Por Jaime Castro Ramírez
La política como origen del poder requiere de mecanismos de análisis adecuados a su propia dinámica, pero que garanticen la aplicación de los principios de autenticidad y transparencia. Otras formas distintas pueden desvirtuar la esencia de la democracia pervirtiendo el sentido de la voluntad popular al acudir a las urnas.
Votar a conciencia es una fortaleza de todo demócrata para conservar su identidad patriótica y ciudadana y por lo mismo una fortaleza para la democracia. Según la ley electoral, el ciudadano no debe tener ninguna clase de presiones, ni directas, ni indirectas, que condicionen su voluntad y su libertad para ejercer el derecho al sufragio.
Encuestas electorales
Esta clase de encuestas, en su mejor sentido, son un medio informativo y de orientación sobre la preferencia del electorado respecto a la intención de voto por cada uno de los candidatos que presentan sus nombres para aspirar a ser elegidos en cargos de elección popular. En un análisis de la realidad política, hasta aquí no hay ninguna objeción a que unas empresas encuestadoras hagan su trabajo de investigar dicha intención de voto. Sin embargo, al observar el efecto de tales encuestas, desafortunadamente se han convertido en un elemento distorsionador de la pureza electoral que exige la Constitución y la Ley.
Voto útil
Las encuestas electorales han traído consigo un efecto muy notorio a la luz pública, pero además, muy perjudicial para la objetividad electoral y para la pulcritud democrática que requiere el resultado en las urnas en un Estado de Derecho. Estamos hablando de lo que se ha dado en llamar “el voto útil”. Éste es un fenómeno muy desafortunado que ha llegado hasta el punto de condicionar indirectamente la voluntad electoral, pues se ha convertido en una especie de punto de referencia según el cual, el votante observa el resultado de las encuestas, y en base a la ubicación de los candidatos, decide votar por quien encabeza tal resultado. Es una extraña y peligrosa teoría que riñe con los principios de la cultura política y que ha ido tomando cuerpo en Colombia, dizque con el equivocado e infundado precepto que significa: “no perder el voto”.
La esencia crítica de semejante teoría equivale a desvirtuar el sentido de la democracia, pues el resultado es que no se elige a conciencia a los representantes de la sociedad en los cargos de gobierno, sino que se termina eligiendo por el efecto del impulso mediático que produce el resultado de una encuesta, no importa quién sea el candidato, qué acreditación tenga como capacitado para gobernar, ni tampoco importa qué orientación política es la que define su estatus ideológico. La consecuencia obvia es que el concepto de elegir bien está desapareciendo de la mentalidad ciudadana y se improvisa entonces al aspecto aleatorio de lo que salga del talante del elegido.
En otro escenario, no menos diabólico en la interpretación del resultado político, se suele votar en contra de alguien, es decir, se “vota mal”, con tal de que ese alguien no salga elegido.
Solución en manos del gobierno y la clase política
Es preciso que la democracia colombiana reaccione ante esta desviación del criterio político ciudadano al acudir a las urnas. A través del Congreso de la república y por intermedio del gobierno y la clase política, debiera procederse a liderar la expedición de una reglamentación muy seria para contrarrestar esta incidencia convertida en un exabrupto en el tema de las encuestas. Además, porque los mismos políticos son perjudicados por la mencionada selectividad que propicia la modalidad del voto útil (no perder el voto).
Cuestión de cultura política
La formación de las personas en conocimiento político es determinante a la hora de ejercer el derecho, pero también el deber ciudadano de elegir bien.
No puede ser posible que el elector no haga un análisis serio de las condiciones personales del candidato para ejercer el cargo al que aspira, pero además, estudiar el programa que ofrece cumplir, y en base al criterio formado con estos argumentos, decidir entonces en forma razonada por quién depositar el voto en las urnas. Se requiere desde luego el apoyo de una campaña intensa de cultura ciudadana y política para crear conciencia en esta materia.
Esto es muy diferente a votar por tal o cual candidato por el simple hecho de que ese fulano esté ocupando el primer lugar en una encuesta. Con un agravante adicional, que consiste en que el (los) interesado(s) en una elección contrata(n) el servicio de la elaboración de una encuesta, la cual siempre termina(n) ganando. ¿Manipulación? Sería conveniente que por norma legal se investigaran los procedimientos técnicos utilizados en la elaboración de las encuestas, pues es muy importante conocer la observancia de los principios filosófico-políticos aplicados a la imparcialidad como se tienen que obtener los resultados. Lo que si no se puede permitir es que las encuestas terminen convirtiéndose en medios que definen elecciones a través de un supuesto y perverso poder que elige (por lo menos mal interpretado por los ciudadanos), pues estarían desplazando los cánones de la democracia en materia electoral.
Es simple cuestión de honestidad política, que significa garantía democrática.
AL MARGEN: El presidente Santos apareció en la televisión dando parte de normalidad en el desarrollo de la jornada electoral del 30 de octubre de 2011. No se sabe si es que estaba mal informado, o qué sentido tenga tal declaración, pues la realidad es que se presentaron asonadas en 52 municipios donde los vándalos no aceptaron el resultado de las elecciones, lo cual nunca había ocurrido en Colombia. ¿Dónde está el imperio del orden definido por el imperio de la ley?

2 comentarios:
yo quiero que expliquen la estrategia chavista esa de haber dado de baja al jefe del servicio domestico de los doctores universitarios. Interesante que Atrabilioso no se pronuncie de ninguna manera al respecto.
Mundo Chacal. Dígame, en el supuesto de que Santos quisiera salvar a Cano, ¿qué podría hacer? ¿Ordena a los militares que desistan de perseguirlo? ¿Cree que no habría el que saliera a contarlo a la prensa?
Pero ¿qué pierde Santos con que muera el cabecilla de las FARC? Si a usted le parece tan absurdo lo que YO digo sobre lo que son las FARC y sobre la política de este gobierno publíquese un post explicando esto: http://atrabilioso.blogspot.com/2011/02/un-momento-historico-para-alcanzar-la.html
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