Por Noel Carrascal
“Aquí estoy, mátenme si quieren”. La policía solo quiere sus beneficios. ¿Qué hace un presidente conduciendo negociaciones laborales directamente y metiéndose a un cantón policial? ¿No tiene ministros? Normalmente los golpes de estado le llegan a los presidentes in fraganti, en cambio Correa fue no sólo a buscarlo, sino a inventárselo. Las diferentes entrevistas de los policías que rodeaban el sitio donde Correa estaba sitiado argumentaban una restitución de sus bonos y la regla seguida para los asensos. Pero Correa se metió a discutir pendencieramente.
“Aquí estoy, mátenme si quieren”. La policía solo quiere sus beneficios. ¿Qué hace un presidente conduciendo negociaciones laborales directamente y metiéndose a un cantón policial? ¿No tiene ministros? Normalmente los golpes de estado le llegan a los presidentes in fraganti, en cambio Correa fue no sólo a buscarlo, sino a inventárselo. Las diferentes entrevistas de los policías que rodeaban el sitio donde Correa estaba sitiado argumentaban una restitución de sus bonos y la regla seguida para los asensos. Pero Correa se metió a discutir pendencieramente.
Si a un movimiento sindical de izquierda se le reprime bruscamente, por no decir violentamente, las lloronas de la izquierda gritan a cielo abierto clamando una injusticia social. En el caso de Ecuador, los sindicalistas parecen estar a la derecha del presidente Correa. Como esta vez es la izquierda la que está en el poder, la injusticia que hubiese existido en caso contrario, se dio al revés y con un silencio asombroso. Varios policías cayeron en las trifulcas entre sindicalistas y militares gracias a la torpe actuación de Correa ante semejante crisis ¿Donde están los sindicalistas que defienden tanto a sus colegas, el derecho a la huelga y los derechos humanos?
Una explicación a esta inversión de papeles en tan sencillo, pero delicado, problema laboral, y que se escaló en definición solamente a golpe de Estado, era que este descontento policial sería usado como ‘florero de Llorente’, no para la independencia de un pueblo, sino para su sometimiento por parte del llorón de Correa.
¿Por qué someter a un pueblo donde el líder tiene una popularidad alta? Esta pregunta va tanto para Ecuador como para Venezuela también. Porque se tiene rabo de paja y la opinión pública está de luna de miel con sus mandatarios, políticas y discursos populistas. Tarde o temprano la opinión pública se dará cuenta de que se abusó de su confianza y sus votos fueron usados para otro propósito diferente a la “justicia social” que se les prometió: el sometimiento del pueblo, su debilitamiento por vía del empobrecimiento y la toma del poder.
Venezuela despierta, esperemos que no muy tarde, de esa luna de miel con Chávez. El telón encubridor, que también servía como teflón, o 'esa cortina de hierro' que Chávez implanta, está dejando ver abusos paulatinos. Como quien no quiere desnudar una realidad prematuramente; como quien busca una legitimidad que ya perdió en su conciencia hace mucho tiempo.
Chávez ganó una elección con métodos dudosos y por estrecho margen, si es que la ganó. Fraccionó la oposición para facilitar la elección de su cofradía de cómplices en sus propósitos dictatoriales. Influenció injustamente las elecciones de tal forma que haría sentir a la oposición en Colombia afortunada con la ley de garantías electorales. No supo Chávez explicar la desproporción de votos y curules obtenidas por la oposición cuando Andreína Flores (ver video) le pregunto; vestigio de una estrategia dictatorial como el uso de la sudadera al estilo de Fidel Castro.
En otros países latinoamericanos democracia y constituciones se descifran, modifican y manipulan con otros trucos por parte de políticos cuyos intereses son claramente más personales que en pro del país. En Argentina se erosionan garantías como la libertad de prensa. Se ven como enemigos a quienes contrarían el gobierno y se evidencia esto en la retórica divisionista de los mandatarios. La triquiñuela allá es la alternación del poder entre una pareja de políticos, que aunque legal, es definitivamente una oportunidad que se aprovecha con propósitos que pintan afines a los de Correa y Chávez.
En Brasil Lula le da un 'dedazo' a Rousseff. Ésta a su vez tiene una alta popularidad a pesar de las vaguedades que preocupan. Se habla con vaguedad de una reforma política, pero no se especifica cómo será. Sólo se dice que hoy día cualquier persona llega al legislativo, hasta un payaso. ¿No es esa la belleza de una democracia libre y participativa? ¿No es más confiable un payaso noble que un marxista reformado como Rousseff? ¿Por qué en Brasil, como en Ecuador, un político altamente popular siguiere una reforma política si se beneficia de cómo son las cosas actualmente? Porque quieren perpetuarse en el poder de alguna forma u otra.
Cabe preguntarse por que si se cree que se esta haciendo lo correcto se tiene que manipular la democracia para que siga favoreciendo a las personas en el poder. Avaricia, lealtades, deudas políticas y prepotencia intelectual pueden ser algunas de las posibles respuestas.
Por el bien de un país, uno esperaría un discurso conciliador de un presidente que acaba de sobrellevar un 'auto golpe'. Aunque este 'bien' parece ser la perpetuación en el poder de Correa con un discurso que polariza el país y por medio de el debilitamiento de la policía y una posible disolución del congreso. Las acciones y las reacciones de Correa se parecen a una sospechosa triquiñuela para disfrazar una dictadura de democracia.

1 comentarios:
La apología de oficio al levantamiento por parte de ciertos opinadores es buen indicio de que sí había planes macabros. De pronto no era el golpe completo. Golpes famosos como la operación Ajax o la revolución de Pinochet fueron antecedidos por amagos que permitieron medir reacciones y generar confianzas sobre falsos leales. Todo mundo vio la granada de aturdimiento que estalló sobre la cabeza de Correa, lo cual no es propiamente la manera de inducir una firma o una negociación. Aquí por menos habría de respuesta una masacre, por muchísimo menos. No dudo haya estado presente la mano de asesores cubanos para aprovechar la torpeza de los insurrectos como lo hizo Chávez en 2002, pero en cualquier país que pose de democrático es apenas lógico que un levantamiento ilegal de una fuerza armada contra el orden constitucional reciba la represión armada por parte de una fuerza leal.
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