Por Víctor Robles Sosa, Periodista y director ejecutivo del Instituto Paz, Democracia y Desarrollo (Ipades)
El 12 de julio pasado, el político opositor venezolano Alejandro Peña Esclusa fue detenido en su casa de Caracas, delante de su familia, acusado falsamente de terrorismo, en una aparatosa operación ejecutada por 20 agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), con la complicidad de un poder judicial sometido al chavismo.
La operación fue montada por el régimen chavista para silenciar a Peña Esclusa y detener la intensa actividad que ha desplegado en los últimos años fuera de Venezuela denunciando al carácter antidemocrático del gobierno de Hugo Chávez.
Peña Esclusa tiene una larga ejecutoria como opositor de Chávez, pero se volvió en una piedra en del zapato de aquél desde 2008, cuando aglutinó a 200 ONG liberales del continente en la Unión de Organizaciones Democráticas de América (Unoamérica), con el objeto de combatir la labor de zapa del totalitarismo comunista contra las democracias de la región.
Como presidente de Unoamérica, fue uno de los primeros en denunciar el plan de Manuel Zelaya de perpetuarse en el poder en Honduras con el apoyo del tirano de Caracas. Después se movilizó por América en defensa de la legitimidad del gobierno del ex presidente Roberto Micheletti y de la elección del actual mandatario hondureño, Porfirio Lobo.
También denunció ante la comunidad hemisférica la matanza de Pando, perpetrada por las fuerzas del régimen chavista boliviano que encabeza Evo Morales; así como las actividades desestabilizadoras que realizan en los países de la región los grupos totalitarios agrupados en la llamada Coordinadora Bolivariana, integrada, entre otros, por la banda terrorista colombiana FARC.
Pero lo que desató la ira de Chávez y precipitó la detención de Peña fue el reconocimiento oficial del Exilio Venezolano en los Estados Unidos, en una ceremonia celebrada en el Congreso norteamericano en los primeros días de julio.
Alejandro Peña, uno de los impulsores del reconocimiento, asistió a la ceremonia en Washington; éste fue el verdadero “delito” que cometió, por eso está detenido y encarcelado.
La versión chavista dice que la policía halló en la casa del líder opositor explosivos plásticos (C-4) de uso militar que supuestamente iban a ser utilizados en un atentado, lo cual es ridículo porque Peña jamás ha recurrido a la violencia.
La infamia grosera dice que Peña ocultó el explosivo ¡en el dormitorio de su hija pequeña! Sin duda es una mentira, pues ni el más avezado asesino haría eso sabiendo que el C-4 es un material altamente peligroso.
No es la primera vez que el régimen venezolano monta este tipo de farsas para silenciar y a sus adversarios políticos. A la periodista independiente Patricia Poleo la involucró en el asesinato de un fiscal chavista para obligarla a marcharse del país. Ella reside hoy exiliada en los Estados Unidos.
Lo que le espera a Peña es desalentador, pues Chávez maneja la justicia. Si un juez contradice la voluntad del régimen es destituido de inmediato, y a veces encarcelado, como es el caso de la jueza María Afiuni, quien hoy está presa por haber ordenado la excarcelación de un preso político.
El complot contra Peña es tan grotesco que ha sido rechazado por la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice, el presidente Micheletti, el escritor colombiano Plinio Apuleyo, el periodista francés Bertrand de La Grange, la fundación Un Millón de Voces contra las FARC, la Federación Internacional de Abogados, las 200 ONG democráticas confortantes de Unoamérica, entre mucha otras instituciones y personalidades defensoras de la democracia.
Todos ellos han exigido que el régimen de Caracas respete el derecho de Peña Esclusa al debido proceso, que ha sido violado desde su arresto, que se produjo sin una orden judicial y sin garantías mínimas, lo cual posibilitó que los policías “sembraran” los explosivos en su casa.
Si Chávez cree que encarcelando a Peña Escusa se ha deshecho de un enemigo, se equivoca; más bien lo ha consagrado como líder opositor y lo ha convertido en un símbolo de la resistencia democrática.

2 comentarios:
No sé por que razón algunos se preocupan de un ser humano que esta ahí, preso, por su propia responsabilidad. No hace falta ser sabio para saber que quien se mete con un dictador va a salir perdiendo. Esta manía loca de afirmar que se lucha por los derechos humanos, al defender a un prisionero político, resulta desfachatez mediática, afán de protagonismo, dárselas de buenos.
Estar en contra del régimen chavista es algo que de por sí resulta loable. No se puede pedir menos a alguien que consideremos sensato. Empero los métodos para oponerse a una dictadura cuyo poder ataca a todos los entes de la sociedad resultan siempre insuficientes. Una verdadera lógica de acción no derivaría en oponerse a algo que detestamos, si no en la capacidad de seguir de largo, sin ser afectados individualmente, y en seguir siendo coherentes con la libertad que decimos practicar.
De esto se desprende que el activismo de la derecha y de la izquierda no pueden tener un verdadero sentido en el largo plazo. La necesidad que tienen de ser impuestos al resto de la sociedad hace que estos sistemas resulten contrarios a la libertad humana. Pueden los chavistas o los santistas tener el derecho a pensar como quieran, como mejor les parezca. Yo sigo mi camino, sin rendirles tributo, siendo coherente con mi humanidad. Respeto su libertad y no me envuelvo en causas que no tienen sentido. Tampoco estoy obligado a imponerles este pensamiento.
Lo que no puedo creer que aun en el mundo no se hayan dado cuenta de quien es Chavez.
Porque ya deberia ser detenido por violacion a los Derechos Humanos.
La verdad que seguir mirando para otro lado, es permanecer en la complicidad de quienes torturan y asesinan Terroristas!!!
Considero que la humanidad deberia estar alarmada por los sucesos que estan ocurriendo en America del Sur.
Porque les guste o no este Terrorismo de las FARC tiene su coneccion con el resto de los terroristas que permanecen en otras naciones como la ETA.
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