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7 de diciembre de 2011

Petro no planea hacer el metro en Bogotá


Por Maguioz16


A pocos días de haber sido elegido alcalde de Bogotá, Gustavo Petro se reunió con el presidente Juan Manuel Santos para revisar, entre otras cosas, un nuevo trazado del metro. Principalmente, su propuesta consiste en incluir a la localidad de Suba y sustituir la construcción del metro entre calles 100 y 170, por un tranvía eléctrico que también sería construido a lo largo de la carrera Séptima. Así mismo, Petro propone que a la altura de la calle 100, el metro gire en forma de herradura con el fin de conectar el oriente con el occidente de la capital. En esta nueva propuesta hay varias inconsistencias, pero en este escrito me enfocaré en las siguientes: 1. Existe un estudio de factibilidad reciente heredado de la anterior administración, y 2. No hay claridad sobre el propósito mediante el cual se pretende construir un tranvía eléctrico hacia el norte y sobre toda la carrera Séptima. En primera medida, no podemos olvidar que durante la administración de Samuel Moreno se llevó a cabo un estudio de viabilidad del trazado, liderado por la empresa española Sener & Transporte Metropolitano de Barcelona (TMB), a la que se le pagó la no modesta suma de 19 mil 600 millones de pesos. Por lo tanto, resulta algo inquitante que, pese a que ya hay un estudio hecho y avalado por el Banco Mundial, el nuevo alcalde de la capital esté empeñado en desbaratar ese trazado para meterse en nuevos estudios de 'rediseño', que no sólo representarán más costos para la ciudad y para el gobierno nacional, sino que, retrasarán, por no llamarlo de otra manera, el inicio de las obras. En segunda medida, no queda realmente claro cuál es el propósito que se tiene para sustituir la construcción del metro en el norte de Bogotá por un tranvía eléctrico, que también se pretende que pase a lo largo de la carrera Séptima, quitándole continuidad al proyecto de construcción del Sistema Transmilenio y postergando aún más la solución a la movilidad sobre esta arteria capitalina. No podemos olvidar que existe un plan de reorganización de la misma, que ha sufrido tantas modificaciones, que a estas alturas no queda claro qué es lo que se pretende hacer para darle solución al problema.

Este plan de reorganización está incluido en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), expedido por decreto por Samuel Moreno hace más de dos años. La idea principal es darle agilidad a esta vía, dado que es una de las más lentas, y que atraviesa a Bogotá de norte a sur. Pero además de organizar y mejorar la movilidad de la capital, la implementación de este nuevo sistema traería a los bogotanos ventajas como la posibilidad de pagar la misma tarifa al usar los articulados de Transmilenio, el metro o los buses nuevos, con paraderos delimitados y dejando atrás la costumbre de pagar con efectivo, acabando de una vez por todas con la guerra del centavo. Ésto, además de organizar el funcionamiento del sistema de transporte, que hoy por hoy es caótico, se convertiría en una alternativa mucho más práctica que la actual, contribuyendo, entre otras cosas, a mejorar la movilidad en la ciudad. Según Samuel Moreno, este proyecto debía haber estado funcionando al 100% en toda la ciudad en octubre de 2011; ya estamos en diciembre y no hay luces al respecto. Pero parece que el SITP tampoco es una prioridad para Petro, al menos no para el corto plazo, dado que los nuevos estudios que piensa hacer tomarán su tiempo. Así las cosas, la posibilidad de que los capitalinos tengamos un sistema de transporte organizado, decente y viable, continúa en veremos.

El último estudio realizado por Sener, y que ha sido avalado por el Banco Mundial, no sólo determinó los corredores del metro sino que precisó el costo del pasaje, el valor de la obra y la porción que les corresponde al Distrito y al gobierno nacional aportar, para llevar a cabo su construcción. Por lo tanto, pensar en hacer un nuevo estudio para que el metro pase o deje de pasar por donde ya se ha determinado en repetidas ocasiones, es un gasto innecesario y una pérdida de tiempo. El trazado del metro determinado en este estudio, va de la siguiente forma:

La primera ruta comienza en la calle 127 con carrera Séptima (Nor-oriente), y converge con la Avenida Boyacá, terminando en Usme.
La segunda ruta empieza en la calle 116, entre carreras Séptima y Caracas, rumbo al centro, terminando en la calle sexta.
La tercera ruta comienza en la avenida Primero de Mayo con carrera Décima y finaliza en Bosa.
Y la cuarta ruta empieza en la calle 100 con carrera Séptima, continúa por la Avenida 68 terminando en el barrio Venecia.

Adicional a estas cuatro rutas, el estudio incluye dos corredores férreos ya existentes: el que comienza en la calle 200 con carrera Novena y que llega hasta Fontibón; y el que arranca en la Colombianita, en las Américas, y termina en Bosa, a la altura de la autopista Sur.

Éste, como muchos de los estudios y proyectos de la administración Moreno, se quedaron en el tintero, y tal parece que el dinero invertido se habrá gastado en vano, así como ha sucedido con los anteriores, pues Gustavo Petro no planea arrancar con las obras de construcción, sino continuar gastando dinero, que no es poco, en estudios de factibilidad.

Es importante recordar que los capitalinos llevamos oyendo ya muchos años promesas en vano sobre la construcción de un sistema de transporte organizado y viable, que siguen quedándose en el papel sin haber estado cerca de convertirse en una realidad. Hace más de medio siglo se empezó a hablar sobre la construcción del metro a raíz de la quiebra de los ferrocarriles, llevándose a cabo numerosos estudios de factibilidad desde entonces. Pero, ¿en qué han terminado éstos? Archivados en el papel. Desde 1954, durante el gobierno del general Rojas Pinilla hasta hoy, este proyecto continúa siendo una utopía que parece ser más una estrategia politiquera de los candidatos a la alcaldía para hacerse elegir, que en un proyecto serio, viable y sobre todo realizable para una ciudad colapsada por falta de planeación y de una administración seria.

Aunque todos sabemos que el progresismo no es precisamente sinónimo de progreso, durante su candidatura, Petro no sólo se presentó como su representante, sino como el candidato humano y honesto que la ciudad necesita para salir del caos en el que está inmersa. Sin embargo, todo parece indicar que el alcalde electo seguirá los pasos de sus dos antecesores y copartidarios, pues no se le ve voluntad de hacer sino de embolatar los recursos recaudados con el pretexto de hacer “mejoras” en la ciudad. Tal parece que su humanismo se basa en desangrar de los ciudadanos, esta vez no por la vía armada, sino a través del cobro de más impuestos. ¿No los pagamos ya todos más de una vez en diferentes formas?

1 comentarios:

BRABONEL dijo...

Petro es uno de los representantes de la Izquierda mas radical, a ellos no les interesa con cuanto porcentaje son elegidos o mejor dicho no les importa cuanta gente esta de acuerdo con sus políticas y cuantos benefician, esa izquierda pasa por encima de todo y de todos con tal de cumplir sus objetivos. Con la estatización de la empresa de energía Petro (lo que quiere hacer Petro con la empresa de energía de Bogotá es una estatización de forma diplomática pero estatización de todas formas) esta demostrando que no esta muy lejos de su gran amigo y compañero ideológico Hugo Chávez Presidente Venezolano.