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7 de julio de 2010

Las inadmisibles formas de lucha de la ex guerrilla


Por Jaime Ruiz

Cada vez más es evidente el aserto de que la política en las sociedades democráticas se acerca al marketing: lo más importante es establecer cuál es el target al que va dirigido cada eslogan, cada declaración o cada performance, en cuanto esto se tiene claro, se trata ante todo de satisfacer las motivaciones de ese público, como cuando se contratan azafatas casi adolescentes para los anuncios de automóviles.

Buen ejemplo de eso fue la alusión del candidato Mockus a la "ex guerrilla" durante la pasada campaña electoral. Complace una idea generalizada, hegemónica, entre el sector social que apoyó su aspiración. La nostalgia de una guerrilla verdadera que corresponda a las exigencias de estilo y altruismo que definen a ese medio social. El viejo reproche a las FARC de haber perdido sus ideales por dedicarse a secuestrar gente y a traficar con drogas, como si fuera posible sobrevivir para una organización armada de sus dimensiones sin fuentes de ingresos semejantes.

El objetivo de este escrito es denunciar esa nostalgia, pese a que cualquier lector que me conozca se habrá encontrado muchas veces con la misma idea. ¿Qué hacer? El hecho fundamental de la vida colombiana moderna es ese olvido sobre el origen de las guerrillas, ese enmascaramiento de quienes deben su poder y su hegemonía social y económica a la actividad de esas organizaciones. Esa distracción de la mayoría, que parece embrujada preguntándose por qué el dedo del pistolero se cierra sobre el gatillo, sin relacionarlo con el brazo al que está ligado.

Hace ya casi cinco años saltó el escándalo de que las directivas de la Universidad Nacional pretendían borrar las efigies del Che Guevara y Camilo Torres de los edificios de dicho centro, con respuestas airadas del editorialista de El Tiempo y hasta del ex rector Marco Palacio. Dicho escrito es absolutamente recomendable para quienes creen que las FARC son algo distinto de la Universidad Nacional.

La cuestión no es la consideración que se haga de las guerrillas, y ni siquiera la adhesión de la parte "decente" del país al guevarismo-camilismo, sino la absoluta ceguera de la mayoría respecto a la historia reciente de Colombia, y en realidad el interés de los socios de las FARC y el ELN de seguir dominando el país después del fracaso de su servicio doméstico armado. En diversas ocasiones, como en las alusiones de Mockus citadas arriba o en las perlas de su sanedrín que copié la semana pasada, resulta evidente ese designio.

Ante todo, las guerrillas fueron desde mucho antes de llamarse así, desde la "colonización armada comunista" de los años cuarenta, la principal baza del comunismo local, la principal inversión del régimen soviético en Colombia y la principal esperanza de hacer la revolución. Pero la revolución era el objetivo compartido por la mayoría de los grupos sociales dominantes, desde los patricios multimillonarios de Firmes y Alternativa hasta las sectas de "intelectuales" que pretendían hacerles competencia.

En realidad la condena a la "ex guerrilla" es el reproche por su fracaso, excusándose en la condena de sus métodos, se deja pasar la legitimación de sus fines, que son como una seña de identidad de esos grupos sociales. En ese avance de la revolución, es decir, de las guerrillas, fue fundamental el dominio, gracias a la violencia, de las universidades públicas, después de las empresas públicas, de las escuelas y finalmente de toda la función pública. La presencia de activistas armados y muy violentos en Barrancabermeja fue la base del dominio del PCC sobre el sindicato de Ecopetrol y después sobre todo el funcionariado.

Esa clientela poderosa de los sindicatos reforzados con la guerrilla fue determinante en el avance del M-19 al final de los ochenta y en la composición de la Asamblea Constituyente convocada por César Gaviria para asegurarle a Escobar la no extradición y repartirse el poder con los terroristas: la votación no llegó al 20 % del censo electoral, pero es seguro que los afiliados sindicales sí participaron.

El mayor error que podrían cometer los colombianos que durante tanto tiempo han estado sometidos a la opresión de esa casta y sus tropas de niños sería permitir que la dominación se perpetuara con el pretexto de que los peones no hicieron bien el trabajo. Cuanto más se piensa en la reacción de los poderes fácticos ante el triunfo de Uribe sobre las bandas terroristas más resulta evidente que las FARC y el ELN son una especie de garantes de la Constitución del 91 y su derrota amenaza el socialismo impuesto en ese engendro.

Pero para entender eso hay que volver a lo mismo: a) la mayoría de los grupos sociales dominantes optaron por el socialismo durante las décadas anteriores a 1991; b) el poder terrorista ensanchó las rentas de las clientelas del PCC y las sectas afines, y la Constitución protochavista amplió ese despojo hasta convertirlo en la principal causa de la miseria de los demás colombianos; c) desde que en 2002 fue elegido un presidente dispuesto a forzar la desmovilización de las tropas rústicas, los poderes fácticos que de hecho lo poseen todo en Colombia se dedicaron a impedir a toda costa esa tarea y a tratar de salvar a las bandas terroristas.

Y siempre se está repitiendo que las guerrillas no llegaron de la luna porque en Colombia la palabra la tienen siempre esos grupos y los demás apenas sufren las consecuencias de su juego. Porque sólo una minoría insignificante entiende que el socialismo es la servidumbre y que sus partidarios son casi siempre los que se benefician del orden de esclavitud de siempre.

Los sueños de Mockus y su gente de aumentar los impuestos son reflejo del carácter socialista de su discurso. Desde que comprendió que el marxismo abierto lo forzaba a una segura marginalidad, Salomón Kalmanovitz optó por plantear el ensanchamiento del Estado a través de la tributación, sin amenazar directamente la propiedad. Pero cuando él, personaje por lo demás arquetípico, habla de subir impuestos sólo piensa en los que pagan las empresas: los ciudadanos ricos que no producen nada, como él mismo, como casi toda la base social del mockusianismo, seguirían en la práctica exentos, y en todo caso pagando MENOS de lo que pagan en Europa quienes ganan lo mismo (en términos absolutos, ni hablar de que al ser decenas de veces la renta media, en países como Suecia pagarían más de la mitad del total ingresado).

No es raro que para justificar su programa el candidato Mockus citara el libro El costo de los derechos. En el lenguaje corrompido de la vida colombiana los "derechos" son las tutelas, es decir, el mecanismo por el que los recursos comunes se gastan en asegurar los privilegios de los de siempre. Mecanismo, hay que recordarlo, que es la principal "conquista" de la Constitución del 91, Constitución que es el fruto de décadas de actividad de las guerrillas.

Pero tengo otro ejemplo característico de hasta qué punto Colombia no ha decidido si condena a las FARC por sus fines o por sus medios. Evidentemente los partidarios de Mockus, por jóvenes que sean, critican los medios, siguiendo una fatalidad casi genética. Pero los demás tampoco es que tengan muy claro que desean una sociedad libre.

En una discusión en su blog, tras citar una columna de Eduardo Escobar sobre el caso de Manuel Cepeda, otro protagonista de la Ola Verde y de la opinión hegemónica, Alejandro Gaviria, afirma:
Es un tema difícil. He oído varias veces que en la casa de Manuel Cepeda escondían secuestrados. No sé si sea verdad. Pero sin duda Cepeda padre apoyó la combinación de todas las formas de lucha. Muchas organizaciones estatales hicieron lo propio. En esta guerra la diferencia entre las víctimas y los victimarios no siempre es clara.
De donde sale difícil establecer si los dirigentes del PCC son victimarios o víctimas. El hecho de que Cepeda apoyara la combinación de las formas de lucha se vuelve lo único importante, lo que iguala su lucha a la de las "organizaciones estatales" que combinaron formas de lucha. Después se reafirma:
Casi por principio, no confío en quienes promueven o defienden todas las formas de lucha.
Con lo que no hay nada que reprocharle al programa o a los objetivos del PCC, sino sólo al vicio de combinar las formas de lucha. Si todo fuera por las buenas, Gaviria, sin la menor duda, estaría en ese bando.

Y es que sociológicamente ese bando es siempre el mismo, tanto si se declara socialista como reformista democrático. Y todo el problema es si en Colombia hay suficiente claridad sobre la sociedad que se desea, o si sólo hay que pedirle a los Cepeda y a sus seguidores que cambien sus formas de lucha. Cosa que a estas alturas ya parecen haber hecho: la prueba es precisamente el ascenso de Mockus en las pasadas elecciones.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Necesitamos conocer los mecanismos de participación que tenemos mas a la mano, para promover una enmienda constitucional, da asco saber que la del 91, es un cheque en blanco firmado a los terroristas.

Anónimo dijo...

Holita.

Vemos muchos problemas en el escenario mundial, que es probable siempre han estado alli, pero hoy en dia por la facilidad de comunicacion se pueden observar en forma multilateral, y propagar tambien por las mismas razones.

En lectura rapida a su escrito pense en eso de que una palabra o una frase puede ser interpretada en forma diferente por varias personas.
Generalmente esto se atribuye a diferencias 'culturales', y es demonstrable en 'los dichos' y en el lenguaje comun entre regiones relativamente aisladas. Si quiere reviselo usted mismo. Pienso que el origen de la interpretacion es local/cultural, pero el contexto de aplicacion definiria el uso.

Lo que estaba pensando es que con esa variedad de interpretaciones, sumado a la capacidad de accion y efecto, se genera un problema. Lo que se mejoraria si hay claridad en la comunicacion. Eso yo lo he comprendido desde hace tiempo, y lo he aplicado en los momentos requeridos, y contrario al escenario 'inflexible'. El efecto de 'sincronizar' al interlocutor tiene beneficios tangibles, claro que cuando la intencion es que se entienda claro, no el de pescar en rio revuelto. O de aparecer como sabio.

Por eso pienso que hay un problema genuino de comunicacion. Y en esas se aprovechan los que quieren y pueden. Se lograria el efecto cumun deseable.

Ejemplo clarisimo: politica.

Anónimo dijo...

Disculpas:

Se lograria el efecto comun deseable si se expresa el objetivo en forma que lo entiendan, digamos que generica. Lo que debe ser aplicable a toda rama de la sociedad. Y en vez de 'rebajar' indica calidad genuina.

Creo que el exito de algunos escritores esta en eso. Y el problema de traduccion radica en eso.


De ahi la importancia de aclarar, o alfabetizar, o educar y sacarle provecho a la educacion. Cuando se quiere y no hay 'mareas sucias' de por medio.

Si se llega a ese estado se logran los verdaderos cambios y el tan proclamado mundo mejor.

Ejemplo: del dicho al hecho hay mucho trecho, por eso mismo.

Buendia.

Anónimo dijo...

Cepeda II dise: no esta comprobado que mi padre fue guerrillero..........El Partido Comunista fue fundador de las Farc y Cepada II pide mas pruebas.

jaime ruiz dijo...

Anónimo 10.00 AM: existe la posibilidad de que Uribe promueva una nueva Constituyente. Sería la ocasión de juzgar por prevaricato a los miembros de las actuales cortes, y de definir a Colombia como un país de libertades distinto a Bolivia. Lo que pasa es que hace falta mucha energía para hacer eso, y hasta hace muy poco había muy poca gente que juzgara mal esa constitución, convencida por los medios, cuyos dueños son los verdaderos patrones del terrorismo, de que era la berraquera de modernidad.

Gracias por su participación.

jaime ruiz dijo...

Mary T. En realidad no hay tal problema de comunicación sino estilos de vida y costumbres. En el caso colombiano es la esclavitud, la cómoda vida de los que pululan alrededor del Estado y disponen del fruto del trabajo ajeno, siguiendo la costumbre de sus antepasados conquistadores. A partir de ahí son sólo las mentiras que importan de Europa y las que inventan para manipular a jóvenes y mandarlos a matarse por su interés.

Ése es el mundo de la política, otros mundos más limpios y respetables sin duda hay, pero es como quien habita una ciudad peligrosa: tiene que estar atento a lo que pueden hacer los asaltantes, no suponer que todo el mundo sale a la calle con intenciones rectas.

Gracias por sus comentarios.

jaime ruiz dijo...

Anónimo 11.07 AM: el sentido de mi post, y casi de todo lo que escribo, es que la relación de Cepeda I con las guerrillas es menos importante que el programa de su partido, y que el hecho evidente de que ese partido sigue siendo lo mismo que las FARC. El problema es que en Colombia los revolucionarios fueron la inmensa mayoría de las personas instruidas, por lo que ahora se pretende que a la derrotada guerrilla no la ayudaba nadie, y yo podría apostar a que buena parte de quienes escriben en la prensa, al menos una cuarta parte, han recibido incentivos procedentes de los secuestros.

Hace doce años uno le hablaba a un colombiano "intelectual" de combatir a las FARC y lo miraban como quien propusiera asar a la mamá. Hoy en día esos intelectuales pretenden ser inocentes, y en realidad son más culpables que los pobres campesinos que les hacían el trabajo sucio.

Gracias por participar.

Anónimo dijo...

Primero de donde saca esa afirmación de que Uribe convoca nueva constituyente y como se funde una asamblea constituyente en tribunal penal de magistrados?

jaime ruiz dijo...

Anónimo 11.52 PM: la afirmación de que Uribe convoca una nueva Constituyente la saco del mismo sitio de que usted saca que yo afirmo que Uribe convoca una Constituyente. Aunque en realidad es hablar por hablar, la mala comprensión de lectura da para todo.

¿Cómo se convierte en una Asamblea Constituyente en tribunal de magistrados? Declarándose tal. Pero suponiendo que no pudiera, cosa inexplicable para mí, pues decide crear un tribunal especial que juzgue según criterios jurídicos la conducta de las cortes anteriores. Bastaría con una buena investigación financiera para encontrar cohecho y concusión, por no hablar del prevaricato.

Las pruebas del prevaricato de esos hampones ante cualquier tribunal decente son tan abrumadoras que la defensa se encontraría ante algo absurdo, como probando la castidad de Casanova.

¿Será que eso tampoco es posible?

Anónimo dijo...

Márketing lleva tilde, señor corrector. Mercadeo no y así se evita el error.

jaime ruiz dijo...

Anónimo 4.35 PM: he publicado su comentario sólo para poder burlame.

Anónimo dijo...

¿Burlame? (le faltó la "r", por si no se fijó). Así que si se va a burlar, es mejor que antes revise lo que escribe.
¿Y quién le ha dicho a usted que la Academia es infalible? Es obvio que el anglicismo "márketing" es palabra esdrújula en español, independientemente de las decisiones incongruentes que tomen los viejitos de la Academia. Lo mismo pasa con cosas como la tontería esa de "multimedia". ¿Eso qué es? En español el neologismo debería ser "multimedios", ¡y que no se diga más!, como dicen los chapetones.

jaime ruiz dijo...

Pues si la Academia no es infalible, ¿qué autoridad va a decime que no puedo escribi "burlame"? Es una noma que me acabo de inventa. Como otros se inventan el acento en marketing.

Anónimo dijo...

Con el unico animo de aclarar un errror de apreciación, se lee esta entrada "Anónimo 10.00 AM: existe la posibilidad de que Uribe promueva una nueva Constituyente.". el que escribe se identifica como JAIME RUIZ y es julio 07, 2010 11:15 AM. Por su anterior respuesta a mi interrogante sobre la convocatoria a una constituyente, esas lineas no fueron escritas por usted?

jaime ruiz dijo...

Anónimo 6.01 PM

Una cosa es que exista una posibilidad, otra que tal cosa vaya a suceder. En todo caso, sé de buena tinta que es algo que se discute en medios del uribismo. Y creo que cada día se hace más necesario.