Por Darío Acevedo Carmona.
Si las encuestas fracasaron estruendosamente en la primera ronda electoral, no se entiende que los perdedores salgan a cantar un triunfo que las estadísticas les niega. Mockus, por ejemplo, llegó a contemplar en la cresta de la “ola” que podría ganar en primera vuelta, los resultados no pueden ser más patéticos, fue aventajado por 25 puntos por Juan Manuel Santos cuando se esperaba un duelo cerrado. En otros países con un sistema electoral similar al nuestro, el 46.5% y una ventaja de 25 puntos bastarían para proclamar ganador a quien obtuvo tan alta votación. Pero, debemos atenernos a las reglas de juego e ir a una segunda vuelta.
Al menos ahora entendemos el problema de la gobernabilidad según Mockus. De despreciar las alianzas, de considerar espurio y corrupto entrar en negociaciones, convoca una alianza tipo TOCOSAN para buscar lo imposible: unir el Polo, el conservatismo, el liberalismo y el vargasllerismo en causa común contra Santos. Todo es posible en política, la política es dinámica, dicen, para eludir el “todo se vale” para derrotar a Santos. Arriesgan, de manera suicida, a tirar por la borda una votación bastante promisoria. Santos en cambio es coherente, insiste en su propuesta inicial de unidad nacional para encarar mancomunadamente los grandes retos del país en la lucha por más empleos, por más prosperidad, por más educación, por darle continuidad a la seguridad, para abrir nuevos mercados, para hacer respetar al país y para derrotar la corrupción.
Ahora surgen los magos que, siguiendo a Maturana, ven en la derrota una victoria. Mockus considera un triunfo, no ya haber ganado sino haber pasado, a la segunda vuelta. Vargas Lleras, ciertamente, es una sorpresa en cuanto derrotó las previsiones que lo situaban en 4 por ciento, pero, hablando con franqueza, decir que su resultado es una gran noticia equivale a pensar que no estaba luchando por pasar a la segunda sino evitar ser borrado del mapa político.
Igual podemos pensar de la reacción de Petro que con mejores condiciones y garantías que sus viejos maestros, ni siquiera alcanzó el 50 por ciento de Carlos Gaviria. Derrota real que no se puede ocultar en la sofisticada hipótesis de un complot de todos contra el Polo. El síndrome paranoide no genera credibilidad y más bien esconde el deber de asumir el desastre y de hacer la autocrítica correspondiente. Petro es un buen orador y un líder combativo, pero, fue víctima de un fenómeno que parece caracterizar a la izquierda colombiana: ser víctima de sus yerros y sus divisiones. Petro le ganó a Gaviria la consulta con un discurso renovador, sin embargo, se tuvo que rendir en brazos de los más dogmáticos y retornó a su lenguaje procaz contra Uribe, como años atrás. Su desastre es edulcorado por una retórica insulsa que suena a estribillo.
Los resultados para los candidatos de los dos partidos tradicionales no pueden ser más trágicos. Grises y forzados, no lograron atraer ni siquiera la votación de las parlamentarias. Será el fin de dos carreras que nunca pudieron siquiera insinuarse como presidenciales. Pardo, un hombre capaz, fue sacrificado por la política errática del ex presidente Gaviria, por la connivencia con personas como Piedad Córdoba y el nefasto ex presidente Samper.
La lectura contraria es muy positiva para el país y la democracia: consolidación de nuevos partidos y hundimiento de liderazgos que viven de glorias lejanas e incapaces de interpretar la nueva Colombia.
Así pues, no es digerible la percepción de que todos ganaron. Hubo, en cambio, un claro triunfador, Santos, unos perdedores sin remedio y sin disculpa, otros que aceptaron la derrota y quizás se retiren. Queda por ver si se concreta el llamado de Mockus a conformar un TOCOSAN, vacío y oportunista, cuyo colbón es el deseo de derrotar todo lo que huela a Uribe y a Santos, sin otra explicación. Lo vemos difícil, no hay razones para creer que las bases del conservatismo, del liberalismo y de Cambio Radical cedan a los cantos de sirena de los girasoles.
En medio de cualquier debate, sin apelaciones, otro ganador es el presidente Uribe y su proyecto político. Obtuvo reconocimiento por su denodado trabajo para devolverle la seguridad al país y por su esfuerzo sincero de abrir cauces al buen desempeño de la economía. Sus éxitos contra los violentos se pueden apreciar en la fallida escalada guerrillera de los últimos días, dolorosa pero inútil para revertir su retroceso.
Una última reflexión: los verdes y sus aliados están en su derecho de ir hasta la segunda vuelta, pero igual, están en el deber de acatar los resultados. El pueblo colombiano no es delincuente, no es violento, no quiere la guerra, no se va por el atajo, defiende la democracia, no es unanimista, no es un rebaño, es un pueblo sufrido, trabajador, dolido y victimizado por los grupos armados ilegales y por la corrupción. Por ello, tiene derecho a que su expresión sea acatada y respetada. Las minorías y la Oposición tienen que respetar su voluntad y dejar de molestar y perseguir a quienes han interpretado sus angustias con lealtad y con buena fe.

4 comentarios:
Hola Jaime, me encanto este parrafo tuyo :no es un rebaño, es un pueblo sufrido, trabajador, dolido y victimizado por los grupos armados ilegales y por la corrupción". Lastima que a esos victimarios solo les importen sus intereses personales. Dejemos de soñar, seamos realistas...Piedad Cordoba y todos sus secuases y auxiliadores, jamas se daran por vencidos, el dia que lo hagan tendrian que salir a trabajar de verdad y a ganarse la vida como la mayoria de los colombianos...ese vajon de clase no se lo van a administrar ellos mismos.
Un abrazo.
REALISTA:
Aunque no soy el autor del post, también comparto esa descripción que hace el profesor Acevedo Carmona.
Un abrazo.
Han caído a un nivel tan despreciable los mockusistas, que ya están mendigándole a Piedad Córdoba su voto con tal de ganarle a Santos.
"Todo sí vale", cuando se trata de ganar las elecciones.
D:
Eso del TODO NO VALE es un enorme saludo a la bandera. Yo les preguntaría a los mockusianos:
- ¿Vale o no vale mentir? Es que Mockus mintió con el tema de la reposición de votos, por lo cual, si él se proclama el adalid del no todo vale, estaría enviando el mensaje de que vale mentir.
-¿Vale o no vale hacer propaganda negra? Es que Mockus envió un mensaje de felicitación a los que estaban "trabajando" en las redes sociales.
-¿Vale o no vale proteger la corrupción? Es que eso de subir impuestos para llegar al 23% del PIB, es decir, cerca de 23 billones de pesos anuales, SIN ANUNCIAR NINGÚN TIPO DE MEDIDAS CONTRA LA CORRUPCIÓN LEGAL E ILEGAL DE LA EVASIÓN, es el preámbulo de un atraco al bolsillo de los que pagamos impuestos.
- ¿Vale o no vale sacrificar la ética y la legalidad? Es que eso de representar al partido que en algún momento financió Luis Alfredo Gil, de tener a quien pactó la donbernabilidad en Medellín y llevó a la Junta Directiva de EPM a un miembro de las FARC; de proponer como candidato al Congreso a un personaje que fue secuestrado y en su libro aseguró, en el primer párrafo, que "el creía que tenía BUENAS relaciones con las FARC", parece que no son situaciones que afectan la ética y la legalidad de los verdes.
-¿Vale o no vale satanizar a los votantes en una generalización mentirosa según la cual, los que no están con Mockus son corruptos?
-¿Vale o no vale RESPETAR a un golpista, cuyas decisiones han ocasionado la muerte de más de 30 colombianos y la detención arbitraria de por lo menos 60 nacionales?
En fin... eso del "no todo vale" me despierta una profunda desconfianza, porque siempre, aquellos que se proclaman como adalides de la lucha contra la corrupción, terminan simplemente escupiendo en el plato del que no han podido comer.
Un abrazo.
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