Por Noel Carrascal
La reciente protesta que se tomó las calles cercanas a la bolsa de valores de Nueva York mostró dos cosas claras: una clara indignación y una más clara confusión sobre las causas y responsables de esta compleja situación económica mundial que solo promete volverse más compleja.
El origen de la protesta se generó por la frustración de estas personas que fue dirigida a Wall Street por Abduster Magazine, propiedad de un grupo canadiense conocido por su retorica anti consumismo y financiamiento sin publicidad. Al parecer estos muchachos atendieron el llamado sin caer en cuenta que Wall Street es algo más que una calle donde se encuentran edificios que ocultan detrás de sus paredes la increíble complejidad de las transacciones de todo tipo en todo tipo de mercados. Estas transacciones en los mercados no son el producto de un plan malhechor para subyugar gente, sino el producto del progreso para poder proveer de bienestar a una creciente y exigente población. La protesta ha sido criticada por su falta de enfoque y mensaje básico al canalizar la culpa de todos los males a Wall Street, ignorando a quienes tienen mucho más responsabilidad en esta debacle: los malos gobiernos de los países en crisis.
Entre las vaguedades de razones mal informadas más notables que se dieron para la protesta se encuentran la desigualdad económica y la avaricia corporativa. Ambas ideas fustigadas por el propio presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, que ante su incesable negación de responsabilidad por el agravamiento de la crisis, se ha dedicado a instigar una guerra de clases que no debería existir. El mismo presidente que prometió retirar las tropas que combatían terroristas y tiranos en Irak y Afganistán para lograr la paz, busca socavar la paz entre su propia gente con un discurso incendiario contra quienes generan empleo y proveen el capital para generar empresas que generan empleo. A los gobiernos progresistas les conviene señalar al sector privado como responsable para que no los señalen a ellos. Es así como Wall Street y sus instituciones financieras se han convertido en el objetivo de estos muchachos como borreguitos sin pastor, pues el grupo se caracteriza por no tener líderes.
Tan acéfalo anda este grupo que algunos blogueros que los apoyan están atemorizados porque la protesta sea infiltrada y manipulada por grupos de intereses particulares. Los sindicatos se unieron a la protesta contra Wall Street con sus megáfonos y cantos rabiosos. Y para esto los banqueros se prestan como una presa fácil para demonizar después de la crisis del 2008.
La debacle financiera del 2008 no causó la crisis de deuda de gobiernos occidentales que la gente siente en forma de desempleo. Esa crisis se venía cocinando en los Estados Unidos desde la creación de programas sociales como Social Security, Medicare, Madicaid entre otros. Cuando la burbuja hipotecaria estallo, presagiando una recesión, las responsabilidades que los gobiernos habían adquirido irresponsablemente por generaciones se hicieron difíciles de cumplir, con el consecuente bajón de recaudo de impuestos que trae una recesión. De no haber ocurrido esta crisis en 2008, hubiese ocurrido más tarde. Algunos analistas comparaban la llegada de esta crisis con el impacto de un asteroide metafórico en nuestras economías y tejido social que se veía venir, pero todos lo ignoraban por creer que estaba muy lejos. El endeudamiento constante de nuestras democracias por gobiernos de corte progresista debe ser el objetivo de estas protestas.
Para ser justos, los borreguitos sin pastor que protestan contra Wall Street no son los únicos en los Estados Unidos. El Tea Party se distingue por no tener líder definido, pero, al contrario de los indignados, sí tienen una serie de principios bien definidos. Uno de esos principios son los mercados libres; libres de políticos, banqueros e intereses privados particulares que los quieran intervenir para beneficio propio. No creo que el miembro promedio del Tea Party que protesta contra el gobierno esté mejor informado que un indignado promedio que protesta contra Wall Street. Solo creo que sin querer queriendo, los miembros del Tea Party protestan por la causa correcta.
A pesar de los complejos mecanismos que inflaron y desinflaron la burbuja, que probablemente no se han entendido a cabalidad, es impresionante ver la certeza con la que estos manifestantes culpan a Wall Street por los problemas económicos. No creo conocer las complejidades de los mercados con más certidumbre que estos protestantes, pues me siento más conocedor del mundo solo si pongo a prueba mis modelos con cuestionamientos constantes. He hecho un hábito del tratar de entender Wall Street y el capitalismo por varios años de curiosidad autodidacta y todavía me sorprendo de las cosas que no sabía, o las que creía saber y ahora sé que no son totalmente correctas. He hecho correcciones a mis modelos del entendimiento del capitalismo; he procurado no caer en teorías facilistas (como las del socialismo de cualquier sabor); me he preguntado a mí mismo, sin ser economista, por que hay tanto economista que se contradice y porque creo que algunos de ellos están equivocados; he escrito poco al respecto y con gran prudencia para no evidenciar alguna falla en mis raciocinios... Las anteriores líneas pueden ser usadas como guía terapéutica para curar a un mamerto de su ingenuidad en estos temas.
A estos mamertos les enseñan a creer, no a cuestionar, en las universidades, y por eso muchos se tragan la deformada realidad de las verdades a medias. Ante la confusión de las masas por acontecimientos mundiales, me siento obligado a argumentar porque yo saldría a protestar también, pero no por la misma motivación de los indignados, sino por una motivación y causas mejor informadas: los malos gobiernos de los países en crisis.
La búsqueda del entendimiento por las causas de las crisis financieras del mundo puede que sea interminable. Hay que estar dispuesto a descartar cualquier preconcepción o dogma con el que se haya casado uno en una juventud inconforme. Las ideas y las creencias no son bebés, y pueden ser desechadas por quienes las engendran cuando fallan, se debe hacer incluso sin tener algo mejor para substituirlas, pues es mejor no saber que saber equivocadamente. En este sentido, los más indignados sobresalen por su inhabilidad de poner a prueba sus ideas, de culpar solo a Wall Street, por creer en las ideas mamertas que tanto se enseñan en universidades.
Y todo este complejo mecanismo que ocurre detrás de las paredes de los edificios y calles a los que los borreguitos protestan es ampliamente ignorado por las masas, lo que hace ampliamente ignorante la teoría simplista de que los banqueros son malos, pero los banqueros ni son ángeles ni nos obligan a caer en sus mañas, son los borreguitos sin pastor los que sin haber sido educados mejor, creen que los malos son los banqueros.
Punto aislado: una definición de borrego de acuerdo a la Real Academia Española: hombre que se somete gregariamente a la voluntad ajena.

2 comentarios:
Estoy 100% de acuerdo con que estos jóvenes son unos borregos, ni siquiera saben lo que quieren, solo saben que están molestos, como un adolescente que odia a sus padres solo porque tiene 16 años y no puede hacer lo que le de la gana.
No estoy completamente de acuerdo con el autor en las causas de la debacle financiera, aunque reconozco que tiene puntos muy validos
Pero pienso que toda esta critica también es valida para los iguales borregos tontos del Tea Party, que dicen que están molestos por el excesivo gasto gubernamental y los impuestos. Que casualidad que se organizaron apenas un demócrata de izquierdas tomo el poder. Si odian al gobierno y el gasto? porque no protestaron contra el trillón de dolares de guerra no provocada en Iraq? o por los incrementos de gastos del la administración anterior? La respuesta es simple. La mayoría del Tea Party odia a la izquierda no por ser socialista o irresponsable fiscal, si no por no ser ultra-religiosa, homofobica y racista como ellos.
Propongo que el gobierno corrija sus cuentas en 50% con recortes de gasto publico (incluyendo programas sociales como medicare y social security) y 50% aumentando los impuestos a los ingresos personales de la población mas rica. Eso me hace socialista radical? o que la gente haga con sus creencias o no creencias o y se case con quien le de la gana. Eso no me haría conservador en EEUU?
Jrcolmena,
Me di a la tarea de buscar posibles explicaciones que le haya dado a la debacle financiera y no las encontré. Llegue a decir que la debacle financiera adelanto la crisis de deuda de los gobiernos, dije que "La búsqueda del entendimiento por las causas de las crisis financieras del mundo puede que sea interminable." osea, como puede estar en desacuerdo con 'mi' causa de esta debacle financiera, no creo haberla dado en este articulo.
He notado una comprensión de lectura preocupante entre muchos de quienes dejan comentarios en mi columna, este es un ejemplo.
Bush gasto mucho por haber tenido que responder al ataque del 11 de Septiembre. La forma como se ejecuto la respuesta a los ataques puede ser cuestionable, la necesidad de tener que confrontar a terroristas en el extranjero meritan su costo. De pronto le critico al mundo no haber apoyado más a Estados Unidos. Ahora, Bush gastó, pero no como Obama, y Bush no pasó un 'entitlemente' tan preocupante para las finanzas de USA como la reforma a la Salud.
Le critico a Bush que haya sacado dinero de algunos fondos de 'Entitlements' sin que esto haya sido contabilizado como deuda, pero no nos podíamos quedar cruzados ante la caída de las torres.
Su 50%/50% solucion en recorte de gasto y aumento de impuesto no parece estar muy bien informada. Le recomiendo el plan 9-9-9 de Herman Cain, es una alternativa que hay que considerar.
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