7 de octubre de 2011

Univisión: una sucursal de la mafia colombiana

Desde que el presidente de Univisión Isaac Lee convocó a Daniel Coronell para dirigir la sala de noticias de la famosa cadena latina en Estados Unidos, se han presentado ciertos incidentes que describen muy bien los efectos de exportar el estilo calumnioso del protegido de Pastor Perafán al norte sin verificar cuidadosamente sus antecedentes.

Como el hedor que se cuela en los alrededores de las cloacas, una vez más Coronell está detrás de un escándalo donde ha logrado mantenerse oculto detrás de Isaac Lee por cuenta de un presunto chantaje que estarían haciendo al aspirante a la vicepresidencia por el Partido Republicano, Marco Rubio. Según publicaciones, Univisión presionó a Rubio para participar en un par de entrevistas realizadas por la cadena sobre el tema de inmigración a cambio de no publicar una antigua noticia sobre los líos judiciales en que estuvo implicado su cuñado cuando él apenas era un adolescente. Para nadie es un secreto que Univisión es de tendencia demócrata y está a favor de la inmigración en Estados Unidos y para armar un debate que resultara sonoro para su audiencia, la participación de Marco Rubio como contraparte republicana de origen hispano resultaba bastante conveniente.

El origen del chantaje proviene específicamente de la sala de noticias de Univisión, donde Daniel Coronell es el director y como tal, nada puede pasar allí sin que él lo sepa:


Declaraciones del consejero político de Rubio, Todd Harris.

Ante la negativa constante de Rubio de ceder al chantaje, y a pesar de su petición a Isaac Lee de no publicar la antigua historia de su cuñado, no tanto por proteger su imagen, ya que quien quedaba peor parado era Univisión al recurrir a tácticas tan sucias, sino para evitarle una desagradable situación a su madre y a su hermana, la cadena dirigida por Coronell decidió publicar una nota sobre el caso de Orlando Cicilia, detenido por tráfico de drogas en 1987, cuando Marco Rubio era apenas un joven de 16 años que muy poco podía hacer para decidir qué cuñados podía tener.

Las reacciones de muchos medios han sido de desaprobación ante la bajeza de la dirección de Univisión. ¿Qué tanto se puede afectar a Rubio sacándole viejos trapos al sol? Parece ser la típica torpeza que acompaña a Daniel Coronell cada vez que quiere figurar o pasar por encima de alguien, y tal vez acostumbrado a que en Colombia las cosas se le dieran con más facilidad, creyó que sus métodos iban a ser igual de efectivos en Estados Unidos. Qué gran error. Toda una "primiparada" de un típico hamponcito caribeño recién emigrado al norte.

Lo único que ha atinado a decir Coronell de todo el asunto es que los demás mienten: no sólo políticos republicanos como Rick Perry, Mitt Romney, John Huntsman y Michele Bachmann quienes proponen un veto a Univisión por el caso, sino también empleados y hasta ejecutivos de la misma Univisión, pasando por una funcionaria republicana que atestigua que por teléfono desde Univisión le confirmaron la razón por la que finalmente la cadena publicó el reportaje contra Rubio: por haberse negado a participar en las entrevistas a las que fue invitado.

Las fuentes de Univision, con conocimiento de las discusiones, afirmaron la versión de los acontecimientos de Harris.

“Estamos atónitos”, dijo un ejecutivo de Univision. “¿Pueden imaginarse cuan penoso es esto?”También fue desalentador. Los empleados dijeron que la historia dejó una mancha sobre la sala de noticias del Doral, porque éste fue su primer proyecto investigativo y muchos cuestionaron el valor noticioso de la historia.

Los únicos que parecen decir la verdad son Coronell y su jefe Lee. ¿Qué tan creíble puede ser Coronell? Bastaría con hacer un repaso de antiguas historias sobre él (así como le gusta publicar las del cuñado de Rubio): 1, 2, 3 y 4 "Coronell: un vivo en Univisión".

Pero a diferencia del cuñado de Marco Rubio, esta vez el protagonista de las historias es el propio personaje señalado, y va mucho más allá de tener una relación con el narcotráfico: toda su carrera profesional se basa en la "generosidad" de un narco mecenas que lo hizo despegar y llegar a creerse la voz moral ya no sólo del periodismo colombiano, sino también de Hispanoamérica.

Los antecedentes inmorales y antiéticos de Daniel Coronell no son pocos. Ya en una ocasión intentó crear una noticia falsa contra el ex presidente Álvaro Uribe y un puente que pretendió hacer pasar por adyacente a una de sus fincas para hacer creer que fue construido para su beneficio particular. Si no es por el testimonio de un camarógrafo y una periodista que fueron despedidos por Coronell al negarse a participar en esa farsa, nunca se hubiera sabido cuáles son los métodos sucios que este hampón de las noticias acostumbra a usar para lograr sus objetivos.

¿Aún hay quien crea en las escuetas declaraciones de Coronell? Ciertamente son escuetas pero cumplen su cometido: perjudicar a quien no es de su agrado.

Por LSDell

6 de octubre de 2011

Los borreguitos sin pastor

Por Noel Carrascal

La reciente protesta que se tomó las calles cercanas a la bolsa de valores de Nueva York mostró dos cosas claras: una clara indignación y una más clara confusión sobre las causas y responsables de esta compleja situación económica mundial que solo promete volverse más compleja.

El origen de la protesta se generó por la frustración de estas personas que fue dirigida a Wall Street por Abduster Magazine, propiedad de un grupo canadiense conocido por su retorica anti consumismo y financiamiento sin publicidad. Al parecer estos muchachos atendieron el llamado sin caer en cuenta que Wall Street es algo más que una calle donde se encuentran edificios que ocultan detrás de sus paredes la increíble complejidad de las transacciones de todo tipo en todo tipo de mercados. Estas transacciones en los mercados no son el producto de un plan malhechor para subyugar gente, sino el producto del progreso para poder proveer de bienestar a una creciente y exigente población. La protesta ha sido criticada por su falta de enfoque y mensaje básico al canalizar la culpa de todos los males a Wall Street, ignorando a quienes tienen mucho más responsabilidad en esta debacle: los malos gobiernos de los países en crisis.

Entre las vaguedades de razones mal informadas más notables que se dieron para la protesta se encuentran la desigualdad económica y la avaricia corporativa. Ambas ideas fustigadas por el propio presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, que ante su incesable negación de responsabilidad por el agravamiento de la crisis, se ha dedicado a instigar una guerra de clases que no debería existir. El mismo presidente que prometió retirar las tropas que combatían terroristas y tiranos en Irak y Afganistán para lograr la paz, busca socavar la paz entre su propia gente con un discurso incendiario contra quienes generan empleo y proveen el capital para generar empresas que generan empleo. A los gobiernos progresistas les conviene señalar al sector privado como responsable para que no los señalen a ellos. Es así como Wall Street y sus instituciones financieras se han convertido en el objetivo de estos muchachos como borreguitos sin pastor, pues el grupo se caracteriza por no tener líderes.

Tan acéfalo anda este grupo que algunos blogueros que los apoyan están atemorizados porque la protesta sea infiltrada y manipulada por grupos de intereses particulares. Los sindicatos se unieron a la protesta contra Wall Street con sus megáfonos y cantos rabiosos. Y para esto los banqueros se prestan como una presa fácil para demonizar después de la crisis del 2008.

La debacle financiera del 2008 no causó la crisis de deuda de gobiernos occidentales que la gente siente en forma de desempleo. Esa crisis se venía cocinando en los Estados Unidos desde la creación de programas sociales como Social Security, Medicare, Madicaid entre otros. Cuando la burbuja hipotecaria estallo, presagiando una recesión, las responsabilidades que los gobiernos habían adquirido irresponsablemente por generaciones se hicieron difíciles de cumplir, con el consecuente bajón de recaudo de impuestos que trae una recesión. De no haber ocurrido esta crisis en 2008, hubiese ocurrido más tarde. Algunos analistas comparaban la llegada de esta crisis con el impacto de un asteroide metafórico en nuestras economías y tejido social que se veía venir, pero todos lo ignoraban por creer que estaba muy lejos. El endeudamiento constante de nuestras democracias por gobiernos de corte progresista debe ser el objetivo de estas protestas.

Para ser justos, los borreguitos sin pastor que protestan contra Wall Street no son los únicos en los Estados Unidos. El Tea Party se distingue por no tener líder definido, pero, al contrario de los indignados, sí tienen una serie de principios bien definidos. Uno de esos principios son los mercados libres; libres de políticos, banqueros e intereses privados particulares que los quieran intervenir para beneficio propio. No creo que el miembro promedio del Tea Party que protesta contra el gobierno esté mejor informado que un indignado promedio que protesta contra Wall Street. Solo creo que sin querer queriendo, los miembros del Tea Party protestan por la causa correcta.

A pesar de los complejos mecanismos que inflaron y desinflaron la burbuja, que probablemente no se han entendido a cabalidad, es impresionante ver la certeza con la que estos manifestantes culpan a Wall Street por los problemas económicos. No creo conocer las complejidades de los mercados con más certidumbre que estos protestantes, pues me siento más conocedor del mundo solo si pongo a prueba mis modelos con cuestionamientos constantes. He hecho un hábito del tratar de entender Wall Street y el capitalismo por varios años de curiosidad autodidacta y todavía me sorprendo de las cosas que no sabía, o las que creía saber y ahora sé que no son totalmente correctas. He hecho correcciones a mis modelos del entendimiento del capitalismo; he procurado no caer en teorías facilistas (como las del socialismo de cualquier sabor); me he preguntado a mí mismo, sin ser economista, por que hay tanto economista que se contradice y porque creo que algunos de ellos están equivocados; he escrito poco al respecto y con gran prudencia para no evidenciar alguna falla en mis raciocinios... Las anteriores líneas pueden ser usadas como guía terapéutica para curar a un mamerto de su ingenuidad en estos temas.

A estos mamertos les enseñan a creer, no a cuestionar, en las universidades, y por eso muchos se tragan la deformada realidad de las verdades a medias. Ante la confusión de las masas por acontecimientos mundiales, me siento obligado a argumentar porque yo saldría a protestar también, pero no por la misma motivación de los indignados, sino por una motivación y causas mejor informadas: los malos gobiernos de los países en crisis.

La búsqueda del entendimiento por las causas de las crisis financieras del mundo puede que sea interminable. Hay que estar dispuesto a descartar cualquier preconcepción o dogma con el que se haya casado uno en una juventud inconforme. Las ideas y las creencias no son bebés, y pueden ser desechadas por quienes las engendran cuando fallan, se debe hacer incluso sin tener algo mejor para substituirlas, pues es mejor no saber que saber equivocadamente. En este sentido, los más indignados sobresalen por su inhabilidad de poner a prueba sus ideas, de culpar solo a Wall Street, por creer en las ideas mamertas que tanto se enseñan en universidades.

Y todo este complejo mecanismo que ocurre detrás de las paredes de los edificios y calles a los que los borreguitos protestan es ampliamente ignorado por las masas, lo que hace ampliamente ignorante la teoría simplista de que los banqueros son malos, pero los banqueros ni son ángeles ni nos obligan a caer en sus mañas, son los borreguitos sin pastor los que sin haber sido educados mejor, creen que los malos son los banqueros.

Punto aislado: una definición de borrego de acuerdo a la Real Academia Española: hombre que se somete gregariamente a la voluntad ajena.

5 de octubre de 2011

Historia de una Colombia sin Uribe (cuento corto)


Por Jorge Monroy

A raiz de las recientes encuestas que reflejan la intención de voto en la ciudad, pienso realmente que una gran mayoría de los colombianos simplemente no entienden la amenaza que representa la izquierda de corte socialista armada. Podría escribir cien páginas que muestren por qué mi comentario no es exagerado: la militancia de alguno de los candidatos en el M-19, su participación en la creación de la coordinadora guerrillera Simón Bolívar, sus simpatías con Hugo Chavéz, las alianzas del grupo al que pertenecía con el narcotráfico y su cercanía con el samperismo, Piedad Córdoba e Iván Cepeda, todas razones perfectamente contundentes para un ensayo completo, pero he decidido finalmente cambiar el enfoque para este artículo.

Esta vez simplemente diré qué le espera a quienes creen en terroristas reivindicados, o negociaciones de paz; este articulo está dirigido a todos aquellos que creen que Piedad Córdoba y Hugo Chavéz son personajes que buscan la paz para Colombia, o que creen que la democracia simplemente no es para ellos, pues realmente no los afecta. En este artículo sólo haré un análisis económico exhaustivo de lo que el petro-imperio chavista quiere lograr en Colombia, y muchos incautos están ayudando a propiciar. Para algunos, la guerra es un invento de Álvaro Uribe, y su mera adhesión los llama a votar en contra de algún candidato, a partir de ahora describiré una historia paralela, la historia en que Horacio Serpa le ganó a Álvaro Uribe en las elecciones del 2002.

Los titulares del 27 de mayo del 2002 titulaban a gran escala “Horacio Serpa, nuevo presidente de Colombia”. El milagro finalmente se había hecho para el santandereano. Había derrotado a Álvaro Uribe con 52% de los votos, en una de las votaciones más altas de la historia. Como primer acto y en su discurso llamó a cesar los odios, y a insistir en la vía del dialogo para solucionar los conflictos. El pueblo ovacionaba el regreso del Partido Liberal y del samperismo al poder. Sin embargo, los grandes capitales, y las inversiones extranjeras recibieron la noticia con estupor. Ese día, la BVC tuvo que cerrar, mientras que el dólar se disparó por encima de los 3.000 pesos. Para los inversionistas era claro que el avance de las FARC era incontenible. El gobierno estadounidense veía al país con reticencia, mientras el presidente Chavéz celebraba por los cuatro vientos el ascenso de Horacio al poder en Colombia. Las llamadas de felicitación no se hicieron esperar, y rápidamente empezaron a aparecer voces que pedían ir de nuevo a un proceso de paz con las FARC.

Para las 9 de la noche de ese mismo día este grupo terrorista ya había iniciado la operación bienvenida. Se tomaron una base militar en Nariño dejando 400 secuestrados. La sociedad civil llena de miedo, por el eco de El Tiempo, El Espectador, y los nuevos canales privados, le exige al presidente Serpa, que haga una nueva negociación. El presidente no lo duda.

Un par de meses después, las FARC abren una oficina en Caracas, y anuncian en un acto público que al finalizar el año construirían las demás en cada capital de América Latina, mientras en Colombia arrecian su ofensiva. El presidente tratando de demostrar algo de poder y fuerza previo a las nuevas negociaciones de paz traslada su despacho a Popayán, desde donde con todo el poder de la prensa afirma que habrá iniciado una ofensiva contra las FARC. Rápidamente las acciones terroristas son contundentes, y cada vez hay más secuestrados y más golpes.

El desempleo aumenta en cientos de miles de personas debido a que todas las empresas extranjeras lentamente han ido sacando sus capitales de Colombia empujando la tasa de cambio a niveles históricos, mientras las tasas de intereses se encuentran cercanas a cero intentando recuperar en algo la economía.

Seis meses después, Las FARC empiezan a hacer presencia activa en las ciudades, tal y como lo había prometido alias el Mono Jojoy. Actos esporádicos de presencia empiezan a verse en los barrios marginales de Cali, Bogota y Medellin, con grandes vallas publicitarias, imposición de normas, y abierto patrullaje de hombres uniformados y armados con grandes insignias de los grupos terroristas.

Al tiempo, todo el noreste del país es ahora de los grupos paramilitares, quienes recrudecen las masacres frente al imparable avance de las FARC, quienes ahora, con una plataforma política solida, reciben apoyo abierto y franco del gobierno bolivariano de Venezuela.

En el sur de Colombia la guerra entre los paramilitares y las FARC se recrudece dejando miles de desplazados, mientras que el presidente Serpa intenta con desesperación tranquilizar a los altos miembros de la fuerza pública, quienes reciben reportes de inteligencia que afirman que ya no son 16 los frentes que rodean Cundinamarca, sino 32. Los militares envían un duro mensaje al presidente, al lanzar una ofensiva no ordenada en el occidente del país, en donde desafortunadamente caen algunos miembros de la Guardia Nacional Bolivariana que combatían en el bando de las FARC.

Esto causa rápidamente un incidente internacional, que se supera gracias a la actitud sumisa de Horacio Serpa, quien promete realizar una corte marcial a los militares que actuaron sin su consentimiento. Motivado en los compromisos con Hugo Chávez, cambia a toda la cúpula militar, lo cual genera caos y confusión al interior de las fuerzas armadas.

El país, no mejora, y lentamente las vacunas empiezan a ahogar a los pequeños y medianos comerciantes, quienes se ven impotentes frente al doble cobro de impuestos y vacunas que el Estado y las FARC les cobran, al tiempo que algunas otras regiones del país, la dinámica también incluye a los paramilitares.

Un par de meses después, Horacio Serpa logra su gran hito presidencial: Alias Tirofijo acepta un nuevo proceso de paz si se establecen 3 condiciones: la primera, es que se exige el despeje de todo el sur occidente de Colombia es decir, Meta, Vichada, Caquetá, Guaviare, Vaupés y Guainía, y un muy curioso corredor de unos cuantos kilómetros en los farallones de Cali. La segunda: que el gobierno debía cesar toda acción militar contra las FARC de manera reciproca, y la tercera: que el gobierno debía utilizar todo el poder del Estado para combatir a los paramilitares.

La senadora Piedad Córdoba e Iván Cepeda, comienzan el cabildeo en el Congreso para que el plan de paz de las FARC sea aceptado. Sin embargo, la segunda semana de la negociación, la senadora, que había llegado al poder con una de las votaciones más fuertes, afirma que tiene una gran noticia: las FARC ofrecían una tregua general por un mes, mientras se discutían los pormenores del acuerdo.

En Estados Unidos, el Plan Colombia pierde apoyo, y para el año y medio del gobierno de Horacio Serpa, una propuesta en el Senado de los Estados Unidos tiene eco y finalmente se falla a favor de cortar este plan y la ayuda militar.

Mientras tanto, una noticia de último minuto horroriza a Colombia: mientras las FARC y el Gobierno del presidente Serpa discutían los pormenores del dialogo, Tirofijo declara zona liberada el casco urbano de Florencia, Caquetá, tras un fuerte enfrentamiento con la policía y el ejercito que había dejado otros 400 secuestrados, al tiempo las cámaras registraban como grandes grupos de las FARC se pasean bien formadas por las calles de la ciudad.

El presidente Serpa ordena un inmediato bombardeo con toda la fuerza área, y una flotilla de helicópteros se dirige a pelear y recuperar la ciudad, pero finalmente, frente a los ojos de la opinión pública, uno tras otro los Blackhawk empiezan a caer, pues las FARC, gracias a una amable donación del coronel Gadafi, y una eficaz intermediación del vicepresidente de Venezuela José Vicente Rangel y algunas oscuras manos rusas, habían logrado hacerse con un gigantesco cargamento de misiles tierra-aire que terminaron por corregir sus falencias estratégicas.

La misión de rescate resulta en una victoria de un costo inmenso. Gran parte de los activos de la fuerza aérea se perdieron, y miles de soldados perdieron sus vidas. Si bien la guerrilla abandono el casco urbano de la ciudad, las acciones terroristas se recrudecieron a lo largo y ancho de todo el país. Para ese entonces, algo similar ocurría en el noreste del país mientras las AUC se dedicaban a reclutar nuevos miembros y a realizar masacres cada vez mas bárbaras.

Un par de meses después, el presidente Serpa, tras reunirse con su más cercano grupo de asesores, -incluyendo a Ernesto Samper- acuerda entregar en despeje, todo el Caquetá, y aceptar el resto de condiciones de las FARC. Lentamente la cantidad de desplazados hacía que ninguna ciudad capital pudiera sostener las necesidades de todas estas personas, mientras la falta de empleo y empresas ahondaban cada vez más la crisis económica. Las FARC entregaban propaganda en todas las ciudades de manera abierta, e intimidaban a los habitantes más pobres de los cascos urbanos, que ahora dominaban. La comuna 13 era ahora la oficina de Raúl Reyes, protegido por un ejército de hombres que imponían la ley en aquel lugar. La muerte de personas se hacía cada vez más insoportable en la comuna, así como en todos los lugares dominados por las FARC, y de igual manera en los lugares dominados por los paramilitares.

Para enero del 2004, los paramilitares después de terribles batallas en las que los muertos civiles se contaban por cientos, habían logrado dominar el Meta. Mientras las FARC hacían presencia completa en el Guaviare. La situación era explosiva y muchos ya alertaban de un terrible desenlace, sin embargo, el gobierno seguía enredado en el tema de la reforma agraria con las FARC, por lo cual las negociaciones de Serpa no avanzaban.

Los militares estaban inquietos, se oían rumores de golpe de Estado por todos lados, mientras la situación económica simplemente no daba para más. Los niveles de emigración habían llegado a números récord, mientras las multiples bombas sociales que se acumulaban en el país explotaban una tras otra.

Para agosto de 2004, las FARC, el ELN y el recientemente resucitado EPL, y junto con la guardia nacional bolivariana constituyen el gran bloque socialista colombiano, GBSC, patrocinado en su totalidad por Hugo Chavéz y el dinero del narcotráfico, que ahora es la fuerza económica mas poderosa de la nación. Sin el plan Colombia, Horacio Serpa prefiere evitar la hecatombe total, y empieza a aceptar una tras otras las condiciones de las FARC, que, ebrias de poder militar, y asesoradas por ideólogos cubanos, empiezan a hacer todo tipo de transformaciones a la constitución del 91.

El poder ejecutivo es ahora una bomba de tiempo, y para el inicio del 2005, la parte que no está dominada por los paramilitares y las Farc, está dominada por el narcotráfico.

En julio de ese año, la nación entera asiste a un intento de golpe de Estado, del cual el presidente Serpa sale ileso, y producto de este se cambia nuevamente a la cúpula militar. Mientras en la frontera entre el Meta y el Guaviare los enfrentamientos entre las FARC y las AUC eran tan feroces que habían durado alrededor de cuatro semanas, dejando a la población civil atrapada en sus fincas y casas, en un Estado de Sitio permanente que los tenía al borde de una hambruna.

Para este entonces es un secreto a voces que el sureste de Colombia es usado para preparar una gran ofensiva contra el gobierno, patrocinada por el presidente de Venezuela, y que la tregua vigente, solamente serviría para evitar bajas innecesarias. Mientras tanto, la prensa estaría elogiando los avances del proceso, y mantendría a las personas con el suficiente temor, para que aceptaran todas y cada una de las exigencias de las FARC.

En diciembre del 2005, se ven los primeros grupos de las FARC combatiendo con policías en los Caí de Bogotá.

El presidente Serpa pierde todo margen de negociación y a medida que las acciones militares de las FARC se intensifican en las grandes urbes de Colombia, pierde toda capacidad de maniobra en Bogotá, pero en una hábil maniobra, después de días de combates y por intercesión del gobierno de Chávez, logran llegar a un acuerdo de cogobierno, con el presidente Serpa, se anulan las elecciones; el secretario de gobierno de Raúl Reyes firma nuestro ingreso al Alba, mientras los militares que no aceptaron el nuevo Estado eran fusilados o encarcelados.

Toda la tierra es expropiada, lo cual junto con una profunda crisis económica lleva a un inmediato estado de hambre, que les permite dominar a la población. Mientras los paramilitares arrecian la guerra contra las FARC y las FF MM, el presidente Serpa muere de una extraña enfermedad, y se establece una junta de poder en la cual se observa entre otras personalidades a Ernesto Samper, un aun firme Alfonso Lopez, Piedad Cordoba, Iván Cepeda, Carlos Gaviria, entre otros, quienes empezarán a dictar normas que no solo no mejorarán la situacion económica sino que empeoraran las situación social gobal.

Cinco años después muere Tirofijo y su cuerpo es velado en el Congreso Nacional, mientras la nación se desangra en una guerra con los paramilitares y la resistencia urbana. Se envía un gran destacamento a proteger el régimen de Gadafi. La clase media ya no es la clase dominante, sino la clase pobre, a la cual manejan con un asistencialismo simple, con elementos como la libreta de abastecimiento y los centros de distribución y acopio del pueblo para cada región, sin embargo, habrá una casta de personas adineradas, que vivirán de los negocios de los dos gobiernos, es decir, la Boliburguesia será binacional.

Para el 5 de octubre el régimen habrá decretado Atrabilioso una lectura subversiva y contraria a los intereses del pueblo, y finalmente habrán bloqueado internet, y la sangre seguirá brotando en las luchas contra los paramilitares, los disidentes y las luchas de los desplazados quienes incluso después de expropiada la tierra, aún no tienen un lugar donde llegar.

Le ruego al lector que regresemos a la realidad nuevamente y se pregunte, ¿vale la pena asumir de nuevo el riesgo de que esta historia sea realidad? ¿Vale la pena exigir que no haya impunidad sino justicia firme para todos? ¿Vale la pena luchar para que todos y cada uno entiendan que existe un sofisma del terrorismo para convertir a Colombia en Cuba?.

Si la respuesta a las preguntas anteriores es un sí, mi mensaje siempre será el mismo: use la democracia, tome una idea, levántese de su silla y luche por un país mejor.

4 de octubre de 2011

La pobreza de las naciones


Por Jaime Ruiz

Muchos años después, frente al telón de mi corazón que se levantó, hube de recordar el día en que, siendo casi un niño, llegué a una pequeña parcela cafetera a ayudar a coger café. Me impresionó que todo lo que comían la mujer que cuidaba el cultivo y su hijo eran plátanos. Unos plátanos verdes, un poco más delgados y más largos que un banano, insoportablemente insípidos. A veces añadían un trozo de carne. Ésa era la comida todos los días.

Sí, pobre gente, pero a diferencia de la pobre gente de los desiertos del norte de África o del centro de Asia, esta pobre gente tenía "posibilidad" de cultivar cientos de hortalizas, especias y aun plantas frutales y de criar animales. Si en lugar de aquella humilde campesina hubiera tenido que habitar ese terreno una familia francesa aficionada a la gastronomía, las comidas habrían sido la envidia de muchísimos colombianos acomodados (que a menudo apenas comen un poco mejor que los campesinos porque prefieren la comodidad de tener en régimen de semiesclavitud a alguien como aquella señora que les ahorra el esfuerzo de pensar en la comida).

¿Qué era lo que determinaba la pobreza de aquella pobre gente? Yo no sé cuáles eran sus ingresos, pero no dudo de que, de haberlo deseado, podrían haber variado un poco su dieta, y de hecho mucha gente que se alimenta así acumula y hereda patrimonios discretos. Si uno se imagina las reacciones de la mayoría de los colombianos, sobre todo de los que tienen buena instrucción y proceden de familias acomodadas, inmediatamente resulta convencido de que se trata de una forma de subhumanidad, de un engendro producido por siglos y siglos de mentiras y despojos, de leguleyismo y desfachatez, de atropellos sin límites presuntamente legitimados por la evangelización en el siglo XVI y por la "justicia social" en el último medio siglo. Esta última falacia es tan monstruosa que ha vuelto atrás la noción de "derecho", que antiguamente era "privilegio", "excepción" y después se volvió un límite universal de defensa de los individuos frente al Estado: los "derechos fundamentales" que se invocan en las tutelas son excepciones a favor de una minoría que domina a la sociedad, por mucho que a las víctimas se las convenza de que también están cubiertas, generosidad tan cómoda como ofrecer el Cielo a los indios a los que secuestraban y masacraban hace cinco siglos los ancestros de los justicieros sociales o jueces de hoy en día.

El "intelectual" colombiano, por llamar de alguna manera al patán habitual, primero se regala exhibiendo su compasión por quienes se alimentan un poquito peor que él: "pobre gente", y da por sentado que esa mala situación es resultado de una injusticia. ¡No sólo la Providencia dio de todo para todos, como esa tierra tan fértil, sino que también dotó a todos de capacidad de disfrutar igual de todo, y si alguien no lo tiene es por alguna injusticia ocasionada por los que comen mejor que el intelectual, por los que conocen instrumentos musicales, artes, estilos de vestir, máquinas y todo lo que caracteriza la civilización, logros en los que la participación de los colombianos es absolutamente nula! La indignación del intelectual colombiano por la mala alimentación de esas personas da lugar al asesinato si uno afirma que esa indigencia cultural es la condición natural de la gente, ya uno muerto no tiene modo de decir que la principal y casi la única causa de la pobreza material de la mayoría de los colombianos es el parasitismo de los intelectuales.

¿De qué hablamos cuando aludimos a la pobreza? ¿Qué es pobreza? Las personas que no estudiamos tenemos unas nociones que chocan rotundamente con las de los doctores colombianos. Para mí, TODA la pobreza de una nación es esa tosquedad de sus clases altas, presente hasta en lo que comen, esa ignorancia, esa vulgaridad, esa absoluta falta de imaginación, de amor a la verdad, de autorrespeto y de rigor que caracterizan a los típicos doctores colombianos. La pobreza material de la mayoría de los ciudadanos es como la sombra de la ineptitud y mezquindad de quienes los dominan.

Cuando se piensa en un país como Suiza en el que la gente humilde obtiene diez veces más por su trabajo que en Colombia, quien haya sufrido la "educación" de los antros locales tendrá que pensar que los ricos de allá son más generosos y más independientes de otros poderes (todavía la obra más influyente en las "universidades" colombianas es Las venas abiertas de América Latina, obra que culpa del atraso de la región a los países que compran sus materias primas, lo único que exporta). ¿Es eso así? Si por ejemplo uno piensa en la historia de la música, ¿cuántos compositores de gran relieve encontraría en Suiza, un país mucho más pequeño, menos poblado, más inhóspito y difícil y carente de riquezas naturales que Colombia y cuántos en nuestro país? Eso se podría decir de la pintura, la ciencia en todos los campos, la literatura, el deporte y cualquier terreno en que se pudiera evaluar lo humano.

Ya sé, y es de verdad fastidioso seguir recordando la ideología de los intelectuales colombianos: ¡la importancia cultural de Suiza es el producto de su riqueza, la cual es fruto de especulaciones y complicidades con despojos! Los millonarios del mundo no llevan sus ahorros a Colombia por puras ganas de excluir a los pobres. Es lo que aprenden los jóvenes en las "universidades". Las nociones de riqueza y pobreza resultan así sumamente confusas, impregnadas de teleología y supuestos creacionistas. ¿Quién les iría a explicar que se descubrió América en busca de especias, que eran sólo ingredientes de prestigio en las comidas de los poderosos y que muchísimos inventos importantes tenían que ver sólo con el afán de ostentación, lujo o solaz de gente rica?

La pobreza de las naciones es sólo la prevalencia de esos discursos. Por eso uno lee en la prensa perlas como la siguiente de un prestigioso historiador, académico y quién sabe qué más. Vale la pena prestarle atención para que se entienda que los millones de personas que viven con menos de tres dólares al día sólo mejorarán cuando en el país esa clase de personajes sean un penoso recuerdo. El personaje ya nos había deleitado en otra ocasión con otro prodigio sobre la izquierda colombiana.

Por Jorge Orlando Melo

Dado el dominio apabullante de una teoría que termina atribuyendo la pobreza y el desempleo -y por supuesto, estoy haciendo una caricatura- a que los pobres ganan mucho, resultan interesantes las peleas del vicepresidente Angelino Garzón, sin considerar sus posibles intereses políticos.
El que no puede sacarle el parecido a alguien al hacer un retrato siempre puede decir que es una caricatura. ¿Hay alguna teoría económica que atribuya la pobreza y el desempleo a que los pobres ganen mucho? Por ejemplo, en Suiza los pobres ganan diez veces más que en Colombia, habrá más pobreza y más desempleo. ¿No? Bueno, así es la teoría que según Melo predomina.

Lo que se evidencia es que el prestigioso historiador no entiende ni los rudimentos de la ciencia económica. No entiende la ley de la oferta y la demanda, hace siglos se publican hasta en la prensa colombiana cientos de artículos en los que se explica que si se aumenta el salario mínimo se dificulta la contratación y se fomenta el desempleo, y por tanto la pobreza. Los pobres dejan de ganar lo que les ofrecerían los empleadores según la ley de la oferta y la demanda para pasar a ganar NADA. ¿Es ésa una teoría cualquiera? ¿Alguien conoce en algún país civilizado un solo economista que la ponga en duda? La experiencia venezolana reciente es abrumadora: Chávez sube el salario mínimo y fuerza el cierre de la mayoría de las empresas, sobre todo de las pequeñas. Es lógico. ¿Qué clase de académico puede creer que la pobreza se remedia mejorando con un decreto los ingresos de los pobres? Una persona que haya terminado la escuela primaria no debería permitirse tanta estupidez, pero en Colombia es la gloria de la ciencia histórica. Dios mío.
Todos coinciden en que en Colombia, a pesar de las leves disminuciones de los últimos años, hay mucha desigualdad y mucha pobreza. Según las cifras del DNP (y de Garzón), en Colombia casi 17 millones de personas viven con ingresos monetarios (incluyendo transferencias en dinero del Estado) de menos de 189.000 pesos (o de 756.000 para una familia de 4). Como los ingresos de los pobres también son desiguales, los que ganan esto son muy pocos, y la mayoría de ellos tienen que contentarse con mucho menos: no encontré en el Dane o el DNP el ingreso promedio de los 17 millones de pobres, pero yo apostaría a que es inferior a 100.000 mensuales por persona.

Por eso la pregunta tremendista del Vicepresidente es válida: después de pagar casa, servicios, transporte, ropa, etc., ¿se puede "mercar" para cuatro personas con ese ingreso, es decir con unos 150.000 pesos para las familias pobres promedio, o 300.000 para las de mejor clase, las que están a punto de que no se las cuente como pobres? Es posible que sí, y sería interesante hacer el ejercicio en la realidad, para recomendar a esas familias unas "canastas" alimenticias óptimas, de 150.000 a 300 mil pesos mensuales, que den una buena nutrición, teniendo en cuenta las cosechas, lo que esté barato, etc. Pero de pronto no se puede.
Es un rasgo cultural. ¿Alcanza ese sueldo para vivir? Yo me desespero, ¿cómo explicarle a los colombianos qué es un ser humano? Son doctores, economistas, matemáticos, estadísticos, sociólogos, etc., y TODOS viven convencidos de que hace falta un decreto que provea a todos un ingreso que les alcance para pagar casa, servicios, transporte, ropa, etc., y que no emitirlo es una tarea perversa de los "corruptos" comprados por el FMI. La ridiculez de la demagogia de este académico descalificaría a un maestro rural en un país civilizado. Y el trasfondo es el mismo que señalaba arriba: los bienes de la gente salen de un decreto, las necesidades son fijas, los pobladores de Suiza siempre han tenido las mismas necesidades de casa, transporte, ropa, etc. ¿Cómo llegaron los suizos a ser ricos? Fácil, el gobierno se preocupó de garantizarles a todos un ingreso decente.
Lo interesante del debate no es tanto cómo medir la pobreza, sino que Garzón parece creer en la teoría de que la mejor forma de disminuir la pobreza es aumentar los ingresos de los pobres, y el año pasado logró que el Gobierno subiera el salario mínimo un poco más que los precios. Pero muchos piensan otra cosa. El FMI, en julio, recordó que el desempleo se debe en gran parte a que se paga mucho a los pobres, pues el salario mínimo ha subido por encima de la inflación.
Si por ejemplo se aboliera el salario mínimo los pobres, varias personas de mi familia sin ir más lejos, podrían empezar a trabajar por la mitad de lo que se paga ahora como salario mínimo. ¿Se está pagando mucho a los pobres? No, a los que no tienen empleo formal, la inmensa mayoría, no se les paga nada o se les paga muchísimo menos que el mínimo en la diversas formas de subempleo que hay. ¿De qué modo dice este genio que se paga mucho a los pobres? Del modo en que hay un público dispuesto a creer que el FMI conspira para hacer más pobres a los pobres. Ya explicaba hace tiempo hasta el mismo Hommes que la consideración del salario mínimo afectaba más a personas cuyo ingreso dependía de el valor de éste (pero era mucho más alto, por ejemplo si se consideraba que una prima era de tantos salarios mínimos). Para los pobres, para la inmensa mayoría de los pobres, ¿recuerdan?, los que no llegan ni a cien mil pesos al mes por persona, los aumentos del salario mínimo son menores posibilidades de acceder a un empleo. ¿De qué forma pretende el gran académico que cuando se excluye a más gente del empleo se está "pagando mucho a los pobres"? De nuevo, demuestra que no entiende los rudimentos de economía que deberían enseñarse en la primaria.
Quienes creen esto añaden que las empresas y los ricos tienen impuestos muy altos y por eso no invierten, y pagan tarifas de servicios muy altas para subsidiar a los estratos bajos. Por eso hay que frenar los salarios, para que suban solo con la inflación (como si los obreros no fueran más productivos hoy que hace 10 o 20 años), quitar subsidios familiares y de servicios, bajarles los impuestos a los ricos (ya se hizo algo en la última década) y, para compensar, cobrar impuestos a los que hoy, por ganar muy poco, están exentos ("ampliar la base tributaria" se llama la figura). Para justificar esto, algunos técnicos dicen que en Colombia los impuestos son muy altos y el Estado recibe parte muy grande del producto (lo que es cierto si nos comparamos con África, pero no con Europa), y que el Estado no funciona bien porque paga mal a técnicos y altos funcionarios, que no pueden vivir decentemente con 10 o 20 salarios mínimos al mes.
¿Quiénes son los ricos? ¿Alguien cree que las personas que ganan diez veces lo que un pobre (o sea, más de un millón por miembro del hogar) pagan demasiados impuestos en Colombia? Los ricos en Colombia son exactamente Jorge Orlando Melo y las personas de su medio social. ¿Alguien dice que pagan demasiados impuestos? Cuando se piensa en los impuestos que pagan las empresas, en Colombia sí son mucho más altos que en cualquier país desarrollado. ¿Alguien recuerda algún país civilizado en el que se cobre por los servicios según el barrio? De nuevo, los sobreentendidos de la demagogia le impiden al patán entender lo básico. Claro que los productores e inversores pagan impuestos demasiado altos en Colombia, no así los ricos, que hasta tienen exento el 25% de sus salarios. Y claro que en los países desarrollados hasta la gente que gana el mínimo paga impuestos sobre la renta porque todos contribuyen a sostener el Estado. Los que según Melo no pagan impuestos "por ganar muy poco" en países como Suecia pagarían mucho más de un tercio de su sueldo.

La tosquedad y la bajeza del cuento impresionan, pero en Colombia la desfachatez de los criminales es tan impresionante que otro patán diciendo necedades no incomoda a nadie, sobre todo si es un gran académico. "Los ricos" no son los empresarios, que pueden ser emprendedores que viven del crédito. Los ricos son una casta parasitaria y creciente de políticos, jueces, profesores, sindicalistas, buscadores de rentas, etc., que ganan decenas de salarios mínimos casi siempre del Estado y no pagan impuestos. Si se trata de los inversores, que no necesariamente son ricos (pueden ser representantes de fondos en los que invierten sus ahorros jubilados sin muchos recursos de países desarrollados), ciertamente se deben bajar los impuestos para que aumente la inversión y así las posibilidades de empleo.
El supuesto es que si se paga más a los pobres no les darán empleo, y si se cobran altos impuestos a los ricos se llevarán la plata del país. Este argumento, el "desarrollismo" de hace unos 40 años, ayudó a frenar los intentos serios de política redistributiva, los que insistían en reforma agraria o impuestos realmente progresivos, o confiaban en que el mayor ingreso de los pobres se convertiría en demanda para las industrias de bienes populares y bajaría el gasto suntuario.
Sigue con la grosera mentira de que subir el mínimo es pagar más a los pobres y favorecer la inversión es favorecer a los ricos. A los ricos, como el mismo Melo, se les debería cobrar impuestos como en cualquier país civilizado, en los que las ventajas para los inversores son muchísimo mayores que en Colombia.
Por eso la mejor forma de reducir la desigualdad parecería ser mejorar durante algunos años la condición de los ricos y dejar igual la de los pobres, para que algún día, cuando la economía haya crecido bastante, podamos elevar los niveles de vida de todos. Mientras tanto, Angelino es un ignorante y un populista.
Desgraciadamente en Colombia uno está en minoría ante semejantes idioteces. Hay que cobrar más impuestos a los ricos (personas cuyo ingreso sea tres o más veces superior al promedio de la población, ciertamente en forma progresiva) y elevar el nivel de vida de los pobres, la inmensa mayoría de los cuales no tiene trabajo formal. Que se le pase a un académico ese detallito dice mucho de la calidad intelectual del país.

TODA la pobreza de una nación es la calidad de sus clases altas, de sus sabios y líderes. Aunque nadie quiera creerlo, la causa de que tantos millones de colombianos vivan en la miseria es el hecho de que un patán mentiroso semejante sea columnista y profesor. Pero no él, pues ¿dónde están los otros académicos? Podría apostar a que son aún peores.

3 de octubre de 2011

Las alianzas del chavismo con Petro

Durante la pasada campaña a la Presidencia, algunos miembros del equipo de Gustavo Petro se reunieron con representantes del chavismo, manifestando la coincidencia de propósitos y debatiendo los mecanismos para respaldar al entonces candidato a la Presidencia por el Polo Democrático Alternativo.

Al observar los videos, se confirma la admiración del PSUV por Gustavo Petro, hoy candidato a la Alcaldía de Bogotá.

Los videos y las fotografías fueron obtenidas por el periodista Ricardo Puentes Melo y la información completa se encuentra en su página Periodismo sin fronteras:




¿Seguirán preguntándose, los rabiosos chavistas colombianos, hoy llamados Progresistas, si Petro ha contado con el respaldo del PSUV en su reciente historia política?

Detalles del caso Noguera


Por Jaime Ruiz

Con frecuencia conocer las opiniones de los colombianos es como sumergirse en una exploración sobre los límites de la condición humana. Los estudiantes de los primeros semestres recitan exactamente las mismas frases que recitaban los estudiantes de los primeros semestres en 1970: "Infórmese, no crea todo lo que le dice la televisión". El aire de superioridad intelectual es increíblemente llamativo cuando proviene de personas de unos dieciocho años cuya ortografía deja ver que no han leído nada y ni siquiera han hecho bien la escuela primaria. No hay modo de sacarlos de sus certezas.

Son herméticos. Si alguien quisiera hacer una caricatura de las víctimas del lavado de cerebro que en tiempos de la Guerra Fría se atribuía a los comunistas, no encontraría en todo el mundo mejor ejemplo que las diatribas de los comentaristas de El Espectador o Semana, o en general de los universitarios en Twitter. El hermetismo produce la impresión de que hay algo de nivel biológico que determina esa especie de seres clónicos que produce la universidad: ya se prevé exactamente lo que dirán, y seguro que pasa otro medio siglo y siguen así.

Un ejemplo característico de todo eso es el fervor con que aplauden todos los atropellos de los jueces, que alguna vez serán comprendidos como monstruosidades, como el Holocausto nazi, cuando los estudiosos de países civilizados analicen todo lo que ha estado ocurriendo en esta época en Colombia.

Para esa gente todos los criterios del derecho son un estorbo a la justicia, que conciben como aquello que les gusta. De ahí que ¿quién va a ponerse a explicarles que el proceso contra Plazas Vega es una monstruosidad jurídica? ¿O que en el caso de AIS no hubo ningún delito que pudieran cometer los funcionarios procesados? Bah, ¿quién pudiera esperar que una víctima del "lavado de cerebro" prestara atención a la carta que el ex director del DAS Jorge Noguera dirigió a la fiscal? Cada psicópata de los cientos de miles que producen las "universidades" colombianas tiene como prueba una certeza en el fondo de su corazón y no puede tolerar la posibilidad de atender a detallitos como los que se señalan en dicha carta.
Insistiendo en el caso por el que injustamente acabo de ser condenado (Radicado 32.000), quiero resaltar que de nada valió que en más de 60.000 folios y más de cien videos que componen el expediente se evidencie que:

No existen registros telefónicos, de correo electrónico, fotográficos, fílmicos, documentales, informes de inteligencia, archivos de computadores, acuerdos, pactos o prueba física alguna mía o ajena, que me vincule con paramilitares o con alguna otra organización delincuencial, así como con homicidios, borrados de antecedentes, o entrega de información privilegiada. Al contrario, las investigaciones efectuadas por cada uno de estos delitos arroja que no existe referencia a mí o prueba material alguna en ellas, que me vincule con esos hechos.
¡Qué curioso el silencio de la prensa sobre esta carta y sobre la ausencia de pruebas para condenar a Noguera! Bueno, curioso para uno que supone que a la gente se la condena con pruebas. La universidad colombiana sencillamente previene contra la necesidad de las pruebas. El que lo dude puede hacer la prueba preguntando a algún estudiante o profesor que conozca qué opina del proceso contra Noguera: TODOS lo considerarán culpable, y casi siempre la prueba es que ha sido condenado. Ahí se evidencia una sumisión a la autoridad que patéticamente se expresa como rebelión contra la autoridad (es decir, sumisión al profesor que manda al estudiante a matar policías). Quienes leemos con atención la prensa colombiana tenemos que suponer que Noguera es inocente, pues casi todas las condenas que afectan a funcionarios del anterior gobierno son iniquidades. En esa inocencia hace hincapié Plinio Apuleyo Mendoza, que describe la condena como "otro horror". En la inocencia de Noguera debe creer cualquier persona decente, no porque se pretenda saber todo lo que ocurrió, sino porque la presunción de inocencia es un principio jurídico y lo que sale de la carta del acusado es que no se ha comprobado ninguna acusación.

Sería sencillísimo responder a lo que señala Noguera, y el tremendo poder mediático se aplicaría a ello si pudiera: la única "prueba" en que se basa la condena es el testimonio de Rafael García, el cual es ya una leyenda de la historia judicial en Colombia por el montón de mentiras que es capaz de decir. Copio otros párrafos de la carta:
Ningún comandante, mando medio o paramilitar raso de este país me señaló como colaborador de las AUC. Al contrario, los principales comandantes de las autodefensas en el Bloque Norte: Mancuso, Jorge 40, Don Antonio, Hernán Giraldo, José Gelves, Nodier Giraldo y Javier Ochoa, han señalado expresamente lo contrario ante justicia y paz y en mi proceso.

No existe prueba o indicio alguno siquiera, de mi participación en el homicidio de Alfredo Correa de Andreis u homicidio alguno. Al contrario, Edgar Ignacio Fierro, alias Don Antonio, determinador del homicidio de Correa, aseguró expresamente ante Justicia y Paz en el año 2007 y en mi Juicio en 2010, que ni yo ni funcionario alguno del DAS participó en tal homicidio. Incluso en el proceso por la muerte de Correa tampoco surgió indicio alguno de tal participación.

No existe registro, informe de inteligencia o prueba alguna en general, de la pertenencia de Rafael García a las AUC, sin embargo, la administración de justicia lo graduó como paramilitar al darle credibilidad a lo afirmado por él en este sentido, con el fin de justificar el supuesto conocimiento de García sobre mis presuntas relaciones con los paramilitares. Al contrario de esta supuesta membresía, todos los paramilitares y comandantes que declararon en el proceso tales como Mancuso, Jorge 40, Hernan Giraldo, Don Antonio, José Gelves Albarracín y Nodier Giraldo, entre otros, aseguran que García jamás perteneció a las autodefensas y que es un mentiroso. Llama la atención que a pesar de la posición adoptada por el poder judicial, éste jamás haya investigado a García por paramilitarismo, ni este delincuente se haya desmovilizado, si fuera cierto que fue paramilitar.

Frente a la falta de credibilidad de Rafael García, puede agregarse que fueron comprobadas oficialmente sus falsedades en las acusaciones que me hizo por mi supuesto complot contra el Gobierno de Venezuela y el asesinato del Fiscal de ese país, Danilo Anderson (caso archivado por la Fiscalía); por mi supuesta conspiración con la DEA y Presidencia de la República, contra la empresa Llanos Oil (archivado por la Fiscalía); por mi presunta celebración indebida de contratos (archivado por la Fiscalía); por mi supuesta concusión y cohecho (archivados por la Fiscalía); por mi supuesto fraude electoral presidencial en 2002 (archivado por la Fiscalía), entre otros. Naturalmente, la joya de la corona para los medios y la Fiscalía era el tema del paramilitarismo y los homicidios de sindicalistas y personas de izquierda, así no se contara con más elementos para perseguirme, que los contradictorios y profusamente desmentidos señalamientos de Rafael García.
En el proceso por el cual acabo de ser injustamente condenado, absolutamente todas las personas que Rafael García señaló como testigos de sus acusaciones contra mí, lo desmintieron categóricamente. Igualmente evidencié documentalmente en varias oportunidades ante la Fiscalía y la Sala Penal de la Corte Suprema, la infinidad de contradicciones en que incurrió García en sus múltiples testimonios ante la administración de justicia.

En contraste con todo lo mencionado anteriormente sobre García, el Ministerio Público y el Fiscal General se expresan de él en los siguientes términos:

“Para ir sintetizando, en criterio del Ministerio Público. RAFAEL ENRIQUE GARCÍA TORRES es un testigo preciso y ordenado en su discurso, moderado y, sobre todo, altamente creíble e idóneo.” (folio 172 del escrito de acusación que presentó el Fiscal General en la Corte Suprema de Justicia)

Otro ejemplo que evidencia la parcialidad del Fiscal General en su indebido propósito de acusarme en cumplimiento del mandato de algunos medios de comunicación, lo constituye la cantinflesca reflexión que hace este funcionario acerca de las negativas que hacen los jefes paramilitares sobre los señalamientos falaces de García:

“Que no tenga respaldo la declaración de García Torres, según planteamientos de la defensa, en lo atinente a los cargos que le hace a NOGUERA COTES, por parte de los reconocidos miembros de los grupos criminales de las autodefensas: Nodier Giraldo, Hernán Giraldo, José del Carmen Gelves Albarracín, Jorge Cuarenta y otros testigos citados, no tienen el alcance de desvirtuar lo afirmado por Rafael García. Es entendible que estas personas, no quieran comprometerse en respaldar las deposiciones y cargos que le hizo García a NOGUERA, en primer lugar porque les puede implicar acciones penales en su contra, no renuncian a la protección constitucional de guardar silencio o de autoincriminación, están dentro de un proceso de verdad y justicia, con puntuales beneficios por su colaboración y reparación a víctimas.” (Providencia del Fiscal General del 30 de julio de 2007, mediante la cual niega reponer la medida de aseguramiento proferida en mi contra el 6 de julio de 2007.)
El interesado en conocer el caso debería leer con atención la carta completa, cuya conclusión es que la condena tiene por objeto favorecer algún tipo de persecución judicial contra el ex presidente Uribe. La labor de los más hediondos sicarios morales la precede. Por ejemplo, Óscar Collazos no vacila en explotar una supuesta carta de Correa al ex presidente Uribe, como si éste fuera el jefe de los fiscales. Pero la desfachatez de ese personaje, cuya bajeza no es menor que la de los pobres rústicos que secuestraron a la hija del alcalde de Arauca, le permite escribir perlas como ésta:
Tres hipótesis: conoció la carta y calló; la carta radicada en Palacio se quedó en algún filtro de asesores que prefirieron no fastidiar al superior con la súplica de un "terrorista" o la carta fue devuelta a Noguera "pa' que me arreglés ese asuntico, doctor Jorge".
Es siempre TAN difícil que los colombianos entiendan que las calumnias de estos miserables son parte de las masacres, que son los mismos crímenes. No hay nada que relacione a Noguera con el crimen de Correa, como se explica en la carta, pero el repulsivo sicofanta no vacila en usar el prevaricato de unos miserables para expandir la calumnia.

Claro que con todo derecho se podrá decir que la carta no es prueba de nada. Lo que pasa es que ¿dónde hay una argumentación en contrario, una prueba distinta a la declaración de Rafael García, cuya trayectoria como "testigo" ha sido reseñada en este blog? Sería sencillísimo refutar la carta de Noguera si hubiera con qué. Pero al final es un montaje similar al de Plazas, en el que incluso estuvo involucrada la misma fiscal, y la orientación de los jueces es la misma de centenares de infamias que todo el mundo conoce.

Todo funciona porque además del poder judicial y la prensa dominan las instituciones educativas y mantienen una chusma fanatizada que aplaude cualquier infamia a cambio del halago que les regalan en forma de reconocimiento a sus rutinas mentales y condena de toda productividad.

2 de octubre de 2011

Pobreza técnica y pobreza real


Por Jaime Castro Ramírez

Introducción
Los gobiernos generalmente tienen una visión que se aproxima a la fantasía de sus pretensiones políticas, y entonces acuden a “mecanismos técnicos” incomprensibles para el grueso de la población en la forma de presentar conclusiones sobre temas que trascienden en el desarrollo de la vida ciudadana. Dicha fantasía se convierte en la obsesión de proyectarse una imagen favorable a sus propios intereses, no importa cómo, aunque por sustracción de materia se convierte en una imagen irreal, compatible con el resultado de su gestión.

La gran realidad es que la pobreza en Colombia, observada objetivamente región por región, representa el mayor volumen individual de la población colombiana. Sin embargo, a través de la denominada “encuesta de calidad de vida”, practicada por el DANE, se alimenta el llamado “Índice de Pobreza Multidimensional” (IPM), que es un mecanismo de medición que funciona a través de unas variables preestablecidas (por lo cual lo llaman multidimensional) para encontrar una especie de combinación entre porcentaje de personas pobres y la proporción promedio de hogares pobres (no fácil de explicar).

Este sistema de medición dice que en Colombia la “pobreza multidimensional” con corte en el 2008 es del 35%, lo cual indicaría que el 65% de la población está por encima de la línea de pobreza, es decir que no es pobre. Parece bastante discutible la realidad de este dato estadístico.

Hasta 1997 la pobreza estaba calculada en el 60% de la población a nivel nacional, lo cual, aún hoy, pareciera ser más creíble, o por lo menos aproximarse más a lo real; pues aunque la economía crece, la redistribución del ingreso no existe y por consiguiente se presenta el fenómeno que siempre ha ocurrido, que el progreso se queda en pocas manos.

Punto de discordia
El gobierno Santos ordenó un nuevo estudio sobre la “línea de pobreza”. El Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda, apoyados por el DANE, son los organismos encargados de tal medición. El “estudio técnico” determinó, entre otras cosas, que solo el 25% de la población es pobre en Colombia (bajó en 10 puntos porcentuales la pobreza en 3 años), pero además llegó a una conclusión muy polémica, que por lo mismo ha generado un acalorado debate sobre su realismo, y que consiste en decir que quien devengue $189.079.oo mensuales está por encima de la línea de pobreza y que puede vivir con esa plata. Tendría razón entonces el vicepresidente Angelino Garzón cuando al respecto se pronunció y dijo que eso “es un irrespeto con la gente pobre”. Pero se podría agregar que hablar de dicha cifra es casi que una burla con el pueblo.

Un ejercicio práctico fácil sería poner a estos burócratas acomodados, autores de tal estudio técnico, a vivir unos meses con ese presupuesto, y luego que digan qué les significó la realidad…

En qué consiste la pobreza técnica y la pobreza real
Un gobernante sensato no le puede hablar al pueblo en base a “tecnicismos” incomprensibles que no consultan la realidad del día a día, la realidad de las necesidades no satisfechas que disminuyen el nivel de vida, es decir, lo vivido en todas las horas de su actividad cotidiana. Este raciocinio conlleva a la confusión que produce un tema tan sensible como determinar el grado de pobreza, pues aparecerían dos conceptos muy divergentes y por lo tanto contradictorios, a los cuales se les podría llamar:

1. La pobreza técnica, determinada en base a estándares internacionales, que quizás se aproximan a la realidad en otros modelos económicos avanzados donde el ingreso per cápita garantiza un nivel de vida por lo menos satisfactorio.
2. La pobreza real, que como se dijo antes, para el caso de Colombia es lo que el pueblo vive y siente verdaderamente, o dicho de otra manera, la gente pobre no se alimenta con el resultado que arrojan tecnicismos copiados de organismos internacionales.

Ahora, estos genios que desde un escritorio muy cómodo en Bogotá, con modelos copiados, producen esta “fantasía informativa”, deberían dedicarse a explotar esa genialidad creando un modelo propio de medición de la pobreza, de tal manera que puedan justificar el resultado de un estudio soportándolo con criterios técnicos producto de la realidad nacional. Los estudios que están haciendo con técnicas foráneas los observa la opinión pública como un “engaño oficial”. Por ejemplo, aparte de los factores que han dimensionado la línea pobreza tradicional del país, hay una variable muy significativa que hay que tener en cuenta, y son los millones de personas desplazadas (al final de 2010 se estimaba en 4 millones y medio y con tendencia a crecer en 150 mil anual), que han incrementado en forma alarmante la pobreza en las ciudades colombianas.

En conclusión, Angelino Garzón le dañó el cuento a Santos de salir cualquier día a la televisión nacional o internacional a decir que en Colombia el nivel de vida ha progresado de tal manera que la pobreza es historia del pasado. Esa es la piedra que altera el genio del presidente y que no la puede disimular, y por eso decidió incurrir en el grave error de regañar en público al vicepresidente.

A propósito de regañar en público, también lo hizo con el gobernador de Nariño Antonio Navarro porque éste dijo que el Pacífico nariñense tomado por las FARC y Santos viajando por el Pacífico japonés.

AL MARGEN: ¿Será que en los diálogos que el gobierno propone con las FARC, Santos les irá a ofrecer amnistías a los terroristas sin importar los delitos de lesa humanidad, y sin importar la verdad, la justicia y la reparación? Presidente Santos, muy difícil entender que mientras las FARC se tomaron nuevamente el país, usted esté hablando es de lo que ocurre entre Palestina e Israel…