Dentro del marco del Foro Social Mundial, que se realizó en Brasil en enero de 2009, se llevó a cabo el V Foro Mundial de Jueces, cuyo objetivo fue discutir los “crímenes contra la humanidad” cometidos durante las dictaduras en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Paralelamente, abogados vinculados al Partido de los Trabajadores anunciaron que tratarán de derogar la Ley de Amnistía brasileña de 1979, para así poder juzgar a los militares que combatieron los grupos izquierdistas.
Ciertamente, algunos militares cometieron excesos e, incluso, crímenes; pero el objetivo de estas acciones no es hacer justicia, sino cobrar venganza y acabar con las instituciones castrenses. Porque si buscasen justicia, también enjuiciarían a los terroristas de izquierda, que cometieron delitos de lesa humanidad, al colocar bombas, realizar atentados y asesinar víctimas inocentes.
Los guerrilleros de los años 60, 70 y 80, que fueron derrotados militarmente, ostentan actualmente altos cargos de gobierno en catorce países latinoamericanos, cuyos presidentes pertenecen al Foro de Sao Paulo. Y desde el gobierno, están persiguiendo injustamente a sus enemigos de antaño.
El Foro de Sao Paulo aplica tres métodos distintos para destruir las instituciones militares: En Bolivia, Ecuador y Venezuela, las transforman, cambiándoles la identidad, sustituyendo la doctrina tradicional por nuevos conceptos emanados del Socialismo del Siglo XXI. El caso más emblemático es el de Venezuela, donde obligan a los militares a gritar “Patria, Socialismo o Muerte”. El objetivo final es convertir a estas Fuerzas Armadas en guardias pretorianas al servicio de los regímenes socialistas.
Ciertamente, algunos militares cometieron excesos e, incluso, crímenes; pero el objetivo de estas acciones no es hacer justicia, sino cobrar venganza y acabar con las instituciones castrenses. Porque si buscasen justicia, también enjuiciarían a los terroristas de izquierda, que cometieron delitos de lesa humanidad, al colocar bombas, realizar atentados y asesinar víctimas inocentes.
Los guerrilleros de los años 60, 70 y 80, que fueron derrotados militarmente, ostentan actualmente altos cargos de gobierno en catorce países latinoamericanos, cuyos presidentes pertenecen al Foro de Sao Paulo. Y desde el gobierno, están persiguiendo injustamente a sus enemigos de antaño.
El Foro de Sao Paulo aplica tres métodos distintos para destruir las instituciones militares: En Bolivia, Ecuador y Venezuela, las transforman, cambiándoles la identidad, sustituyendo la doctrina tradicional por nuevos conceptos emanados del Socialismo del Siglo XXI. El caso más emblemático es el de Venezuela, donde obligan a los militares a gritar “Patria, Socialismo o Muerte”. El objetivo final es convertir a estas Fuerzas Armadas en guardias pretorianas al servicio de los regímenes socialistas.
En Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, enjuician a los militares que combatieron la subversión armada, derogando las leyes de amnistía y obediencia debida, y aplicando retroactivamente los efectos de dicha derogación. En la mayoría de los casos, se trata de juicios políticos, precedidos de una propaganda feroz, donde no se presentan pruebas, ni argumentos válidos.
En Colombia y El Salvador, donde los mandatarios no pertenecen al Foro de Sao Paulo, las ONGs de izquierda, financiadas desde el exterior, hacen de las suyas, acusando injustamente a héroes militares, para minar la moral de la Institución. La teoría de los “falsos positivos”, inventada por la izquierda, está haciendo estragos en Colombia, al convertir a muchos terroristas y narcotraficantes, en víctimas indefensas del sector castrense.
En Colombia y El Salvador, donde los mandatarios no pertenecen al Foro de Sao Paulo, las ONGs de izquierda, financiadas desde el exterior, hacen de las suyas, acusando injustamente a héroes militares, para minar la moral de la Institución. La teoría de los “falsos positivos”, inventada por la izquierda, está haciendo estragos en Colombia, al convertir a muchos terroristas y narcotraficantes, en víctimas indefensas del sector castrense.
La destrucción o transformación de las Fuerzas Armadas latinoamericanas tiene dos objetivos: primero, hacer de nuestro continente una región donde la guerrilla, el terrorismo, el narcotráfico y el fundamentalismo islámico, puedan avanzar y fortalecerse sin resistencia alguna; y segundo, asegurar que individuos como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega, puedan acabar con la democracia y permanecer en el poder indefinidamente.
Por: Alejandro Peña Esclusa. Columnista de Atrabilioso y Presidente de Unoamérica.
Por: Alejandro Peña Esclusa. Columnista de Atrabilioso y Presidente de Unoamérica.

2 comentarios:
No estaría mal tener en cuenta que en España se está en lo mismo: la ley de memoria histórica pretende presionar la adhesión forzosa al antifranquismo y un mito en el que el alzamiento de 1936 es simplemente una embestida reaccionaria contra una democracia legítima y casi perfecta.
La gran diferencia es que los que combatieron al franquismo no están con Zapatero sino contra él. En la realidad, los poderosos de hoy en día, como los dueños y mandamases del grupo PRISA, eran altos cargos con Franco, o empresarios que se entendían bien con el régimen.
Sería muy grave que se cayera en la justificación de Videla y compañía, o de los crímenes del régimen de Pinochet. La respuesta a los guerrilleros en el gobierno y a toda la demagogia de que viven estos destructores de sus países tiene que ser democrática, respetuosa de los derechos humanos y basada en tradiciones distintas al golpismo.
Hoy será la 51 entrega de los Premios Grammy, en la cual Juanes tiene una nominación !!!!!
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