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26 de febrero de 2012

Diferencias educativas entre países y clases sociales

Por Noel Carrascal, Ph.D.

Cada cuatro años, el examen denominado TIMSS evalúa el conocimiento de ciencia y matemática de estudiantes de diferentes países. Este examen es generalmente dominado por estudiantes de Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Japón con puntajes en el percentil 98, y por encima de estudiantes de Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Alemania quienes se ubican en el percentil 36.

Frecuentemente estos bajos resultados en los exámenes de secundaria disparan las alarmas de los medios, políticos y administradores públicos quienes se dan a la tarea de buscar respuestas al bajo rendimiento de sus estudiantes. Esto lleva a que se propongan reformas a los sistemas educativos de países occidentales con el objetivo de replicar los métodos de países orientales y sus mejores resultados.

Mientras presidentes estadounidenses lamentan el bajo rendimiento de sus estudiantes en comparación con los coreanos, y buscan soluciones inyectando solo dinero, el presidente coreano Lee Myung-bak expreso en la inauguración de su gobierno en 2008 que “un sistema educativo igual para todos, con currículos exigidos por el gobierno, cuyo enfoque son los exámenes de admisión a las universidades no es aceptable.”

El altamente competitivo y jerárquico sistema educativo de Corea del Sur obliga a padres de estudiantes coreanos a presionarlos para que estudien hasta altas horas de la noche. Esto contribuye a que hagwons, o academias privadas que preparan a los estudiantes después del colegio para el examen de ingreso a universidades, se beneficien de la demanda por sus servicios. Paradójicamente, el frenesí educativo que los padres imponen a sus hijos ha llevado al gobierno a regular estrictamente los hagwons. Oficiales hacen redadas en las que obligan a los estudiantes a irse a la casa y no estudiar después de la 10 p.m; mientras que el trabajo más común de los funcionarios educativos en Estados Unidos es hacer que los estudiantes estudien más horas o por lo menos que vayan a clases.

El escritor Malcolm Gladwell en su libro Outliers argumenta que no hay diferencia intelectual entre estudiantes coreanos y estadounidenses, solo una clara diferencia en la cantidad de horas de estudio. Para sustentar su idea, Gladwell describe el mejoramiento de los resultados en exámenes de estudiantes que asisten a los colegios públicos experimentales denominados KIPPS, los cuales exigen más horas de estudio.

¿Por qué los dirigentes coreanos no están satisfechos con los excelentes resultados académicos y buscan asemejarse más al menos exigente sistema estadounidense? ¿Por qué los dirigentes estadounidenses buscan moldear mas su sistema educativo a semejanza del muy autocriticado sistema coreano? ¿Sera posible crear un sistema educativo híbrido que adopte características exitosas de los dos sistemas educativos?

Inadvertidamente Gladwell nos da las claves en su libro para este tipo de sistema híbrido, pues aunque el mensaje de su libro es muy bueno, no propone un sistema educativo hibrido, solo siguiere que el trabajo arduo y dedicado, al estilo coreano, es fundamental para lograr el éxito de muchos individuos, y factor importante en las diferencias educativas y económicas en la sociedad.

Una clave en la busqueda de eses sistema hibrido la da Gladwell al relatar cómo el sociólogo Karl Alexander logró explicar la ventaja en matemáticas y lectura que estudiantes de clase alta tienen sobre estudiantes de clase media y baja. Esta ventaja se puede explicar con base de los resultados de estudiantes antes y después del largo receso de verano. Antes de verano, la diferencia entre las tres clases no es notable, e incluso estudiantes de clase baja sobrepasaron a los de clase alta y media. Después del verano, los estudiantes de clase alta sobrepasaron a los otros estudiantes. La ventaja se atribuye a que durante el verano los padres de los estudiantes de clase pudiente mantenían a sus hijos ocupados con actividades y cursos que los estudiantes de clases bajas no se pueden costear. Alexander propone que las diferencias educativas se acumulan después de varios veranos durante el bachillerato y estas pueden ser causas que contribuyen significativamente a las dificultades de los pobres, y a las desigualdades sociales.

Las escuelas experimentales KIPPS buscan reducir estas diferencias entre clases sociales ofreciendo una educación más intensiva a jóvenes de clases bajas. Seguramente las diferencias en los puntajes entre estudiantes pobres y ricos se reducirán, pero ¿será que esto reduciría las diferencias sociales? ¿Cómo evitar que estudiantes pobres no se conviertan en autómatas menos imaginativos como los coreanos? ¿Por qué los padres de los estudiantes de clases bajas no dan prioridad a la lectura en bibliotecas públicas gratuitas? ¿Podría ser que los ricos no solo mantienen a sus hijos ocupados sino que los ocupan con temas que los ayudan a tener éxito? Estas dos últimas preguntas la responde el mismo Gladwell en su relato sobre el seguimiento de familias pobres y ricas, y que siguiere que las diferencias educativas y sociales pueden ser causadas por el estilo de crianza de los padres, y no por desventajas genéticas o sociales.

De la información que Gladwell da en su interesante libro se puede sugerir un sistema educativo híbrido exitoso; que requiera estándares mínimos aceptables evaluados por exámenes estandarizados; que no moldee a los estudiantes rígidamente; que eduque a padres a entretener a sus hijos con actividades que valgan la pena; que no exija más horas de estudio entre cuatro paredes, sino mas horas de estudio que incluyan libertad de escoger actividades en el verano que se ajusten mejor a los intereses de los estudiantes, estimulen la creatividad y los preparen para trabajos mejor remunerados que los saquen de la pobreza.

En los sistemas educativos coreanos y estadounidenses hay muchas discrepancias, influencias culturales, históricas, lingüísticas y demás que hacen difícil creer que un examen de matemáticas o lectura sea la mejor medida de sus éxitos económicos o educativos o de la diferencia entre clases sociales. En la evaluación de la calidad de educaciones entre países podríamos guiarnos por ejemplos más prácticos. Por ejemplo, la firma coreana Samsung fabrica los Ipads de Apple, firma estadounidense, y su producto propio, el Galaxy tab, ha ganado poco terreno al popular análogo de la Apple. Seguramente a Steve Jobs no le hubiese ido tan bien como a los coreanos en exámenes de matemáticas o lectura, pero sí le fue mucho mejor en lo que a lo demás respecta.

1 comentarios:

ahuman dijo...

Noel,

opino que los resultados de examenes no son buenos indicadores de conocimiento y su aplicacion exitosa a soluciones de la vida real.

Pero son necesarios como evaluacion del material supuestamente asimilado.

Y como es una evaluacion importante el enfasis deberia centrarse en que es lo que se evalua, y como.

Sera la forma de una pregunta o las opciones de respuesta? Sera que estan examinando la capacidad de encontrar la aguja en una pajar?

Quien elabora estos examenes, y en base a que programa de educacion? porque obviamente varia entre paises y regiones, y esto introduce bias en la forma. Claro que el conocimiento es mas bien generico.