prevaricadores con manifiestas afinidades con los terroristas y con evidente interés en defenderlos? Durante meses el nutrido coro de sicofantas pagados generosamente puso el grito en el cielo porque el presidente llamara "Bloque intelectual de las FARC" a los temibles "Colombianos por la Paz", encargados de cobrar ciertos secuestros en especie: en forma de legitimación de la banda asesina y gran demostración de su poder. Tal vez habría que protestar por la inexactitud: como intelectuales hace falta añadirles el "tropicales", y no es que sean de las FARC, sino que las FARC son de ellos.

Atendiendo a esa propaganda es muy llamativo el interés que tienen en presentar al actual gobierno como uno de conservadores o "restauracionistas", con la nada oculta esperanza de buscar lealtades entre personas de tradición "liberal" y dadas a estar del lado del "progreso", de lo "nuevo", lo "moderno", etc. Es verdad que el gobierno les ayuda con actitudes confesionales o con pretensiones intolerantes (como la de prohibir la dosis personal de drogas), pero ese cuento es una mentira, otro recurso de propaganda.

¿Por qué se reconoce que un país es bárbaro? Porque no se sabe cuáles son las leyes que rigen. En términos conceptuales Colombia es un país bárbaro: las palabras no significan lo mismo para todos y la mayoría rehúye el sentido del diccionario. Por ejemplo, ¿qué es
liberal?

6. Partidario de la libertad individual y social en lo político y de la iniciativa privada en lo económico. U. t. c. s.
7. Que pertenece a un partido político de este nombre. U. t. c. s.
La verdad es que la acepción 7 es antitética con la 6, al menos en Colombia: ¿o alguien creería que la senadora "liberal" Piedad Córdoba es partidaria de la iniciativa privada? Todo eso es muy llamativo porque además de la confusión que hay entre esos conceptos está el anglicismo "liberal", término que en EE UU se usa para aludir a los "progres", a la izquierda, y que para nuestros doctores resulta irresistible, pues el diccionario resulta "antiguo", "godo", "retrógrado", al igual que la noción que se tiene del término en español.

La noción de lo que es "liberal" se presta a muchas confusiones, pero en el contexto de mala fe de los grupos sociales dominantes en Colombia esos malentendidos sirven, como ya he explicado arriba, para atraer a las personas que se sienten "ideológicamente" afines al "liberalismo", con la resuelta intención de engañar.

Al interesado se le debería recomendar la
serie de tres artículos que escribió Jon Juaristi sobre el liberalismo, en los que, basándose en los escritos de Benedetto Croce, se concluye que el fascismo sólo es una forma del socialismo (evolución evidente en el primer fascismo, el italiano) y que el "liberal fascism" (es decir, "fascismo de izquierda") no es más que un nuevo formato del absolutismo. Vale la pena citar una frase del texto de Juaristi.
Porque de eso, en efecto, se trata. De absolutismo, una categoría que pasó de la historia al pensamiento político liberal como sustrato común de toda forma de tiranía. El liberalismo no es ni ha sido más que antiabsolutismo.

También se sobreentiende liberalismo como el discurso ideológico de la burguesía triunfante en el siglo XIX, particularmente en Gran Bretaña y Estados Unidos. Una forma de pensar que se resumía en el famoso Laissez faire, laissez passer. Dicha visión también está en el origen del liberalismo colombiano, pero la evolución histórica ha conducido a la práctica identidad de "liberales" y "bolivarianos" (pues dentro del Partido Liberal no hay nadie que proponga expulsar a Piedad Córdoba, ni nada parecido).

Resumiendo un poco el galimatías derivado de la noción de liberalismo se puede concluir que el sentido de ese término en Colombia es exactamente "antiliberalismo". Por ejemplo, muchas personas consideran que el reelegido presidente del PDA es un liberal. Así lo describe
Antonio Caballero:

Es un liberal, y lo godos lo tachan de liberal para descalificarlo como candidato de la izquierda: como si la idea de libertad no fuera el fundamento y la raíz de todo pensamiento de izquierda. Hace algunos años se publicó una recopilación de sus más importantes sentencias (y salvamentos de voto) como magistrado de la Corte Constitucional, bajo el título revelador de Herejías constitucionales. Son, en efecto, no en la teoría pero sí en la práctica constitucional colombiana, obra de hereje. En temas tan variados como el delito político, la eutanasia, el honor militar, la libertad de opinión, el debido proceso, el incesto o la violencia en los programas de televisión, el pensamiento de Gaviria es de una impecable coherencia, que va hilada por el respeto por el derecho y la defensa de la libertad.

Es lo que siempre hay que decir, que Colombia es el mundo al revés: en ninguna parte se admitiría que la noción del "delito político" sea liberal, y tal vez no haya nada más opuesto al liberalismo que el "derecho" a hacer primar la violencia sobre la voluntad libre de los ciudadanos, pero en Colombia se proclama eso tranquilamente. No obstante, para mucha gente hay otros aspectos de la conducta del siniestro Cobramasacres del Frac que se relacionan con valores liberales.

El caso de la dosis personal de drogas es típico: la izquierda de origen marxista pretende desde hace tiempo una confrontación en los países católicos entre el Estado y la Iglesia, aspiración que procede de la tradición totalitaria, que convertía el Estado en una nueva religión. Dentro de ese conflicto es típico que se busquen apoyos entre los grupos que se rebelan contra la tradición moral y religiosa, como las abortistas o el colectivo LGBT (lo más amplio posible, que son voticos). En este caso las libertades se transforman en otros "derechos" que requieren protectores. Y eso mientras se consigue el poder, pues ¿cuántas drogas pueden consumir los cubanos? Tal vez en Colombia no se conozca, pero esa búsqueda de apoyos es una constante de la izquierda guevarista en todas partes.

Esa predisposición a asociar las nociones de "liberal" y "moderno", siempre en contraste con los "godos" y la Iglesia conduce al adoctrinamiento y a la militancia estatal en materia moral, cosa que ya es una forma de absolutismo y lo contrario de la noción de "liberalismo". Si la libertad de abortar es "liberal", alguien como Ceausescu lo sería. Es decir, la defensa de la dosis personal en personajes como Carlos Gaviria es un recurso en la guerra contra la Iglesia, no algo guiado por el respeto a la libertad individual.

La confusión entre liberalismo y socialismo se refuerza en Colombia en dos vertientes. Por una parte, el siglo XX encontró a Colombia sin ningún sector político que enarbolara las banderas del entonces pujante socialismo, y fue el Partido Liberal, siempre dividido y durante décadas en la oposición, el que buscó apoyos entre las mayorías de jóvenes y desposeídos con una retórica socialista, tendencia que llegó al extremo con un típico imitador de Perón, a su vez un imitador de Mussolini: Jorge Eliécer Gaitán. Por otra parte, los clanes políticos "liberales", siguiendo una vieja tradición de las colonias españolas, encontraron la forma de mantener rentas copiosas del Estado: la profesión de jurista se hizo característica de los patricios "liberales". El mismo Gaitán era un abogado famoso. El Derecho era el terreno en el que el clero estatal imponía su liturgia y ampliaba su poderío, pero el precio de eso ha sido siempre la expansión del poder y de la nómina estatal.

De ahí que la continuidad que buscan esos clanes, que a fin de cuentas son los fundadores de El Tiempo, El Espectador y Semana, entre el viejo Partido Liberal y la actual oposición de chavistas, estalinistas, demagogos y caciques dueños de maquinarias tiene algún sentido. Pero sólo como continuidad de la degeneración de la noción de "liberalismo" en Colombia. Un proceso en el que el aspecto de cleptocracia es sólo el más evidente y más desagradable para los colombianos convencionales, pero no el más peligroso. El problema es que la guerra contra los "godos" (y por la dosis personal) la emprenden como parte de un frente dominado por los chavistas y su fuerza de choque, con algún que otro adorno judicial basado en el sueño de
decretar la felicidad, tarea antiliberal donde las haya.

Por Jaime Ruiz. Columnista de Atrabilioso.

3 de marzo de 2009

Que nos "chucen" a todos

Una tormenta en un vaso de agua han armado nuestros políticos y periodistas, que no dejan pasar oportunidad de dispararle al Presidente, o a cualquiera de sus más altos funcionarios, con el tema de las interceptaciones telefónicas. Cómo si no estuvieran informados o prevenidos; cómo si no se pudiera obtener líneas telefónicas a nombre de otros; y cómo si no se pudiera evitar que el celular transmita el número al marcar.

El espionaje (o inteligencia) existe. También se espían las empresas, los políticos, y por su naturaleza lo hacen los periodistas y los medios con quienes ostentan el poder (ahí radica, en parte, que sean uno más).

En manos de los gobiernos es una eficaz forma de acertar, prevenir y garantizar la estabilidad: esperar la orden judicial en un país de infiltrados, traidores y desleales, le quita efectividad. ¿Cuantos golpes de nuestras FFAA se habrán logrado gracias a la inteligencia, y cuántos no hubieran deseado -por ejemplo- que se hubiera descubierto con suficiente anticipación el atentado a las Torres Gemelas?

La interceptación no es más que una de las tantisimas formas de espionaje, poco efectiva por cierto, porque todo el que planea estrategias -sanas o perversas- se cuida de no ser interceptado. También existe la cámara escondida, la infiltración y el seguimiento; la compra, el robo, el chantaje o la intimidación para obtener información; entre otras más.

El ser político, periodista, o magistrado no hace la diferencia; la diferencia la hace sólo el ser una persona a prueba de todo, en cuyo caso no importa. Y si de hacer juicios de valores se tratara, peor que interceptar, sería divulgar lo así obtenido, cosa que hacen sin ningún recato moral, algunos medios de comunicación capitalinos.

Por lo tanto de lamentar no son las intercepciones en si, ni los personajes a quienes se les practica, sino tener que aceptar, que existiendo la tecnología y puesta en manos de colombianos, era imposible evitar que terminara convertida en un negocio: un sofisticado servicio a quienes tuvieran con que pagarlo. Quién sabe cuántos se habrán enriquecido con él, y cuántos mas con la información así obtenida.

Lo cierto es que la tecnología ha reducido la privacidad y la intimidad; y eso no tiene reversa, ni habrá ley que lo pueda controlar. Prohibir las interceptaciones por lo tanto es ignorar esa realidad, y en consecuencia promover mas corrupción, que de todos modos vendrá, independientemente de en manos de quien se coloquen los dispositivos.

Más bien enfoquemos el problema con pragmatismo. El hombre entiende que ya no es un Dios omnipresente el que está al tanto de todo para castigar, si no que sus semejantes, gracias a la tecnología, pueden conocer si lo desearan aspectos íntimos de los demás. Al quedar todos los actos humanos expuestos al escrutinio público, la transparencia, ese bien que reclamamos de los gobiernos, tendrá que ser practicado también, en forma individual. Y así la hipocresía y el engaño, esa arma inventada por la civilización, dejará de ser un elemento de superioridad, para darle cabida a un nuevo tipo de sociedad –mas costeñizada, franca y abierta- en la que prime el talento y la inteligencia concebidas para el bien.

Ese es el futuro, solo hay que dejar que fluya con naturalidad al ritmo de las libertades y la tecnología.

Por Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.

2 de marzo de 2009

El Fiscal parrandero

Da asco la administración de justicia en Colombia. Cuando un Magistrado se emborracha con presuntos testigos para tratar de armar un proceso con claras intenciones políticas y cuando el Fiscal General de la Nación se va de parranda con el director de Semana y con algunos periodistas, en teoría, para pedirles colaboración en el caso de las supuestas interceptaciones telefónicas, no solo queda en entredicho la rectitud del aparato judicial, sino que se evidencia una agenda política en esa rama del poder público.

Por simple respeto al cargo, un Fiscal General no debe ir de parranda, buscando que el director de un medio y sus periodistas le entreguen información para la investigación sobre las supuestas chuzadas. Si el Fiscal necesita de la colaboración de personas o instituciones, tiene dos opciones: o los cita en su despacho (para eso lo tiene) o hace una visita oficial a la sede de los colaboradores. Pero eso de ir a libar con los colaboradores deja serias dudas sobre las verdaderas intenciones de Mario Iguarán.

Aquí hay hechos que no se pueden pasar por alto en el escándalo de las supuestas interceptaciones telefónicas. Lo primero es que Semana y su fuente de altísima credibilidad le atribuyen toda la responsabilidad al DAS, pero no musitan palabra sobre la otra institución que sería coautora de las supuestas interceptaciones: la Fiscalía General de la Nación. ¿Por qué el medio y la fuente se ensañan contra el DAS y no mencionan a la Fiscalía?

Es que si las supuestas interceptaciones fueron hechas desde el DAS, se requería que alguien en la Fiscalía participara en la acción, como explica un
informe de Caracol Radio: Para chuzar una línea, el investigador del DAS recibe el requerimiento y lo envía a la Fiscalía y allí le remiten un switcher de la plataforma Esperanza, que es la que le permite al funcionario hacer la interceptación.

La actitud de Semana y de la fuente de altísima fidelidad de echarle toda el agua sucia al DAS podría tener una explicación: que dicha fuente no trabaja en el DAS sino en la Fiscalía General de la Nación. Esa fuente, para ser tan creíble, debe ostentar un cargo importante y tener acceso a los pormenores de los sistemas de interceptación. Otra forma de ganar credibilidad es filtrar información, como se ha denunciado que
ocurre con frecuencia en la Fiscalía.

¿Quién podría ser esa fuente de altísima fidelidad que trabaja en la Fiscalía? ¿Acaso esa fuente se va de parranda con el director de Semana y con algunos periodistas de ese medio? ¿Será que Iguarán les estaba pidiendo colaboración para esclarecer el asunto o se estaba asegurando de que Alejandro Santos y su combo ratificaran el secreto profesional y sobre todo la reserva de la fuente?

Es que en general, el aparato judicial colombiano genera serias dudas, pero es evidente que la Fiscalía General de la Nación es un bastión clientelista para la izquierda “democrática”, que además se ha valido de esas “corbatas” para adelantar investigaciones y acceder a archivos e información que muchas veces está bajo reserva del sumario.

Es bueno recordar que algunas piezas importantes de investigaciones fueron utilizadas por Gustavo Petro en el debate sobre el paramilitarismo en Antioquia. De igual forma hay que mencionar que la hija del senador Jaime Duzán trabaja en la Fiscalía General de la Nación, siendo solo uno de los casos más representativos del fortín burocrático que representa la Fiscalía para el Polo y para la oposición en general.

En ese marco, Gustavo Petro
propuso que las salas de interceptación del DAS pasaran a manos de la Fiscalía General, específicamente del CTI. Más o menos lo que plantea Petro es que los sistemas pasen de manos del Gobierno a las garras de la oposición, que es cierto, sabe darle un uso abusivo a la información que encuentra, mediante la detonación de escándalos, la judicialización de pruebas que en ningún sistema decente podrían ser admitidas y la elaboración de expedientes genéricos basados en dichas pruebas para después individualizarlas.

Ojalá el Procurador se aplique a fondo en detectar los intereses oscuros que se mueven en torno a la relación entre funcionarios de alto rango y directores cuyos medios adquieren (¿pagan?) y se enriquecen con filtraciones e interceptaciones ilegales.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.