Por Erika Salamanca
Muchos colombianos hemos venido siguiendo la pista al proceso que adelanta la Fiscalía sobre el caso de Agro Ingreso Seguro. Muchos sectores de la sociedad se han manifestado públicamente para exponer las graves injusticias que se están cometiendo con los ex funcionarios: Juan Camilo Salazar Rueda, ex viceministro de Agricultura, Camila Reyes del Toro, ex directora de Comercio y Financiación del Ministerio, Oskar August Schroeder Muller y Tulia Eugenia Méndez Reyes, ex jefes de la Oficina Jurídica, y Juan David Ortega, ex secretario general del Ministerio de Agricultura del gobierno Uribe.
Contra todos ellos, vinculados a la investigación por las irregularidades en el proceso de celebración y ejecución del Programa Agro Ingreso Seguro, AIS, una juez de Garantías profirió medida de aseguramiento, de detención preventiva sin beneficio de excarcelación, por considerarlos de alto peligro para la sociedad
Hoy voy a referirme en particular a Juan David Ortega, quien completa su quinto día en prisión, en espera de recibir un poco de justicia que le permita seguir poniendo la cara dignamente, como lo venía haciendo, desde su posición de investigado, y quien está sufriendo la desdicha de estar privado de su libertad sin que hasta ahora exista ni una sola prueba en su contra y sin que en la resolución de la juez de Garantías que decretó la medida de aseguramiento mencione ni una sola vez la palabra dolo, lo cual podría ser el único motivo legal por el que en estos casos se puede encarcelar a alguien. Cuentan los que fueron a la audiencia que durante las tres horas que duró la diligencia, la juez nunca levantó su mirada del piso. ¿Cómo traducimos ese comportamiento?
Para la Fiscalía, Juan David es culpable porque el convenio con IICA violó normas de contratación, consideran que no fue un convenio de ciencia y tecnología, como sí lo sustentan dos ex magistrados de la Corte Suprema y un ex procurador general de la Nación. Basado en lo anterior, la Fiscalía dice que si no se hubiera firmado el convenio, las familias que engañaron al Programa AIS no habrían podido parcelar sus tierras.
Es así como la juez sustenta que la conducta de Juan David fue “gravísima” (aunque en realidad la juez no sea competente para pronunciarse sobre este asunto técnico) por haber contratado con el IICA, una entidad con la cual el gobierno de Colombia a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural ha hecho convenios del mismo tipo desde 1964 y con la cual, el actual gobierno a la cabeza del Ministro Juan Camilo Restrepo, ha prorrogado algunos convenios.
Personas cercanas a Juan David, dicen que es una persona sencilla, de buen humor, dedicado, leal, trabajador y honesto; lo describen como un hombre que a pesar del drama incalculable que atraviesa en con este proceso, no tiene odios ni rencores en su corazón, lo cual es motivo invaluable de admiración. Esta cerca de cumplir sus treinta y siete años, es oriundo de Medellín, nació en una familia de clase media; es el mayor de tres hermanos, e hijo consagrado de doña María y don Óscar Ortega, a quienes por supuesto, a su avanzada edad, esta pesadilla que vive su hijo les cala en lo más profundo del corazón, pero quienes no cesan de pedir en sus oraciones que la justicia colombiana rectifique los errores que ha cometido.
Juan David es un esposo ejemplar y un padre amoroso y dedicado de una niña de nueve años, Isabella, quien no entiende por qué no puede ver a su papá todos los días ni hablar con él. Carolina, esposa de Juan, intenta explicárselo a Isabella, sin que ella comprenda el asunto; pero quién podría explicarle a una niña de esa edad lo que significa ser víctima de una persecución política?
El drama familiar por supuesto no termina ahí, para Carolina, ha sido una cruz sobre los hombros. Carolina ha tenido que asumir un papel preponderante en todo este proceso, tener la fortaleza y valentía de asumir este doloroso capítulo en la vida familiar. Desde que Juan David está en la cárcel, Carolina se volvió cabeza de familia, responsable económicamente de todos los gastos de la casa, del estudio de Isabella y las demás responsabilidades que conllevan tener un hogar, incluyendo el apoyo psicológico que debe dar a su familia. Por si fuera poco, Carolina sufre de una condición inmunológica (lupus eritematoso sistémico, no activo pero con gran probabilidad de activarse en episodios de alto estrés, y potencialmente fatal) esta fue una razón presentada a la juez del caso para que considerara la detención domiciliaria de su esposo, pero como pareciera que en este caso prevalece cualquier arbitrariedad, la juez no lo consideró importante en el fallo. ¿Se preguntó la juez qué pasaría con Isabella en caso de que la enfermedad de Carolina se activara? La respuesta es sencilla y salta a la vista: no.
Juan David es un joven profesional egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín en Trabajo Social, con magíster en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago de Chile, magíster que logró realizar gracias a una beca por méritos que le otorgó la Organización de Estados Americanos, OEA.
En su exitosa carrera profesional, Juan David fue uno de los pioneros del Programa Opción Colombia, un programa que permite hoy en día que los jóvenes realicen sus prácticas universitarias en distintas zonas del país. Este programa contribuye al desarrollo de las zonas más alejadas de Colombia donde nunca antes los estudiantes realizaron la tarea de contribuir al avance de las regiones del país. Gracias a este proyecto, Juan David hizo parte del equipo que, siguiendo el modelo implementado en Colombia, desarrolló “Opción Chile”, programa que fue todo un éxito gracias a sus gestiones ante organismos multilaterales como la OEA en Washington, DC.
Juan David también trabajó en la Gobernación de Antioquia, con Naciones Unidas, en Findeter, en el Departamento Administrativo de Presidencia y durante los últimos tres años, en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural como secretario general.
En resumidas cuentas, Juan David es un profesional con un futuro brillante, pero un futuro que la falta de garantías de la justicia colombiana está poniendo en riesgo. Para la familia de Juan David, verlo tras las rejas ha sido profundamente doloroso. ¿Alguien les responderá por todo el daño causado? ¿Alguien imaginará el desasosiego que se vive en la familia por cuenta de este atropello? Nadie, no hasta ahora. Por eso, nosotros, como sociedad civil, debemos exigir a los organismos de control, que persigan a los verdaderos culpables, a quienes engañaron al Programa AIS, quienes parcelaron sus tierras para obtener beneficios multimillonarios del programa y quienes a pesar de reconocer y devolver los dineros que les fueron entregados, tienen una responsabilidad civil por haber actuado de mala fe obteniendo recursos del Estado.
Como colombiana, sólo me interesa que haya verdadera justicia en mi país, me siento responsable de hacer un pronunciamiento continuo de este caso, sólo haciendo un llamado masivo, lograremos que la justicia colombiana obre imparcialmente, basada en los hechos y sin lugar a anular la presunción de inocencia. Es importante que llamemos la atención de los organismos internacionales, para que sean acompañantes y garantes del debido proceso, derecho consagrado en nuestra Carta Constitucional. Hoy es Juan David Ortega, mañana puede ser usted.