7 de marzo de 2011

El dejà vu de la paz

Por Jaime Restrepo Vásquez.

Y finalmente, después de incumplir casi todas sus promesas, Juan Manuel Santos decidió traicionar hasta su eslogan de campaña: ahora al Presidente le parece que retroceder sí es una opción.

Y cómo no pensar en el retroceso, si las palabras del presidente Santos nos llevan a recordar las afirmaciones sobre la paz, que se pronunciaban durante las etapas de euforia pacifista vividas en Colombia en los años 80 y 90.

Recientemente, Santos dijo: "Trabajamos por la paz, creemos en la paz, pero no a cualquier precio; no al precio de tolerar la violencia y la violación flagrante de los derechos humanos por los grupos ilegales. Para lograr la paz, más que estar hablando constantemente de ella, más que empeñarnos en conversar con quienes se niegan al diálogo desarmado, debemos concentrarnos en construir condiciones de paz y reconciliación".

Pues bien: Es la misma intención del discurso que se leía y escuchaba en 1984, época en la que gobernaba Belisario Betancur. En la convocatoria al IV Foro de Derechos Humanos, se lee lo siguiente:

“A pesar de las dificultades que se han opuesto en el camino de la paz y de la acción de oscuras fuerzas regresivas, se han registrado avances notorios como la firma del acuerdo del 28 de marzo de 1984 entre los representantes del Presidente de la República, Belisario Betancur, miembros de la Comisión de Paz y las FARC. Otros acuerdos del mismo género son inminentes, lo que permitirá concertar (...) la tregua y el completo cese de fuego. Siempre hemos pensado que nuestra nación está en mora de superar una etapa de acontecimientos aciagos de los cuales ha resultado un impresionante saldo de víctimas.”

Claro que una década después, durante los gobiernos de Samper y Pastrana, accionistas mayoritarios en la empresa de la actual presidencia, el discurso se mantuvo, aunque con algunas modificaciones semánticas, algo que se está viendo en la Colombia de hoy.

Llamado a la guerrilla para una negociación

Siglo pasado
20 de noviembre de 1997: el entonces presidente Ernesto Samper hizo un nuevo llamado a la guerrilla para que aceptara iniciar un proceso de paz. El hombre del 8 mil exhortó a los terroristas para que fijaran una posición pública sobre la voluntad popular de paz.

El presente
4 de marzo de 2011: El presidente Santos dijo estar dispuesto al diálogo para alcanzar la paz, siempre y cuando éstos abandonen la violencia.

Camino de reconciliación

Siglo pasado
12 de junio de 1998: El entonces ministro de Defensa, Gilberto Echeverry Mejía, sostuvo que el país estaba encaminado hacia la paz y que el gobierno de Samper le dejaba una base muy importante al nuevo gobierno (el de Pastrana) para que los colombianos entraran en el camino de la reconciliación. Y estas no fueron palabras que se llevó el viento: en aras de hacer realidad esa “reconciliación”, Echeverry Mejía fue secuestrado el 21 de abril de 2002 por las FARC, fuerza terrorista que él suponía, estaba en el camino de la paz.

El presente
24 de febrero de 2011: Piedad Córdoba sostiene que se conocerán noticias importantes en el proceso de diálogo. La defenestrada asegura que seguirá trabajando en desatar una serie de decisiones que serán muy importantes en el camino de la paz.

3 de marzo de 2011: El presidente Santos, en su intervención en el foro ‘Juan Pablo II y su huella en Colombia, 25 años después’, aseguró que su gobierno está concentrado en construir las condiciones de reconciliación por encima del empeño en conversar con quienes se niegan al diálogo desarmado.

El entusiasmo de la paz

Siglo pasado
14 de julio de 1998: En el editorial de El Tiempo se afirma que “los colombianos volvemos a tener esperanzas de conseguir la tan esperada paz. La expectativa que se ha creado en la sociedad, a todos los niveles, ha hecho resurgir un clima de distensión y optimismo para el futuro”.

El presente
24 de febrero de 2011: El representante en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos elogió el clima político y resaltó el “desarme de la palabra” que ha impulsado el nuevo gobierno.

8 de febrero de 2011: Durante la posesión de Iván Cepeda como Presidente de la Comisión de Paz del Congreso de la República, los senadores y representantes aseguraron que hay un contexto nuevo para entablar diálogos y respaldaron al presidente de la República Juan Manuel Santos en su afirmación según la cual, “las puertas de la paz no se han cerrado”.

La paz inminente

Siglo pasado
17 de julio de 1998: El entonces presidente electo Andrés Pastrana aseguró que la voluntad de negociación demostrada por las FARC, podían consolidar un segundo semestre en Colombia, que sería un semestre de la paz.

El presente
8 de febrero de 2011: Piedad Córdoba pide que “la liberación (de secuestrados) sirva como un anuncio muy importante para buscar el diálogo y la salida negociada en Colombia”.

15 de febrero de 2011: La columnista Paloma Valencia hace eco del ambiente que están tratando de imponer en Colombia, con ocasión de las recientes liberaciones de secuestrados: Se dice que la liberación de los secuestrados nos acercan a una salida negociada del conflicto armado.”

Confusión entre paz y ovaciones

Siglo pasado
19 de octubre de 1998: Durante la VIII Cumbre Iberoamericana, realizada en Portugal, Andrés Pastrana fue aplaudido y ovacionado al explicar el proceso de paz que se adelantaba en aquel momento en Colombia.

El presente
24 de octubre de 2010: Así sea a punta de titulares, los entusiastas del pacifismo "altruista" le informan a Santos que ha recibido aplausos y ovaciones, sin importar la fuente forajida. Con el tituló Chávez aplaude decisión de Santos de anular entrega de bases militares a EE.UU.”, El Espectador dio a conocer la decisión del Presidente de tranquilizar a su “nuevo mejor amigo” con la incómoda presencia de equipo militar norteamericano en suelo colombiano.

23 de febrero de 2011: En el marco del foro internacional sobre Colombia, realizado por Unasur en Buenos Aires, el exdirector de la Unesco y presidente de la Asociación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, consideró que "es un momento muy favorable y tenemos que procurar que se aproveche muy rápidamente".

Cualquier parecido entre el pasado y el presente no es coincidencia... el gobierno de Juan Manuel Santos viene trabajando intensamente para permitir que las aspiraciones de los criminales altruistas se hagan realidad.


AL CIERRE: ¿Tendrá algo que ver el supuesto soborno para la elección de Mario Iguarán como Fiscal General, con la abrupta decisión de la Corte Suprema de "Justicia" de suspender la extradición de los jefes del paramilitarismo? ¿Los terroristas habrán comprado la conciencia y las decisiones de algunos "honorables" magistrados, para que abusaran de sus cargos y dejaran a los criminales en cárceles colombianas?

4 de marzo de 2011

Otra vez atentan contra mi vida

Fernando Vargas, Presidente Comité Vida Colombia, Bogotá

Al medio día de hoy, 3 de marzo, en momentos en que recogía a mis hijos del colegio, atentaron a balazos contra mi vida e integridad. La furia de los sicarios, el odio en sus ojos y el empleo infame de sus armas de fuego, no lograron superar la resistencia del vidrio blindado del vehículo, que protegió mi vida y que no me fue dado por el Gobierno. Solo una organización canalla y sanguinaria, sin escrúpulos, abre fuego en medio de cientos de niños y niñas que a esa hora salían del centro educativo. Gracias a Dios no ocasionaron una desgracia contra la vida e integridad de esos escolares.

Este atentado se produce en momentos en que reclamamos al Gobierno nacional y al Ministerio del interior, que no desconozcan los derechos a las víctimas de las acciones criminales de los brazos armados del partido comunista, en las décadas de 1960, 1970 y 1980. Les molesta sobremanera que suscrímenes queden registrados en la memoria histórica de Colombia; les molesta que sus crímenes pasen por el ejercicio de los derechos a la verdad y a la reparación; Les disgusta que no toleremos sus pactos secretos entre dirigencias liberales y conservadoras, que han traicionado sus bases sacrificadas, para encubrir estos crímenes.

Atentan contra mi vida, en momentos en que reclamamos nuestro cupo, que por ley tenemos como organización de victimas, en la Comisión Nacional de Reparación. Eso tampoco les gusta. No les gusta que reclamemos que la memoria histórica se levante recta, sin sesgos y sin ocultar autorías intelectuales de organizaciones comunistas.

Soy abogado defensor de militares en escenarios judiciales y políticos. Y eso también molesta mucho a esta izquierda seudointelectual violadora de los derechos humanos. Soy abogado asesor y acompañante de las comunidades afrodescendientes que en el Atrato denuncian a las Farc y a las ONG justicia y paz y otras internacionales, de trabajar en concierto para someterlos y dominar sus territorios. Actúo como representante de victimas y parte civil en el emblemático proceso de la unidad de derechos humanos de la Fiscalía, referenciado como el “2022” que ya ha condenado decenas de milicianos autores de asesinatos contra las comunidades negras en el Atrato y que contiene las denuncias y pruebas contra las ong´s señaladas de actuar en contubernio con las Farc. Y claro, eso tampoco les gusta.

El Gobierno nacional debe garantizar mi vida, mi integridad, y ser garante de los derechos de las víctimas de la guerrilla. Los autores del atentado me son indiferentes, pues son simples brazos armados de una izquierda totalitaria, altamente criminalizada, que pretende con mi asesinato, cubrir de impunidad sus crímenes y levantar a su medida la memoria histórica del conflicto que ellos iniciaron.

Si acaban con mi vida o la vida de mis hijos, la autoría material y mediata está plenamente establecida en este documento. Por su parte, El Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y su vicepresidente Angelino Garzón, antiguo miembro del Partido Comunista y fundador de la UP, serán responsables ante la historia, por acción u omisión.

3 de marzo de 2011

Como marrano estrenando lazo

Por Noel Carrascal

Colombia hoy por hoy es como un marrano estrenando lazo. Relacionar a este noble animal con Colombia no se debe tomar como un insulto. Aunque asociar a un marrano con algo raramente se hace sin un tono de desprecio entre los humanos, irónicamente, por muy feliz que viva en su apestosa cloaca, poco se puede considerar su vida como inmunda cuando se compara con las ‘cochinadas’ que algunos humanos se hacen entre sí, en especial en la política, y en Colombia esas cochinadas abundan. Por lo que me disculpo si ofendo a algún marrano con el que los lectores tengan un apego emocional por haber puesto este porcino al mismo nivel de algunos homínidos de baja índole.

El marrano al que me refiero en mi alegoría estaba moribundo por allá por el 2002. Traía por muchas décadas una infección de una plaga de terrorismo comunista, la guerrilla, y para colmo de males la reacción inmune, que evito que el marrano sucumbiera prematuramente, lo afectó en su salud y se presentó en forma del paramilitarismo desbocado.

Entonces el marrano cambio de administrador. Álvaro Uribe entendió el problema que eludía a los más ‘eruditos’ politólogos y ‘expertos’ del conflicto. A la cura le dio el nombre de seguridad democrática, al mismo tiempo que desactivó los violentos anticuerpos, que traían fuertes efectos secundarios indeseados, y que en forma de los paramilitares frenaba el progreso de la infección guerrillera. En la torpeza y sobrerreacción de los paramilitares cayeron desafortunadamente células del marrano que no estaban infectadas con el comunismo. La guerrilla retrocedió, y los anticuerpos paramilitares más prominentes fueron arrestados y extraditados, otros se reinsertaron o degeneraron en vulgares bandas criminales. La guerrilla languideció, pero el exterminio de este azote todavía es elusivo.

Uribe manejó el marrano soltándole el lazo. El marrano se empezó a ver más atractivo para la generación de empleo y la inversión extranjera. Ya estando el marrano bien gordo, se le venció el contrato al administrador, y Uribe tuvo que ceder el lazo a un supuesto administrador de estilo similar. En lugar de darle más lazo al marrano, Santos llegó y lo puso a estrenar el apretado lazo de la unidad nacional que con todas sus demandas clientelistas sofocaba al marrano.

Con la retracción de la infección comunista, se hizo evidente otro problema de salud que es la cantidad de parásitos, ciudadanos, chupa sangres que tiene el marrano. Al marrano la gente le metía la puñalada en forma de corrupción en contratos y carruseles de pensiones de palomita, entre muchas otras formas creativas de desangrarlo. Para rematar, Santos lleva al marrano al mercado a desangrarlo a favor de los chupasangres a quienes les saciará su sed con componendas pagadas con dinero de inversionistas extranjeros. Hasta aquí toda esta introducción es bien sabida. El marrano, o sea Colombia, Santos solo lo aprecia por la manteca que se le podía sacar en forma de minería y la venta de acciones de empresas estatales como el Banco de Colombia y Ecopetrol, que no tienen otro propósito aparente que no sea el de contribuir al egoísmo de la vanidad de su legado.

No se puede culpar a los inversionistas que le sacan provecho al marrano en el mercado. Ellos están jugando bajo reglas preestablecidas. Ellos quieren concesiones de lo que sea más productivo del marrano. Es el administrador, Juan Manuel Santos y sus círculos oligárquicos, quienes están prestando a este marrano para su explotación. El error de este presidente es ese facilismo que tanto nos aqueja a los colombianos, tal vez por el mal ejemplo de los narcotraficantes, de querer hacer cuanto más dinero sea posible en el menor tiempo, de cualquier forma posible. Pensar e innovar es un ejercicio demasiado difícil para los ‘intelectuales’ y dirigentes con el poder de empujar políticas que desarrollen nuestra tecnología. En la Universidad Nacional, recinto que debería ser hogar de la creatividad e innovación, tirar piedra es el único ejercicio que se hace sin estupor, esfuerzo y dificultad. Ellos tiran, en las calles y en los medios, piedra por una inversión social de lujo; el problema es que estamos descuartizando al país para pagar esa inversión social de primer mundo a unos pocos privilegiados, y para construir infraestructura que ayude a la explotación aún más acelerada de Colombia.

Para darnos una idea del tipo de prosperidad que tenemos, que es la de la explotación de un pais y no la construcción de un aparato productivo del siglo XXI, hay que escuchar los análisis de los inversionistas que quieren venir a Colombia a sacarle jugo a este marrano. En el show televisivo sobre inversiones, el famoso comentarista e inversionista Jim Cramer se refirió a Colombia como el otro Brasil en cuanto a su potencial para recibir buenos dividendos de las inversiones. Sus comentarios comienzan mostrando una bolsa de café colombiano y diciendo que ‘este’ mercado necesita una lección de geografía y continúa:
"…en las últimas semanas, mercados emergentes en todo el planeta han sido golpeados debido a las protestas en Egipto. No solo el Oriente Medio, eso tiene sentido, pero acciones (de compañías) latinoamericanas, eso no tiene sentido para mí de ninguna forma. Alguien llame un cartógrafo... "
Y con un cuchillo de cacería muestra en el mapa dónde queda Egipto como tratando de explicar lo lejos que queda de Latinoamérica y como las circunstancias en el medio este nos afectarían, cuchillo que parece simbolizar la destripada del marrano.
"... La gente está sacando sus dineros de los mercados emergentes, de todos, porque China subió anoche las tasas de interés. Y eso no es algo de lo que me preocuparía mucho porque los chinos comunistas son los más grandes compañeros de ruta capitalista (leer interesante definición aquí) en la historia, y ellos están haciendo exactamente lo que queremos: están ingeniándose un aterrizaje suave a su economía recalentada. Los mercados no pueden leer un mapa ni para salvar su propia vida, y ahora se están creando oportunidades fantásticas de compra lejos de China y Egipto. Esta noche los voy a llevar a una tierra mágica de oportunidad del otro lado del mundo de Egipto y China. Continente diferente, hemisferio diferente. Y nosotros no necesitamos un sistema global de posicionamiento o una mujer mirando entre tus cosas para darnos cuenta de eso. Nosotros vamos a un país latinoamericano con vastas reservas petroleras y minerales, una agricultura en estrepitosa expansión, (¿Agro Ingreso Seguro?) una economía que está creciendo más rápido que la mayoría de sus vecinos, y un presidente recientemente elegido con políticas de inversión amigables. Sí, usted ha adivinado, estoy hablando de ¿Colombia?"
Hago una pausa aquí para exaltar el tipo de interés que Colombia despierta en los inversionistas. Ellos no vienen aquí por nuestras capacidades tecnológicas, infraestructura o la educación de nuestra gente. Tampoco a abrir fabricas en un país donde la competitividad de sus trabajadores difícilmente puede competir con los bajos sueldos de China, inclusive con altas tasas de interés por esos lados. No, Colombia se perfila como un marrano de recursos naturales que nos hacen atractivo para sacarnos ganancias cuantiosas. Y no nos enojemos con los inversionistas por muy interesados que sean, tampoco les cerremos las puertas. Hay que enojarse con la clase política y dirigente que en su visión perezosa, limitada y de corto plazo tienen a Colombia al filo del cuchillo cazador de los capitales extranjeros. Nuestros presidentes les han estado abriendo la puerta para impulsar infraestructura que abriría aún más la puerta para que nos sigan drenando de nuestras riquezas precipitadamente. Las políticas sociales progresistas que demanda nuestro utópico y pésimo algoritmo constitucional progresista ejerce una presión irresistible para succionar todas las riquezas de este marrano. Una constitución más justa y socialmente menos ambiciosa nos ayudaría mucho más a crecer sin acabar con nuestro país. Cramer continúa con aparente buena noticia de Colombia, para los explotadores, porque para el explotado marrano no me parece tan buena.
“Un momento, probablemente creyeron que me refería a Brasil. Ustedes probablemente sabían que Colombia es de donde es Pablo Escobar o el cartel de Medellín o por lo menos la tierra de Juan Valdez, el sitio a ir por café o de pronto cocaína. Y ellos tienen a Shakira, a quien amamos aunque ella no haya hecho nada memorable últimamente, y eso es casi todo. Están equivocados….”
No odien al comentarista que solo se refiere a la cultura popular por la que somos más reconocidos. Este debe ser un espejo metafórico donde nos podríamos mirar como país y darnos medida de que tanto hemos contribuido a la cultura occidental.
“...todo el mundo ha estado enfocado en la súper atractiva economía brasilera al sur (de Colombia)… Colombia silenciosamente se ha convertido increíblemente atractiva para la inversión. El producto interno bruto colombiano debe crecer por encima del 5% por los próximo dos años, mejor que el promedio para todo Latinoamérica de 4.3%. En Colombia se están creando empleos, desempleo debe llegar al 11% este año (un numero desastroso si Cramer se refiriese a su propio país), que bajo de 12.3% en 2009. Los precios del café están subiendo… Usted puede que no sepa esto, pero Colombia tiene vastas fuentes de riquezas. Más de la mitad de la inversión extranjera que entra al país lo hace comprando en los sectores petroleros y mineros. Ahora, usted se preguntará que el bajón del desempleo de 12% a 11% es la gran cosa, un momento, en esta situación es donde creo que Brasil estaba hace 8 o 10 años. Un país que está usando bien sus recursos para financiar desarrollo real en el resto de la economía…”
En esto no estoy tan de acuerdo con Cramer. El sostenido alto desempleo refleja lo poco que beneficia al colombiano de a pie esta bonanza minera. Y aunque la minería sí crea crecimiento económico en sectores marginales de la economía, no es la forma más inteligente de crecer y desarrollarse con equidad, tampoco la más sostenible. Esto es bueno para inversionistas como Cramer, para la mayoría de los colombianos no tanto. Que Brasil haya pasado por esta ruta hace 8 años no quiere decir que nuestro destino será mejor pues no sabemos en que parará Brasil.
“...Ustedes saben que (Cramer) gusto de Brasil por sus vastas reservas minerales y petroleras y por el próximo boom de infraestructura que es cortesía de los juegos olímpicos y la copa mundo. Pero no es suficiente enfocarse en Brasil cuando hay algo más en Latinoamérica. Queremos el siguiente Brasil, el siguiente país en unirse al mundo con crecimiento sostenido y capacidad financiera comprobada. En realidad, Colombia solo está a un paso de obtener un calificativo de inversión positiva por uno de los más destacados calificadores de bonos. El presidente Obama está trabajando en un tratado de libre comercio, aunque probablemente no será aprobado pronto, fue una prioridad suficiente para que el presidente lo mencionara ayer en su discurso en la cámara de comercio… Además las bolsas chilenas, peruanas y colombianas se unirán para crear el llamado Mercado Integrado Latinoamericano, o MILA, lo que debe crear un gran flujo de liquides… La mejor forma de apostar en Colombia es escogiendo acciones individuales lo que significa comprar acciones del Banco de Colombia que es la banco más grande de Colombia con 21% de participación en préstamos y 20% de participación en depósitos”
"Apostar en Colombia", como si fuésemos un predecible juego del azar arreglado para que quien apuesta este seguro de salir ganando, y Colombia perdiendo. Pobre marrano que se presta para el beneficio de unos pocos. Después de recomendar que no se deba comprar estas acciones precipitadamente,Cramer explica por qué esta parte (El Banco de Colombia) del marrano es tan importante, y por eso mismo estas aparentemente buenas noticias de nuestra economía no son tan buenas para el ciudadano promedio.
“..Bancos son una gran forma de ‘pavimentar’ mejoras económicas en un país y el Banco de Colombia es por mucho el mejor banco de Colombia. Con el desempleo bajando, mientras los ingresos reales de las personas están subiendo y con la inflación bajo control más gente va a ser capaz de pedir préstamos y comprar algo…”
Nuestro potencial de endeudamiento es un indicio de por qué las dulzuras del capitalismo son tan injustamente odiadas. El capitalismo es increíblemente benévolo para las personas inteligentes y disciplinadas, para los demás, incluyendo los mamertos, que se comprarían todo tipo de lujos gracias al acceso a la financiación barata, el capitalismo los quema, y por ende ellos lo odian. No es un problema del capitalismo, es del individuo que no sabe navegarlo. Soy totalmente capitalista pero no en pro del capitalismo desbocado sino inteligente, y creo que debemos abrir la economía al difícil juego de la globalización, pero debemos aprender de experiencias externas para no repetir los mismos errores, ni ser los menos beneficiados de este juego extremadamente complejo.

La facilidad de financiación llevó a Estados Unidos a la crisis de mercados hipotecarios del 2008. La historia parece ir en dirección de una repetición de esos acontecimientos en Colombia, y poco se hace para educar al consumidor promedio el cual probablemente pasará sus tarjetas de crédito y comprará casa que no podrá costear. Esto no lo sabrá hasta que sus finanzas y los mercados dolorosamente lo ajusten corrigiendo los malos préstamos en forma de embargos y bancarrotas. No culpemos a los bancos, las malas decisiones de los individuos son culpa de su estilo de vida insostenible, esto lo sabía inclusive Flaubert cuando escribió Madame Bovary, hace mucho tiempo. Y si no han leído la lección 'flaubertiana' de Madame Bovary, o si la leyeron y no la asimilaron, no culpen al capitalismo por esa ignorancia, algo que comúnmente ocurre entre los mamertos.

Los mercados son justos aunque cobren caros los errores de las personas; son la mejor forma de prosperar si se los entiende. China y Chile son un buen ejemplo de ese entendimiento, y Chibchombia no tanto como estos tigres, aunque le cambiemos el nombre para que se asemeje. Pero no creo que el colombiano promedio entienda el capitalismo tan bien, y el promedio baja por la alta densidad de mamertos en el país. Aparentemente Santos lleva a este buen mozo marrano que es Colombia a que lo ‘pelen’ en el mercado abierto y los mamertos llorarán, y Santos los contentará con componendas. Como un profeta, cuyas profecías podrían ser evitadas si a los colombianos se les educara con mas lecciones del funcionamiento de los mercados que de mamertismo a través de los medios, Cramer nos sigue leyendo nuestro futuro...

“.. Ademas, el nuevo presidente de Colombia recientemente salió con un programa de construcción de 150 mil viviendas lo cual alimentara el mercado de hipotecas y ganancias para los bancos. Pongamos eso en perspectiva, Estados Unidos tiene 6.5 veces la población de Colombia… y per cápita ellos están construyendo más casas que nosotros…. La revolución del crédito en Colombia, hipotecas, préstamos y tarjetas de crédito, permiten a la clase media crear negocios, comprar casa y claro esta comprar…”
Esto es muy cierto, en teoría la disponibilidad de préstamos promueve el desarrollo económico, pero para eso se necesitan programas de financiación eficientes y enfocados, no la indiscriminada prestación de servicios financieros que saturarán la capacidad de crecimiento de la economía mucho después de que los inversionistas extranjeros hayan huido del país con sus ganancias, cuando el endeudamiento del consumidor típico de artículos de lujo personales se maximice.

Los chinos han desarrollado una rápida intervención de estos mercados financieros para evitar colapsos. Si en Colombia permitimos esta revolución crediticia con inteligencia, sin dejar que grupos de interés abusen del consumidor, podríamos mantener un crecimiento con más sostenibilidad, aunque soy pesimista de nuestra capacidad colectiva e institucional para controlar esta bonanza crediticia. Y Cramer sigue inspirado.
“.. Ahora mismo Colombia tiene el más bajo índice que compara la capacidad de endeudamiento con el producto interno bruto en los mercados emergentes… Colombia tiene 28%, Brasil 46%, Chile 73%, Sur Africa 82%...”
Estos índices macroeconómicos son muy mal interpretados por mamertos que mucho saben de ideologías socialistas y poco del funcionamiento capitalista. La capacidad de endeudamiento es buena, pero cuando se endeuda para generar empresa, no cuando los consumidores se van de viaje y compras de productos exóticos extranjeros como autos y productos de marca para satisfacer su adicción consumista. Y es que es así como los bancos maximizan sus ganancias en préstamos: ofreciendo más contados a más colombianos con menores tasas de interés. No concuerdo con quienes buscan sobre regular, restringir o cobrar impuestos excesivos a estos mercados financieros, lo que pretendo es mostrar los que se nos viene para educar y no morder la carnada del crédito fácil que ha puesto a muchas familias en aprietos económicos en economías menos emergentes que la nuestra.
“… Esto significa que el Banco de Colombia tiene mucho campo para crecer en la medida en que más gente tiene acceso a servicios bancarios. Las ganancias de la compañía por acción debe llegar a 14.4% por los próximos cuatro años, nosotros no tenemos algo así, y todavía sus acciones son intercambiadas a costos once veces más altos que sus ganancias, eso es en realidad barato en comparación con las compañías financieras norteamericanas. La tasa de interés conocida como ‘Non-performing loan rate’ del Banco de Colombia es de 3.4%, por debajo del promedio de 3.9% en el país. Y las acciones del Banco de Colombia están a la baja por la extraña conexión con Egipto y el alza de las tasas de interés chinas que asustaron inversionistas que intercambian acciones en ‘canastas’ y es por eso que el Banco de Colombia es bueno para invertir. Y tengo otra para ustedes… Me gusta Ecopetrol….”
Y Cramer concluye con la esencia de su mensaje:
“…La verdadera noticia no es Egipto, envíe su dinero a Colombia, un país que no ha sido descubierto y en silencio ha estado ganado terreno para hacerse más atractivo a las inversiones.”
O sea que a este marrano lo saneó Uribe y ahora Santos lo lleva, no a que lo maten, sino a que le hagan una liposucción que lo dejará anémico sacándole recursos que supuestamente se invertirán en nuestra economía. La palabra invertir aquí es un poco incorrecta. En su mayoría, el dinero que se le saque al marrano de Colombia por nuestros políticos, será gastado en muchas cosas que en su mayoría no generaran más recursos y que probablemente requerirán infusión de capitales regularmente como la infraestructura y las políticas sociales.

Esto quiere decir que Colombia y su clase dirigente están usando las riquezas no renovables en gastos, que aunque son necesarios, algunos importantes, no nos van a sacar del subdesarrollo permanentemente. Políticos como Santos no parecen entender el capitalismo tan bien como se necesita para crear prosperidad en la forma en que lo hacen China o Chile. De pronto es el cortoplacismo de cortos periodos presidenciales que hacen que nuestros políticos sean seducidos por dinero caído del extranjero.

La solución no es el proteccionismo ni un ambientalismo desmedido que ni hace ni deja hacer algo bueno por el país. La solución es ser más inteligentes que los inversionistas, no caer en su juego, e invertir esas ganancias en una forma aún más ambiciosa que es la generación de empresas y producto de valor agregado, que reducirían nuestra dependencia en materias primas, empezando con una política de sustitución de productos importados que sean rentables, y una apertura económica que permita la traída de productos foráneos a más bajo costo.

Sin estas soluciones más arriesgadas, entonces cuando vaciemos el país, o este marrano, de riquezas, pensaremos "por qué no invertimos más en tecnología y capital intelectual que genera empleo y es ilimitado". Donde esto se puede lograr, en las universidades más prominentes como la Nacional, la ideología que predomina es la de la ruta del los compañeros comunistas, haciéndose pasar como liberales cuando son progresistas o comunistas, y no la ruta de los compañeros capitalistas, más cercanos a la definición de liberal en lo que atañe a los mercados libres. Luego se quejan por nuestro subdesarrollo sin nunca proponer alternativas, solo criticando el capitalismo y el neoliberalismo, y negando el socialismo del siglo XXI como invento de Chávez cuando ellos lo apoyan secretamente como comunista trasnochado, o mamerto. El capitalismo no pone una pistolas en la cabeza o encarcela si el ciudadano no se endeuda; está basado en las libertades; el socialismo, comunismo y progresismo te obligan, por ley o dictadura, en su ruta mamerta, porque cuando la gente se entera de sus injusticias, se quieren salir a como dé lugar.

¿Por qué Cramer no siguiere invertir en alta tecnología en lugar de minería? Parece ser que para el extranjero seguimos siendo una republica bananera, aunque el petróleo y otros minerales hayan substituido las bananas, realidad con la que no me conformo.

Poco se enteran los dueños del marrano, todos los colombianos, que si el marrano desarrollase habilidades intelectuales en forma de productos novedoso valdría más en el mercado que por su manteca. Es que los inversionistas están mayormente interesados en las partes más jugosas del marrano: Ecopetrol y el Baco de Colombia. Si este marrano pudiera mostrar más habilidades artísticas, científicas o creativas, valdría mucho más de lo que pesa en oro o en tocino. Santos, como buen ejemplar de nuestra clase política, lleva a este marrano al mercado a que sea explotado. El marrano de Colombia es pasión camina con el orgullo de su nuevo atractivo, y como si el lazo que estrena, y su administrador, fueran la gran cosa,  camina al matadero  sin saber que lo van a desmembrar, y el marrano no sabe que se recuperó de las garras de la violencia guerrillera y paramilitar para caer victima de la fiebre de los paises 'sollados'.


2 de marzo de 2011

¿Qué es "césped"?




(Cortesía de la Fundación Plataforma)

"Hoy estamos, mañana no estamos", declara el jefe de las FARC Alfonso Cano en el video que llevó Piedad Córdoba a Buenos Aires a un foro que contó con el respaldo del gobierno de ese país y probablemente del colombiano, que no ha dicho hasta el momento nada, mientras que la prensa de la familia presidencial lo elogia sin paliativos. El líder terrorista tiene toda la razón, mañana no estamos pero ¿qué quedará de todo lo que está pasando? Mejor, ¿qué es lo que ha estado pasando en Colombia desde hace más de sesenta años?

No vayan a pensar que el tremendo acontecimiento son las atrocidades de las bandas comunistas, y en algunas épocas de las bandas rivales, que se formaban con los mismos asesinos que habían aprendido su "arte" en las bandas comunistas y encontraban quien las apoyara por la misma destrucción del derecho que había empezado por el proyecto revolucionario, como pasó en Córdoba con el EPL y después con las autodefensas criminales de los Castaño. Esas atrocidades de hecho se olvidan por completo, y el que quiera prestarles atención podría enterarse de maravillas en el interesantísimo blog de Blado Díaz.

Pero el comunismo dejó en decenas de países el mismo rastro de prodigios. Lo impresionante es que una sociedad relativamente abierta conviva tan tranquilamente con eso y veinte años después de la caída del comunismo siga habiendo día tras día asesinatos, mutilaciones, secuestros, etc. sin que la gente reaccione. Ese nivel de "acostumbramiento", de degradación moral profunda y generalizada, me hace recordar el chiste de la señora que dice a su hijita: "Niña, recoge ese condón que hay en el césped". "¿Qué es césped?"

Por ejemplo, los autores de muchos secuestros y asesinatos ejercen de maestros de moral y muy poca gente se sorprende. La posibilidad de que personas claramente relacionadas con los secuestros fueran espiadas por organismos de información del Estado se considera un terrible crimen contra la humanidad pero a los que han "retenido" a decenas de miles de personas, sometiéndolas a condiciones infrahumanas de supervivencia, aparte de matar y mutilar a otros cientos de miles, según esos redentores de la patria, se los debe premiar y aun ofrecer pensión de jubilación. ¿Qué clase de país es ése?

Lo que yo no puedo tolerar es que se crea que eso ocurre por allá en las cabezas enfermizas de unos cuantos fanáticos, porque toda la prensa bogotana es órgano de los partidarios de premiarse gracias a los crímenes de las organizaciones terroristas. Curiosamente en un mismo día me encontré con varias personas discutiendo sobre lo mismo: ¿en quién recae en últimas la responsabilidad de esos crímenes y de su persistencia?

Un amigo uribista me dijo que hay muchos tontos que se dejan engatusar con el discurso apaciguador. Bueno, la mayoría de las personas a las que sigo en Twitter razonan de forma parecida, incluso encuentran "ingenuos" a esos "ilusos" que esperan resolver el problema de los crímenes terroristas "por las buenas", sin perseguirlos. Es algo generalizado: con otro amigo discutía sobre el problema de la impunidad que podrían obtener los miembros de las FARC si se desmovilizaran, cosa que le resultaba intolerable. ¿A alguien se le ocurre siquiera remotamente que esos miembros de las FARC no son mucho más responsables que los ingenuos e ilusos que siguen a pie juntillas las orientaciones de los columnistas de Semana o El Espectador y que ciertamente jamás serán procesados?

Insisto, le puse como título a esta entrada la pregunta de la niña del chiste porque la condición de esos ingenuos me preocupa más que las mismas atrocidades. ¿De modo que la suerte del abogado Enrique Márquez Díaz, cuya foto adopté estos días como avatar en Twitter, que ha estado doce años en manos de los terroristas, les parece algo olvidable mientras que la remota posibilidad de que el ex presidente Uribe tuviera que ver con escuchas ilegales a unos personajes claramente criminales (aunque impunes por decisión de los jefes de la dictadura) les preocupa profundamente? Ante esa "ingenuidad" la crueldad de un adolescente selvático que vive asustado, y que en lo más profundo de su ser quisiera vivir como esos ingenuos, me parece algo mucho más redimible y respetable.

Bah, en el fondo del cuadro están las realidades de la persona castrada delante de sus vecinos, del grupo de asesinos jugando al fútbol con la cabeza de las víctimas, de las decenas de miles de secuestros, de las personas bomba, que no aparecen siquiera en la prensa. Un poco más cerca, y más asquerosos aún, están los cientos de prósperos charlatanes que cobran esos hechos desde sus bien pagadas tribunas o desde sus bien pagadas (por las víctimas) cátedras universitarias. Unos y otros, niños selváticos y canallas de estrato 6, se ven envueltos en la cruel realidad y echan mano de sus recursos para sobrevivir, pero curiosamente nadie que los conozca y que no esté envilecido los considera criminales complementarios. Más cerca están los "ingenuos", que en mi opinión son los verdaderos monstruos, pero tan acostumbrados que ya no sienten que recitando falacias monstruosas dan una prueba de su degradación.

En realidad inquietan más los que de verdad quieren el cese de los crímenes pero no ven a estos ingenuos como monstruos: son sus familiares, sus amigos, sus compañeros de estudio, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, etc. Son la mayoría de las clases acomodadas urbanas en Colombia. El que lo dude puede mirar en Twitter cuántos seguidores tienen los más desvergonzados promotores de calumnias monstruosas (como la de atribuir a decisión del gobierno las infames ejecuciones extrajudiciales, que dejaron de cargarle a Santos en cuanto éste se mostró dispuesto a tolerar más secuestros y a dar ventajas a la secta terrorista). Salvo el ex presidente Uribe, comparar el promedio de los seguidores de los "tuiteros" farianos con los decentes da una relación de diez a uno. La estupidez y la ingenuidad son mayoritarias, sobre todo entre quienes han estudiado, leído y viajado.

Yo diría que los ingenuos son otros, y las razones por las que no ven la monstruosidad de la distracción de sus conocidos es en el fondo falta de perspectiva moral. ¿Quiénes creen que eran los seguidores del Partido Nazi? ¿Serían menos delicados con las damas, menos "cultos", menos cariñosos con sus hijos, menos sensibles, menos formales, menos respetuosos, menos leales y correctos? Por favor: el mamerto colombiano que todos conocemos está mucho más cerca del sicario colombiano, al que ve como su antítesis, que del militante nazi en modales, información, sensibilidad, formalidad, lealtad y aplomo. Tampoco es que todos los nazis empujaran gente a las cámaras de gas (de hecho, sólo se usaron después de que comenzara la guerra). El silencio de esa gente ante los campos de concentración no era más culpable que el de la inmensa mayoría de los colombianos con formación universitaria en materias humanísticas y sociales respecto de los campos de concentración que hay en el país y en los cientos de asesinatos que cometen los terroristas cada mes desde hace varias décadas.

La conjura terrorista, siguiendo la famosa descripción de Clausewitz sobre la guerra, no es más que la continuación de la política por otros medios. La guerrilla es la continuación de la "politiquilla", de la rapiña clientelista de siempre, de las sempiternas guerras de tinterillos de que hablaba Fernando Vallejo (aunque él particularmente no tiene el menor interés en pensar cómo se podrían impedir más asesinatos). El parásito social de aspecto bonachón que recita las falacias hediondas de Claudia López o de Natalia Springer es el beneficiario del clientelismo armado y su papel en la orgía de crímenes, por ejemplo si es un fecodista o un juez sesgado, es mucho más importante que el de algún sufrido niño del Caquetá que pone una bomba.

Durante muchas décadas los promotores del terrorismo convencieron a la mayoría de los colombianos de que el terrorismo era un problema de los militares, que no querían acabar con la guerrilla para aumentar el presupuesto de su ramo. El inefable escritor Óscar Collazos se jactaba de que los colombianos desearan más vivir como "bacanes" que tomar partido entre las instituciones y los terroristas. Esa indiferencia es casi toda la fuerza de los criminales. Ese hecho monstruoso de acostumbrarse a saber que miles de compatriotas se pudren en cambuches infames mientras otros, gracias a esa desgracia, se rodean de lujos en Estados Unidos o Europa como perseguidos, es como el que la niña viva acostumbrada a ver condones. Esa ambivalencia respecto a quienes prosperan gracias a esos crímenes y esa disposición a hacerse a un lado quedarán como la marca de esta época y con toda certeza los colombianos del futuro preguntarán a sus padres y abuelos como los alemanes que eran jóvenes en los años cincuenta: "¿Papá, tú qué hiciste cuando ocurría eso?".

No se sume usted a los ingenuos, acuda a la marcha contra el terrorismo, no permita que los crímenes que seguirán cometiendo, ayudados por la prensa, arrinconen a la población como hicieron las bombas de Pablo Escobar, gracias a las cuales una minoría de menos del 20 % de los ciudadanos eligió una Constituyente que prohibió la extradición y entregó todo el poder a las camarillas de "jueces" que desde entonces trabajan para los intereses de las mafias. ¿Qué no impondrán esta vez si usted se lo permite?

1 de marzo de 2011

Blanca Nieves y los cuatro enanitos

Por Jaime Restrepo Vásquez.

El cuento de la joven envenenada que necesita de un príncipe para despertar y ser feliz, le sirvió a la embajada de los Estados Unidos para revelar la visión íntima del conflicto colombiano.

Así lo demuestra la publicación de Wikileaks sobre los máximos cabecillas de las FARC. A ‘Tirofijo’, la Embajada lo llamó Blanca Nieves y los cuatro enanitos eran ‘Alfonso Cano’, ‘Raúl Reyes’, ‘Timoleón Jiménez’ e ‘Iván Márquez’. ¡Qué dulzura! Comparar a la cúpula terrorista con un cuento infantil demuestra la ignorancia de los Estados Unidos sobre lo que representan las FARC, alimentada, es obvio, por los áulicos del terrorismo, que describían a los jefes de la organización como individuos siempre dispuestos a negociar.

Sin embargo, esa visión romántica de los cabecillas terroristas no es un invento estadounidense: de hecho, un cable fechado en julio de 1992, en el que se menciona a alias ‘Alfonso Cano’, señala lo siguiente:
"Algunas fuentes nos han informado de que Cano es un consumado diplomático, que nunca pierde el control de sí mismo, siempre elige sus palabras cuidadosamente. Todo el mundo está de acuerdo en que Cano es el catalizador más activo para lograr un fin negociado de la insurgencia. Cano comprende que la insurgencia está derrotada políticamente, aunque aún no lo esté militarmente. Él sabe que la lucha armada no tiene futuro, ni él tampoco lo tiene en la lucha armada".
Estoy seguro de que muchas de esas fuentes hoy forman parte de Colombianos por la Paz, e incluso estoy seguro que en la actualidad, son prestigiosos miembros de la Unidad Nacional. Son esas fuentes, con su discurso lleno de conveniencias y complicidades, las que hicieron que el país creyera en la posibilidad de la “salida política y negociada al conflicto”, lo que se materializó en la funesta zona de despeje de San Vicente del Caguán.

Es que la información contenida en el cable reproduce el discurso “pacifista”, tan de moda en aquellos tiempos y que por desgracia, ha recuperado su vigencia. En el cable se dice que “todo el mundo está de acuerdo” en que alias ‘Alfonso Cano’ es la mejor opción para lograr un fin negociado de las FARC. ¿Todo el mundo? Evidentemente esto se refiere a aquellos que tenían acceso a la cúpula de la Embajada, como los representantes del gobierno de César Gaviria y los que estaban a punto de posesionarse en el gobierno de Ernesto Samper. Pero en esa lista de “todos” hay que incluir a los directivos de los medios de comunicación más importantes y a la cúpula de las Fuerzas Armadas de Colombia.

Era tal el entusiasmo por la negociación, que lo políticamente correcto era participar en la coral de los elogios al “diplomático” Cano, describiéndolo como un pobre hombre atrapado en la lucha armada en la que sabía que no tenía futuro... salirse de ese discurso era asumir una posición "guerrerista" y enemiga de la paz.

Así las cosas, “todos” los chismosos y lagartos que se acercaban a la Embajada de los Estados Unidos, prácticamente mostraban a 'Cano' como una víctima del conflicto, y del “diablo de los 40”, al que la Casa Blanca debería dar una oportunidad para hacer el tránsito a la política y alejarlo de la cotidianidad de la guerra en el monte:
"Cano puede estar sufriendo la crisis de los cuarenta y tal vez teme que se pueda pasar el resto de su vida como un guerrillero. A él le gustaría hacer algo más antes de que sea demasiado tarde. [...] Le gustaría probar su suerte en política, pero está atrapado en la insurgencia. El Gobierno preferiría negociar con Cano antes que con cualquier otro miembro de la guerrilla".
Es interesante la última cita del cable, pues indica que César Gaviria y sus muchachos (Santos, Pardo et al.) preferirían negociar con ‘Alfonso Cano’, por considerarlo un cuarentón diplomático y fastidiado con la vida en el monte. Ahora, 19 años después, estamos presenciando la misma convicción en el actual gobierno y los que en aquel momento eran fuentes gubernamentales, hoy ejercen una enorme influencia en la Unidad Nacional.

Dice El País: “Guillermo León Sánchez Vargas, alias Alfonso Cano, nacido el 22 de julio de 1948 en la capital del país, era retratado en el telegrama como un líder ideológico proveniente de la Universidad de Antropología de Bogotá, "de donde salieron los mejores cerebros de la izquierda colombiana".

Ojalá no haya sido deliberado el error de la Universidad de Antropología, aunque la malicia me lleva a pensar que es un burdo intento por sacar del escenario a la Universidad Nacional —en donde ‘Alfonso Cano’ estudió Antropología— para evitarle el deshonroso atributo de ser la fuente de los “mejores cerebros de la izquierda colombiana” y, como lo evidencia la presencia de ‘Cano’ en las FARC, una fábrica de terroristas cuyo único ánimo es la negociación política como premio a sus crímenes.

Sin embargo, el enano negociador del particular cuento infantil de la Embajada de los Estados Unidos, es mostrado como un “universitario” con quien se puede negociar:
"Cano nunca había comandado un frente guerrillero. […] Era el mejor y más brillante de las juventudes del Partido Comunista que el partido envió a las FARC en los ochentas para proporcionar a la guerrilla asesoramiento político. [...] Sin embargo, su intelecto superior, combinado con su falta de capacitación militar y con el hecho de que es un educado chico de ciudad en una guerrilla campesina, lo ha llevado a convertirse en un portavoz/negociador/diplomático de la insurgencia, antes que en un líder".
¡Qué fuentes tan predecibles! El universitario ‘Cano’ es un tipo con un intelecto superior, egresado de la Nacional, educado en la ciudad, y por lo tanto es a él a quien le corresponde el sitio de portavoz y negociador en unos diálogos de paz. En el imaginario de los entusiastas de la paz forajida, esa es la descripción de los que deben acceder a una mesa de negociación en representación del terrorismo. Son esos, los universitarios y no los palurdos, los únicos que pueden conducirnos a una "paz" duradera, pues los combatientes del monte solo merecen un reconocimiento por sus habilidades camaleónicas, como se evidencia en la descripción que hacen de ‘Manuel Marulanda’:
"Marulanda tiene muchas caras. Es un campesino, un guerrillero, un comunista, soldado, político, todo envuelto en uno. Es un campesino sin formación. No tiene ambiciones políticas ni ninguna ambición política para después de la insurgencia. No tiene ni una gran visión de Colombia ni una agenda específica. El no sabría precisar para qué está luchando".
En el cuento infantil sobre la tragedia colombiana, Blanca Nieves (‘Tirofijo’) es un palurdo sin visión política ni agenda específica que no sabría precisar el objetivo del terror que diseminó por todo el país. Por eso no se puede contar con él para una negociación, pues sus ambiciones políticas son escasas, mientras que las de los universitarios son enormes y bien estructuradas.

Ocho años después, en plena zona de despeje y con las FARC como protagonistas de una escalada militar y terrorista sin antecedentes, la Embajada de los Estados Unidos sigue reproduciendo la visión del pobre cuarentón de la Nacional, como esperanza para la negociación: "Mientras Cano habla de política, Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy, habla de guerra".

Ya entrado el siglo XXI, en 2008, los cables de la Embajada padecen una profunda transformación, pues sus fuentes han cambiado y por ende, la visión de un ‘Cano’ negociador y controlado se esfuma para abrirle paso a una descripción más aproximada a lo que representa el monstruo que comanda a los palurdos del monte de las FARC:
"El encargado del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, nos dijo el 30 de mayo que la muerte de Marulanda no llevaría a ningún proceso de paz en el futuro cercano. Cano es un 'ideólogo lenilista' que fundó el Partido Comunista Colombiano Clandestino y el Movimiento Bolivariano. A corto plazo, necesitará consolidar su posición y no le será posible mostrar ningún signo de debilidad. De hecho, Restrepo dijo que Cano puede provocar una ofensiva militar para mostrar que él está al mando".
Como los pacifistas forajidos de los años noventa han recuperado el poder, con ellos se ha rencauchado la intención de mostrar a las FARC como un grupo terrorista con el que se debe negociar y cuyo máximo comandante es un universitario con quien se puede hablar y lograr una “solución política y negociada del conflicto”.

Durante el gobierno Uribe se consiguió dejar a la luz el tinglado de las FARC y de los entusiastas de la negociación. Por desgracia, esa aproximación fue temporal y el ungido de Uribe ha permitido que se retome la venta falaz del pacifismo “altruista”.